Petróleo y minería sin efecto derrame: las regiones energéticas pagan el costo del ajuste
Mientras el Gobierno nacional presenta al petróleo y la minería como pilares del crecimiento, en las provincias energéticas se profundiza la pérdida de empleo, la caída del ingreso y la fragilidad del entramado productivo. El ajuste se territorializa y desnuda una nueva brecha federal.
El debate económico argentino suele concentrarse en variables macroeconómicas y balances sectoriales agregados, pero deja en un segundo plano una dimensión clave: el impacto territorial del modelo productivo. En ese plano, los datos del mercado laboral en petróleo y minería revelan una paradoja inquietante. Los sectores que el gobierno de Javier Milei presenta como “motores del desarrollo” no solo no están generando empleo, sino que están destruyendo puestos de trabajo en las regiones donde históricamente funcionaron como columna vertebral de la economía local.
Según datos oficiales, el complejo de petróleo y minería cuenta hoy con unos 87.500 empleos formales, frente a los 94.600 registrados en noviembre de 2023. En poco más de un año se perdieron más de 7.000 puestos, una caída que se consolida desde mediados de 2024 y que tiene consecuencias particularmente severas en provincias altamente dependientes de estas actividades.
La situación se vuelve más evidente en territorios como Chubut y Santa Cruz, corazón de la Cuenca del Golfo San Jorge, donde la actividad hidrocarburífera no solo explica el empleo directo, sino también buena parte del consumo, la recaudación y la dinámica del comercio regional. Allí, la retracción del empleo petrolero actúa como un factor de arrastre negativo sobre todo el tejido económico.
Federalismo estadístico y desigualdad real
Las estadísticas oficiales muestran tasas de desempleo relativamente bajas en estas provincias, pero los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuentan otra historia: una pérdida sostenida de empleo formal, especialmente en puestos calificados y de altos ingresos. Esta brecha entre indicadores no es casual, sino el reflejo de un proceso de degradación laboral que no siempre se traduce en desocupación abierta.
En las regiones energéticas, el ajuste adopta formas silenciosas: retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, contratos no renovados y un desplazamiento hacia la informalidad.
Para la metodología del INDEC, quien abandona la búsqueda activa de empleo deja de ser desocupado, aunque haya sido expulsado del circuito formal. Así, miles de ex trabajadores petroleros pasan a engrosar un universo de ocupaciones precarias —delivery, transporte, changas, microemprendimientos— que sostienen la subsistencia, pero no reemplazan la calidad del empleo perdido.
Este fenómeno genera un efecto particularmente regresivo en el interior del país, donde las alternativas laborales son más limitadas y la dependencia de un solo sector productivo amplifica los impactos negativos.
Salarios, consumo y economías regionales en retroceso
La pérdida de empleo petrolero no es solo una estadística laboral: es un shock económico regional. Un trabajador de yacimiento puede percibir ingresos cercanos a los 3,8 millones de pesos netos mensuales, con aportes, cobertura de salud y capacidad de crédito. Ese salario dinamiza el comercio, los servicios, la construcción y la recaudación provincial y municipal.
Cuando ese puesto desaparece, lo que lo reemplaza suele ser empleo informal o cuentapropismo de baja productividad, con ingresos 50% inferiores o más, sin estabilidad ni protección social. En términos concretos, se necesitan dos o tres trabajos precarios para igualar el ingreso que generaba un solo empleo petrolero.
Las estimaciones regionales indican que la Cuenca San Jorge perdió alrededor de 300.000 millones de pesos anuales en capacidad de consumo, una cifra que explica la caída del comercio, el cierre de pymes y el deterioro del entramado social en ciudades fuertemente ligadas a la actividad energética.
Un modelo que concentra rentas y descentraliza costos
Incluso dentro del propio sector energético, la reabsorción de trabajadores se produce bajo condiciones cada vez más desfavorables. Cambios de concesión, relicitaciones y reestructuraciones empresarias derivan en recortes salariales del 30 al 35%, reducción de beneficios y flexibilización de condiciones laborales, con el argumento de mejorar la competitividad.
Este esquema revela un problema estructural del modelo actual: las rentas y las decisiones estratégicas se concentran, mientras que los costos sociales y laborales se territorializan. Las provincias productoras asumen el impacto del ajuste sin herramientas fiscales, crediticias o de política industrial que amortigüen la caída.
En términos federales, el resultado es una profundización de las asimetrías: regiones ricas en recursos naturales, pero cada vez más pobres en empleo de calidad y capacidad de desarrollo endógeno.
El escenario energético actual deja una advertencia que trasciende al sector. El bajo desempleo agregado no alcanza para evaluar la salud de una economía, especialmente en un país federal y desigual como la Argentina. Lo que está en juego no es solo cuántos puestos existen, sino dónde se destruyen, qué calidad tenían y qué los reemplaza.
