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El sindicalismo iniciará una ofensiva judicial contra la Ley Bases y el paquete fiscal: los abogados de la CGT y de varios gremios importantes analizan, ahora con los textos de las leyes aprobadas en el Congreso, la presentación de amparos para impugnar algunos artículos por inconstitucionales.

Hasta ahora, la idea es que las denuncias no sean impulsadas desde la CGT sino desde los sindicatos: “Respetaremos las acciones soberanas que tiene cada organización sindical en su actividad para defender sus derechos, más allá de lo que pueda hacer la CGT como tal”, afirmó a Infobae el secretario de Relaciones Internacionales cegetista, Gerardo Martínez (UOCRA), quien también advirtió: “Todo está habilitado y lo sabremos usar, como lo hicimos cuando debimos actuar como CGT”.

El sindicalista aludía así a la impugnación de la CGT contra el DNU 70 ante la Justicia, apenas comenzó el gobierno de Javier Milei, que determinó que la Justicia del Trabajo declarara la invalidez constitucional de 6 artículos del decreto de necesidad y urgencia al considerar que “afectaban de modo directo los intereses y los derechos” de la CGT y los otros correspondían al derecho individual.

“Mantenemos nuestra soberanía y nadie nos ata las manos para hablar y actuar en defensa de los intereses de nuestros trabajadores; por eso la consigna que tenemos en la CGT es ni un paso atrás”, agregó Martínez, tras lo cual señaló: “Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada”.

Por su parte, el líder de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, diputado de Unión por la Patria, ya adelantó que el sindicato que conduce impugnará ante la Justicia la restitución del Impuesto a las Ganancias porque “hay un hecho que es muy grave: están generando un tributo con el voto de una sola cámara”. Y añadió: “Está claro que hay un proceso que es inconstitucional”.

Se descuenta que otros sindicatos cuyos afiliados sufrirán más descuentos salariales si se restituye el Impuesto a las Ganancias también seguirán el mismo camino judicial que la Asociación Bancaria, mientras los abogados de distintos gremios ya están en contacto para evaluar otros artículos del capítulo laboral de la Ley Bases que, aseguran, “dañan los derechos de los trabajadores”.

Cuando la Ley Bases fue aprobada en Diputados a fines de marzo, los abogados cegetistas ya consideraban “inaceptable” el artículo que crea la figura de “trabajador independiente” que puede tener a su cargo hasta otros 3 “trabajadores independientes” para llevar adelante un emprendimiento productivo, pero, a juicio de los asesores legales de los sindicatos, consagra la “deslaboralización”, es decir, la desprotección laboral.

En ese punto existen amplias coincidencias entre la CGT y la CTA Autónoma, cuyo Instituto de Estudios y Formación (IEF) advirtió que esos trabajadores “dejan de gozar de la totalidad de los derechos laborales; carecen de vacaciones pagas, aguinaldo, licencias por maternidad, paternidad o enfermedad, salario mínimo”. “La iniciativa deja de considerarlos trabajadores y, por ende, su vínculo con el principal pasa a estar regulado por el contrato que entre ellos hayan firmado, usualmente una locación de servicios”, enfatizaron en esa central obrera.

En la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, trataron de contener en su momento los reclamos sindicales contra la figura del “trabajador independiente” que los eventuales problemas que pudiera generar se podían resolver mediante el decreto reglamentario de la Ley Bases.

Los expertos jurídicos de la CGT también objetan, entre otros, el artículo que incluye el “agravamiento indemnizatorio por despido motivado por un acto discriminatorio”, pero, según advierten, no establece una “reparación integral” de la cesantía y “no determina la reinstalación” del trabajador.

También está en la mira el artículo agregado por el Senado que penaliza los bloqueos contra las empresas al considerar que esas protestas, a las que suele recurrir el Sindicato de Camioneros, representa una “grave injuria laboral”, es decir, causal de despido justificado.

Sobre ese tema en particular hay un antecedente judicial al que podrían apelar los abogados sindicales: uno de los artículos del DNU 70 considerados inválidos por la Cámara Nacional del Trabajo consideraba como infracción muy grave bloquear o tomar un establecimiento durante una medida de fuerza y afectar la libertad de quienes quieran trabajar durante un paro.

¿La CGT no piloteará la ofensiva judicial porque está satisfecha con la reforma laboral? El sector moderado, más allá de que no le preocupa el artículo “anti-bloqueos” porque no apela a esa modalidad de protesta, está conforme porque en sus negociaciones con el Gobierno y la oposición dialoguista consiguió que se eliminaran 42 artículos de la Ley Bases en sintonía con sus reclamos.

Las diferencias en la CGT fueron más evidentes en los últimos días: mientras Pablo Moyano batallaba contra la Ley Bases, un dialoguista como Gerardo Martínez dio un guiño a la sanción de la iniciativa al sostener en una entrevista con el diario Perfil: “Soy de los que piensa que el Gobierno necesita tener una ley y mostrar mecanismos de gestión, que hasta ahora no se observan”. Otro miembro del ala dialoguista como Andrés Rodríguez (UPCN), secretario adjunto de la CGT, precisó que el contenido de la Ley Bases y del paquete fiscal “lo fuimos negociando hasta atemperar bastante sus efectos, tanto con legisladores como con el propio Gobierno”.

