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Será en tres cuotas: 4% en febrero, 6% en marzo y 8% en mayo; con el 7% ya pactado suma un 25%

Los trabajadores de la administración pública nacional recibirán un aumento del 25% en sus haberes, en tres cuotas que se pagarán entre febrero y mayo próximo, según el acuerdo paritario alcanzado entre el Gobierno, la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), un gremio que, después de 14 años, volvió a rubricar su conformidad en una negociación salarial. Fuentes oficiales informaron que el Gobierno y los sindicatos acordaron un incremento del 18% para cerrar la paritaria del convenio colectivo de trabajo del empleo público, que se suma al 7% dispuesto en octubre último y, de esa forma, alcanza el 25%.

Indicaron además que el aumento «será efectivo en tres cuotas (4% en febrero, 6% en marzo y 8% en mayo), a las que se sumará un bono de 4.000 pesos para fin de año para los salarios de hasta 60.000 pesos brutos.

«Este año, de un enorme esfuerzo fiscal, se garantizaron los puestos de trabajo, el cobro integral del salario y las condiciones laborales que preservan la salud de las y los trabajadores en el contexto de la emergencia sanitaria», reflexionó Ana Castellani, secretaria de Gestión y Empleo Público de la Nación.

Según explicó el secretario de prensa de UPCN, Lucas Denna, el acuerdo alcanza «un aumento salarial del 25 por ciento desde octubre hasta mayo de 2021 y el pago de un bono de 4.000 pesos con los sueldos de diciembre, que beneficia a un universo de 130.000 trabajadores públicos».

«Para 2021 estamos ofreciendo incrementos por encima de la inflación esperada, iniciando un sendero de recuperación salarial; el próximo año será el de la recuperación y la propuesta de un 18% para el primer cuatrimestre va en ese sentido», declaró Castellani y remarcó que el acuerdo constituye «una clara señal, junto con el plan de regularización del empleo público, de la necesidad de elevar la calidad en la Administración Pública Nacional».

De la reunión paritaria, la segunda del año, participaron Castellani; el subsecretario de Empleo Público, Mariano Boiero; y los representantes gremiales de UPCN, Felipe Carrillo, Diego Gutiérrez, Marta Farías y Mariano Unamuno y de ATE, Hugo Godoy, Mercedes Cabezas, Flavio Vergara y Rodolfo Aguiar.

El acuerdo salarial firmado en las dependencias de la cartera laboral tiene un componente histórico: es la primera paritaria que firman en conjunto UPCN y ATE después de 14 años, dado que desde el 2007 ATE firmó cada año en disconformidad lo acordado por el otro gremio.

Los aumentos comprenden a 130 mil trabajadores públicos de todas las categorías, en tanto, a partir de mayo de 2021, se iniciará la nueva paritaria estatal que tendrá vigencia hasta mayo de 2022. El acuerdo tiene además como antecedente la normalización laboral de unos 29 mil trabajadores estatales contratados desde hace más de cinco años y que ahora podrán concursar para integrar la planta permanente.

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El paro nacional pone en primer plano la crisis salarial y el financiamiento educativo

La huelga convocada por CTERA coincidió con el paro de la docencia universitaria y afectó el dictado de clases en todos los niveles educativos. Mientras los sindicatos reclaman una recomposición salarial, la restitución del FONID y mayor financiamiento para la educación pública, el Gobierno desplegó controles para verificar el cumplimiento de la prestación mínima prevista por la legislación vigente.

La educación pública atraviesa este lunes una de las jornadas de mayor conflictividad del año. El paro nacional impulsado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) se desarrolla en simultáneo con la medida de fuerza de la docencia universitaria, lo que dejó sin actividad normal a establecimientos de nivel inicial, primario, secundario y superior en distintas provincias.

La protesta refleja un conflicto que excede la discusión salarial. Las organizaciones sindicales sostienen que el sistema educativo enfrenta un progresivo deterioro producto de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, la falta de convocatoria a la Paritaria Nacional Docente y la insuficiencia de recursos destinados al funcionamiento de escuelas y universidades.

Entre los principales reclamos figuran la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), una recomposición de los salarios, la sanción de una nueva Ley de Financiamiento Educativo y mayores partidas para infraestructura escolar, comedores, programas socioeducativos y becas estudiantiles.

Desde CTERA advirtieron que la crisis también compromete el futuro de la profesión docente. La secretaria general del gremio, Sonia Alesso, alertó que la pérdida sostenida del poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones laborales desalientan el ingreso de nuevos profesionales al sistema, poniendo en riesgo el recambio generacional de maestros y profesores.

