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La filial local del Grupo Holcim abrió una búsqueda para distintas áreas de las compañías en Buenos Aires, Córdoba, Salta, Jujuy y Mendoza. Los requisitos para el empleo.

Una oferta interesante dentro del mercado laboral se abrió en los últimos días para los jóvenes profesionales que están buscando hacer su primera experiencia: la filial local del Grupo Holcim, una multinacional de origen suizo especializada en la provisión de materiales y servicios para la construcción, está ofreciendo empleo, con muchos beneficios, en Buenos Aires, Córdoba, Salta, Jujuy y Mendoza.

Como parte de una nueva edición de «Jóvenes Líderes», Holcim Argentina está convocando a graduados de siete carreras, para que se incorporen en distintas áreas de la compañía. Más allá de lo salarial, que está por encima de la deprimida media actual, se brinda toda la capacitación necesaria y algunos beneficios interesantes.

En concreto, el programa de empleo está destinado a profesionales graduados de las siguientes carreras: Administración de empresas; Contador/a; Ingeniería en minas; Geología; Ingeniería mecánica; Electromecánica; y Electrónica industrial y química.

Los requisitos para postular a un empleo

En cuanto a los requisitos, se deben tener hasta 35 años de edad, un nivel de inglés intermedio o avanzado (B1) y contar con una mínima experiencia laboral.

El programa comienza el 5 de agosto y dura 12 meses. Aunque desde la multinacional remarcaron, tomando en cuenta los antecedentes, que cuando el desempeño de los trabajadores es bueno por lo general terminan siendo incorporados en puestos efectivos dentro de la empresa.

«Jóvenes Líderes es un programa de jóvenes profesionales, diseñado especialmente para acelerar su crecimiento incorporándose a un equipo de alto rendimiento y gestionando proyectos con la guía de un tutor o tutora», describió Claudia Vitale, jefa de Talento y Desarrollo de Holcim en Argentina.

Y aseguró que «es una excelente oportunidad de desarrollo personal y profesional en una empresa líder a nivel mundial».

Quienes cumplan con los requisitos y quieran postular, pueden hacerlo a través del siguiente link.

Qué beneficios ofrece Holcim Argentina

Holcim describe así su propuesta para quienes resulten seleccionados:

– Tiempo de calidad: licencias extendidas (maternidad, paternidad, adopción), día de cumpleaños libre y viernes flex.

– Vida laboral: comedor en planta, transporte y cochera. En salud, prepaga OSDE para el grupo familiar, chequeo médico y vacunación antigripal. Además, descuentos en los productos de la compañía.

– Desarrollo personal: descuento en universidades, programas de formación y mentoring.

Más allá de poder aprovechar un plan de capacitación especial, y disfrutar de todos los beneficios señalados, los trabajadores recibirán un salario mensual promedio que, al día de hoy, es de $1.320.000 bruto (algo menos de $1.100.000 neto), es decir que está por encima de la media salarial argentina, si bien no es un número elevado ni cercano a los estándares internacionales.

En Argentina, Holcim tiene más de 90 años de trayectoria, emplea a más de 1.000 colaboradores/as y posee una amplia cobertura del territorio nacional. 

Cuenta con cuatro plantas de cemento (ubicadas en las provincias de Córdoba, Mendoza, Jujuy y Buenos Aires y, además, dispone de plantas fijas y móviles de hormigón elaborado; una planta de agregados pétreos; y otra de coprocesamiento de residuos industriales, llamada Geocycle.

Desde la empresa aseguran que trabajan «para las ciudades del futuro», advirtiendo que «se estima que la población mundial alcance los 10 mil millones para 2050, y que el 70% de las personas vivan en ciudades para entonces».

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Fin del programa Volver al Trabajo: el Gobierno elimina la ayuda económica y apuesta sólo a la capacitación

El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, avanzará desde abril con la eliminación del programa Volver al Trabajo, que otorgaba $78.000 mensuales a unos 900 mil beneficiarios. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Javier Milei, reemplaza la asistencia económica por un sistema de vouchers de capacitación en un escenario de deterioro del mercado laboral.

En una decisión que redefine el esquema de políticas sociales, el Gobierno nacional avanzará con la eliminación del programa Volver al Trabajo, una de las principales herramientas de transferencia de ingresos destinadas a sectores con dificultades de inserción laboral. La medida impactará sobre cerca de 900 mil personas que percibían una prestación mensual de $78.000 y que, desde abril, dejarán de recibir ese ingreso para acceder —de manera optativa— a un sistema de capacitación laboral mediante vouchers.

El cambio marca el cierre definitivo de la estructura heredada del programa Potenciar Trabajo y consolida un giro conceptual en la política social: el abandono de la asistencia directa en favor de esquemas orientados exclusivamente a la formación. Desde el Ejecutivo sostienen que el nuevo modelo busca promover la empleabilidad y reducir la dependencia de los planes sociales.

La transición ya comenzó a materializarse. Beneficiarios del programa han recibido notificaciones a través de la aplicación Mi Argentina y por correo electrónico, donde se les informa la finalización del beneficio y la posibilidad de inscribirse en el nuevo sistema de capacitaciones.

