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A semanas del inicio del debate formal en el Congreso, el Gobierno decidió excluir a la CGT de cualquier instancia de negociación sobre la reforma laboral. El malestar oficial por gestos políticos recientes de la central sindical selló una ruptura que empuja el conflicto al terreno parlamentario y a la calle.

Cuando restan pocas semanas para que el Congreso comience a discutir formalmente la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, el Gobierno de Javier Milei tomó una definición política de alto impacto: cerrar por completo el diálogo con la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los actores centrales del sistema laboral argentino.

En la Casa Rosada reconocen que la relación con la central obrera atraviesa su peor momento desde el inicio de la gestión libertaria. Funcionarios del oficialismo admiten que “ya no hay margen para negociar” con la CGT, a la que consideran hoy un actor abiertamente confrontativo y sin voluntad de acompañar el proyecto.

El punto de quiebre, según deslizan en Balcarce 50, fueron los gestos políticos recientes del sindicalismo, en particular el comunicado de la CGT contra el DNU 941/2025, que reformó la estructura de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), y las declaraciones públicas de dirigentes históricamente considerados “dialoguistas”, que en las últimas horas cuestionaron con dureza el contenido de la reforma laboral.

Desde el oficialismo interpretan ese endurecimiento como una respuesta a presiones internas del propio entramado sindical, que forzó a referentes con vínculos aceitados con La Libertad de Avanza a abandonar cualquier postura conciliadora. El resultado fue una decisión tajante: la CGT quedó fuera del esquema de consultas.

El artículo sensible y el núcleo del conflicto

Uno de los puntos que más tensiona la relación es el artículo 161 del proyecto, que reduce del 6% al 5% la contribución patronal destinada a las obras sociales sindicales. Para la conducción gremial, la modificación implica un desfinanciamiento directo del sistema de salud laboral, uno de los pilares económicos y políticos del sindicalismo argentino.

Las propias estimaciones oficiales reconocen que la rebaja representaría una pérdida de entre 679 y 700 millones de dólares anuales, una cifra equivalente a aproximadamente el 0,1% del PBI. En la lectura sindical, se trata de un golpe estructural que excede lo fiscal y busca debilitar la capacidad de acción de los gremios.

En el Gobierno, en cambio, consideran que la reacción de la CGT confirma que la reforma avanza sobre privilegios históricos y no sobre derechos laborales básicos. Esa convicción refuerza la decisión de avanzar sin consenso con la central obrera.

Estrategia sindical: gobernadores, Congreso y calle

En la calle Azopardo son plenamente conscientes del escenario. Admiten que no esperan ningún gesto del Ejecutivo y que el canal de diálogo político está virtualmente clausurado. Frente a eso, la CGT redefinió su estrategia: replegarse sobre los gobernadores y buscar que los legisladores provinciales bloqueen o modifiquen el proyecto en el Congreso.

A esa vía institucional se suma la presión social. La conducción sindical apuesta a que la movilización en las calles y la instalación del debate en la opinión pública generen el costo político suficiente para frenar la reforma. En tal sentido, comenzó a sobrevolar una opción de máxima tensión: un paro nacional. Aunque en el oficialismo desestiman esa posibilidad, dentro de la CGT ya no la descartan.

Paro nacional, una carta latente

Cristian Jerónimo, secretario general, dejó abierta esa puerta en declaraciones radiales. Señaló que la central obrera ya desplegó una estrategia política y comunicacional para advertir sobre el alcance de la reforma laboral, combinando trabajo territorial y presencia en redes sociales.
Jerónimo sostuvo que se agotarán todas las instancias institucionales, pero fue explícito al marcar un límite: si no hay respuestas, el Consejo Directivo evaluará los próximos pasos. “No se descarta nada”, afirmó, en una frase que resume el clima de confrontación creciente.

La decisión del Gobierno de excluir a la CGT del diálogo por la reforma laboral marca un punto de inflexión en la relación entre el poder político y el sindicalismo. Lejos de buscar consensos, el oficialismo apuesta a imponer su proyecto con respaldo parlamentario y respaldo social propio, aun al costo de profundizar el conflicto.

Del otro lado, la central obrera se reconfigura como actor opositor, apoyada en los gobernadores, el Congreso y la calle. En ese cruce de estrategias, la reforma laboral se perfila no solo como una discusión técnica, sino como una disputa de poder de fondo que definirá el nuevo equilibrio entre el Estado, el mercado y el movimiento obrero en la Argentina.