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Ley de Glaciares: entre el agua como derecho y la minería como promesa de desarrollo

La primera audiencia pública en Diputados expuso tensiones de fondo en torno a la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el Gobierno: cuestionamientos al proceso participativo, advertencias científicas y un debate que trasciende lo ambiental para instalarse en el terreno del empleo, el desarrollo y los derechos básicos.

La discusión por la reforma de la Ley de Glaciares ingresó en una fase decisiva con la primera audiencia pública realizada este miércoles en el anexo de la Cámara de Diputados. Lejos de consolidar consensos, la instancia evidenció un escenario de alta conflictividad política e institucional, atravesado por denuncias de restricción en la participación ciudadana y por un debate de fondo que enfrenta dos modelos de desarrollo.

El proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei, que ya cuenta con media sanción del Senado, propone modificar aspectos centrales de la normativa vigente. Entre los cambios más significativos, elimina la prohibición de actividades mineras en zonas periglaciales y transfiere a las provincias la potestad de definir qué áreas deben ser protegidas, desplazando el criterio técnico del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).

La iniciativa, presentada oficialmente como un paso hacia el “ordenamiento normativo”, abre interrogantes sobre el equilibrio entre autonomía provincial, rigor científico y resguardo ambiental.

Sin embargo, el foco de la jornada no estuvo exclusivamente en el contenido del proyecto, sino en las condiciones bajo las cuales se desarrolló el debate. Apenas el 0,3% de los inscriptos pudo hacer uso de la palabra, en su mayoría en oposición a la reforma. Este dato activó una impugnación formal por parte de legisladores de distintos bloques, quienes sostienen que el esquema implementado vulnera principios constitucionales, así como normativas ambientales y acuerdos internacionales como el de Escazú, que garantizan la participación pública en decisiones de alto impacto.

En el plano argumental, el oficialismo sostiene que la flexibilización de la ley permitirá dinamizar la economía a través de inversiones millonarias y generación de empleo. Según estimaciones del sector empresarial, la apertura de nuevas áreas podría atraer hasta 33.000 millones de dólares hacia 2032 y crear cientos de miles de puestos de trabajo. No obstante, estas proyecciones son puestas en duda por antecedentes concretos de la actividad minera en el país.

Durante la audiencia, diversas exposiciones recuperaron el caso de Bajo La Alumbrera como ejemplo de los límites del modelo extractivo: explotación intensiva, bajo valor agregado local, escasa generación de empleo sostenido y fuertes pasivos ambientales al cierre de los yacimientos. La minería metalífera, caracterizada por su alta inversión de capital y baja demanda de mano de obra, aparece así en conlficto con actividades como la agricultura, la ganadería y el turismo, que dependen de recursos hídricos estables y generan ocupación a largo plazo.

Es precisamente el agua el eje que articula las principales preocupaciones. Más del 36% del territorio continental argentino depende de cuencas alimentadas por el deshielo glaciar, lo que convierte a estos ecosistemas en una pieza estratégica no solo para el consumo humano, sino también para la sostenibilidad de economías regionales enteras. Provincias como Mendoza, San Juan y Neuquén basan buena parte de su producción en sistemas de riego que podrían verse comprometidos ante cualquier alteración significativa de las reservas hídricas.

La discusión se inscribe, además, en un contexto internacional marcado por la creciente escasez de agua. Un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas advirtió sobre una “quiebra hídrica global”, señalando el agotamiento irreversible de acuíferos en distintas regiones del planeta. En esa línea, organismos internacionales ya expresaron preocupación por el rumbo de la reforma argentina, alertando sobre posibles vulneraciones al derecho humano al acceso al agua.

A este escenario se suma otro dato relevante: un relevamiento de la Universidad de Zurich identificó decenas de emprendimientos mineros actualmente en infracción con la ley vigente, emplazados en zonas de hielo. Para sectores críticos, la reforma no solo implicaría una flexibilización normativa hacia adelante, sino también una suerte de regularización retroactiva de actividades hoy cuestionadas, lo que tensiona aún más la legitimidad del proceso.

Desde el movimiento sindical y las organizaciones territoriales, la discusión adquiere una dimensión adicional. La reforma de la Ley de Glaciares es leída como parte de un paquete más amplio de políticas orientadas a reducir costos productivos y ampliar márgenes de rentabilidad para grandes capitales, paralelamente con cambios en la legislación laboral. En esa interpretación, ambiente y trabajo no son dimensiones separadas, sino variables interdependientes en la disputa por el modelo económico.

La reforma de la Ley de Glaciares expone una de las discusiones más complejas de la agenda pública actual: cómo compatibilizar la necesidad de crecimiento económico con la preservación de recursos estratégicos y derechos esenciales. El debate no se agota en la dicotomía entre minería y ambiente, sino que interpela la calidad institucional, la transparencia en la toma de decisiones y el tipo de desarrollo que se proyecta a largo plazo.

