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La educación pública atraviesa un momento crítico, y los docentes universitarios decidieron hacer oír su voz con un paro nacional de 48 horas en demanda de mejoras salariales y financiamiento adecuado para el sistema. En una entrevista exclusiva, Jaime Barcelona De ADICUS, explicó la gravedad de la situación y el impacto de las medidas de fuerza que han sido ampliamente acatadas en todo el país.

La medida de fuerza ha logrado una adhesión superior al 80 %, tanto entre docentes como personal no docente, lo que refleja la profundidad del descontento en el sector. Según Barcelona, la huelga responde a un “combo completo de ajuste” por parte del gobierno, que ha sometido a las universidades a un desfinanciamiento constante y a un deterioro progresivo de los salarios mediante incrementos por decreto que están muy por debajo de la inflación.

Este contexto ha generado una pérdida alarmante del poder adquisitivo del sector universitario. En los últimos meses, los aumentos salariales fueron del 1,5 % en enero y del 1,2 % en febrero, cifras que ni siquiera alcanzan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial. En consecuencia, la caída del salario real acumulada desde el año pasado asciende a un 35 %, dejando a los trabajadores universitarios en una situación de extrema precariedad.

Pero el problema no se reduce solo a la cuestión salarial. Jaime Barcelona enfatizó que el gobierno también ha reducido el presupuesto operativo de las universidades, asignando montos incluso inferiores a los del año pasado. Esto ha llevado a muchas instituciones a operar con severas restricciones, afectando desde el mantenimiento de infraestructura hasta la provisión de insumos básicos para la enseñanza e investigación.

Medidas de Protesta y Próximas Acciones

Las jornadas de paro no son el único recurso que los docentes han decidido implementar en su plan de lucha. En San Juan, por ejemplo, se llevará a cabo una movilización en conjunto con sectores de jubilados, con el fin de visibilizar la crítica situación de la educación pública y exigir respuestas del gobierno. Además, el 8 de abril se sumarán al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), marcando un nuevo hito en la escalada del conflicto.

El próximo viernes, en un plenario de docentes universitarios, se analizarán los pasos a seguir y se evaluará la posibilidad de extender las medidas de fuerza si el gobierno no da señales de diálogo. La falta de convocatoria a negociaciones paritarias ha sido uno de los puntos más críticos en el conflicto, ya que hasta el momento no ha habido ninguna instancia de discusión que permita encontrar una solución consensuada.

El Riesgo de la Educación Pública

Uno de los aspectos más preocupantes de esta crisis es el impacto que puede tener en la continuidad y calidad de la educación pública. El referente de ADICUS, alertó que el sistema universitario se encuentra operando con el presupuesto de 2023, ya que el Ejecutivo no ha presentado una nueva asignación de recursos en los últimos dos años. Esto coloca a las instituciones en una situación de extrema vulnerabilidad, obligándolas a funcionar con fondos insuficientes y poniendo en riesgo tanto la enseñanza como la investigación.

El deterioro de la educación pública no es solo una problemática económica, sino también una amenaza al derecho de acceso al conocimiento y la formación académica de miles de estudiantes. Si la crisis continúa profundizándose, muchas universidades podrían enfrentar serias dificultades para garantizar el normal desarrollo del ciclo lectivo, afectando a toda la comunidad educativa y a las futuras generaciones.

A pesar de las reiteradas advertencias del sector universitario, el gobierno nacional no ha dado señales de diálogo ni ha mostrado intención de revertir el ajuste. El silencio oficial y la falta de respuestas agravan aún más el conflicto, dejando a los docentes en una situación de incertidumbre y malestar, completó.

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Las empresas proyectan aumentos salariales del 22% para 2027

Las empresas argentinas presupuestan aumentos salariales del 22,8% para 2027, con una previsión de inflación del 22,4%, según una encuesta de la consultora WTW. El relevamiento, presentado durante su Seminario Anual sobre Compensaciones y Beneficios, muestra que las compañías comenzaron a definir sus pautas de actualización para el personal fuera de convenio, con incrementos que, en esta primera etapa, se mantienen prácticamente alineados con los precios esperados. El 76% prevé distribuir los aumentos en dos o tres instancias, mientras que la mayoría no planea modificar los presupuestos de 2026.

El 56% de las empresas ya trabaja en el presupuesto salarial para el próximo año, mientras que el 44% todavía no inició esa tarea. Entre las compañías que avanzaron con las estimaciones, tanto la inflación proyectada como los ajustes salariales tienen una mediana del 22%, aunque los promedios se ubican en 22,4% y 22,8%, respectivamente.

Dos o tres aumentos concentrarían la mayoría de los ajustes

La modalidad de actualización también comienza a definirse. El 76% de las compañías prevé aplicar dos o tres incrementos durante 2027: el 38% contempla dos revisiones y otro 38%, tres.

Para el primer trimestre, la mediana del aumento acumulado previsto es del 10%, mientras que para el primer semestre alcanza el 10,1%. La referencia anual se mantiene en el 22%, aunque los porcentajes finales dependerán de la evolución económica y de las decisiones que adopte cada empleador.

Las previsiones presentan diferencias según la rama de actividad. Los servicios profesionales encabezan las estimaciones, con una mediana del 24%. Consumo, química, plásticos y pintura, y alta tecnología proyectan subas del 23%. En el extremo inferior, energía prevé un 20% y bancos y entidades financieras, un 21%.