Volver al Trabajo había sido concebido como una instancia intermedia entre la asistencia social y el empleo formal. Combinaba una prestación económica con la obligación de realizar cursos, actualizar datos laborales y participar en actividades destinadas a mejorar la inserción en el mercado de trabajo. Sin embargo, el nuevo esquema elimina el componente monetario y deja en pie únicamente la formación.

El universo de beneficiarios se reconfigura: mientras los actuales titulares de Volver al Trabajo perderán la asistencia, alrededor de 300 mil personas continuarán dentro del Programa de Acompañamiento Social, destinado a sectores con mayores barreras estructurales para acceder al empleo y que no serán alcanzados por la medida.

La decisión se inscribe en una estrategia más amplia de ajuste del gasto social y redefinición del rol del Estado. El Gobierno plantea que la capacitación es una herramienta más eficaz para la inserción laboral que la asistencia directa. Sin embargo, el contexto económico introduce interrogantes de peso: la caída de la actividad, la pérdida de puestos de trabajo y la precarización del empleo configuran un mercado laboral con escasa capacidad de absorción.

En ese escenario, especialistas advierten que la eliminación de la transferencia de ingresos podría profundizar situaciones de vulnerabilidad en el corto plazo, especialmente entre quienes aún no logran insertarse en el circuito formal. La eficacia del nuevo sistema dependerá, en gran medida, de la calidad de las capacitaciones, su articulación con la demanda real del mercado y la existencia de oportunidades laborales concretas.

Además, la voluntariedad del esquema abre otro interrogante: sin incentivo económico, el nivel de adhesión a los programas de formación podría verse limitado, debilitando el alcance de la política pública.

El fin del programa Volver al Trabajo representa un cambio estructural en la política social argentina. La apuesta oficial por la capacitación como único instrumento de inclusión laboral redefine el vínculo entre el Estado y los sectores más vulnerables. No obstante, en un clima económico adverso, el desafío central será evitar que la transición deje a cientos de miles de personas sin ingresos ni oportunidades reales de inserción, profundizando así las tensiones sociales que la medida busca, en teoría, resolver.

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La Justicia frena las elecciones nacionales de la UOM y expone la interna sindical

Una medida cautelar de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió las elecciones nacionales de la UOM previstas para este 18 de marzo, tras denuncias de irregularidades en la seccional Campana. La medida cautelar, adoptada por la Sala VIII, no sólo interrumpe el cronograma electoral, sino que instala un escenario de incertidumbre institucional en una de las organizaciones gremiales más influyentes del país.

El fallo, firmado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, se sustenta en la verosimilitud de las denuncias de irregularidades en los comicios de la seccional Campana, realizados entre el 2 y el 4 de marzo. La resolución responde a una presentación de la Lista Naranja, que impugnó el proceso electoral local y solicitó la nulidad de las actuaciones.

El punto central del planteo radica en el impacto que esos comicios tienen sobre la estructura nacional del sindicato. Según lo establecido en el artículo 49 del estatuto de la UOM, el Colegio Electoral encargado de elegir al Secretariado Nacional se integra con los delegados electos en cada seccional. En ese marco, cualquier cuestionamiento sobre la legitimidad de una elección local adquiere proyección directa sobre el proceso nacional.

La Cámara consideró que existe “peligro en la demora”, dado que la realización de los comicios nacionales con delegados eventualmente cuestionados podría generar consecuencias de difícil reparación posterior. En ese sentido, optó por suspender el acto electoral hasta tanto se dicte un pronunciamiento definitivo sobre la validez de la elección en Campana.

La resolución judicial incorpora, además, una serie de medidas orientadas a resguardar la transparencia del proceso. Entre ellas, se ordenó a las autoridades gremiales abstenerse de proclamar resultados o poner en funciones a los dirigentes electos en la seccional cuestionada, así como preservar todo el material electoral —incluidos padrones y registros de firmas— bajo apercibimiento de sanciones.

Asimismo, el tribunal dispuso correr traslado de la acción de nulidad a la conducción nacional de la UOM, a la Junta Electoral Nacional y a la Junta Electoral de Campana, otorgándoles un plazo de diez días para responder. La notificación fue habilitada en días y horas inhábiles, lo que evidencia la urgencia que los magistrados atribuyen al caso.

Más allá del plano jurídico, la decisión judicial impacta de lleno en la dinámica política interna del gremio. La conducción encabezada por Abel Furlán, que se encaminaba a una reelección con amplio respaldo —tras imponerse en las seccionales con cerca del 85% de los votos—, enfrenta ahora un escenario atravesado por cuestionamientos y tensiones con sectores opositores.

La Lista Naranja, liderada por Ángel Derosso, emerge en este sentido como el principal vector de la impugnación, llevando el conflicto desde el terreno gremial hacia el ámbito judicial. Esta judicialización no sólo dilata la definición de autoridades, sino que también reconfigura las relaciones de fuerza dentro del sindicato.

