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El porcentaje queda entre 10 y 15 puntos por debajo de las proyecciones de inflación de este año, que la sitúan entre 55% y 60%. La CTA Autónoma se abstuvo.

El salario mínimo vital y móvil (SMVyM) aumentará en cuatro tramos durante 2022 hasta alcanzar $ 47.850, luego de que se reuniera de forma virtual para fijar el nuevo incremento el Consejo del Salario, compuesto por empresarios sindicalistas y del que también participa el Poder Ejecutivo.   

De acuerdo al plan acordado, los aumentos serán de la siguiente manera: 18% en abril, 10% en junio, 10% en agosto, y 7% en diciembre.

Además se estableció la posibilidad de revisar el acuerdo en agosto en virtud del comportamiento de la inflación.

Si se tiene en cuenta que las proyecciones de inflación la sitúan entre 55% y 60% para todo el año, el porcentaje acordado está entre 10 y 15 puntos por debajo.

No obstante, la propuesta se aprobó por unanimidad con 31 votos afirmativos y una abstención, correspondiente a la CTA Autónoma.

Por el sector empresario participaron Daniel Funes de Rioja, Juan José Etala, Julio Cordero, Guillermo Moretti y Horacio Martínez (UIA), Carlos Francisco Etchezarreta (CAC), Jorge Hulton (Carmarco), Ricardo Diab (CAME), Carlos Achetoni (FAA), Abel Guerrieri (SRA), Paulo Ares (Coninagro), Alberto Frola (CRA), Verónica Sánchez (Fehgra), Javier Bolzico (Adeba), Juan José Gabbi (Bolsa de Comercio), y Jaime Campos (AEA).

La rama sindical estuvo representada por Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), Héctor Daer (Sanidad), Pablo Moyano (Camioneros), Antonio Caló (metalúrgicos), Ricardo Peidró (CTA Autónoma), Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (construcción), Sergio Romero (docentes), José Luis Lingieri (obras sanitarias), Roberto Fernández (transporte), Noemi Geminiani (encargados), Gabriela Pérez (seguros), Noemí Ruiz (modelos), Romina Santana (comercio) y Hugo Yasky (CTA).

El valor y la evolución del SMVyM impacta directamente en una serie de asignaciones y prestaciones que otorga el Estado y se actualizan con este indicador.


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Crece el frente opositor contra el control eléctrico otorgado a Vicuña en San Juan

La decisión del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) de otorgar a la minera Vicuña la prioridad para gestionar gran parte de la capacidad disponible de una línea eléctrica de 500 kilovoltios encendió una disputa que ya trasciende el ámbito técnico y se proyecta hacia el terreno político, económico e institucional.

La resolución concede a la compañía —operadora de los proyectos Josemaría y Filo del Sol— el control preferencial del transporte remanente de energía por un plazo de 25 años. El alcance de la medida despertó un inmediato rechazo en distintos sectores de la provincia, que advierten sobre la concentración de una infraestructura clave para el desarrollo minero y productivo.

Reacción institucional y advertencias desde los municipios

La primera señal de alarma llegó desde el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), que convocó a una audiencia pública en territorio sanjuanino para analizar los alcances de la decisión nacional y recoger objeciones de los actores involucrados.

A esa postura se sumaron rápidamente autoridades municipales, en particular desde el departamento de Calingasta. Su intendente, Sebastián Carbajal, cuestionó con dureza la resolución al considerar que podría afectar tanto a los vecinos como a futuros proyectos productivos.

El jefe comunal recordó que desde diciembre los habitantes del departamento ya vienen registrando microcortes en el suministro eléctrico, lo que incrementa la preocupación sobre el impacto que podría generar una administración concentrada del sistema.

“La situación es delicada porque no solo hablamos del servicio para los vecinos. También hay inversiones muy importantes en marcha que podrían verse condicionadas si el acceso a la línea queda prácticamente en manos de una sola empresa”, advirtió.

Según explicó, de consolidarse el esquema actual, cualquier emprendimiento que requiera capacidad de transporte eléctrico debería gestionar su acceso con la minera, lo que en la práctica implicaría depender de una autorización privada para utilizar una infraestructura considerada estratégica.

Recursos administrativos y posible judicialización

Ante este escenario, el municipio de Calingasta ya trabaja en la presentación de una medida cautelar y un recurso de amparo para intentar frenar la aplicación de la resolución. Se prevé que la presentación formal se concrete entre el 6 y el 9 de marzo a través del sistema de Trámites a Distancia (TAD).

Una estrategia similar se analiza en el departamento de Iglesia, donde las autoridades evalúan realizar un planteo administrativo para solicitar mayor información sobre el alcance de la medida.