Cautela para el cierre de 2026

Las decisiones pendientes sobre los salarios de este año reflejan una conducta más conservadora. El 58% de las empresas no prevé modificar el presupuesto salarial de 2026, mientras que el 34% todavía evalúa posibles cambios y apenas el 8% anticipa una revisión.
También permanece abierta la posibilidad de aplicar un ajuste compensatorio —conocido como catch up— al comienzo de 2027 para recuperar diferencias frente a la inflación. El 49% de las compañías descarta esa alternativa, el 39% la mantiene bajo análisis y el 12% confirmó que la implementará. Entre estas últimas, la mediana del incremento adicional previsto es del 5%.

Las cifras de WTW corresponden a proyecciones empresariales y no constituyen aumentos acordados ni garantizados para el conjunto de los trabajadores. Su evolución estará condicionada por la inflación efectiva, el desempeño de cada compañía y las decisiones que se adopten durante las negociaciones salariales.

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El Gobierno redujo a seis los medicamentos esenciales y excluyó fármacos de uso frecuente

La Resolución 1447/2026 del Ministerio de Salud derogó el listado aprobado en 2021 y estableció seis principios activos como referencia para la planificación y provisión de medicamentos. Quedaron excluidos fármacos para la diabetes, el hipotiroidismo, el asma y las infecciones, además de anticonceptivos. El alcance sobre la entrega efectiva dependerá de cómo se implemente el nuevo esquema.

Entre los medicamentos que quedaron fuera de la nueva nómina figuran la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo; la metformina, indicada para la diabetes tipo 2; la amoxicilina, un antibiótico de uso extendido; y el salbutamol, empleado para aliviar episodios de broncoespasmo, entre ellos los asociados al asma. También fueron excluidos el fluconazol, la loratadina y los anticonceptivos.

Los seis principios activos seleccionados

El nuevo listado incorpora ácido acetilsalicílico, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina. Se trata de medicamentos utilizados, según cada indicación clínica, para reducir el colesterol, controlar la presión arterial y prevenir complicaciones cardiovasculares.

La cartera sanitaria fundamentó la selección en la necesidad de priorizar tratamientos frente a la carga que representan las enfermedades vasculares para el sistema de salud. La resolución establece que la nómina servirá como referencia para organizar las compras, la planificación y la provisión de medicamentos en los efectores públicos.

Qué implica para Remediar

El cambio se vincula con la política de medicamentos esenciales, pero es necesario distinguir la modificación del vademécum de la disponibilidad efectiva de cada fármaco. La exclusión de un medicamento del nuevo listado no demuestra, por sí sola, que haya dejado de entregarse por todas las vías del sistema público.

Creado para facilitar el acceso gratuito a tratamientos mediante centros de atención primaria, Remediar constituye una herramienta de provisión para personas que dependen de la atención estatal. Por eso, el efecto concreto de la modificación estará determinado por las compras que se realicen, los mecanismos de distribución y las alternativas que permanezcan disponibles para cada tratamiento.

La prioridad sanitaria: las enfermedades vasculares

La actualización coincide con el anuncio del Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030, orientado a fortalecer la prevención, la detección temprana y la atención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, incluidos los infartos y los accidentes cerebrovasculares.

La resolución señala, además, que la modificación no requiere gastos presupuestarios adicionales para el Ministerio de Salud. Sin embargo, la reducción del listado abre interrogantes sobre la continuidad del acceso a medicamentos para pacientes con enfermedades crónicas, afecciones respiratorias e infecciones.

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Marcha universitaria: una multitud reclamó en San Juan que Milei cumpla la ley de financiamiento

Miles de manifestantes recorrieron el centro de San Juan para reclamar que el Gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario y garantice los recursos necesarios para sostener la educación superior pública. La quinta Marcha Federal Universitaria congregó a estudiantes, docentes, no docentes, autoridades académicas, gremios, organizaciones sociales y referentes políticos, en una protesta que combinó la defensa presupuestaria con el reclamo por los salarios y las condiciones de funcionamiento de las instituciones.

La movilización comenzó en la plaza 25 de Mayo alrededor de las 17:00 y avanzó por Ignacio de la Roza, Alem, avenida Libertador, Aberastain y Mitre, hasta llegar al Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Allí se realizó el acto de cierre, con discursos de representantes de la comunidad universitaria.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Marcelo Lucero, reclamó que el Gobierno nacional aplique la normativa aprobada por el Congreso y aseguró que las universidades continuarán movilizadas hasta obtener una respuesta. La exigencia comprende tanto la recomposición de los ingresos del personal como la recuperación de los fondos necesarios para sostener las tareas académicas y científicas.

Durante la marcha también se escucharon testimonios sobre el impacto cotidiano del deterioro presupuestario. Algunos estudiantes apoyaron la movilización y manifestaron que, pese a las medidas de fuerza, algunos profesores mantienen las clases y continúan al frente de sus cursos. El relato puso el foco en el esfuerzo de los docentes para sostener la enseñanza aun cuando las condiciones laborales se deterioran.+

En el acto frente al Rectorado, Tadeo Berenguer endureció sus críticas. Describió un proceso de deterioro que, según afirmó, alcanza al presupuesto, los salarios, el empleo, la infraestructura y los proyectos de investigación. Para el rector, la continuidad de esas restricciones amenaza las capacidades que las universidades necesitan para cumplir sus funciones de enseñanza, producción científica y extensión.

El titular de la UNSJ también se refirió al reclamo de padres de estudiantes de los colegios preuniversitarios por los paros y a la presentación judicial impulsada por algunas familias.

Berenguer defendió la pertenencia de esos establecimientos a la universidad y sostuvo que las autoridades no permanecerán al margen de la disputa. “No somos el problema, sino la solución”, afirmó.

Desde la perspectiva académica, la discusión excede la mera actualización de fondos: afecta directamente la viabilidad de la oferta académica, la permanencia del cuerpo docente y científico, y el futuro de la formación profesional.

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