Marcelo Mena cuestionó el modelo minero y reclamó mayor participación de trabajadores y comunidades
El titular nacional de ASIJEMIN, Marcelo Mena Muñoz, formuló duras críticas a la orientación de la Mesa Federal Minera impulsada por el Gobierno nacional y advirtió sobre los riesgos de consolidar un esquema centrado exclusivamente en la rentabilidad empresaria. Reclamó mayor participación sindical, fortalecimiento de proveedores locales y una estrategia de formación laboral para afrontar el crecimiento de la actividad.
La expansión minera que atraviesa la Argentina, con San Juan convertida en uno de los principales epicentros de inversión y exploración, abrió una discusión que excede ampliamente la producción de minerales y la llegada de capitales. La disputa ya no gira únicamente en torno a cifras, exportaciones o proyectos estratégicos: el debate se desplaza hacia la distribución de beneficios, el rol del Estado, las condiciones laborales y la participación efectiva de las comunidades en un proceso que promete transformar regiones enteras.
En ese clima de redefiniciones, Marcelo Mena Muñoz, titular nacional de ASIJEMIN, en diálogo con Mundo Laboral SJ, realizó uno de los pronunciamientos más duros surgidos desde el sindicalismo minero en los últimos meses. Sus cuestionamientos apuntaron directamente a la Mesa Federal Minera impulsada por el Gobierno nacional y al perfil que, según sostiene, está adquiriendo la política minera argentina.
“El problema comienza cuando los trabajadores no son convocados a discutir el modelo”, señaló el dirigente, al explicar por qué considera que el esquema actual corre el riesgo de quedar subordinado exclusivamente a intereses económicos. Desde su mirada, la ausencia de representación sindical en los espacios de debate revela una concepción donde la minería es observada únicamente como un negocio y no como una actividad con impacto social, laboral y territorial.
La definición no fue casual. Mena apeló a una comparación histórica extrema —al mencionar el “Congo belga de Leopoldo II”— para advertir sobre los riesgos de un extractivismo desprovisto de controles y sin articulación con las necesidades locales. Aunque la referencia buscó generar impacto, el dirigente la utilizó para subrayar una preocupación concreta: la posibilidad de consolidar un modelo donde la rentabilidad quede concentrada y las consecuencias recaigan sobre las comunidades.
La Expo San Juan Minera 2026, considerada una de las principales vitrinas del sector en América Latina, también formó parte de su análisis. Si bien reconoció la magnitud del evento y el potencial económico que exhibe la actividad, sostuvo que existen aspectos que no pueden ser ignorados. Entre ellos, mencionó la escasa presencia de pequeñas y medianas empresas locales, muchas de las cuales —afirmó— quedan excluidas por barreras económicas y decisiones políticas.
“Una minería sólida no puede construirse dejando afuera a las economías regionales”, planteó. Para el sindicalista, el crecimiento del sector debería funcionar como motor de desarrollo integral, impulsando proveedores, industria nacional y cadenas de valor vinculadas a cada proyecto.
El reclamo no se limita al plano económico. Mena insistió en que la actividad necesita fortalecer su legitimidad social y evitar errores históricos que terminaron erosionando la confianza pública. En ese sentido, defendió la necesidad de construir una “minería colectiva”, donde el crecimiento productivo vaya acompañado por controles efectivos, participación comunitaria y respeto irrestricto por las condiciones laborales y ambientales.
“Hay cuestiones que no pueden presentarse como concesiones extraordinarias”, afirmó al referirse a prácticas que algunas compañías exhiben como logros empresariales. El pago de salarios en blanco, el cumplimiento de normas de seguridad o la protección ambiental —subrayó— no constituyen beneficios opcionales, sino obligaciones elementales de cualquier actividad formal.