Desde el municipio de Jáchal también anticiparon que impulsarán una presentación formal en rechazo a que una empresa privada concentre casi la totalidad del uso de un tendido eléctrico de estas características. Aunque la línea de 500 kV que conecta San Juan con Rodeo no atraviesa directamente el departamento, en la comuna consideran que la decisión sienta un precedente potencialmente riesgoso para el desarrollo minero y productivo de la provincia.

Inquietud en el sector empresarial y minero

La controversia también se trasladó al ámbito empresarial. Desde CASEMICA, que agrupa a proveedores vinculados a la actividad extractiva, confirmaron que se encuentran evaluando acciones para respaldar el planteo del EPRE y manifestar formalmente su rechazo a la resolución.

Dirigentes del sector cuestionaron el proceso mediante el cual se adoptó la decisión y remarcaron que la infraestructura eléctrica involucrada fue construida con aportes provinciales.

“Es una barbaridad lo que han hecho. No han consultado a nadie, y estamos hablando de una línea eléctrica financiada en gran parte con recursos de la provincia”, señaló un referente del sector.

La preocupación también se extiende a otras compañías mineras que operan o proyectan inversiones en San Juan. Iniciativas como El Pachón y Los Azules siguen con atención la evolución del conflicto, ante el temor de que la disponibilidad energética quede condicionada por un esquema de acceso restringido.

Una disputa que trasciende lo técnico

Más allá de la discusión puntual sobre la capacidad de transporte eléctrico, el conflicto expone un debate más amplio sobre la gestión de infraestructura estratégica en provincias con fuerte perfil minero. En territorios donde el crecimiento económico depende en gran medida de grandes inversiones extractivas, el acceso a la energía se convierte en un factor determinante para la viabilidad de nuevos proyectos.

En ese sentido, la concentración de capacidad en manos de un único operador abre interrogantes sobre el equilibrio entre el desarrollo de un emprendimiento específico y la planificación energética a escala provincial.

Mientras avanzan las presentaciones administrativas y se preparan eventuales acciones judiciales, la resolución del ENRE ha logrado lo que pocas decisiones regulatorias consiguen: reunir en un mismo frente de cuestionamiento a municipios, proveedores y empresas del propio sector minero.

El desenlace del conflicto —que podría incluso involucrar a la Fiscalía de Estado de San Juan si la disputa se judicializa— no solo definirá quién controla la capacidad de una línea eléctrica estratégica. También pondrá a prueba el delicado equilibrio entre inversión privada, regulación estatal y desarrollo productivo en una de las provincias donde la minería se perfila como motor central de la economía.

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Fin de una era: la histórica cadena Garbarino fue declarada en quiebra

El Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7 decretó la quiebra de la tradicional cadena de electrodomésticos luego de que fracasara el concurso preventivo iniciado en 2021 y no prosperara el proceso de salvataje. La empresa, que llegó a tener más de 300 sucursales y 5.000 empleados en todo el país, había quedado reducida a apenas tres locales y menos de veinte trabajadores.

La Justicia comercial decretó la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino, poniendo punto final a un prolongado proceso judicial que se extendió durante más de cuatro años y que buscaba evitar la desaparición de una de las marcas más emblemáticas del comercio minorista argentino.

La decisión fue adoptada por el juez Fernando D’Alessandro, titular del Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, luego de que fracasara el mecanismo de salvataje previsto en la legislación concursal. Ese procedimiento, conocido como “cramdown”, habilita a inversores externos a presentar propuestas para hacerse cargo de una compañía en crisis y continuar con su explotación.

El concurso preventivo había sido iniciado en 2021, en medio de una profunda crisis financiera que ya había derivado en cierres de sucursales, atrasos salariales y conflictos con proveedores.

Sin embargo, durante el proceso la empresa no logró reunir las mayorías necesarias entre los acreedores para aprobar un acuerdo de reestructuración que permitiera sostener la actividad.

La etapa de salvataje tampoco ofreció una salida concreta. Según consta en la resolución firmada el 4 de marzo, la única firma que se había inscripto en el registro de interesados, la sociedad financiera Vlinder, nunca presentó una propuesta formal para reestructurar la compañía. Ante la ausencia de ofertas y la falta de consensos entre las partes, el magistrado resolvió aplicar los artículos correspondientes de la Ley de Concursos y Quiebras y declarar la apertura del proceso falencial.

Con la quiebra ya formalizada, la empresa queda desapoderada de la administración de sus bienes, que pasan a manos de la sindicatura designada por el tribunal. A partir de ahora comenzará la etapa de identificación, inventario y eventual liquidación de los activos disponibles con el objetivo de intentar cubrir —en la medida de lo posible— las deudas acumuladas con bancos, proveedores y exempleados.

