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Los gremios universitarios volvieron a rechazar el aumento del 6,8 por ciento para el personal docente y no docente que ofreció el Gobierno, que finalmente impondrá ese incremento por decreto, luego de que fracasara la reunión realizada entre funcionarios del Ministerio de Capital Humano vinculados a la educación y representantes de esos sindicatos para acercar esta nueva propuesta.

Al finalizar la reunión, la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) publicó un comunicado titulado «Sin acuerdo en la Reunión de la mesa técnica salarial», en el que manifestaron que seguirán insistiendo en la necesidad de la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario.

Sin embargo, el Gobierno emitió un comunicado en el que ratificó una actualización salarial para los docentes de un 6,8 por ciento.

«El Ministerio de Capital Humano ofrecerá un aumento del 5,8% adicional al 1% establecido para personal docente y no docente de las Universidades Nacionales para el mes de octubre. Pese al rechazo gremial, se otorgará el mayor aumento acumulado a este mes dentro del Estado Nacional en consonancia con el compromiso asumido de priorizar el salario y no las disputas políticas», remarcó la cartera que encabeza Sandra Pettovello.

En un texto difundido a la prensa, agregó: «Esta medida llevaría el salario universitario a niveles equivalentes al Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP), empleados administrativos y profesionales dentro de la Administración Pública Nacional. A su vez, se activará la Garantía Salarial Docente para las categorías más bajas contempladas dentro de la escala docente».

Fuente: Conclusión

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ASIJEMIN consolidó su armado sindical con representación de trabajadores de todo el país

Luego de tres jornadas de trabajo desarrolladas en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz, ASIJEMIN concluyó el 3° Congreso Nacional de Delegados Mineros, enfocado en el trabajo conjunto y la continuidad de un plan integral basado en la representación y participación de los trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera en Argentina.

El encuentro estuvo encabezado por el Secretario General, Marcelo Mena Muñoz, junto a integrantes de la Comisión Directiva Nacional, las delegaciones regionales Centro y Sur y delegados de base de los yacimientos mineros de Veladero, Minera Santa Cruz, Vicuña, Cerro Vanguardia, Gualcamayo, Minera Don Nicolás y Newmont Cerro Negro.

Durante el Congreso se desarrollaron exposiciones, debates y espacios de planificación enfocados en la defensa de los derechos laborales, la organización sindical y el rol de los delegados en cada ámbito de trabajo. Asimismo, se abordó el proyecto de Ley Nacional de Minería impulsado por ASIJEMIN, donde los delegados de cada yacimiento avanzarán en instancias de diálogo e intercambio con los trabajadores para continuar impulsando la propuesta y su presentación.

Entre los principales ejes abordados se destacaron “Unidad para defender derechos”, sobre la acción sindical en un contexto de pérdida de derechos laborales; “Organización para nuevas conquistas”, orientado al fortalecimiento de la estructura gremial y la acción concreta; “La batalla judicial es una batalla política”, vinculada a la defensa frente a la reforma laboral y la organización sindical; “El sindicato somos todos”, enfocado en el rol del delegado en la construcción sindical y el fortalecimiento de las comisiones gremiales y direcciones regionales; la acción social como herramienta de construcción y contención en los yacimientos; el internacionalismo sindical junto a la Federación Sindical Mundial y la Unión Internacional Sindical Metal-Minera; la perspectiva de género en la organización sindical; y la planificación de la acción sindical y política en la construcción diaria de ASIJEMIN.

Además de las exposiciones de Marcelo Mena Muñoz, cada jornada contó con la participación de Carla Costabile, Secretaria Adjunta; Roberto Ovando, Secretario Gremial; Germán Choves, Secretario de Relaciones Institucionales e Internacionales; Roque Balmaceda, Secretario de Acción Social; junto al cuerpo legal integrado por León Piasek y Guillermo Ruiz Giordano.

