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El Gobierno nacional cerró este viernes un nuevo acuerdo paritario para los trabajadores de la Administración Pública Nacional con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que prevé incrementos salariales escalonados entre enero y mayo de 2026 y el pago de un bono extraordinario de $40.000. Sin embargo, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) rechazó la propuesta al considerar que los aumentos quedan por debajo del costo de vida y consolidan la pérdida del poder adquisitivo del sector.

El Gobierno nacional selló este viernes 6 de marzo un nuevo entendimiento salarial con el gremio UPCN en el marco de la paritaria de la Administración Pública Nacional. El convenio establece incrementos mensuales consecutivos desde enero hasta mayo de 2026, con el objetivo de actualizar los ingresos de los trabajadores estatales en un contexto económico todavía marcado por la tensión inflacionaria.

La propuesta oficial contempla aumentos del 2,5% en enero, 2,2% en febrero, 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, lo que configura un esquema de actualización gradual para el cierre del período paritario vigente.

Además, el acuerdo incluye el pago de un bono extraordinario no remunerativo de $40.000, previsto para el mes de junio, como complemento excepcional para los trabajadores del sector público nacional.

Dentro del entendimiento también se estableció la renovación del adicional por presentismo desde enero, con actualización mensual en línea con los incrementos salariales, así como una modificación en la Unidad Retributiva (UR) correspondiente al suplemento por Función Ejecutiva, que pasará a contar con un valor unificado.

ATE rechazó la propuesta y denunció pérdida salarial

Mientras UPCN avaló la propuesta y firmó el acuerdo en la mesa paritaria, la Asociación Trabajadores del Estado decidió rechazar la oferta oficial, al considerar que los aumentos resultan insuficientes frente a la evolución del costo de vida.

Desde el gremio señalaron que, si bien durante la negociación lograron garantizar el pago retroactivo del presentismo, los porcentajes acordados no permiten recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos años.

“El aumento ofrecido por el Gobierno vuelve a ser insuficiente. No frena la caída del poder adquisitivo que experimentaron durante los últimos dos años los salarios del sector público”, afirmó el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar.

El dirigente también cuestionó el monto del bono extraordinario previsto para mitad de año. “Ofrecer un bono de $40.000 es una actitud miserable por parte del Gobierno. No alcanza ni para pagar una factura de gas”, sostuvo.

El debate de fondo: salarios e inflación

La discusión salarial en el sector público vuelve a poner en el centro del debate la relación entre los incrementos paritarios y la evolución de los precios.

Desde ATE sostienen que, durante la actual gestión, los trabajadores estatales habrían acumulado una pérdida superior al 45,3% del poder adquisitivo, producto de negociaciones salariales que —según el sindicato— se ubican sistemáticamente por debajo de la inflación.

“El intento de implementar la reforma laboral y las negociaciones salariales con tope en el sector público prueban que lejos de pagar el ajuste la casta, lo estamos pagando los trabajadores con la degradación de nuestras condiciones de vida”, advirtió Aguiar.

Un cierre paritario bajo tensión

El acuerdo corresponde al Convenio Colectivo de Trabajo 214/06, cuyo período paritario se extiende entre junio de 2025 y mayo de 2026. Con los incrementos pactados, el año cerraría con un aumento salarial acumulado del 21%.

Sin embargo, desde ATE remarcan que la inflación ya alcanza 19,5% con el dato de enero, lo que plantea el riesgo de que los salarios vuelvan a quedar rezagados frente al costo de vida en los meses restantes del período,

Como ocurrió en negociaciones anteriores, el rechazo de uno de los sindicatos no impidió la convalidación del acuerdo, ya que la firma de UPCN fue suficiente para oficializar la paritaria en la mesa de negociación.


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FOECYT denuncia despidos masivos y ratifica paro de 48 horas en Correo Argentino

La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones acusa a la conducción de la empresa estatal Correo Argentino de ejecutar despidos bajo argumentos disciplinarios y ratifica un cronograma de medidas que incluye una huelga nacional. Reclaman reincorporaciones inmediatas, mejoras salariales y la reapertura de paritarias.

