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Los docentes de gestión privada de Chubut se sumaron a la medida de fuerza que llevan adelante desde hace 12 semanas consecutivas los trabajadores del sector público.


La dirigente local del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), Carolina Rubia, dijo en diálogo con Télam que «a diferencia» de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut (Atech), no han realizando paros «de manera consecutiva por semana».

Rubia detalló que se les «practican los descuentos de manera casi inmediata», lo que hace la situación de los trabajadores «muy compleja», y advirtió que por ese motivo no pueden «hacer medidas de largo alcance, sino trabajar las acciones gremiales en el día a día».

Chubut no cuenta con un gran número de escuelas privadas, aunque en el sector son tradicionales las escuelas que dependen de la iglesia católica y que se encuadran como «escuelas públicas de gestión privada» que dependen de la institución salesiana, más las que son gerenciadas por mutuales y organizaciones no gubernamentales.

Si bien el gobierno de Mariano Arcioni realizó el anuncio de descuento de los días no trabajados, hasta el momento no se practicó ninguna quita a los docentes estatales e incluso se pagó una parte de la llamada «cláusula gatillo», que es un ajuste por inflación.

El ministro coordinador de gabinete, Federico Massoni, calificó hoy al paro de los docentes de las escuelas públicas como «extremadamente irresponsable» y calificó al año escolar como «prácticamente perdido».

Acusó a los gremios docentes de «llenarse la boca hablando de los chicos primero y llevan 12 semanas de paro, eso es irracional a pesar de que se le está pagando todo y no hay ninguna demora».

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Las CTA anunciaron movilizaciones en todo el país

La CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma presentaron un cronograma nacional de movilizaciones que se extenderá durante mayo y junio, en rechazo a las políticas económicas y laborales del gobierno de Javier Milei. Las centrales sindicales, acompañadas por organizaciones sociales, estudiantiles y de derechos humanos, denunciaron un agravamiento de la crisis social, pérdida del poder adquisitivo, despidos y un avance sobre la soberanía nacional. El plan incluye marchas universitarias, protestas sanitarias, actos multisectoriales y nuevas acciones contra la reforma laboral.

En una muestra de unidad sindical y articulación multisectorial, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma oficializaron el lanzamiento de un plan de lucha federal que buscará sostener la conflictividad social durante las próximas semanas frente al gobierno de Javier Milei. La iniciativa contempla movilizaciones escalonadas en distintos puntos del país y apunta a confluir con sectores universitarios, sanitarios, movimientos sociales, organismos de derechos humanos, agrupaciones feministas y pequeñas y medianas empresas.

La presentación se realizó mediante una conferencia de prensa conjunta encabezada por Hugo Yasky y Hugo Godoy, quienes trazaron un duro diagnóstico sobre la situación económica y social del país. Ambos dirigentes coincidieron en señalar que el deterioro del salario, la caída del empleo y el ajuste sobre áreas sensibles del Estado conforman un escenario de creciente conflictividad.

Yasky advirtió que el Salario Mínimo Vital y Móvil argentino se encuentra entre los más bajos de América Latina medido en dólares y sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo golpea con fuerza a trabajadores formales, jubilados y sectores populares. “La situación que está viviendo nuestro pueblo se deteriora y se agrava día a día”, afirmó el también diputado nacional, quien además denunció políticas de persecución laboral y despidos en el sector público.

Por su parte, Godoy vinculó el programa económico del Gobierno con un proceso de pérdida de soberanía política y territorial. El titular de la CTA Autónoma cuestionó especialmente la presencia de tropas estadounidenses en territorio argentino sin debate parlamentario y calificó esa situación como una “afrenta a la democracia”. En paralelo, acusó al Ejecutivo nacional de profundizar el ahogo financiero sobre las provincias y de consolidar un esquema económico que “multiplica la desigualdad y la pobreza”.

El plan de lucha anunciado busca construir una agenda permanente de movilización y presión callejera en momentos en que distintos sectores gremiales comienzan a reorganizarse frente al impacto del ajuste. A diferencia de otras etapas de confrontación sindical más fragmentadas, las CTA intentan articular una protesta amplia que exceda el universo estrictamente laboral y conecte con demandas sociales, educativas, sanitarias y de derechos humanos.

Un calendario de protestas que se extenderá hasta junio

Las centrales detallaron una agenda de actividades que se desarrollará durante mayo y los primeros días de junio, con actos y movilizaciones en distintos puntos del país.

La hoja de ruta comenzó con una concentración frente a la Casa de la Provincia de Chubut en respaldo a trabajadores estatales, docentes y judiciales que llevan adelante medidas de fuerza en esa provincia patagónica.

Uno de los puntos centrales será la nueva Marcha Federal Universitaria prevista para este martes 12 de mayo. La convocatoria incluirá movilizaciones simultáneas en todo el país para reclamar financiamiento universitario y denunciar el deterioro presupuestario de las casas de estudio públicas. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración fue fijada para las 15 horas en Diagonal Norte y San Martín.