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San Juan pone en marcha un programa de 2.240 viviendas con financiamiento internacional

El gobernador confirmó el inicio de la firma de contratos con empresas constructoras para levantar viviendas a través del Instituto Provincial de la Vivienda. La iniciativa se integra al programa de inversión pública que cuenta con financiamiento del Bono San Juan por US$600 millones.

El Gobierno provincial comenzó a firmar contratos con empresas constructoras para avanzar con 2.240 viviendas distribuidas en 30 nuevos barrios, según anunció el gobernador Marcelo Orrego. La iniciativa amplía la cartera habitacional provincial y busca generar empleo en la construcción, aunque todavía no se informaron las ubicaciones de los emprendimientos ni el calendario de ejecución.

El primer mandatario comunicó la medida a través de sus redes sociales y vinculó el desarrollo de los nuevos complejos con el acceso a la casa propia y la generación de trabajo. La ejecución estará a cargo del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), en una etapa que deberá traducir los acuerdos con las empresas en obras concretas.

El programa se inscribe en el esquema de inversión pública asociado al Bono San Juan, la emisión internacional de deuda por US$600 millones concretada el 24 de septiembre. La colocación recibió ofertas por US$1.037 millones de 67 fondos e inversores y se cerró con una tasa de cupón anual del 9,55%, con vencimiento en 2035. Los recursos están destinados a una cartera de infraestructura que incluye, además de viviendas, obras viales, hídricas, energéticas y de saneamiento.

La autorización legislativa para avanzar con operaciones de crédito público por hasta US$600 millones había sido aprobada el 4 de junio de 2026, con 23 votos afirmativos y 12 negativos.

La emisión permitió al Ejecutivo provincial disponer de una fuente de financiamiento para impulsar inversiones de mayor escala, cuyo impacto dependerá del ritmo de ejecución y de la asignación efectiva de los fondos.

La construcción de los 30 barrios podría movilizar empresas, trabajadores y proveedores de materiales y servicios. Sin embargo, el alcance económico del anuncio estará ligado a los plazos de obra, la contratación de mano de obra y la continuidad de los desembolsos.

Por el momento, el Gobierno no detalló dónde se levantarán las viviendas, cuándo comenzarán los trabajos ni cuáles serán las condiciones de inscripción y adjudicación. Esos datos serán centrales para determinar cómo podrán acceder las familias interesadas y en qué plazos se incorporarán las nuevas unidades al parque habitacional sanjuanino.

Orrego presentó el proyecto como parte de su apuesta por combinar infraestructura y desarrollo social. El desafío inmediato será convertir la firma de los contratos en obras verificables y establecer un cronograma que permita conocer cuándo estarán disponibles las viviendas para sus futuros adjudicatarios.

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La CGT advierte que las obras sociales están al borde del colapso

La CGT encendió una nueva señal de alarma por el deterioro financiero de las obras sociales sindicales, cuyos déficits obligan a los gremios a transferir recursos propios para evitar mayores recortes en la atención médica. Después de tres reuniones reservadas con el ministro de Salud, Mario Lugones, la central obrera sostiene que no obtuvo respuestas a sus propuestas y advierte que la crisis ya compromete el funcionamiento de las organizaciones sindicales.

El titular del gremio gastronómico, Luis Barrionuevo, comparó la situación con la de los años noventa, cuando las dificultades financieras de las obras sociales y los sindicatos se retroalimentaron. Según advirtió, el dinero que hoy destinan los gremios a cubrir gastos sanitarios reduce los recursos disponibles para sostener escuelas, campings, vacaciones y otras prestaciones para sus afiliados. Tras el último encuentro con el Gobierno, realizado a fines de septiembre en la sede de la UOCRA, fuentes cegetistas señalaron que el panorama empeoró.

El financiamiento de la discapacidad, en el centro del reclamo

Uno de los principales puntos de discusión es el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que recibe aportes de trabajadores y empleadores y permite compensar gastos de las obras sociales. De acuerdo con el informe de la CGT, cerca del 90% de sus recursos se destina actualmente a prestaciones vinculadas con la discapacidad, con un costo mensual estimado en $160.000 millones.

La central sostiene que esa proporción creció de manera marcada: en 2017, el rubro representaba el 22% del fondo. El aumento habría reducido el margen disponible para financiar tratamientos de alta complejidad y medicamentos de elevado costo.

Frente a ese cuadro, la CGT reclama que los gastos de transporte y educación de las personas con discapacidad sean financiados por las áreas estatales correspondientes y que los recursos se transfieran al fondo para liberar capacidad de cobertura sanitaria. El planteo ya había sido presentado durante el gobierno de Alberto Fernández, sin obtener la respuesta que esperaba la dirigencia sindical.

