Eduardo Cabello: “Sin amor, sin trabajo y sin unión, no hay salida posible”
En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el referente de la CGT Eduardo Cabello realizó un balance crítico del 2025, analizó el impacto social del actual rumbo económico y advirtió sobre los riesgos de reformas laborales que, según sostuvo, no contemplan la dignidad ni la calidad de vida de los trabajadores.
El cierre de año suele habilitar balances sinceros y miradas de largo alcance. En ese marco, el dirigente de la CGT, realizó un análisis profundo sobre los últimos doce meses, a los que definió como “duros, difíciles y complejos”, aunque no exentos de aprendizajes. “De la adversidad también se puede sacar lo mejor de uno”, reflexionó, al tiempo que reivindicó la capacidad del movimiento sindical para recomponerse en contextos adversos.
Cabello situó parte del debate en el plano social y cultural. Sin aludir directamente a coyunturas electorales, planteó que muchas expectativas generadas por discursos atractivos terminaron chocando con una realidad concreta: promesas incumplidas, deterioro del empleo y una mejora salarial que nunca llegó. “Uno conoce las caras, pero no siempre los corazones”, citó, apelando a una frase popular para graficar la distancia entre el mensaje y los hechos.
Desde esa lectura, el dirigente sostuvo que la Argentina atraviesa un momento de entrampamiento económico y social, en el que se diluye una de sus principales fortalezas históricas: la cultura del trabajo. “Nuestro país siempre se caracterizó por su capacidad productiva, por su mano de obra y por su inteligencia colectiva. Hoy eso está en discusión”, afirmó, y remarcó que sin trabajo digno y sin amor por lo que se hace, no hay posibilidad real de salida.
La unidad aparece, en ese marco, como un eje central. Cabello fue enfático: “Si no estamos unidos, vamos a ser dominados”. Y aclaró que no se trata de consignas partidarias ni de frases ideológicas, sino de una realidad que atraviesa a las sociedades contemporáneas. “Si no entendemos lo que vive cada argentino, terminamos siendo arrastrados por filosofías huecas”, advirtió.
En relación con las nuevas realidades laborales y los debates sobre modernización, el dirigente planteó una crítica puntual: la falta de políticas que acompañen a los trabajadores frente a los cambios tecnológicos. “Se habla de nuevas formas de trabajo, pero no hay herramientas ni recursos para quienes quedan atrapados en esas transformaciones”, señaló. Para Cabello, la dignidad laboral no se limita al salario o a las vacaciones, sino que incluye condiciones de vida más amplias: transporte, horarios razonables y calidad cotidiana. “Eso también es un derecho”, subrayó.
Desde la CGT, explicó, se viene impulsando un trabajo de diálogo institucional con gobernadores, legisladores y distintos actores políticos para aportar una mirada más integral. “Hay cosas que están mal y que deben corregirse, pero no rompiendo todo. Hay que reparar, revisar y avanzar”, sostuvo, marcando distancia tanto del inmovilismo como de los ajustes abruptos.
En un tramo más crítico, el representante gremial alertó sobre un modelo económico sostenido en endeudamiento permanente. “Cuando todos los días se pide un préstamo para pagar otro préstamo, el final es previsible”, advirtió, y expresó su preocupación por que, una vez más, sea el pueblo quien termine pagando los costos de decisiones ajenas.
Las palabras de Eduardo Cabello condensan una advertencia y una convocatoria. Advertencia frente a un rumbo que, según su visión, debilita el trabajo, fragmenta a la sociedad y posterga la calidad de vida. Convocatoria a recuperar la unidad, la cultura del esfuerzo y el diálogo como herramientas para reconstruir un horizonte común. En el umbral de 2026, el mensaje sindical no se apoya en consignas vacías, sino en una premisa tan simple como contundente: sin trabajo digno, sin justicia social y sin cohesión colectiva, no hay futuro sostenible para la Argentina.
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¿Si cae el precio del petróleo, por qué no bajan los combustibles en en país?
La cotización internacional del petróleo registró una fuerte caída tras anuncios vinculados al Estrecho de Ormuz. Sin embargo, en Argentina no se esperan reducciones inmediatas en los precios de naftas y gasoil, condicionados por factores locales y la volatilidad global.
El mercado energético global vivió una jornada de alta sensibilidad tras conocerse la supuesta reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. La reacción inicial fue contundente: el barril de crudo tipo Brent llegó a desplomarse casi un 13% en las primeras horas de negociación.
