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La empresa ahora dice que no se va a privatizar el sector; ya afectó a unas 70.000 llamadas.


Tal como informó este sitio, continúa el paro por tiempo indeterminado dispuesto por los empleados cl call center de Aerolíneas Argentinas que, hasta ahora, afectó a alrededor de 70 mil llamadas. Según la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), la empresa quiere tercerizar el área del call center y por eso están llevando adelante la medida de fuerza. En tanto, desde Aerolíneas afirmaron que «no hay chances de que eso pueda suceder» y luego emitieron un comunicado informando de la situación en el call center.

«La empresa desmiente categóricamente las versiones gremiales acerca del intento de tercerización del área. El call center de Aerolíneas tiene 198 empleados, que trabajan las 24 horas, todos los días de la semana», informó Aerolíneas Argentinas.

«El lunes 16, el gremio APA, que agrupa a los trabajadores del call center, decidió un paro argumentando que se trataba de una tercerización del área, pese a que ese servicio masivo de respuesta en redes sociales nunca fue dado por la empresa. La compañía sólo quiere agregar un canal de atención al cliente, que hoy no existe, y que requiere programas y sistemas especializados con los que no cuenta», agregaron desde la línea de bandera.

El call center de la compañía recibe 10.000 llamadas diarias en promedio», confirmaron desde la Aerolíneas y aseguraron que calculan que por lo menos 70 mil llamados no pudieron ser atendidos. «Aerolíneas mantiene canales de diálogo y ha intentado buscar una solución, pero la negativa de los dirigentes sindicales lo hace imposible», explicaron desde la empresa.

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Eduardo Cabello calificó de “histórico” el paro general en San Juan

El secretario general de la Confederación General del Trabajo en San Juan, Eduardo Cabello, aseguró que el paro contra la reforma laboral alcanzó un 70% de acatamiento en la provincia. Criticó el proyecto impulsado por el presidente Javier Milei, advirtió sobre presuntas inconstitucionalidades y no descartó nuevas medidas gremiales.

En concordancia con la jornada nacional convocada por la Confederación General del Trabajo, la seccional San Juan expuso su propio balance político y sindical. Desde la sede gremial de calle España, el referente sinddical Eduardo Cabello calificó como “histórico” el paro general y afirmó que en la provincia el nivel de adhesión alcanzó picos del 70% en distintos sectores.

La medida, señaló, se desarrolló sin movilización masiva, aunque con participación activa de sindicatos clave. Según precisó, en la administración pública el acatamiento superó el 40% —con impacto visible en el Centro Cívico—, mientras que en hospitales rondó el 60% y en varias municipalidades la paralización fue casi total. La protesta también comenzó a la medianoche en proyectos mineros, con la adhesión de gremios como AOMA, Asijemin y trabajadores gastronómicos vinculados a la actividad.

“Hoy es un día histórico. Debe ser uno de los paros más significativos que tenemos”, expresó Cabello, al remarcar que la convocatoria no respondió —según su definición— a un interés partidario, sino a la defensa de derechos laborales. “Le estamos haciendo un paro a Milei, no a Orrego”, aclaró, diferenciando el plano nacional del provincial.

Cuestionamientos de fondo

El eje del discurso sindical estuvo centrado en el contenido del proyecto que se debate en la Cámara de Diputados. Cabello sostuvo que la reforma implica un retroceso en garantías laborales y advirtió que podría modificar aspectos sustanciales de la jornada de trabajo, el régimen de horas extras y la liquidación de vacaciones y aguinaldos.

“Te sacan lo que costó sangre”, afirmó, en referencia a conquistas históricas del movimiento obrero. A su juicio, la iniciativa “nos plancha a todos y nos vuelve a fojas cero”, en una actual situación económica que, según describió, ya presenta signos de deterioro productivo y pérdida de empleo.

El dirigente vinculó la discusión parlamentaria con la situación macroeconómica. Mencionó el cierre de más de 20.000 empresas en el país y alertó sobre la fragilidad del entramado productivo. “Vemos a los trabajadores desprotegidos. En otros países los Estados cuidan a la sociedad; acá no”, sostuvo, cuestionando el rumbo de las políticas nacionales.

Estrategia gremial y advertencias judiciales

Más allá del diagnóstico, Cabello dejó abierta la puerta a una escalada institucional. Señaló que, de aprobarse la ley, la central obrera evalúa realizar presentaciones judiciales por considerar que existen artículos inconstitucionales. La vía judicial, anticipó, sería parte de una estrategia más amplia de defensa sindical.

