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En un nuevo encuentro para definir los salarios de los metalúrgicos terminó sin avances concretos. La idea de la UOM es empujar un par de puntos la pauta salarial de 2021, al menos para los salarios más bajos.

La reunión de partes en las que se vieron las caras la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras que agrupan a los empleadores de la actividad, terminó ayer sin avances concretos.

En ese sentido hoy habrá una nueva audiencia monitoreada por el Ministerio de Trabajo de la Nación en el que intentarán acercar posiciones para destrabar la situación.

La intención de los conducidos por Antonio Caló es empujar un par de puntos la pauta salarial de 2021, del 32%, al menos para los salarios más bajos de la escala.

«Tuvimos la primera reunión y pedimos el 35 por ciento. Aceptamos que la inflación sea del 29 por ciento», reconoció Caló en los últimos días en declaraciones radiales.

Además del 35% en dos tramos, la UOM pretende una cláusula de revisión para poder monitorear la carrera precios y salarios.

En el porcentaje y también en los tramos hay distancias. Los empresarios parecen dispuestos a estirarse hasta el 32% pero buscan que sea en 3 tramos, algo más distantes.

La firma de la UOM, gremio emblemático si los hay en el mapa laboral, podría convertirse en la primera referencia de peso para la industria en un año en el que empezó a despegar la actividad industrial.

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El Gobierno salteño y ASIJEMIN avanzan en una agenda común para el sector minero

El ministro de Producción y Minería de Salta, Ignacio Lupión, junto al secretario general de ASIJEMIN, Marcelo Mena Muñoz, y el referente gremial Roberto Velázquez, mantuvieron una reunión de trabajo para analizar la actividad minera en la provincia y el rol de los trabajadores profesionales en la industria.

Durante el encuentro, el Ministerio de Producción y Minería presentó los lineamientos estratégicos del Gobierno para el desarrollo de la minería, destacando su rol en la planificación de proyectos, fomento de inversiones, generación de empleo, apoyo a las empresas locales, impulso de energías y cuidado del medio ambiente.

Por su parte, ASIJEMIN subrayó la importancia del aporte técnico de los trabajadores profesionales, la capacitación continua, la seguridad laboral, la defensa de derechos laborales, paritarias y la promoción de buenas prácticas ambientales dentro de los proyectos mineros.

El encuentro permitió intercambiar perspectivas y avanzar en una línea de trabajo conjunta entre el Gobierno provincial y ASIJEMIN, con el objetivo de consolidar un sector minero seguro, profesional y sustentable, que impulse el desarrollo económico y laboral de la provincia. La reunión reafirma el compromiso del Gobierno de Salta y de ASIJEMIN en fortalecer la minería con visión profesional y garantizar que los trabajadores mineros cuenten con las herramientas, formación y derechos necesarios para su desempeño.

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Escándalo por los créditos preferenciales del Banco Nación

La Asociación Trabajadores del Estado desplegó una protesta inédita en todo el país al enviar delegados a sucursales del Banco de la Nación Argentina para solicitar créditos en las mismas condiciones que, según denuncias, habrían recibido funcionarios del oficialismo. El caso suma presión política y abre interrogantes sobre la transparencia en el otorgamiento de préstamos.

El sistema financiero público quedó en el centro de la escena tras la difusión de presuntos beneficios crediticios otorgados a funcionarios y allegados al oficialismo. La reacción no tardó en llegar: la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) impulsó una medida de protesta de alcance nacional, enviando a más de mil delegados y afiliados a las 709 sucursales del Banco Nación para solicitar préstamos en igualdad de condiciones.

La acción sindical apunta a visibilizar lo que consideran un trato desigual. “Queremos los mismos montos, las mismas tasas y los mismos plazos”, sintetizaron desde el gremio, en referencia a créditos hipotecarios que, según trascendió, oscilarían entre los 100 y 530 millones de pesos. La polémica se amplificó tras la difusión de datos provenientes de la Central de Deudores del Banco Central, que vinculan estos beneficios con funcionarios, legisladores y figuras cercanas al espacio gobernante.

Entre los nombres señalados aparecen dirigentes políticos, funcionarios de organismos clave y referentes vinculados a la comunicación oficial. La magnitud de los montos, en contraste con los ingresos declarados de algunos beneficiarios, alimentó cuestionamientos sobre los criterios de otorgamiento.

Uno de los puntos más sensibles señalados por ATE es la presunta flexibilización de requisitos. Según indicaron, a los beneficiarios de estos créditos no se les habría exigido la estabilidad laboral que sí se requiere a otros solicitantes, una condición clave en el análisis crediticio. El caso de un funcionario que accedió a un préstamo y fue desvinculado pocos días después fue presentado como ejemplo de esta irregularidad.

La controversia ya trascendió el plano político y sindical para ingresar en la esfera judicial. La diputada Mónica Frade presentó una denuncia penal que apunta a investigar posibles delitos como tráfico de influencias y administración fraudulenta. La causa quedó bajo análisis de la Justicia federal, que deberá determinar si existieron irregularidades en el proceso de otorgamiento.