Posteriormente, el 20 de mayo se desarrollará una Marcha Federal de la Salud impulsada por organizaciones sanitarias y gremios del sector. La protesta partirá desde el Ministerio de Salud hacia Plaza de Mayo con el objetivo de denunciar el vaciamiento del sistema sanitario público y los recortes presupuestarios.

El cronograma continuará el 22 de mayo con un acto en el Cabildo, donde se presentará un documento conjunto en defensa de la soberanía nacional y contra el ajuste económico. Tres días después, el 25 de mayo, está prevista una movilización multisectorial en la Base Aérea de Moreno, con fuertes cuestionamientos a la presencia e injerencia de Estados Unidos en asuntos estratégicos del país.

La agenda de conflictividad también incorporará la movilización del colectivo feminista y de diversidades el próximo 3 de junio, en el marco del 11° aniversario de Ni Una Menos, una fecha emblemática para las organizaciones que luchan contra las violencias de género.

En simultaneo, las CTA ya anticiparon una nueva jornada nacional de protesta para el 4 de junio, que tendrá como epicentro el Ministerio de Economía, aunque con réplicas en plazas y ciudades de todo el territorio nacional.

Reforma laboral, disputa internacional y tensión creciente

La ofensiva sindical no se limitará al plano local. Las centrales confirmaron que avanzarán con denuncias internacionales contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno ante la Organización Internacional del Trabajo. Desde ambas conducciones consideran que las modificaciones impulsadas por el oficialismo significan un retroceso en derechos laborales históricos y un avance hacia formas de precarización extrema.

El endurecimiento del discurso sindical refleja además un cambio de clima político dentro del movimiento obrero. Aunque la CGT mantiene una estrategia más moderada y negociadora en algunos frentes, distintos sectores comienzan a presionar por una confrontación más sostenida con la administración libertaria.

En este aspecto, las CTA buscan posicionarse como uno de los núcleos de articulación más activos de la resistencia social al programa económico de Milei, apostando a que la profundización del malestar económico termine trasladándose masivamente a las calles durante las próximas semanas.

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La obra social de Camioneros acumula una deuda de $60.000 millones y crece la presión por una intervención

La obra social de Camioneros atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Con un déficit estimado en $60.000 millones, reclamos por recortes en servicios médicos y denuncias por presuntas transferencias irregulares a empresas vinculadas al entorno familiar de Hugo Moyano, la conducción sindical busca contener una crisis que amenaza con derivar en una intervención o incluso en una convocatoria de acreedores. En ese contexto, el líder camionero reunió de urgencia a delegados y dirigentes para defender su gestión, cuestionar las críticas públicas y anticipar cambios internos en la administración de Oschoca.

El deterioro financiero de la Obra Social de Choferes de Camiones (Oschoca) dejó de ser un problema silencioso para convertirse en un frente político, gremial y judicial de alta sensibilidad para el histórico liderazgo de Hugo Moyano. La magnitud del pasivo acumulado —que rondaría los $60.000 millones— encendió alarmas tanto dentro del sindicato como en organismos de control, mientras se multiplican las denuncias de afiliados por restricciones en medicamentos, prestaciones y cobertura sanitaria.

Frente a ese escenario, Moyano convocó una reunión de emergencia con delegados y miembros del gremio para intentar ordenar el cuadro interno y responder a las crecientes críticas. Allí, el dirigente camionero rechazó las acusaciones sobre irregularidades en la administración de la obra social y atribuyó las denuncias a operaciones mediáticas dirigidas contra el sindicalismo.

“Todas estas estupideces que salen en la prensa no hay que darle mucha importancia porque el 99 por ciento son mentiras. Son cosas que inventan para perjudicar a los dirigentes”, afirmó el líder sindical durante el encuentro, en un discurso que buscó reafirmar autoridad en medio de un contexto cada vez más complejo.

Sin embargo, detrás de la defensa política emerge una situación financiera delicada que ya impacta directamente sobre la estructura prestacional de Oschoca. Según trascendió, la conducción analiza reemplazar parte del directorio de la obra social ante sospechas de mala administración y por las filtraciones internas que expusieron públicamente el estado crítico de las cuentas.

En las últimas semanas crecieron las versiones sobre posibles maniobras de triangulación financiera mediante fideicomisos y empresas vinculadas al entorno familiar de Moyano. El foco principal apunta a Iarai SA, una firma de servicios médicos relacionada con Liliana Zulet —esposa del dirigente camionero— que tendría una participación central en el esquema operativo de la obra social.

De acuerdo con la información difundida, parte de los fondos de Oschoca habrían sido transferidos mediante el fideicomiso Dhanvantari, cuyo domicilio fiscal coincide con el de otras empresas ligadas al círculo familiar. En el directorio de Iarai SA figuran además hijos de Zulet de relaciones anteriores, un dato que profundizó las sospechas opositoras y alimentó pedidos de investigación.