La conferencia contó con la presencia de referentes de las dos CTA y organizaciones sociales como la UTEP, Amas de Casa, Martín Fierro y la Corriente Clasista y Combativa, en una señal de cohesión interna frente al debate legislativo. La foto buscó transmitir unidad en un clima nacional atravesado por tensiones políticas y económicas.

Cabello también apeló a una narrativa histórica del movimiento obrero argentino. “Este país lo hicieron los trabajadores y los empresarios, ladrillo a ladrillo”, sostuvo, reivindicando el rol del trabajo en la construcción del desarrollo nacional. En esa línea, afirmó que “difícilmente van a quebrar el espíritu de sacrificio, trabajo y derecho que tienen los argentinos”.

Una disputa que excede la coyuntura

El paro en San Juan, con niveles de adhesión significativos según la conducción sindical, se inscribe en una disputa más amplia sobre el modelo laboral y el equilibrio entre flexibilización y protección social. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma apunta a modernizar el mercado de trabajo y fomentar el empleo, el sindicalismo advierte sobre una pérdida de derechos adquiridos.

En ese cruce de visiones, la central obrera provincial dejó claro que la discusión no se agota en una jornada de protesta. La advertencia de nuevas medidas y eventuales acciones judiciales anticipa un escenario de confrontación institucional si el proyecto avanza.

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Paro general de la CGT: sectores estratégicos paralizaron Argentina contra la reforma laboral

La medida convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados tuvo cumplimiento total en puertos, transporte ferroviario e industrias estratégicas. La jornada dejó cadenas logísticas interrumpidas, fábricas sin actividad y ciudades con movilidad reducida.

Desde las 00 de este jueves comenzó el paro general impulsado por la CGT, en rechazo al proyecto de reforma laboral. Con el correr de las horas, la medida se hizo sentir con fuerza en los sectores neurálgicos de la economía nacional, evidenciando el alcance territorial y sectorial de la convocatoria.

El impacto más contundente se registró en el sistema portuario. La adhesión de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA) paralizó completamente las operaciones en terminales de carga general, puertos cerealeros y muelles pesqueros. La interrupción de tareas dejó sin movimiento a buques y mercaderías, con efectos inmediatos sobre exportaciones y abastecimiento interno.

La postal se replicó en los principales nodos logísticos del país: filas de camiones varados en accesos portuarios, embarques suspendidos y operadores aguardando definiciones en un escenario de incertidumbre. En un país cuya balanza comercial depende en gran medida del complejo agroexportador, la paralización de los puertos adquiere un significado económico y político de alto voltaje.

En simultaneo, la industria reportó niveles de adhesión totales en múltiples ramas. Plantas metalúrgicas, alimenticias, refinerías, laboratorios y fábricas de insumos interrumpieron su actividad durante toda la jornada. La detención de la producción no solo evidenció la capacidad de coordinación gremial, sino también el peso específico de los trabajadores en la cadena de valor nacional.

El transporte, otro engranaje central, mostró un acatamiento extendido. Sindicatos ferroviarios y del transporte urbano confirmaron la suspensión de servicios en corredores estratégicos. La Unión Tranviaria Automotor (UTA), junto con la La Fraternidad, la Unión Ferroviaria y los Metrodelegados, entre otros, adhirieron a la medida, afectando trenes, subtes y gran parte de los colectivos en distintas jurisdicciones.

Incluso el transporte aéreo registró cancelaciones y reprogramaciones, ampliando la dimensión de la protesta. La conjunción de estos factores configuró una jornada de circulación limitada, avenidas semivacías y actividad comercial reducida en numerosos centros urbanos.

No obstante, hubo excepciones. El grupo empresario DOTA mantuvo en funcionamiento 65 líneas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde la entidad que conduce Miguel Ángel Bustinduy señalaron que “todas las líneas están funcionando con servicio regular, normal de día hábil, excepto la línea 60”, que operó con frecuencia reducida por mayor adhesión de choferes afiliados a la UTA. Esa decisión atenuó parcialmente el impacto en el AMBA, aunque no alteró el cuadro general de fuerte cumplimiento.

Más allá de las cifras de acatamiento, la jornada dejó un mensaje político claro. La paralización de puertos, transporte e industria —sectores estratégicos por su peso en la producción, el comercio exterior y la vida cotidiana— exhibe la capacidad de presión de las organizaciones sindicales frente a una reforma que consideran regresiva en materia de derechos laborales.