Sin embargo, el entusiasmo inicial se moderó con rapidez. Reportes internacionales advirtieron que la navegabilidad en la zona dista de estar plenamente garantizada. La presencia de minas en el corredor marítimo y los elevados costos de los seguros —producto del riesgo latente— mantienen la operatoria bajo condiciones de alta incertidumbre. En ese marco, la cotización del Brent recortó pérdidas y cerró la jornada en torno a los 92 dólares, recuperando parte del terreno cedido.
La evolución del precio del crudo también está condicionada por factores geopolíticos más amplios. La tregua entre Israel y el Líbano, junto con las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, introduce un elemento de transitoriedad que limita cualquier previsión de estabilidad en el corto plazo.
En este tablero global, la pregunta que surge en el mercado local es inmediata: ¿puede esta baja trasladarse a los surtidores argentinos? La respuesta, al menos por ahora, es negativa.
Fuentes del sector energético coinciden en que los precios internos todavía no reflejan plenamente los valores internacionales. Durante marzo, los combustibles registraron incrementos superiores al 20%, aunque aún por debajo del ajuste que hubiera implicado una alineación completa con el mercado global.
A esta brecha se suma una decisión reciente de YPF, que estableció un congelamiento de precios por 45 días a partir de abril. Bajo este esquema, el valor de referencia del barril en el mercado interno se ubica en torno a los 85 dólares, lo que introduce un ancla adicional frente a eventuales variaciones externas.
Los analistas advierten que una ocasional reducción en los precios locales requeriría un escenario más consistente de baja en el crudo, con valores sostenidos por debajo de los 80 dólares. Hoy, esa posibilidad aparece lejana, en un entorno atravesado por oscilaciones permanentes y riesgos geopolíticos latentes.
En aspecto, proyecciones de organismos internacionales anticipan un año marcado por la volatilidad, con rangos estimados entre 80 y 90 dólares por barril. Este comportamiento errático del mercado global refuerza la cautela de las petroleras al momento de definir ajustes en el plano doméstico.
La reciente caída del petróleo ofrece un alivio parcial en el tablero internacional, pero no alcanza para modificar, en lo inmediato, la ecuación local de los combustibles. La combinación de precios internos aún desfasados, decisiones empresariales y un escenario global inestable configura un panorama donde las variaciones externas no se traducen automáticamente en beneficios para el consumidor.
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Revés para el Gobierno: La Justicia del Trabajo retiene la causa de la reforma laboral
El Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 63 rechazó el intento oficial de trasladar la causa al fuero contencioso administrativo y ratificó que el conflicto por la Ley 27.802 debe resolverse en la Justicia del Trabajo. La definición final quedará en manos de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
En una resolución de alto impacto institucional, el juez Raúl Ojeda desestimó la estrategia del Gobierno nacional para desplazar la causa iniciada por la CGT contra la reforma laboral contenida en la Ley 27.802. El fallo reafirma que la controversia debe tramitar en el ámbito laboral, al considerar que el núcleo del litigio está directamente vinculado con derechos individuales y colectivos de los trabajadores.
La decisión desactiva el intento del Ejecutivo de radicar el expediente en el fuero contencioso administrativo federal bajo el argumento de que la norma cuestionada pertenece al derecho público. El magistrado fue categórico al rechazar ese planteo: la competencia no se define por la calidad de las partes involucradas, sino por la materia en discusión. Bajo ese criterio, sostuvo que el caso involucra institutos centrales del derecho del trabajo, como convenios colectivos, derecho de huelga, régimen indemnizatorio, período de prueba y libertad sindical.
El pronunciamiento introduce, además, un razonamiento de fondo que excede la cuestión formal. Al caracterizar la materia como “exclusivamente de derecho social”, el juez refuerza la especialidad del fuero laboral y delimita el terreno en el que deberá dirimirse la controversia.
Esa definición no es menor: implica que cualquier análisis sobre la validez de la reforma deberá contemplar estándares propios del derecho laboral y de los tratados internacionales que protegen estos derechos.
La estrategia oficial, sin respaldo judicial
El Estado nacional había promovido la inhibitoria con el objetivo de modificar el ámbito de resolución del expediente. Sin embargo, el fallo desmonta ese intento con un argumento central: la presencia del Ejecutivo como parte no altera la naturaleza del conflicto. En esa línea, la resolución deja en claro que el debate gira en torno a derechos laborales sustantivos, lo que vuelve improcedente su tratamiento fuera del fuero especializado.