La crisis también expone una contradicción estructural que atraviesa a numerosas obras sociales sindicales: el aumento sostenido de los costos médicos, la caída de aportes producto de la recesión y el deterioro del empleo registrado golpean sobre un sistema históricamente tensionado. En el caso de Camioneros, el problema adquiere mayor dimensión por el volumen de afiliados y por el peso político que el gremio conserva dentro de la estructura sindical argentina.

Actualmente, la obra social recibe un aporte extraordinario de aproximadamente $25.000 por trabajador, financiado directamente por empresarios del sector y habilitado por la Secretaría de Trabajo. Ese auxilio económico permitió sostener parcialmente la operatoria, aunque evidencia la gravedad del desequilibrio financiero. Incluso dentro del Gobierno existieron diferencias respecto de estos mecanismos de compensación: mientras sectores del oficialismo buscaron eliminarlos en nombre de la desregulación, finalmente continuaron vigentes para evitar un colapso inmediato de varias prestadoras.

En este sentido, la presentación realizada por la legisladora Graciela Ocaña ante la Superintendencia de Servicios de Salud sumó presión institucional sobre la conducción moyanista. El pedido de intervención aún no tuvo resolución, pero volvió a colocar bajo la lupa el manejo económico de una de las cajas más importantes del sindicalismo argentino.

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La fábrica de galletitas de Albardón paraliza su producción por caída en las ventas

La fábrica de galletitas ubicada en el departamento Albardón decidió detener su producción durante una semana debido a la acumulación de mercadería sin salida comercial. La medida alcanza a todo el personal y expone el impacto que la caída del consumo masivo comienza a provocar en la industria alimenticia regional. Desde el gremio descartan despidos y aseguran que el freno busca evitar un panorama más crítico mientras la nueva conducción intenta estabilizar la empresa tras una profunda crisis.

La retracción del consumo interno volvió a encender señales de alarma en la industria sanjuanina. Esta vez, el impacto se hizo visible en una de las plantas alimenticias más importantes de la provincia, que resolvió paralizar completamente su producción durante una semana ante un contexto inédito de sobrestock y falta de espacio físico para almacenar mercadería terminada.

La fábrica emplea a más de 290 trabajadores, y comenzó este lunes un esquema de vacaciones anticipadas para todo el personal luego de que los depósitos quedaran saturados de productos sin comercialización. La decisión, aunque presentada como transitoria, refleja con crudeza el deterioro que atraviesa el mercado interno y la creciente dificultad de las empresas para sostener niveles normales de actividad.

Desde el Sindicato de la Alimentación confirmaron que la medida responde exclusivamente a la acumulación de producción sin salida comercial. “No pueden seguir produciendo porque no tienen lugar dentro del establecimiento para almacenar más mercadería”, explicaron fuentes gremiales, describiendo una situación que sintetiza el complejo momento económico que golpea a distintos sectores fabriles del país.

El secretario general del gremio, Gabriel Manrique, buscó transmitir tranquilidad respecto a la continuidad laboral y sostuvo que no existen riesgos inmediatos de despidos. Según explicó, la empresa optó por un esquema preventivo para intentar descomprimir los depósitos mientras espera reactivar las ventas y recuperar el ritmo habitual de producción.

“Se ha dado una semana de vacaciones para ver si puede salir esa mercadería terminada y así reapuntar otra vez”, señaló el dirigente, quien además confirmó que durante el receso se realizarán tareas de mantenimiento y reacondicionamiento de maquinaria, trabajos que resultaban difíciles de ejecutar con la planta operando a pleno.

La situación adquiere todavía mayor relevancia por el antecedente reciente de la empresa. La planta pertenecía originalmente a Dilexis y atravesó meses de fuerte incertidumbre hasta ser adquirida en enero por el empresario Juan Carlos Crovella, tras la salida de Tía Maruca y Argensan Food. La nueva conducción inició desde entonces un proceso de reorganización financiera y operativa orientado a evitar el cierre definitivo de la planta.

En ese sentido, el secretario de Industria de San Juan, Alejandro Martín, aseguró que la compañía logró regularizar obligaciones pendientes, especialmente vinculadas al pago de salarios atrasados, y consideró que la firma atraviesa una etapa de “reingeniería” destinada a recuperar estabilidad después de varios años de administración deficiente.

En San Juan, donde el entramado industrial tiene un peso decisivo en la economía regional, cualquier interrupción productiva genera preocupación inmediata. Por eso, tanto el gremio como el Gobierno provincial observan con expectativa la evolución de los próximos días y apuestan a que el freno temporal permita descomprimir los depósitos y normalizar la cadena comercial.

Si el escenario acompaña y parte del stock logra ingresar nuevamente al circuito de ventas, la planta retomaría su funcionamiento habitual la próxima semana. Mientras tanto, el caso se convierte en otro síntoma visible de un mercado interno debilitado, donde incluso empresas que lograron evitar el cierre todavía deben enfrentar el desafío más complejo: volver a vender.

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