El oficialismo, por su parte, sostiene que la iniciativa apunta a modernizar el mercado de trabajo y promover la generación de empleo. En ese cruce de narrativas se inscribe la medida de fuerza: mientras el debate parlamentario avanza, la calle y los centros productivos se convierten en escenario de una disputa más amplia sobre el modelo laboral y el equilibrio entre competitividad y protección social.

El paro general no solo interrumpió la actividad económica durante una jornada clave, sino que también funcionó como demostración de poder sindical en áreas vitales del entramado productivo. Con puertos detenidos, transporte afectado y fábricas sin actividad, la protesta expuso la magnitud del conflicto abierto en torno a la reforma laboral. El desenlace parlamentario marcará un antes y un después, pero el mensaje ya quedó instalado: en la Argentina, cualquier transformación estructural del mundo del trabajo inevitablemente se mide en la capacidad de organización y respuesta de sus sectores estratégicos.

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La CGT confirmó el paro nacional de 24 horas sin transporte y fútbol en suspenso

La central obrera confirmó la medida de fuerza para este jueves, en coincidencia con el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados de la Nación. Se prevé paralización del transporte, administración pública, bancos, industrias y posibles suspensiones en el calendario deportivo.

La conducción de la Confederación General del Trabajo ratificó la realización de un paro general de 24 horas que se desarrollará este jueves en todo el país, en abierta señal de rechazo al proyecto de reforma laboral que será debatido en la Cámara de Diputados. La decisión fue formalizada tras una reunión del Consejo Directivo y difundida a través de los canales oficiales de la central.

a huelga se llevará adelante sin movilización centralizada, aunque cada organización sindical podrá instrumentar acciones propias en su ámbito de representación. La estrategia apunta a generar un impacto directo sobre la actividad económica y administrativa, con el objetivo explícito de enviar un mensaje político al Congreso en pleno tratamiento parlamentario.

Alcance e impacto

El efecto más visible se dará en el transporte público. De confirmarse la adhesión de los gremios del sector, la circulación de colectivos, trenes y subtes será nula o severamente reducida durante toda la jornada, afectando especialmente a los grandes centros urbanos.

En este sentido, la administración pública —nacional, provincial y municipal— operará con servicios mínimos o directamente sin atención. El sistema educativo también podría resentirse, con suspensión de clases en escuelas y universidades. La actividad bancaria y financiera aparece igualmente comprometida, al igual que buena parte del entramado industrial y comercial, donde la adhesión sindical suele traducirse en cierre de plantas y persianas bajas.

El alcance real dependerá del nivel de acatamiento en cada sector, pero todo indica que se tratará de una de las medidas de fuerza de mayor envergadura en lo que va del año.

El fútbol, en jaque

El paro no solo tendrá consecuencias económicas y administrativas. También impactará en el calendario deportivo. Al menos cinco partidos de la Liga Profesional programados para el jueves podrían quedar suspendidos ante la falta de personal operativo en estadios, seguridad privada, logística y servicios auxiliares.

La organización de los encuentros depende del funcionamiento coordinado de múltiples actores: transporte para planteles y público, operativos policiales, trabajadores de entidades deportivas y sistemas de control. Sin esos engranajes, la realización de los espectáculos se vuelve inviable.

La definición final quedará en manos de la Asociación del Fútbol Argentino, que evaluará en las próximas horas si reprograma los partidos o aguarda hasta último momento para medir el alcance efectivo de la medida.

Clima político y pulseada legislativa

El paro se inscribe en un fuerte contexto de tensión social y política. Desde la CGT sostienen que la reforma laboral implica retrocesos en derechos adquiridos y altera el equilibrio de protección histórica del trabajador argentino. La central enmarcó la huelga como una defensa “del trabajo y de las conquistas del movimiento obrero”, subrayando que la discusión excede lo técnico y se proyecta como una disputa de modelo.

En el oficialismo, en cambio, argumentan que la reforma busca modernizar el régimen laboral y fomentar la generación de empleo formal, en un momento de gran recesión y caída de la actividad.

Con transporte paralizado, servicios reducidos y el fútbol en suspenso, la jornada de este jueves se perfila como un momento decisivo, en la relación entre el movimiento sindical y el Gobierno. Más que una medida sectorial, el paro general adquiere dimensión política en el momento exacto en que el Congreso debate uno de los proyectos más sensibles del año.

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