En términos políticos, la intervención de la Justicia introduce un factor externo que altera los tiempos y condiciona las estrategias de los distintos sectores. La suspensión del proceso electoral obliga a reordenar el escenario y abre un compás de espera que puede derivar tanto en una validación del proceso como en su eventual nulidad parcial o total.

La suspensión de las elecciones nacionales de la UOM no constituye un hecho aislado, sino la expresión de una disputa interna que alcanzó un nivel de intensidad suficiente para trasladarse al ámbito judicial. El fallo de la Cámara no sólo detiene un proceso electoral, sino que pone en cuestión la legitimidad de su andamiaje y obliga a revisar los mecanismos de representación sindical.

En un presente donde los gremios enfrentan desafíos crecientes, la resolución abre un interrogante sobre la capacidad de las organizaciones para resolver sus conflictos dentro de sus propias estructuras. Mientras tanto, la definición del futuro liderazgo metalúrgico queda en suspenso, a la espera de una decisión judicial que será determinante para el equilibrio interno y la proyección política de la UOM.

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Docentes universitarios profundizan el conflicto: 95% de acatamiento y reclamo por financiamiento

Con un acatamiento cercano al 95% en varias universidades, los docentes iniciaron una semana de paro en reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y una recomposición salarial urgente. Denuncian una pérdida del poder adquisitivo cercana al 60% y alertan por dificultades crecientes para sostener la actividad académica.

El sistema universitario público argentino atraviesa una de las coyunturas más delicadas de las últimas décadas. La medida de fuerza iniciada esta semana por los docentes, con alcance nacional y fuerte adhesión, no sólo expresa un reclamo salarial, sino que expone un entramado de fricciones que impacta de lleno en la estructura misma de las universidades.

En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el dirigente Jaime Barcelona describió un escenario que combina deterioro del ingreso, ajuste presupuestario y falta de interlocución institucional.

“Estamos atravesando la peor crisis de la universidad en materia salarial”, afirmó, al tiempo que cuestionó la ausencia de convocatorias a paritarias y la implementación de aumentos definidos de manera unilateral.

La magnitud del conflicto quedó reflejada en el nivel de adhesión. Según detalló, el acatamiento alcanzó el 95% en la Universidad Nacional de San Juan, con una actividad académica prácticamente paralizada. “Han sido muy pocas las cátedras que dictaron clases. En algunos casos, sólo una o dos por carrera”, precisó, describiendo una postal que se replica en distintos puntos del país.

Detrás de la contundencia de la medida subyace un deterioro sostenido de los ingresos. De acuerdo con los cálculos gremiales, los trabajadores universitarios acumulan más de 16 meses de pérdida frente a la inflación, con una caída del poder adquisitivo cercana al 60%. “Siempre hemos tenido aumentos por debajo de la inflación, pero en este período la brecha se profundizó de manera crítica”, explicó Barcelona.

El impacto de esta dinámica trasciende lo estrictamente salarial y comienza a traducirse en problemas estructurales. Renuncias en cargos de alta dedicación, dificultades para cubrir vacantes y la necesidad de recurrir a estudiantes avanzados para sostener funciones docentes forman parte de un cuadro que preocupa a las autoridades académicas y a la comunidad universitaria en general.

“Hay casos de docentes que dejan cargos jerárquicos porque les resulta más conveniente trabajar fuera del ámbito universitario”, señaló el dirigente. Esta situación, advirtió, deteriora la calidad educativa y compromete la continuidad de proyectos académicos, especialmente en áreas donde la formación especializada resulta clave.

En ese aspecto, el desarrollo normal de las actividades aparece condicionado. Más allá de las medidas de fuerza, el problema de fondo radica en la dificultad para garantizar la cobertura de cargos y sostener el funcionamiento cotidiano. “No están dadas las condiciones para un desarrollo normal del ciclo lectivo”, sostuvo Barcelona, anticipando un año atravesado por conflictos y discontinuidades.

El reclamo no se limita al plano salarial. La exigencia de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario se posiciona como un eje central de la protesta, en tanto los gremios advierten que el ajuste presupuestario compromete tanto la infraestructura como los recursos humanos del sistema.

Como parte de la escalada del conflicto, las federaciones docentes ya evalúan nuevas medidas de visibilización. Entre ellas, una movilización nacional prevista tentativamente para fines de abril, que podría consolidar el reclamo en el espacio público y sumar presión sobre el Gobierno.

El paro docente y su alto nivel de acatamiento no constituyen un episodio aislado, sino la manifestación de una crisis más profunda que atraviesa a la universidad pública. La pérdida sostenida del poder adquisitivo, la falta de financiamiento adecuado y la ausencia de instancias de negociación configuran un escenario de fragilidad que pone en cuestión la estabilidad del sistema.

Más allá de la circunstancia, el conflicto abre un interrogante de fondo: hasta qué punto es posible sostener estándares de calidad académica en un contexto de desvalorización del trabajo docente. La respuesta, por ahora, permanece en disputa, en un terreno donde las decisiones políticas serán determinantes para el futuro de la educación superior en la Argentina.

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