Hoy, el petróleo y la minería ya no funcionan como anclas de desarrollo regional. Lejos del efecto derrame prometido, concentran incertidumbre, ajuste y precarización en las provincias productoras. Sin una estrategia federal que articule inversión, empleo y desarrollo territorial, el modelo energético corre el riesgo de consolidar un país con enclaves extractivos prósperos y regiones cada vez más frágiles.
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El PJ sanjuanino apeló a la unidad, pero la celebración del 17 de octubre mostró sus diferencias
El peronismo de San Juan conmemoró el Día de la Lealtad con tres convocatorias separadas y ausencias que alimentaron las señales de fragmentación interna. Mientras la conducción del Partido Justicialista (PJ) encabezó homenajes en su sede central y en Chimbas, la CGT organizó un acto propio, con Eduardo Cabello como principal referente. La jornada volvió a exponer las diferencias entre la dirigencia partidaria y el movimiento obrero en un momento en que ambos espacios buscan recuperar competitividad electoral.
La ausencia más significativa fue la del senador nacional Sergio Uñac, quien no participó de ninguna de las convocatorias y envió una nota para disculparse. Tampoco estuvieron el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, ni Fabián Gramajo, presidente de San Juan Te Quiero. En el homenaje realizado en la sede partidaria faltaron, además, intendentes de ocho departamentos: Rawson, Caucete, Albardón, 25 de Mayo, Jáchal, Valle Fértil, Calingasta y San Martín. Desde el PJ señalaron que algunos jefes comunales organizaron actos en sus respectivas juntas departamentales.
Las actividades partidarias fueron encabezadas por el presidente del PJ, Juan Carlos Quiroga Moyano, la vicepresidenta primera, Graciela Seva, y el vicepresidente segundo, Fabián Aballay. También participaron el exgobernador José Luis Gioja, el diputado nacional Cristian Andino, Facundo Perrone, Matías Sotomayor y los legisladores provinciales Mario Herrero y Marisa López.
La segunda convocatoria se trasladó a la avenida Costanera Juan Domingo Perón, en Chimbas, donde la intendenta Daniela Rodríguez encabezó la reinauguración del busto de Juan Domingo Perón, restaurado después de sufrir daños por vandalismo. Allí también estuvo Jorge «Koki» Chica, ausente en la ceremonia de la sede central. La elección del departamento no fue menor: Chimbas concentra un caudal electoral relevante para las aspiraciones del peronismo de cara a 2027.
Ante la dispersión de los homenajes, Quiroga Moyano recurrió reiteradamente al término «diversificación» para describir la organización de la jornada. La expresión buscó presentar como una distribución de actos lo que también dejó a la vista la falta de una convocatoria común, especialmente por la decisión de la CGT de celebrar por separado.
Aballay, en tanto, vinculó el significado histórico del 17 de octubre de 1945 con las dificultades que atraviesa el justicialismo. Aunque reconoció las diferencias internas, sostuvo su expectativa de que una eventual unidad permita al partido volver a competir con posibilidades en las elecciones de 2027.
La mirada sindical fue más crítica. Desde la CGT, Eduardo Cabello reivindicó el papel del movimiento obrero en la identidad peronista y cuestionó las divisiones de la dirigencia política, a las que atribuyó parte de la responsabilidad por la pérdida de los gobiernos provincial y municipales. Su planteo ubicó a los sindicatos como actores centrales de una eventual reconstrucción partidaria y marcó diferencias con la lectura de la conducción del PJ.
A 81 años de la movilización que reclamó la liberación de Perón y se convirtió en una fecha fundacional del movimiento, la conmemoración sanjuanina dejó una señal política concreta: la unidad continúa siendo una aspiración compartida, pero todavía no se traduce en una conducción capaz de reunir a sus principales referentes. La disputa por el protagonismo y la reconstrucción electoral seguirá condicionando la relación entre el partido, los intendentes y el sindicalismo.
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La CGT de San Juan celebró el Día de la Lealtad y reclamó recuperar la identidad peronista
La división del peronismo sanjuanino quedó expuesta este17 de octubre y tuvo una de sus expresiones más directas en la sede de la CGT. Allí, Eduardo Cabello, cuestionó la falta de entendimiento entre los dirigentes políticos y reivindicó al sindicalismo como garante de la identidad histórica del movimiento.
“La política hoy no se pudo poner de acuerdo”, afirmó Cabello durante el acto realizado pasadas las 12.00, en alusión a la multiplicación de convocatorias por el Día de la Lealtad. La ceremonia se desarrolló sin representantes de la actual conducción del Partido Justicialista sanjuanino, mientras el PJ organizó su propia celebración y hubo otra convocatoria en Chimbas.