La conducción sindical cuestionó además la ausencia de una instancia de negociación nacional que permita discutir no solo cuestiones salariales, sino también políticas educativas comunes para todas las jurisdicciones. Actualmente, el salario mínimo docente fijado por el Gobierno nacional se ubica en 500.000 pesos para un cargo testigo sin antigüedad, cifra que los gremios consideran insuficiente frente al costo de vida.

Mientras los sindicatos profundizan sus reclamos, el Gobierno nacional endureció su respuesta. El Ministerio de Capital Humano dispuso operativos de fiscalización en establecimientos educativos para verificar el cumplimiento de la prestación mínima prevista por la normativa que regula a la educación como servicio esencial.

La cartera encabezada por Sandra Pettovello anticipó que los controles se realizarán mediante inspecciones muestrales y advirtió que, en caso de detectarse incumplimientos respecto de la cobertura mínima del servicio, podrán iniciarse los procedimientos administrativos y las sanciones contempladas por la legislación vigente.

En la misma línea, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, defendió la aplicación de la Ley de Modernización Laboral y sostuvo que el derecho de huelga debe ejercerse respetando la obligación de garantizar al menos el 75% del servicio educativo. Según explicó, la reglamentación vigente busca compatibilizar el derecho constitucional de los trabajadores a adoptar medidas de fuerza con el derecho de niños, adolescentes y jóvenes a recibir educación.

La protesta también sumó el respaldo de los gremios docentes que integran la CGT. La Unión Docentes Argentinos (UDA), la Confederación de Educadores Argentinos (CEA) y la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) ratificaron su adhesión y anticiparon que en los próximos días presentarán un plan de lucha propio para sostener los reclamos del sector.

En el ámbito universitario, la medida de fuerza volvió a poner en el centro del debate el financiamiento de las casas de altos estudios. Las federaciones docentes, junto con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), insisten en la necesidad de garantizar la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario y advierten que la pérdida salarial y las restricciones presupuestarias comprometen el normal funcionamiento de las instituciones.

El conflicto se desencadena tras un primer semestre signado con paros de 24, 48 y 72 horas, semanas de huelga, clases públicas, movilizaciones y una multitudinaria Marcha Federal Universitaria. Lejos de encontrar una instancia de acercamiento, el inicio del segundo cuatrimestre muestra que las diferencias entre el Gobierno y las organizaciones sindicales permanecen abiertas.

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Solo uno de cada diez argentinos logra terminar el mes con capacidad de ahorro

Un relevamiento nacional de Zentrix Consultora expone el deterioro de la economía familiar pese a la desaceleración inflacionaria. El 61,9% de los argentinos tomó deuda en los últimos seis meses para afrontar gastos indispensables, el 87,4% sostiene que los salarios siguen perdiendo frente a la inflación y el 86,6% considera insuficiente un solo empleo para sostener el hogar.

La desaceleración de la inflación todavía no logró modificar la percepción económica de los argentinos. Mientras los indicadores oficiales muestran una reducción en el ritmo de aumento de los precios, la mayoría de los hogares continúa sintiendo que el ingreso perdió capacidad de compra y que el endeudamiento pasó a ser una herramienta habitual para sostener el consumo básico.

Esa es la principal conclusión del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, que revela un marcado deterioro de las finanzas familiares. El estudio indica que el 61,9% de los consultados contrajo algún tipo de deuda durante el último semestre y que, lejos de destinar esos recursos a inversiones o compras extraordinarias, los utilizó para afrontar gastos cotidianos como alimentos, servicios públicos y otras obligaciones indispensables.

La encuesta también confirma que la pérdida del poder adquisitivo continúa siendo una de las mayores preocupaciones económicas. El 87,4% de los participantes considera que los salarios siguen rezagados frente al aumento del costo de vida, una percepción que atraviesa distintos niveles de ingresos, edades e identificaciones políticas.

La presión sobre los presupuestos familiares también se refleja en la administración del dinero. Dos de cada tres argentinos reconocen que agotan sus ingresos antes o alrededor del día 20 de cada mes, mientras que apenas el 9,3% afirma finalizar el período con capacidad de ahorro, un dato que evidencia el escaso margen financiero de gran parte de la población.

El informe muestra, además, que los jóvenes enfrentan mayores dificultades. Entre las personas de 18 a 39 años, el 85,5% aseguró quedarse sin recursos antes de concluir el mes. En el segmento de 40 a 59 años, esa proporción desciende al 60,6%, aunque continúa siendo elevada.

Las diferencias también aparecen al analizar las fuentes de financiamiento. El 35,8% de los jóvenes que recurrieron al crédito acudió a financieras o prestamistas informales, mientras que entre los mayores de 60 años esa modalidad representa apenas el 7%, reflejando una mayor exposición de las generaciones más jóvenes a mecanismos de financiamiento de alto costo.