El Congreso también contó con la participación de directores y equipos de trabajo de las delegaciones regionales Centro y Sur, a cargo de Humberto Coria y Oscar Romillo, permitiendo el intercambio de experiencias, la planificación conjunta y el trabajo territorial en cada yacimiento minero. También participaron los compañeros Roberto Velázquez, de Salta, e Ignacio Basélica, de Córdoba, acompañando la construcción sindical nacional de ASIJEMIN.

Asimismo, participaron el Secretario General de la CTA Autónoma, Hugo Godoy, y el economista y docente universitario Julio Gambina, quien brindó una exposición sobre el contexto político, económico y laboral actual, abordando los desafíos del movimiento obrero organizado y la defensa de los derechos de los trabajadores.

De esta manera, ASIJEMIN continúa consolidando una organización sindical con mayor presencia y participación de trabajadores mineros que día a día se suman a la construcción colectiva en defensa de los derechos laborales, la unidad y una representación genuina en cada yacimiento del país.

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La pobreza volvió a encarecerse: una familia necesitó más de $1.460.000 millones para llegar a fin de mes

El INDEC informó que la Canasta Básica Total aumentó 2,5% en abril y acumuló un alza interanual del 32,4%. Una familia tipo necesitó ingresos superiores a $1.460.000 para no quedar bajo la línea de pobreza, mientras que la indigencia ya exige más de $665.000 mensuales.

El costo mínimo necesario para sostener un hogar volvió a subir en abril y consolidó una realidad cada vez más exigente para trabajadores, jubilados y sectores medios. Según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, una familia tipo necesitó $1.460.221 para no quedar por debajo de la línea de pobreza, mientras que el umbral de indigencia trepó a $665.053.

Los datos corresponden a la evolución de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), indicadores que reflejan el ingreso mínimo requerido para cubrir bienes y servicios esenciales. Durante abril, la CBT registró un incremento mensual del 2,5%, en tanto que la CBA avanzó 1,1%.

Aunque la desaceleración inflacionaria de los últimos meses moderó parcialmente el ritmo de las subas, el impacto acumulado continúa deteriorando la capacidad de compra de amplios sectores sociales. En los primeros cuatro meses del año, ambas canastas acumularon un aumento del 12,3%, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4%.

Más allá de los porcentajes, el dato central vuelve a quedar expuesto en la magnitud de los ingresos necesarios para sostener condiciones básicas de vida. El valor informado por el organismo estadístico nacional implica que numerosos hogares formales ya necesitan más de un salario completo —e incluso dos ingresos— para evitar caer bajo la línea de pobreza.

El estudio toma como referencia una familia tipo compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos menores. Sin embargo, la radiografía cambia según la composición de cada hogar y permite observar cómo el encarecimiento del costo de vida atraviesa diferentes estructuras familiares.

En el caso de un hogar de tres integrantes, integrado por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y una madre de 61, se requirieron ingresos mensuales por $1.170.106 para no ser considerado pobre y $529.460 para cubrir únicamente la canasta alimentaria mínima.

Para una familia de cinco integrantes —dos adultos y tres niños pequeños— el umbral ascendió a $1.545.872 mensuales, mientras que la línea de indigencia quedó fijada en $699.490.

Las cifras vuelven a poner en evidencia un fenómeno que se consolidó durante el último año: el crecimiento sostenido de los gastos fijos esenciales, incluso en períodos donde el índice inflacionario general muestra cierta ralentización.

La situación adquiere especial sensibilidad en sectores asalariados informales, jubilados y trabajadores independientes, donde la capacidad de recomposición de ingresos suele quedar rezagada frente a la dinámica de precios.