El dirigente también rechazó de manera enfática cualquier intento de revisar derechos adquiridos bajo el argumento de mejorar la competitividad. “No vamos a renegociar conquistas históricas”, sostuvo, al remarcar que el sindicalismo minero no solo busca preservar condiciones existentes, sino también ampliar derechos vinculados al conjunto de la sociedad.
Otro de los ejes centrales de su planteo estuvo relacionado con la formación laboral. Frente a la posibilidad de una expansión acelerada de proyectos vinculados al cobre y al litio, Mena advirtió que el país aún no cuenta con la estructura suficiente para abastecer la futura demanda de trabajadores calificados.
Según explicó, la preparación debe comenzar antes de que los emprendimientos entren en etapas de mayor producción. “No se puede esperar al momento de necesitar miles de operarios para salir a buscarlos de urgencia”, señaló. A su entender, improvisar en ese punto no solo deteriora la calidad del empleo, sino que incrementa los riesgos operativos y expone a los trabajadores a situaciones para las que no fueron preparados adecuadamente.
Por ese motivo, reclamó una articulación más profunda entre Estado, universidades, sindicatos y empresas para desarrollar programas de capacitación sostenidos en el tiempo. La formación técnica, insistió, debe convertirse en una política estratégica y no en una respuesta tardía frente a la demanda de mano de obra.
La reflexión final del dirigente se vinculó con el clima social y sindical que atraviesa el país. Al referirse a las recientes movilizaciones gremiales y universitarias, llamó a fortalecer la unidad entre organizaciones y sectores laborales. “Hoy atacan a un sector; mañana puede ser cualquiera”, advirtió.
La frase sintetiza una visión más amplia sobre el momento político y económico actual: la convicción de que el debate sobre minería no puede separarse de una discusión mayor sobre el modelo de desarrollo, el papel del trabajo y el alcance de los derechos sociales en la Argentina que viene.
El crecimiento de la minería argentina abre oportunidades económicas inéditas, pero también obliga a discutir con profundidad qué tipo de desarrollo pretende construirse alrededor de esa expansión. La magnitud de las inversiones y el potencial exportador conviven con interrogantes decisivos sobre empleo, participación social, control estatal y distribución de beneficios.
Las críticas formuladas por ASIJEMIN exponen una preocupación que comienza a ganar espacio dentro del propio sector: evitar que el avance productivo quede reducido a indicadores financieros mientras se debilitan las instancias de representación y planificación colectiva. En esa disputa se juega algo más que el futuro de la minería. También se define qué lugar ocuparán los trabajadores, las comunidades y las economías regionales en uno de los procesos productivos más trascendentes de las próximas décadas.
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Los argentinos comen casi 5 kilos menos de carne vacuna que hace un año
El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus períodos más débiles de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026, la demanda interna cayó 12% interanual, mientras que el consumo anual por habitante descendió a 46,3 kilos, casi cinco kilos menos que un año atrás, según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Entre enero y julio se consumieron aproximadamente 1,202 millones de toneladas, unas 163.400 toneladas menos que durante el mismo período de 2025. La retracción refleja la dificultad de los hogares para sostener el consumo de un alimento cuyo precio avanzó por encima del nivel general de inflación.
El contraste con la evolución de los precios resulta significativo. Mientras el IPC acumuló una suba del 34% interanual, el rubro carnes y derivados aumentó 42,9%. La diferencia es todavía mayor cuando se observan exclusivamente los cortes vacunos: el incremento llegó al 52% en julio.
El pollo, en cambio, tuvo una evolución considerablemente más moderada, con un aumento del 22,9% interanual. Como consecuencia, la carne vacuna se encareció un 23,7% en términos relativos frente al pollo, reforzando la sustitución entre ambas fuentes de proteína en las compras de los hogares.
Los cortes muestran una leve moderación
La evolución más reciente muestra cierta estabilización de los precios, aunque desde niveles elevados. En julio, el valor promedio de los cortes vacunos retrocedió 0,6% mensual, mientras que el pollo entero bajó 0,3%, hasta $4.806 por kilo.