La constante dependencia del crédito comienza, además, a generar dificultades para cumplir con los compromisos asumidos. Entre quienes mantienen deudas vigentes, el 28,9% admite tener serios inconvenientes para afrontar las cuotas; el 12% ya registra atrasos en los pagos y el 6,4% reconoce que directamente no puede cumplir con sus obligaciones.

Esa realidad también impacta en la percepción sobre el sistema financiero. El 55% de los consultados considera que las tasas de interés convierten al crédito en un mecanismo que agrava los problemas económicos de las familias en lugar de ofrecer una solución transitoria.

Un empleo dejó de ser suficiente

El estudio identifica otro cambio de fondo en el mercado laboral. Para el 86,6% de los argentinos, un único trabajo ya no permite cubrir los gastos mensuales del hogar. La evidencia muestra que el presupuesto familiar depende de la pluriactividad y el pluriempleo.

La distancia entre las estadísticas oficiales y la percepción cotidiana también aparece con claridad. El 67,1% sostiene que la inflación medida por el INDEC no refleja el aumento de precios que observa en su vida diaria, mientras que el 29,6% manifiesta confiar en las cifras difundidas por el organismo.

Las preocupaciones económicas dominan igualmente las respuestas cuando se consulta sobre los principales problemas del país. La corrupción encabeza el listado con el 48,8%, seguida por los salarios y los ingresos (46,9%), la incertidumbre económica (41,6%), el desempleo (29,1%) y las tarifas de los servicios públicos (26,8%).

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Las universidades públicas se suman a la huelga docente nacional

Los docentes universitarios de San Juan se plegarán este lunes 3 de agosto a la medida de fuerza convocada a nivel nacional. La protesta, que también contará con la adhesión de los principales gremios docentes provinciales, reclama una recomposición salarial, mayor financiamiento para las universidades y la restitución de fondos educativos.

Los docentes universitarios iniciarán este lunes el segundo cuatrimestre con una jornada de paro docente. Los gremios confirmaron su participación a la medida nacional, por lo que el dictado de clases y buena parte de las actividades académicas quedarán afectadas durante toda la jornada.

La protesta forma parte del plan de lucha impulsado por las federaciones docentes universitarias, que denuncian el deterioro salarial, reclaman la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y exigen un incremento del presupuesto destinado a las casas de altos estudios. También advierten sobre las dificultades que enfrentan las universidades para sostener su funcionamiento y las tareas de investigación y extensión.

En San Juan, la Asociación de Docentes, Investigadores y Creadores de la Universidad Nacional de San Juan (ADICUS) confirmó que la modalidad será sin asistencia a los lugares de trabajo, mientras que el Sindicato de Docentes Universitarios de San Juan (SIDUNSJ) también ratificó su participación en la huelga.

La convocatoria no se limitará al ámbito universitario. Los principales sindicatos docentes de la provincia —UDAP, UDA y AMET— anunciaron que acompañarán el paro nacional impulsado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), lo que amplía el alcance de la protesta al conjunto del sistema educativo.

Entre los reclamos compartidos por las organizaciones sindicales figuran la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la reactivación de la Paritaria Nacional Docente y Universitaria, el fortalecimiento del financiamiento educativo y el rechazo al proyecto de Ley de Libertad Educativa promovido por el Gobierno nacional.

En el caso de AMET, el gremio también incorporó a su plataforma de demandas la recuperación de los recursos destinados a la educación técnica y mejores condiciones laborales para los trabajadores del sistema educativo.

Durante el primer semestre, el conflicto universitario estuvo signado por sucesivos paros de 24, 48 y hasta 72 horas, y por semanas completas de reclamo clases públicas, jornadas de visibilización y la realización de una Marcha Federal Universitaria que reunió a docentes, estudiantes, nodocentes y autoridades académicas en defensa de la educación pública.

Con este cuadro, el Ministerio de Capital Humano informó que este lunes desplegará operativos de supervisión en establecimientos educativos de distintas provincias para verificar el cumplimiento de la Ley 27.802, que declara a la educación como servicio esencial. Según indicó la cartera que conduce Sandra Pettovello, las inspecciones buscarán constatar que se garantice la prestación mínima del 75% del servicio educativo cuando corresponda, y advirtió que, en caso de detectarse incumplimientos, podrán iniciarse los procedimientos administrativos previstos por la normativa vigente.

Con la adhesión de los gremios universitarios y de los principales sindicatos docentes provinciales, San Juan volverá a ser parte de una protesta nacional que coloca en el centro del debate el financiamiento de la educación pública, la recomposición salarial y las condiciones para el funcionamiento de las universidades nacionales.

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