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La obra social de Camioneros acumula una deuda de $60.000 millones y crece la presión por una intervención

La obra social de Camioneros atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Con un déficit estimado en $60.000 millones, reclamos por recortes en servicios médicos y denuncias por presuntas transferencias irregulares a empresas vinculadas al entorno familiar de Hugo Moyano, la conducción sindical busca contener una crisis que amenaza con derivar en una intervención o incluso en una convocatoria de acreedores. En ese contexto, el líder camionero reunió de urgencia a delegados y dirigentes para defender su gestión, cuestionar las críticas públicas y anticipar cambios internos en la administración de Oschoca.

El deterioro financiero de la Obra Social de Choferes de Camiones (Oschoca) dejó de ser un problema silencioso para convertirse en un frente político, gremial y judicial de alta sensibilidad para el histórico liderazgo de Hugo Moyano. La magnitud del pasivo acumulado —que rondaría los $60.000 millones— encendió alarmas tanto dentro del sindicato como en organismos de control, mientras se multiplican las denuncias de afiliados por restricciones en medicamentos, prestaciones y cobertura sanitaria.

Frente a ese escenario, Moyano convocó una reunión de emergencia con delegados y miembros del gremio para intentar ordenar el cuadro interno y responder a las crecientes críticas. Allí, el dirigente camionero rechazó las acusaciones sobre irregularidades en la administración de la obra social y atribuyó las denuncias a operaciones mediáticas dirigidas contra el sindicalismo.

“Todas estas estupideces que salen en la prensa no hay que darle mucha importancia porque el 99 por ciento son mentiras. Son cosas que inventan para perjudicar a los dirigentes”, afirmó el líder sindical durante el encuentro, en un discurso que buscó reafirmar autoridad en medio de un contexto cada vez más complejo.

Sin embargo, detrás de la defensa política emerge una situación financiera delicada que ya impacta directamente sobre la estructura prestacional de Oschoca. Según trascendió, la conducción analiza reemplazar parte del directorio de la obra social ante sospechas de mala administración y por las filtraciones internas que expusieron públicamente el estado crítico de las cuentas.

En las últimas semanas crecieron las versiones sobre posibles maniobras de triangulación financiera mediante fideicomisos y empresas vinculadas al entorno familiar de Moyano. El foco principal apunta a Iarai SA, una firma de servicios médicos relacionada con Liliana Zulet —esposa del dirigente camionero— que tendría una participación central en el esquema operativo de la obra social.

De acuerdo con la información difundida, parte de los fondos de Oschoca habrían sido transferidos mediante el fideicomiso Dhanvantari, cuyo domicilio fiscal coincide con el de otras empresas ligadas al círculo familiar. En el directorio de Iarai SA figuran además hijos de Zulet de relaciones anteriores, un dato que profundizó las sospechas opositoras y alimentó pedidos de investigación.

La crisis también expone una contradicción estructural que atraviesa a numerosas obras sociales sindicales: el aumento sostenido de los costos médicos, la caída de aportes producto de la recesión y el deterioro del empleo registrado golpean sobre un sistema históricamente tensionado. En el caso de Camioneros, el problema adquiere mayor dimensión por el volumen de afiliados y por el peso político que el gremio conserva dentro de la estructura sindical argentina.

Actualmente, la obra social recibe un aporte extraordinario de aproximadamente $25.000 por trabajador, financiado directamente por empresarios del sector y habilitado por la Secretaría de Trabajo. Ese auxilio económico permitió sostener parcialmente la operatoria, aunque evidencia la gravedad del desequilibrio financiero. Incluso dentro del Gobierno existieron diferencias respecto de estos mecanismos de compensación: mientras sectores del oficialismo buscaron eliminarlos en nombre de la desregulación, finalmente continuaron vigentes para evitar un colapso inmediato de varias prestadoras.

En este sentido, la presentación realizada por la legisladora Graciela Ocaña ante la Superintendencia de Servicios de Salud sumó presión institucional sobre la conducción moyanista. El pedido de intervención aún no tuvo resolución, pero volvió a colocar bajo la lupa el manejo económico de una de las cajas más importantes del sindicalismo argentino.

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