Algunos cortes tradicionales también registraron bajas: el asado cayó 1,3%, hasta $16.708 por kilo, acumulando cuatro meses consecutivos de descenso; la nalga bajó 0,8%, a $21.448, y la carne picada común disminuyó 0,7%, hasta $10.554.
La excepción fueron las hamburguesas congeladas, cuyo precio aumentó 3,3% mensual y alcanzó $8.192 por kilo. Esa suba compensó parcialmente las reducciones registradas en otros productos y contribuyó a moderar la caída promedio del rubro.
Exportaciones en alza y mercado interno en retroceso
La contracción doméstica convive con una expansión de las ventas al exterior. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de carne vacuna aumentaron 8,8% interanual en volumen, impulsadas principalmente por el crecimiento de los despachos hacia Estados Unidos.
El incremento de las ventas al mercado estadounidense compensó la reducción de los embarques hacia China, tradicionalmente uno de los principales destinos de la carne argentina.
La combinación de menor demanda interna y mayor colocación internacional expone una transformación relevante para la cadena cárnica. Mientras los productores y frigoríficos encuentran mayor dinamismo fuera del país, el consumo doméstico continúa condicionado por el poder adquisitivo y por una estructura de precios que mantiene a la carne vacuna por encima de otras alternativas.
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Elecciones 2027: el PRO se distancia de Milei y rechaza eliminar las PASO
El jefe del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, advirtió que La Libertad Avanza no tendría hoy los votos necesarios para eliminar las PASO y defendió su continuidad. Mientras negocia una eventual alianza con el oficialismo, el partido de Mauricio Macri ratificó que pretende competir con una candidatura propia en 2027.
La relación entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa una etapa de negociación en la que el respaldo parlamentario al Gobierno no implica, por ahora, un acuerdo electoral. El macrismo comenzó a marcar sus propias condiciones de cara a 2027 y anticipó dos posiciones centrales: preservar las PASO y presentar una candidatura presidencial propia.
El jefe del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, consideró que el oficialismo tendrá dificultades para reunir los votos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. “En el Senado no hay mayorías para eliminarlas”, sostuvo, al anticipar que la reforma política requerirá una negociación amplia cuando llegue al debate en comisión.
La postura fue ratificada dentro de la conducción partidaria. Goerling defendió la continuidad de las primarias y cuestionó que el sistema electoral sea modificado cada dos años. Para el dirigente, cualquier reforma de ese alcance debería surgir de un acuerdo político y no de una decisión coyuntural.
El planteo adquiere relevancia porque la eliminación de las PASO forma parte de las iniciativas que el oficialismo pretende impulsar dentro de su reforma política. Sin embargo, el Gobierno necesitará construir consensos en ambas cámaras para modificar las reglas electorales.
Con este cuadro, el PRO busca evitar que las conversaciones con La Libertad Avanza terminen diluyendo su identidad. Goerling afirmó que el partido debe reconstruirse y llegar a las elecciones presidenciales con un candidato propio, aunque reconoció que todavía no existe una definición sobre quién encabezaría esa boleta.
En esa discusión, Mauricio Macri conserva un lugar central. El senador lo definió como “el mejor candidato” que podría presentar el PRO, aunque dejó abierta la posibilidad de que, si el expresidente decide no competir, la fuerza deba encontrar otra alternativa.
La eventual alianza con el oficialismo tampoco aparece cerrada. Goerling relativizó la importancia de las recientes reuniones entre dirigentes de ambos espacios y consideró prematuro hablar de un acuerdo electoral cuando todavía falta más de un año para los comicios y ni siquiera está definido el sistema que regirá la elección.
El PRO mantiene, mientras tanto, su respaldo parlamentario al Gobierno. La posición expresada por Goerling combina apoyo a las iniciativas que considera necesarias con diferencias frente a determinadas propuestas de La Libertad Avanza.
