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El Gobierno avanzará en los próximos meses en un reajuste en materia de pauta salarial, que podría ocasionar fuertes conflictos ante la intención de los sindicatos de recomponer los sueldos de los trabajadores.

Funcionarios de la Secretaría son los encargados de comunicar la novedad: “Desde octubre no se homologan aumentos que superen el 2% mensual”. El dato fue ratificado por delegados paritarios de sindicatos fuertes que por estas mantienen reuniones colectivas en la sede de la cartera laboral que encabeza Julio Cordero.

La pauta del 2% respondería a una decisión del ministerio de Economía, que conduce Luis Caputo, en el marco del esquema de sostenimiento de la inflación. En los acuerdos salariales acordados recientemente, los sindicatos firmaron paritarias de entre tres y cuatro meses con revisión entre octubre y noviembre.

En cuanto a porcentajes, las subas se ubican entre 2,5% y 5,5% mensual, con la utilización, en buena parte, de conceptos no remunerativos.

La situación generó un aceleramiento de las discusiones, que se tornan complejas en contexto de una recesión económica profunda que afecta el desarrollo de las negociaciones.

En las últimas semanas, firmaron paritarias la UOM y la Sanidad con subas que rondan el 4% mensual en promedio, con revisión entre octubre y noviembre cuando comiencen a registrarse los momentos de máxima tensión.

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San Juan retoma la negociación docente y convocan a paritarias para el 13 de abril

El Ejecutivo provincial formalizó una nueva instancia de diálogo con el sector docente al convocar a la Comisión Paritaria Negociadora, en el marco de la discusión salarial correspondiente al ciclo 2026. La medida quedó establecida a través de la Resolución N° 3615-ME-2026, firmada el 6 de abril por la ministra de Educación, Silvia Fuentes.

La convocatoria se sustenta en el ámbito normativo vigente que regula las negociaciones colectivas en la provincia, incluyendo las leyes 635-K y 925-K, así como el decreto reglamentario 121-K-2007. Estos instrumentos establecen las condiciones formales para el funcionamiento de la paritaria y la representación de las partes involucradas.

El encuentro fue fijado para el 13 de abril a las 15:00 en la sede del Ministerio de Educación, ubicada en el Centro Cívico de la capital sanjuanina. Allí deberán presentarse los representantes gremiales titulares y suplentes, junto con los asesores designados por cada sector, en una instancia que busca dar continuidad a las negociaciones abiertas.

Desde el gobierno remarcaron que la Comisión Paritaria puede ser convocada por cualquiera de las partes, siempre que no exista oposición de la otra, lo que refuerza su carácter de herramienta institucional para canalizar los conflictos laborales en el campo educativo.

La reactivación de la mesa de negociación se produce en un momento de creciente tensión en el sector docente, marcado por reclamos salariales y demandas vinculadas a las condiciones laborales. En ese sentido, la paritaria aparece como el espacio clave para intentar acercar posiciones y evitar una escalada del conflicto.

El desafío para ambas partes será encontrar un equilibrio entre las posibilidades fiscales de la provincia y la necesidad de recomponer los ingresos docentes, en un presente económico que continúa presionando sobre el poder adquisitivo.

La convocatoria a paritarias en San Juan reabre un canal de negociación imprescindible en un momento de alta sensibilidad para el sistema educativo. Más allá de la formalidad del encuentro, lo que está en juego es la capacidad de alcanzar acuerdos que garanticen previsibilidad y estabilidad en el sector.

El resultado de esta instancia será determinante no solo para la evolución salarial, sino también para el clima educativo en la provincia, en un año donde el equilibrio entre recursos y demandas vuelve a ser el eje central del debate.

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La Anónima avanza con su expansión y proyecta despidos tras absorber activos de Libertad

La adquisición de 12 hipermercados del Grupo Libertad por parte de La Anónima reordena el tablero del retail argentino, pero deja al descubierto su contracara: cerca de un centenar de despidos en áreas administrativas, en un situación de fuerte caída del consumo y rentabilidad en retroceso.

El proceso de reconfiguración del sector supermercadista en la Argentina suma un nuevo episodio con la reciente operación que consolidó a La Anónima como uno de los actores más relevantes del interior del país. La compra de 12 hipermercados pertenecientes al Grupo Libertad no solo implica una ampliación territorial —con presencia en provincias clave como Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Salta, San Juan, Misiones y Santiago del Estero—, sino también la profundización de una tendencia estructural: la concentración del mercado en manos de menos jugadores, con consecuencias directas sobre el empleo.

En términos formales, la transición contempla la incorporación de aproximadamente 1.600 trabajadores a la órbita de la compañía, respetando en principio sus condiciones laborales. Sin embargo, el foco de la tensión no se encuentra en las sucursales, sino en las áreas de soporte. Allí, la superposición de funciones entre ambas estructuras corporativas anticipa un panorama de ajuste que, según estimaciones del sector, podría traducirse en más de 100 desvinculaciones, principalmente en Córdoba.

La lógica empresaria detrás de esta decisión se apoya en criterios de eficiencia operativa. La Anónima cuenta con sistemas de gestión consolidados, lo que vuelve prescindibles ciertos equipos heredados de Libertad. En términos concretos, la expansión territorial se combina con una centralización administrativa que reduce costos, pero al mismo tiempo profundiza la fragilidad laboral en segmentos altamente calificados.