La audiencia pública, lejos de saldar diferencias, dejó al descubierto una fractura profunda entre los argumentos oficiales y las advertencias de amplios sectores sociales, científicos y productivos. Bajo estas circunstancias, el futuro de la ley no solo dependerá de mayorías legislativas, sino también de la capacidad del sistema político para procesar demandas, garantizar participación genuina y sostener un equilibrio que, en última instancia, definirá el acceso al agua y las condiciones de vida de las próximas generaciones.

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El comercio sanjuanino define su cronograma de apertura para el feriado de Semana Santa

En la antesala de un nuevo fin de semana largo, la Cámara de Comercio y Servicios de San Juan dio a conocer el esquema de atención al público que regirá durante la celebración de Semana Santa, con el objetivo de aportar previsibilidad tanto a comerciantes como a consumidores.

Según precisaron desde la entidad, el día miércoles —jornada en la que se conmemora el Día del Empleado Público— la actividad comercial se desarrollará con total normalidad en todo el territorio provincial, sin modificaciones en los horarios habituales.

En tanto, para el Jueves Santo, la recomendación es mantener la operatoria habitual, por lo que los comercios abrirán sus puertas en los horarios regulares, sosteniendo el flujo comercial vigente.

El panorama cambia el Viernes Santo, considerado feriado nacional, jornada en la que no habrá atención al público. En ese sentido, la mayoría de los establecimientos permanecerá cerrada en adhesión a la conmemoración religiosa.

Finalmente, el sábado posterior marcará la reactivación plena de la actividad, con la apertura de los comercios en sus horarios normales.

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Los salarios registrados vuelven a perder contra la inflación: sexto mes consecutivo de caída

El arranque de 2026 ratificó una tendencia que se viene profundizando en los últimos meses: los salarios registrados continúan corriendo por detrás de la inflación. De acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice salarial del segmento formal aumentó 2,5% en enero respecto de diciembre, ubicándose por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró un alza del 2,9% en el mismo período.

La evolución dispar entre los distintos segmentos del mercado laboral vuelve a evidenciar problemas estructurales. Mientras el sector privado registrado replicó el promedio general con una suba del 2,5%, el sector público mostró un incremento aún más moderado, de apenas 1,8%. En contraposición, el sector privado no registrado encabezó las mejoras con un incremento del 4,4% mensual, aunque este dato presenta un rezago estadístico de cinco meses, reflejando en realidad la dinámica de agosto de 2025.

Este desfase metodológico introduce matices en la lectura de los datos: si bien los ingresos informales aparecen como los únicos que logran superar la inflación en el mes, su comportamiento no responde a la coyuntura inmediata. En cambio, los salarios formales —que impactan directamente en el consumo actual— muestran un deterioro persistente en términos reales.

En la comparación interanual, la tendencia también resulta desfavorable. El índice general de salarios registrados exhibió un incremento del 30%, por debajo del 32,4% acumulado por el IPC. Dentro de este universo, el sector privado registrado avanzó 28,5%, mientras que el sector público alcanzó el 30%, confirmando la pérdida de poder adquisitivo en ambos segmentos.

Por su parte, los trabajadores informales registraron una suba interanual del 80,6%, aunque nuevamente este dato debe relativizarse por el rezago estadístico, dado que se compara con una inflación del 33,6% correspondiente a agosto del año pasado.

Al interior del sector público, el movimiento también fue heterogéneo. El subsector nacional mostró un alza mensual del 2,0%, mientras que el nivel provincial avanzó 1,7%. En términos interanuales, las diferencias se amplían: los salarios nacionales crecieron 22,4%, muy por debajo de la inflación, mientras que los provinciales alcanzaron un 33,4%, en línea —aunque apenas— con la evolución de los precios.

El comportamiento de los salarios en el inicio del año expone una problemática persistente: la dificultad de los ingresos formales para acompañar el ritmo inflacionario. A diferencia de otros períodos donde las paritarias permitían recomponer parcialmente el poder adquisitivo, el escenario actual muestra una proyección más restrictiva, con ajustes salariales que no logran cerrar la brecha frente al aumento del costo de vida.

El impacto es directo sobre el consumo, particularmente en rubros sensibles como alimentos, que volvieron a liderar las subas en enero. Esta combinación —salarios congelados y precios en alza— erosiona la capacidad de compra de los hogares y condiciona la recuperación del mercado interno.

Asimismo, la aparente mejora de los ingresos informales no alcanza a compensar el deterioro general, no solo por su retraso estadístico, sino también por la precariedad estructural que caracteriza a ese segmento, donde los ingresos suelen ser más volátiles y carecen de mecanismos de protección.

Los datos de enero consolidan inestabilidad e inconsistencia para los ingresos formales en Argentina. Con sueldos que vuelven a quedar por debajo de la inflación y sin señales claras de recomposición inmediata, el poder adquisitivo continúa deteriorándose, afectando tanto a trabajadores del sector privado como del ámbito público.

En este aspecto, la evolución de las paritarias y la inercia de precios en los próximos meses serán determinantes para definir si esta tendencia logra revertirse o si, por el contrario, se profundiza un ciclo de pérdida sostenida del ingreso real.

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