La discusión sobre las PASO funciona así como una primera señal de autonomía política. Mientras el oficialismo busca consolidar una estructura electoral propia para 2027, el PRO procura preservar capacidad de negociación, identidad partidaria y una candidatura competitiva antes de resolver si habrá una alianza.
El dato político de fondo es que la relación entre ambos espacios todavía transita por dos carriles diferentes: cooperación legislativa en el presente y competencia por el liderazgo opositor y oficialista de cara a la próxima elección presidencial.
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El mapa de la destrucción del empleo formal: qué ramas fueron las más golpeadas
Los registros oficiales muestran que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 241.176 puestos asalariados privados registrados. La industria manufacturera explicó 85.561 de esas bajas, mientras que la construcción aportó otras 62.747. En paralelo, más de 30.000 empresas dejaron de estar registradas desde el comienzo de la actual gestión.
La industria manufacturera es la rama que más empleo registrado perdió desde el inicio del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 241.176 puestos asalariados privados en todo el país. De ese total, 85.561 correspondieron a establecimientos industriales, el 35,5%.
La magnitud del retroceso ubica a la producción fabril muy por encima de otras ramas de la economía. La construcción aparece en segundo lugar, con 62.747 puestos menos. Entre ambas explican el 61,5% de toda la reducción del empleo privado registrado durante el período analizado.
Si la comparación se realiza con el máximo de ocupación industrial alcanzado en agosto de 2023, la pérdida asciende a 89.667 puestos, equivalente a una contracción del 7,5%. El deterioro atraviesa distintas cadenas productivas y alcanza desde textiles y calzado hasta metalmecánica, autopartes, productos químicos, plásticos y bienes tecnológicos.
Los rubros con mayores pérdidas
El mayor retroceso dentro de la manufactura se produjo en textiles, confecciones, cuero y calzado, que redujeron su dotación en 28.088 trabajadores desde agosto de 2023, una caída del 23%.
La metalmecánica también sufrió un fuerte ajuste, con 21.384 empleos menos, mientras que automotores y neumáticos perdieron otros 9.552 puestos. Madera, papel e impresión registraron una baja de 6.241 trabajadores y química y petroquímica, de 5.453.
Incluso la industria de alimentos y tabaco, que mostró mayor resistencia que otras ramas, terminó con un saldo negativo: 856 empleos menos respecto del período de referencia.
El deterioro del empleo registrado convive, además, con una mayor informalidad. Un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario señaló que la proporción de trabajadores informales dentro de la industria manufacturera pasó del 32,2% en 2016 al 40,8% en el primer trimestre de 2026.
Menos empresas y mayor informalidad
La contracción también se refleja en la cantidad de firmas que permanecen activas. Según el Monitor mensual de empresas de Fundar, en mayo de 2026 había 30.633 empresas menos que en noviembre de 2023, una reducción cercana al 6% del tejido productivo registrado.
Sólo entre abril y mayo dejaron de registrarse 2.371 compañías, mientras que la comparación interanual arroja una disminución de 16.560 empresas, equivalente al 3,3%.
Los mayores descensos se concentraron en transporte y almacenamiento, con una baja del 17,05%; actividades inmobiliarias, con 13,81%; y construcción, con 9,34%.
El retroceso tuvo alcance nacional: 23 de las 24 jurisdicciones registraron menos empresas, con Neuquén como única excepción. La expansión de la minería y de la actividad vinculada con Vaca Muerta aparece como uno de los factores que explican su comportamiento diferencial.
Los datos configuran así una transformación relevante del mercado laboral argentino: mientras algunas ramas vinculadas con los recursos naturales mantienen capacidad de expansión, buena parte de la industria orientada al mercado interno continúa reduciendo empleo y empresas. La evolución de la demanda, la inversión y la producción determinará si esa pérdida comienza a revertirse o se consolida como una de las principales marcas del actual ciclo económico.
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