Este movimiento no puede leerse de manera aislada. Forma parte de un proceso más amplio de repliegue estratégico por parte del Grupo Libertad, que en el último año avanzó en la venta de la mayoría de sus activos comerciales para concentrarse en el negocio inmobiliario. La transformación incluye desde despidos previos —como los registrados en San Juan— hasta el cierre de unidades específicas, como su formato premium Fresh Market en Buenos Aires. La salida progresiva del negocio minorista tradicional refleja una mutación en la lógica de inversión, orientada a sectores de menor exposición al deterioro del consumo.

El trasfondo macroeconómico resulta determinante para comprender la magnitud de estos movimientos. La caída sostenida de las ventas —con retracciones que en distintos momentos oscilaron entre el 20% y el 30%— ha erosionado los márgenes de las grandes cadenas, obligándolas a redefinir estrategias. En ese marco, la expansión mediante adquisiciones no necesariamente responde a una etapa de crecimiento genuino, sino a la búsqueda de escala como mecanismo de supervivencia.

Las propias declaraciones de la conducción empresaria refuerzan esta lectura. Desde La Anónima reconocen que la rentabilidad del sector se encuentra bajo presión extrema, incluso para compañías consolidadas. La referencia a la salida de actores internacionales del mercado local funciona como indicador de un escenario adverso, donde sostener operaciones en la formalidad se vuelve cada vez más complejo.

Paradójicamente, mientras el negocio minorista enfrenta un contexto contractivo, algunas unidades vinculadas al comercio exterior exhiben resultados positivos. La performance exportadora —en particular en el rubro cárnico— muestra crecimientos significativos, generando una asimetría que expone las presiones del modelo: mientras los ingresos externos se expanden, el consumo interno se retrae, afectando el núcleo histórico del supermercadismo.

En este aspecto, la operación entre La Anónima y Libertad sintetiza una miarada más profunda: empresas que se reconfiguran para sostenerse en un mercado adverso, a costa de reestructuraciones que impactan de lleno en el empleo. La eficiencia, en este caso, aparece estrechamente vinculada a la reducción de plantillas en áreas consideradas no esenciales.

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San Juan avanza con la recuperación de avenida Libertador para recomponer la circulación urbana

La repavimentación del tramo que une calle Pueyrredón con la Ruta Provincial 170 apunta a mejorar la transitabilidad en uno de los corredores más utilizados del área metropolitana, en medio de un sostenido plan de mantenimiento vial.

San Juan volvió a colocar a la infraestructura vial en el centro de su agenda con el inicio de una nueva etapa de repavimentación sobre avenida Libertador, una de las arterias más relevantes del entramado urbano. La intervención, que se extiende por más de nueve kilómetros entre calle Pueyrredón y la Ruta Provincial 170, en la zona de Alto de Sierra, forma parte de un esquema progresivo de mejoras orientado a sostener la circulación en corredores de alta demanda.

El tramo en cuestión no es menor en términos de conectividad. Se trata de una vía que articula los departamentos Capital, Santa Lucía y San Martín, por la que circula a diario un flujo constante de transporte público, vehículos particulares y peatones que acceden a centros educativos, comercios y servicios esenciales. Ese uso intensivo, acumulado a lo largo del tiempo, derivó en un marcado deterioro de la calzada, con impacto directo en la seguridad vial y en los tiempos de traslado.

Los trabajos comenzaron con tareas preliminares que incluyeron el fresado del pavimento, una técnica que permite remover la capa superficial dañada y corregir irregularidades estructurales. Las primeras intervenciones se concentraron en las inmediaciones de calle Balcarce, uno de los sectores más comprometidos, y posteriormente avanzaron hacia el este. En paralelo, ya se iniciaron las tareas de colocación de la nueva carpeta asfáltica, consolidando un ritmo de obra que, hasta el momento, permitió la repavimentación de aproximadamente 1.200 metros.

A diferencia de otros tramos de avenida Libertador que requirieron intervenciones más profundas —con reconstrucción de base y subbase—, en este sector las condiciones del suelo habilitan una repavimentación directa. Este aspecto no solo agiliza los tiempos de ejecución, sino que también reduce la complejidad técnica del proceso, aunque no disminuye su relevancia en términos de impacto urbano.

La obra se integra a un plan más amplio de recuperación de esta arteria, que ya registra intervenciones en otros segmentos, como el comprendido entre Las Heras y Santa María de Oro. En conjunto, estas acciones configuran una táctica de mejora progresiva sobre uno de los ejes viales más importantes de la provincia.

El proyecto se enmarca dentro de la Etapa 21 de la Dirección Provincial de Vialidad, un programa que busca sostener el mantenimiento y la rehabilitación de rutas y avenidas en distintos puntos del territorio sanjuanino. En esta línea, la intervención sobre Libertador adquiere un valor adicional: no se trata únicamente de una obra puntual, sino de una pieza dentro de una política pública más amplia orientada a preservar la infraestructura existente frente al desgaste continuo.

El plazo estimado para la ejecución es de cinco meses, aunque las condiciones climáticas podrían introducir variaciones en el cronograma. La aplicación de asfalto requiere temperaturas adecuadas, por lo que los períodos de frío intenso suelen afectar el ritmo de avance, una variable habitual en este tipo de obras.

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