La resolución judicial también dispuso la intervención de los últimos locales vinculados a la compañía. Entre ellos figuran sucursales ubicadas sobre la avenida Cabildo, en el barrio porteño de Belgrano; en la calle Uruguay, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires; y un outlet en el barrio de Almagro. La sindicatura quedó facultada para realizar inventarios e incluso solicitar el auxilio de la fuerza pública para asegurar los bienes existentes en esos establecimientos.

El ocaso de un gigante del retail

La decisión judicial marca el final de una empresa que durante décadas fue sinónimo de consumo masivo y financiación de electrodomésticos en Argentina. Fundada en 1951, Garbarino llegó a consolidar una red de más de 300 sucursales en todo el país y a emplear a cerca de 5.000 trabajadores, convirtiéndose en uno de los principales actores del mercado minorista de tecnología y artículos para el hogar.

Sin embargo, el deterioro financiero acumulado durante los últimos años, sumado a la caída del consumo, la transformación del comercio hacia el canal digital y los reiterados conflictos con acreedores y proveedores, terminaron erosionando su estructura operativa.

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El consumo no repunta: las ventas minoristas en San Juan cayeron 6,7% en febrero y crece la preocupación

Un informe de la Cámara Comerciantes Unidos de San Juan reveló que las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 6,7% durante febrero. El retroceso alcanza a la mayoría de los rubros y confirma un escenario de consumo debilitado que se arrastra desde el año pasado, en un contexto económico que continúa tensionando la actividad comercial.

El dato no aparece aislado. En febrero del año pasado el sector ya había evidenciado una retracción del 3,1%, lo que revela un proceso de debilitamiento del consumo que se ha ido profundizando con el paso de los meses. Para los comerciantes, la persistencia de este escenario refleja un cambio en el comportamiento de los consumidores, cada vez más cautelosos al momento de decidir una compra.

La contracción se distribuye de manera amplia dentro del entramado comercial. De los once rubros analizados, la mayoría registró números negativos, con especial impacto en los sectores vinculados a bienes durables, que suelen resentirse con mayor intensidad cuando el poder adquisitivo se deteriora.

El informe ubica entre los rubros más afectados a muebles y decoración, que registró una caída del 10,2%. Le siguen ferretería y materiales para la construcción (-8,7%), calzados y marroquinería (-8,5%) e indumentaria (-8,1%), segmentos estrechamente asociados al consumo discrecional.

Sin embargo, el retroceso no se limita a ese universo. Incluso sectores ligados a compras cotidianas muestran un desempeño por debajo de lo esperado. Las ventas de electrodomésticos retrocedieron 7,6%, mientras que alimentos y bebidas registraron una baja del 7,2%. También se observaron descensos en juguetería y librerías (-5,6%) y farmacia (-3,1%).

En ese panorama, el único rubro que logró escapar a la tendencia negativa fue el de neumáticos y repuestos, con un crecimiento del 4,5%, un comportamiento que algunos comerciantes vinculan con la necesidad de mantenimiento del parque automotor ante la dificultad de acceder a vehículos nuevos.

Según el relevamiento, el 60% de las operaciones se realizaron al contado, mientras que el 40% restante se concretó mediante tarjeta de crédito, una proporción que muestra un consumo moderado y decisiones de compra más cuidadosas por parte de los clientes.

Más allá de los porcentajes, los comerciantes advierten que la caída del consumo se percibe con claridad en la dinámica diaria de los locales: menor circulación de clientes, compras más espaciadas y decisiones cada vez más selectivas.

La evolución reciente del sector confirma esta fragilidad. Informes previos del comercio local ya habían advertido una desaceleración en la actividad y una reducción de la cantidad de unidades vendidas en distintos momentos del año, reflejando un mercado interno aún condicionado por el poder adquisitivo de los hogares.

La caída registrada en febrero vuelve a poner en evidencia la fragilidad que atraviesa el comercio minorista sanjuanino. Para las PyMES del sector, el problema excede la fotografía de un mes puntual y remite a una dinámica más profunda: un consumo debilitado que restringe la actividad y obliga a replantear estrategias de supervivencia comercial.

En este sentido, el desempeño del mercado interno aparece como la variable central para la recuperación. Mientras el poder adquisitivo continúe bajo presión y las decisiones de compra sigan atravesadas por la cautela, el comercio local seguirá moviéndose en un terreno de incertidumbre. Para muchos pequeños comerciantes, sostener las persianas abiertas ya se ha convertido en el principal desafío de las concicións económicas.

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