El conflicto en el Correo Argentino ingresó en una fase de alta confrontación tras la denuncia de despidos masivos por parte de la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT). La organización sindical afirmó que la empresa comenzó a enviar telegramas de cesantía en distintas dependencias del país bajo la figura de “injurias laborales graves”, una calificación que el gremio rechaza de plano y considera parte de una política de disciplinamiento interno.

Desde la conducción encabezada por Alberto Cejas sostienen que la decisión empresaria constituye un quiebre en la relación laboral, al punto de calificarla como una práctica inédita por su alcance y metodología. Según el sindicato, las desvinculaciones impactan en múltiples sucursales y ya provocan dificultades operativas que podrían resentir el funcionamiento del servicio postal en el corto plazo.

Lejos de atenuar la disputa, la respuesta gremial fue profundizar el plan de lucha votado en su Congreso Nacional realizado en Santa Fe. El esquema incluye estado de alerta permanente, trabajo a reglamento y una movilización conjunta con la CGT el 30 de abril, para luego avanzar con un paro total de actividades durante 48 horas los días 4 y 5 de mayo, sin concurrencia a los lugares de trabajo. La secuencia continuará con nuevas medidas que mantienen la presión sobre la operatoria diaria de la empresa.

El núcleo del reclamo remite a la situación salarial. FOECYT sostiene que los ingresos del sector han quedado relegados frente a la evolución del costo de vida, y denuncia que los trabajadores perciben remuneraciones que no alcanzan a cubrir necesidades básicas. En ese marco, exige el pago de un bono extraordinario de 840.000 pesos, a abonarse en cuotas, como mecanismo de compensación inmediata ante la pérdida de poder adquisitivo.

La organización también cuestiona la estrategia empresarial orientada —según su interpretación— a reducir costos laborales en nombre de la eficiencia. Desde el gremio advierten que el ajuste sobre la plantilla no solo deteriora las condiciones de empleo, sino que compromete la calidad del servicio público, en un momento en que la logística y la distribución adquieren un rol cada vez más relevante en la dinámica económica.

En este sentido, FOECYT reclama la reapertura urgente de las negociaciones paritarias, al considerar que cualquier definición unilateral por parte de la empresa resulta inaceptable. La dirigencia sindical sostiene que el diálogo formal es el único canal legítimo para encauzar la discusión salarial y evitar una mayor profundización del conflicto.

El trasfondo del episodio expone una presión estructural entre la necesidad de sostenibilidad financiera de la empresa estatal y las demandas de sus trabajadores en un presente de deterioro del ingreso real. La combinación de despidos, reclamos salariales y medidas de fuerza configura un escenario de alta complejidad, con impacto potencial tanto en la prestación del servicio como en el clima social del sector.

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Vacaciones de invierno: San Juan fijó su calendario de receso escolar

El cronograma educativo 2026 ya definió las fechas del receso invernal y San Juan integrará el primer grupo de jurisdicciones en iniciar el descanso. La medida responde a una planificación nacional que busca equilibrar el calendario académico y reactivar la actividad turística.

El calendario escolar 2026 ya tiene delineado uno de los momentos más esperados del ciclo lectivo: el receso de invierno. En el caso de San Juan, las vacaciones se desarrollarán entre el 6 y el 17 de julio, de acuerdo con la programación oficial, lo que posiciona a la provincia dentro del primer bloque de distritos en iniciar el período de pausa.

La definición no es aislada, sino que forma parte de una estrategia de alcance nacional que organiza el receso de manera escalonada en tres etapas. Este esquema responde a una doble finalidad: por un lado, garantizar una distribución más equilibrada del calendario educativo; por otro, contribuir a una mejor circulación del turismo interno durante la temporada invernal.

En este primer tramo, San Juan compartirá fechas con provincias como Córdoba, Mendoza, San Luis y Santa Fe, conformando un conjunto de jurisdicciones que abrirán el cronograma de vacaciones en la primera quincena de julio. La elección de este período impacta no solo en la dinámica escolar, sino también en la planificación familiar y en la actividad económica vinculada al turismo regional.