La dispersión de los encuentros volvió visible una fractura que excede las diferencias de organización. En una fecha central para el peronismo, los distintos espacios no confluyeron en una celebración común, una ausencia de unidad que el referente sindical convirtió en el centro de su discurso.

“El 17 de octubre también fue por los derechos y la dignidad”
Cabello llamó a revisar el sentido de la conmemoración y advirtió sobre el riesgo de reducirla a una evocación del pasado. “¿Vamos a ser fanáticos y vivir de nostalgias o vamos a tener valores?”, planteó ante los presentes.
Para el dirigente, la movilización del 17 de octubre de 1945, que reclamó la liberación de Juan Domingo Perón, dejó una enseñanza que trasciende el recuerdo histórico. “El 17 no fue solamente para que dejen a Perón libre, fue decir que hay derechos, que hay dignidad”, sostuvo.
También definió aquella jornada como una expresión colectiva que debe traducirse en representación para quienes no encuentran canales para hacer oír sus reclamos. Habló de un “calor que se puede y debe transformar en una cualidad para llegar a los que no tienen voz”, en una reivindicación del compromiso social que atribuye a los orígenes del movimiento.
El sindicalismo, en el centro de la identidad peronista
El titular de la Regional San Juan reafirmó la pertenencia doctrinaria del movimiento obrero y defendió el papel de los gremios en la representación de los trabajadores. “Tenemos la doctrina escrita en el corazón. No nos equivoquemos. Los sindicatos vamos a ser la luz y la sal de cada trabajador sanjuanino”, expresó.
La jornada incluyó un llamado a los afiliados y trabajadores, con choripanes y gaseosas, en una celebración que combinó el homenaje histórico con un mensaje político hacia la dirigencia justicialista.
El acto de la CGT dejó así una doble señal: la voluntad sindical de reivindicar su protagonismo dentro del peronismo y el cuestionamiento a una dirigencia que, al menos en esta conmemoración, no logró compartir una convocatoria. La discusión por la unidad vuelve a instalarse con una pregunta de fondo: qué lugar ocupará el movimiento obrero en la reorganización política del justicialismo.
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Paritarias: los bancarios elevaron el salario inicial a $2,63 millones
La Asociación Bancaria acordó con las cámaras empresarias del sistema financiero una actualización salarial del 1,9% para septiembre, con la que el ingreso inicial de los trabajadores bancarios pasó a superar los $2,6 millones. El entendimiento, encabezado por el gremio que conduce Sergio Palazzo, contempla además un bono mínimo superior a $2,2 millones y la continuidad de las revisiones salariales durante el último trimestre del año.
La nueva escala fija un salario inicial de $2.552.560,34, al que se suma un concepto de Participación en las Ganancias (ROE) de $73.786,55. De esta manera, la remuneración inicial global alcanza los $2.626.346,89 para septiembre.
El incremento se aplica sobre las remuneraciones mensuales brutas, habituales y normales, tanto remunerativas como no remunerativas, además de los adicionales establecidos en el convenio colectivo y aquellos otorgados por fuera de sus disposiciones.
Con esta actualización, La Bancaria informó que la recomposición acumulada durante los primeros nueve meses de 2026 alcanza el 23,6%, tomando como referencia las escalas salariales vigentes en diciembre de 2025.
Bono por el Día del Bancario
El enetendimiento también establece el monto mínimo de la gratificación correspondiente al Día del Bancario, que tendrá un piso de $2.275.519,25.
Las entidades financieras deberán depositar ese concepto como fecha límite el 6 de noviembre, jornada en la que tradicionalmente no hay atención bancaria al público en todo el país por la celebración del día de los trabajadores de la actividad.
El monto funciona como un piso garantizado, por lo que la cifra final puede variar de acuerdo con las condiciones salariales y los adicionales correspondientes a cada trabajador.
Revisiones hasta diciembre y nueva negociación en enero
El pacto no se agota en la actualización de septiembre. Las partes acordaron mantener durante octubre, noviembre y diciembre el mismo mecanismo de revisión periódica utilizado hasta ahora, con idénticos alcances sobre las remuneraciones y adicionales.
Además, la representación sindical y las cámaras empresarias establecieron que volverán a reunirse formalmente para discutir la paritaria durante la segunda quincena de enero de 2027.
La continuidad de las revisiones permite que la negociación permanezca abierta frente a la evolución de los precios y evita que la escala salarial quede congelada durante varios meses. Para La Bancaria, el mecanismo constituye una herramienta para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores frente al costo de vida.
El acuerdo vuelve a colocar a la paritaria bancaria entre las negociaciones salariales de mayor magnitud nominal: con un ingreso inicial que ya supera los $2,6 millones, un bono anual con piso de $2,27 millones y revisiones previstas hasta fin de año, el gremio mantiene una política de actualización frecuente que tendrá una nueva instancia formal en enero de 2027.
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