Aportes que no alcanzan para cubrir las prestaciones

El diagnóstico gremial también señala un desajuste entre los ingresos del sistema y el costo de la atención. Más de 11 millones de beneficiarios —el 78,5% del padrón de las obras sociales nacionales— no generarían recursos suficientes para financiar el Programa Médico Obligatorio (PMO), según las cifras difundidas por la central.

El problema se agrava por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el encarecimiento de los servicios médicos. La CGT estima que el poder de compra de los ingresos laborales cayó alrededor de un 30%, mientras que la capacidad para adquirir medicamentos se redujo, en promedio, un 40%.

El informe también cuestiona el aporte de los monotributistas, que sería un 78% inferior al costo estimado del PMO. En el caso de los jubilados que conservan su afiliación, calcula una transferencia de unos $53.000 por persona frente a una recaudación cercana a $159.000, una diferencia que presiona sobre las cuentas de las entidades.

A esos factores se suman, según el documento, los valores de facturación de determinados hospitales públicos y la falta de autorización previa para algunas prácticas programadas, cuestiones que la central considera necesario revisar.

El sanitarista Luis Scervino, asesor de la CGT y ex titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, resumió el problema como una brecha cada vez mayor entre los aportes que ingresan y los gastos asistenciales. La pérdida salarial y la suba de los costos médicos dejan diferencias que, en numerosos casos, terminan judicializadas. «Es una olla a presión», advirtió.

La ausencia de un consenso con el Poder Ejecutivo traslada la crisis a dos sectores clave: los beneficiarios, afectados por dilaciones y recortes en los servicios, y las organizaciones sindicales, forzadas a utilizar recursos propios para mantener las prestaciones. La dirigencia gremial sostiene que la salida definitiva exige reestructurar el modelo de financiamiento y delimitar las responsabilidades estatales, garantizando que no se degrade la asistencia médica.

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León XIV confirmó su visita a la Argentina: llegará el 8 de noviembre y recorrerá tres ciudades

El Pontífice ratificó su viaje apostólico, que se extenderá del 8 al 11 de noviembre y comprenderá actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El programa incluye una reunión con Javier Milei, celebraciones religiosas y un encuentro con representantes del mundo del trabajo.

El anuncio despejó las dudas que habían surgido sobre la continuidad del viaje después de su reciente intervención pulmonar. La agenda oficial de la Santa Sede mantiene las fechas previstas y contempla encuentros institucionales, celebraciones religiosas y reuniones con distintos sectores de la sociedad.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida», expresó el Pontífice en un mensaje publicado en su cuenta de X. También manifestó su deseo de que la gira permita «abrir nuestros corazones los unos a los otros», fortalecer la comunión y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio.

La llegada está prevista para el domingo 8 de noviembre, a las 16.30, al Aeroparque Jorge Newbery, procedente de Uruguay. Tras un homenaje al general José de San Martín en la plaza que lleva su nombre, León XIV será recibido en la Casa Rosada y se reunirá con el presidente Javier Milei. La primera jornada concluirá con un encuentro con autoridades, diplomáticos y representantes de la sociedad civil en el Palacio Libertad.

El lunes 9, el Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, y celebrará una misa multitudinaria a las 11.30 en el Monumento de los Españoles, en Palermo. Por la tarde, mantendrá un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, participará de una reunión con referentes de distintas tradiciones religiosas y compartirá las vísperas con el episcopado argentino en la Catedral Metropolitana.

La agenda continuará el martes 10 en Córdoba, donde presidirá una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y se reunirá con integrantes de la Iglesia. De regreso en Buenos Aires, encabezará por la noche una vigilia con jóvenes. El miércoles 11 visitará el Complejo Penitenciario Federal y celebrará una misa en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, antes de partir hacia Lima a las 14 desde el aeropuerto internacional de Ezeiza.

La visita tendrá una dimensión que excede el calendario litúrgico. La reunión con el Presidente concentrará la atención institucional, mientras que los encuentros con trabajadores, jóvenes, comunidades religiosas y personas privadas de libertad reflejarán las distintas prioridades pastorales del Pontífice.

Será la primera visita de León XIV a la Argentina desde su elección como Papa y una oportunidad de encuentro directo con los fieles, en un recorrido que combinará la relación con las autoridades nacionales y el contacto con comunidades sociales y religiosas.

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