El segundo grupo de provincias iniciará su receso entre el 13 y el 24 de julio, mientras que un tercer bloque —que incluye a Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— lo hará entre el 20 y el 31 del mismo mes. Esta distribución progresiva evita la concentración masiva de viajeros en un mismo período y permite una utilización más eficiente de la infraestructura turística a nivel nacional.

Desde el punto de vista pedagógico, la organización del calendario mantiene el equilibrio entre tiempos de cursado y períodos de descanso, un aspecto clave para sostener el ritmo académico sin sobrecargar a estudiantes y docentes. Al mismo tiempo, brinda previsibilidad a las instituciones educativas para estructurar sus actividades y evaluaciones en el tramo previo al receso.

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Deterioro fabril imparable: Empresas que bajan persianas y empleos que desaparecen

Un informe del IPA expone el fuerte retroceso del empleo fabril desde fines de 2023 y advierte sobre un proceso de transformación económica que debilita al entramado productivo. La pérdida de puestos, el cierre de empresas y la caída de la actividad configuran un presente de alta fragilidad.

El sector industrial argentino atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 se destruyeron 79.672 empleos registrados en la actividad manufacturera, lo que posiciona al rubro como el principal epicentro de la pérdida de trabajo formal en el país.

Los datos reflejan una dinámica que no solo se sostiene en el tiempo, sino que exhibe señales de profundización. En el inicio de 2026, la industria explicó prácticamente la totalidad de la caída mensual del empleo registrado: de los 7.593 puestos perdidos en la economía, 7.336 corresponden al entramado fabril. La magnitud del fenómeno —que representa el 97% del total— deja en evidencia el peso específico del sector en la actual contracción del mercado laboral.

Desde el IPA interpretan que este comportamiento responde a una reconfiguración de la matriz productiva, con menor protagonismo de la manufactura y mayor centralidad de actividades primarias. Daniel Rosato, presidente de la entidad, sintetizó el diagnóstico con una definición contundente: “Se pasó de un modelo basado en la generación de empleo a otro orientado a la extracción de recursos”. Según su visión, este viraje genera beneficios concentrados, mientras amplios segmentos vinculados a la producción enfrentan dificultades crecientes para sostener su actividad.

El impacto también se manifiesta en el tejido empresarial. Desde la asunción del actual gobierno, 2.993 firmas manufactureras dejaron de operar, reduciendo el universo activo a 46.728 compañías. La cifra no solo expresa un retroceso cuantitativo, sino que implica la pérdida de capacidades productivas acumuladas durante años, con efectos que trascienden a las propias plantas y alcanzan a proveedores, comercios y servicios asociados.

En términos de actividad, los indicadores consolidan el cuadro de debilitamiento. En febrero, la producción industrial registró una caída interanual del 8,7% y un retroceso del 4% frente al mes previo, acumulando ocho períodos consecutivos en baja. A esto se suma la contracción del consumo interno, que descendió un 3,1% en la comparación anual y refleja el deterioro del poder adquisitivo. El dato adquiere mayor relevancia al considerar que seis de cada diez hogares recurrieron al endeudamiento para afrontar gastos esenciales.

El informe advierte además sobre un mecanismo que erosiona la competitividad de las empresas locales. Por un lado, los costos medidos en pesos experimentan incrementos sostenidos; por otro, la relativa estabilidad del tipo de cambio encarece la producción en términos de dólares. Este desfasaje se combina con una mayor presencia de productos importados, que intensifican la presión sobre el mercado interno.

Históricamente, la industria ha mostrado una mayor resistencia a la reducción de personal, en parte por la inversión que implica la formación de trabajadores calificados. Sin embargo, desde el sector señalan que ese margen de contención se encuentra cada vez más limitado. “La capacidad de sostener plantillas está llegando a un punto crítico”, advirtió Rosato, al tiempo que reclamó medidas orientadas a preservar la producción nacional.

Las proyecciones a corto plazo refuerzan la preocupación. Durante una exposición en el Senado, representantes del sector señalaron que más de 1.200 establecimientos industriales podrían cesar sus actividades en los próximos meses si no se implementan políticas de apoyo específicas. El dato, de concretarse, profundizaría aún más la pérdida de empleo y el deterioro del entramado productivo.

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