Desde el Gobierno, las respuestas buscaron contener el impacto. El Banco Nación sostuvo que los créditos se otorgan bajo criterios homogéneos, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la operatoria y reconoció haber recomendado este tipo de financiamiento.

Sin embargo, la existencia de líneas específicas para empleados del sector público con condiciones más favorables introduce un elemento de presión en el discurso oficial.

El trasfondo del conflicto remite a un entorno económico complejo, donde el acceso al crédito para amplios sectores de la población se encuentra restringido. En ese marco, cualquier indicio de privilegio adquiere mayor sensibilidad política y social.

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La UOM respalda el freno judicial a la reforma laboral y anticipa un año de alta conflictividad salarial

El reciente freno judicial a la reforma laboral reconfiguró el tablero político y sindical, y abrió una nueva etapa en la disputa entre el Gobierno y el movimiento obrero. En este contexto, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en San Juan, Martín Solazzo, celebró la medida cautelar que suspendió 82 artículos de la normativa y la interpretó como una validación de los cuestionamientos que los gremios venían sosteniendo desde su origen.

“Era una reforma inconstitucional. Lo dijimos desde el primer momento y ahora empieza a confirmarse por la vía judicial”, afirmó el dirigente, al referirse a la resolución impulsada a partir de un amparo colectivo promovido por la CGT. Para el referente metalúrgico, la decisión representa un punto decisivo en una discusión que, hasta ahora, había avanzado sin frenos institucionales efectivos.

El núcleo de la crítica sindical se centra en el impacto que la reforma podría tener sobre derechos laborales consolidados. Solazzo sostuvo que varios de los artículos suspendidos vulneran el principio de progresividad, consagrado en la Constitución Nacional y en tratados internacionales. “Se avanzaba sobre garantías básicas del trabajador, con un claro retroceso”, remarcó.

La cautelar, sin embargo, no implica un cierre del conflicto, sino apenas una pausa en su implementación. El representante gremial advirtió que el proceso continuará en instancias judiciales superiores y que el desenlace final quedará en manos de la Corte Suprema. En ese escenario, el sindicalismo se prepara para sostener su estrategia tanto en el plano legal como en la calle.

Más allá de la discusión jurídica, Solazzo planteó un problema adicional: la ambigüedad normativa. Según explicó, la redacción de la reforma presenta “zonas grises” que podrían derivar en interpretaciones divergentes entre trabajadores y empleadores, generando un incremento significativo de litigios. “Lejos de reducir la conflictividad, esto puede multiplicarla”, señaló.

El dirigente también alertó sobre prácticas empresariales que, aun sin plena vigencia de la ley, ya estarían adoptando criterios que afectan derechos laborales. En esta línea, indicó que el sindicato registra un aumento en las consultas de afiliados por posibles irregularidades. “Tenemos que estar atentos para evitar abusos”, afirmó.

Conjuntamente, el frente salarial aparece como el otro gran eje de tensión. Con el cierre de la paritaria iniciada en septiembre del año pasado, el gremio confirmó un incremento del 5% en el valor hora a partir de abril, que funcionará como base para la próxima negociación. No obstante, el sindicalista reconoció que los ingresos continúan rezagados frente al ritmo inflacionario.

“Este año la pelea va a ser por el salario”, sintetizó, en línea con la conducción nacional del gremio. Las negociaciones comenzarán hacia mediados de abril y se anticipan complejas, en un panorama donde la política económica condiciona tanto las demandas sindicales como la capacidad de respuesta del sector empresario.

El dirigente no descartó un escenario de mayor conflictividad si no se alcanzan acuerdos satisfactorios. “Si las paritarias no son favorables, nos van a encontrar en la calle”, advirtió, marcando una perspectiva futura de tensión que podría extenderse a lo largo del año.

En ese marco, Solazzo también destacó el reciente proceso de renovación interna en el gremio, tanto a nivel provincial como nacional. La consolidación de una conducción con respaldo mayoritario y la incorporación de nuevos dirigentes fueron interpretadas como señales de fortalecimiento organizativo en un entorno desafiante.

El posicionamiento de la UOM sintetiza el momento que atraviesa el mundo del trabajo: una combinación de disputa judicial, incertidumbre normativa y presión salarial creciente. La suspensión de la reforma laboral no resuelve el conflicto, pero redefine sus tiempos y sus escenarios.

En adelante, la discusión se jugará en múltiples frentes. La Justicia tendrá la palabra final sobre la validez de los cambios propuestos, mientras que en el plano sindical se intensificará la puja por recomponer ingresos en un contexto económico adverso.

El desafío será evitar que la tensión derive en una espiral de conflicto sin salida. Pero, por ahora, todo indica que el mercado laboral argentino se encamina hacia un año de alta intensidad, donde cada decisión —política, judicial o económica— tendrá impacto directo en la vida cotidiana de millones de trabajadores.

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