A su vez, el magistrado advierte que el traslado del expediente en esta instancia implicaría una alteración significativa del proceso en curso. La causa ya se encuentra inscripta en el registro de procesos colectivos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y agrupa múltiples presentaciones de sindicatos y federaciones. Un cambio de jurisdicción, sostiene, afectaría la economía procesal y podría generar incertidumbre jurídica.
Reforma en revisión judicial
Aunque la resolución no se pronuncia aún sobre la constitucionalidad de la Ley 27.802, introduce consideraciones que anticipan la dificultad del debate. La demanda impulsada por la CGT cuestiona una serie de artículos por presunta regresión en derechos laborales y sindicales, en posible contradicción con garantías constitucionales y compromisos internacionales asumidos por el país.
En ese aspecto, el fallo deja abierta la discusión sobre principios como la progresividad de los derechos sociales, la tutela judicial efectiva y la libertad sindical. Incluso desliza que eventuales modificaciones orientadas a limitar la competencia del fuero laboral podrían enfrentar objeciones desde el control de constitucionalidad y convencionalidad.
El juez natural, en el centro del debate
Otro de los ejes relevantes del pronunciamiento es la defensa del principio de juez natural. El magistrado advierte que apartar la causa del fuero laboral podría comprometer garantías esenciales del debido proceso. Para sostener esta posición, recurre a estándares internacionales que subrayan la necesidad de tribunales especializados en materia laboral, una exigencia vinculada al acceso efectivo a la justicia. La advertencia no es menor: una eventual desviación de esos parámetros podría exponer al Estado argentino a responsabilidades en el plano internacional.
Definición pendiente
Con el rechazo de la inhibitoria, la controversia sobre la competencia será ahora resuelta por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Su dictamen marcará el rumbo inmediato del expediente y condicionará el desarrollo del litigio en torno a la reforma laboral.
El fallo consolida la centralidad del fuero laboral en el tratamiento de la Ley 27.802 y redefine el tablero judicial en el que se disputará su validez. Más allá del resultado final, la resolución fija un criterio claro: los conflictos que involucran derechos del trabajo deben ser analizados por los tribunales especializados en la materia. En ese terreno se jugará, de ahora en más, el destino de una de las reformas más controvertidas del actual Gobierno.
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Bancarios marcan el pulso salarial: sueldos por encima de $2,2 millones y bono récord
El gremio bancario acordó una nueva actualización salarial atada a la inflación que eleva el ingreso inicial a casi $2,3 millones. También se incrementó el bono por el Día del Bancario, que supera los $2 millones. El mecanismo se proyecta para los próximos meses.
En un presente donde predominan acuerdos salariales rezagados frente al avance de los precios, el sector bancario vuelve a destacarse con un esquema de recomposición que ajusta los ingresos de manera periódica. La Asociación Bancaria, aplicó en marzo una actualización del 3,4% que impacta sobre el conjunto de las remuneraciones y consolida un modelo de negociación diferenciado.
Como resultado de esta política, el sueldo inicial de la actividad quedó fijado en $2.259.305,03, posicionándose entre los más elevados del mercado laboral argentino. La actualización alcanza tanto a los componentes remunerativos como a aquellos adicionales contemplados en los convenios, lo que refuerza el alcance integral de la mejora.
El mecanismo acordado con las cámaras empresariales permite una revisión constante de los ingresos en función de la evolución inflacionaria. Durante el primer trimestre del año, el incremento acumulado alcanza el 9,4% respecto de los valores de diciembre de 2025, lo que contribuye a sostener la capacidad de compra en un entorno económico exigente.
En la misma línea, el tradicional bono por el Día del Bancario también fue ajustado bajo este esquema, elevando su piso a $2.014.092,28. Este monto, además, continuará sujeto a futuras actualizaciones, replicando la lógica aplicada a los salarios mensuales.
El entendimiento contempla la continuidad de este sistema durante abril y mayo, con el compromiso de las partes de mantener el mismo criterio de ajuste automático. Asimismo, se estableció una nueva instancia de negociación para la segunda quincena de junio, donde se evaluará la evolución de las variables económicas y se definirán eventuales adecuaciones.
Desde el sindicato subrayaron que esta modalidad busca resguardar los ingresos de los trabajadores frente al comportamiento de la inflación, evitando el deterioro que afecta a otros sectores. La estrategia combina revisiones frecuentes con una cobertura amplia de los conceptos salariales, lo que permite una respuesta más ágil ante cambios en el nivel de precios.
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