La CGT respaldó el proyecto de Esteban Bullrich
La Confederación General del Trabajo (CGT) recibió este miércoles al ex senador Esteban Bullrich para abordar una iniciativa respecto a la conformación de un «nuevo acuerdo para la concordia nacional».
El encuentro tuvo lugar en la sede de la UOCRA con participación del cotitular de CGT, Héctor Daer, y miembros de mesa chica como Andrés Rodríguez, José Luin Lingeri y el anfitrión Gerardo Martínez.
En la cita también estuvieron presentes el ex titular de CGT, Hugo Moyano, junto al representante del Frente Sindical y secretario de Salud Laboral cegetista, Cristian Jerónimo. Además de miembros de consejo directivo como Julio Piumato y Jorge Sola, entre otros.
Los 12 puntos del Nuevo Acuerdo para la Concordia Nacional
- Defender y valorar la Constitución y sus instituciones republicanas
- Posicionar la estabilidad macroeconómica como norte de todas las decisiones
- Reformar el Estado, buscando la austeridad y la eliminación de privilegios
- Promover las exportaciones como medio del progreso y el bienestar
- Fomentar el desarrollo y las inversiones, con un régimen laboral que facilite la creación de empleo privado
- Implementar el sistema de Boleta Única, evitando cualquier sistema que altere la voluntad del elector
- Crear una política de seguridad que combata el narcotráfico y permita vivir en paz
- Actualizar las políticas educativas para generar el capital humano que demanda el Siglo XXI
- Promover a los pequeños productores, las Pymes y el emprendedurismo
- Transformar a la Argentina en una potencia energética mundial
- Crear un sistema impositivo federal que permita el desarrollo del sector privado
- Crear un Plan de capacitación público privado para el trabajo
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Financiamiento universitario: El Ejecutivo busca desactivar la crisis con una mejora salarial
La Casa Rosada aceleró las negociaciones con las universidades nacionales para intentar encauzar un conflicto que lleva más de un año. Aunque los rectores muestran disposición para avanzar en un entendimiento que garantice el normal inicio del segundo cuatrimestre, las federaciones sindicales aún debaten una propuesta salarial que consideran insuficiente. Mientras tanto, la controversia por el financiamiento universitario continúa su recorrido en la Corte Suprema.
Después de largos meses de confrontación y sucesivas medidas de fuerza, el sistema universitario argentino se aproxima a una instancia que podría modificar el rumbo de una de las disputas más prolongadas entre el Gobierno nacional y la comunidad académica.
Durante el fin de semana se intensificaron las conversaciones entre funcionarios nacionales y autoridades universitarias con el objetivo de alcanzar un entendimiento que permita recuperar cierto grado de previsibilidad institucional antes del inicio de la segunda parte del ciclo lectivo.
La propuesta oficial contempla una recomposición salarial del 21,3% desde junio y un incremento adicional del 3% a partir de octubre para docentes y trabajadores no docentes. A ello se suman aumentos en las partidas de funcionamiento, refuerzos para los hospitales universitarios y una actualización de los recursos destinados a las becas Belgrano.
El principal interlocutor del Ejecutivo en esta negociación fue el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien mantuvo conversaciones con el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario. En el ámbito de los rectorados prevalece la intención de alcanzar un acuerdo que permita encarar el segundo cuatrimestre sin interrupciones y con una mejora inmediata de los ingresos del personal.
Sin embargo, la discusión salarial continúa siendo el principal punto de fricción.
Las federaciones docentes sostienen que la propuesta gubernamental no alcanza para compensar el deterioro acumulado desde diciembre de 2023. La ley de financiamiento universitario establece como referencia una recuperación significativamente superior a la ofrecida por la administración nacional, mientras que los sindicatos insisten en que la pérdida de poder adquisitivo continúa condicionando el funcionamiento cotidiano de las universidades.
Detrás de los porcentajes se esconde una realidad que preocupa tanto a docentes como a autoridades académicas. Los salarios de las categorías iniciales permanecen muy por debajo de los niveles considerados adecuados para la formación y responsabilidad que exige la actividad universitaria. Incluso con la actualización propuesta, numerosos sectores advierten que la mejora tendría un alcance limitado frente al encarecimiento sostenido del costo de vida.
Aun así, dentro del universo sindical comenzaron a surgir posiciones más pragmáticas. Algunos dirigentes consideran que aceptar una recomposición parcial permitiría incorporar la mejora a los aguinaldos y abrir una nueva etapa de negociación con el compromiso formal de reanudar las paritarias en un plazo breve. Esa alternativa gana terreno especialmente entre quienes privilegian obtener un alivio inmediato antes que prolongar indefinidamente una negociación sin resultados concretos.
La discusión también exhibe diferencias dentro del propio movimiento gremial. Mientras algunas federaciones aparecen dispuestas a acompañar un acta de compromiso que garantice nuevas instancias de negociación, sectores más combativos mantienen una postura de rechazo al considerar que la oferta oficial no resuelve el problema estructural de los ingresos universitarios.
La variable judicial que sigue condicionando el conflicto
Más allá de la negociación salarial, subsiste un frente institucional de enorme relevancia: la disputa judicial por el financiamiento universitario.
Uno de los cambios que facilitó la reapertura del diálogo fue la decisión del Gobierno de dejar de exigir el abandono de las acciones judiciales como condición previa para negociar. Esa exigencia había trabado las conversaciones durante las últimas semanas y había generado fuertes cuestionamientos dentro del sistema universitario.
En consecuencia, la Corte Suprema rechazó un planteo del Poder Ejecutivo que buscaba apartar a magistrados vinculados al ámbito académico. Aunque el máximo tribunal todavía no se pronunció sobre la cuestión de fondo, la resolución fue interpretada como una señal de que la discusión continuará dentro de los carriles institucionales ya establecidos.
La definición judicial resulta especialmente relevante porque podría tener efectos directos sobre el financiamiento futuro de las universidades y sobre las obligaciones presupuestarias del Estado nacional.
¿Se suspende el paro?
La posibilidad de un entendimiento también abre interrogantes sobre el calendario de protestas anunciado para las próximas semanas.
Las federaciones docentes habían convocado a una nueva huelga nacional entre el 16 y el 20 de junio, una medida que amenazaba con paralizar prácticamente toda la actividad académica debido a la coincidencia con dos feriados nacionales. De concretarse, numerosas facultades habrían atravesado una semana con escasa o nula actividad presencial.
No obstante, la evolución de las mediaciónes podría modificar ese escenario. Fuentes vinculadas al proceso de diálogo reconocen que una parte importante de las organizaciones sindicales evalúa suspender o redefinir las medidas de fuerza si se formaliza el compromiso de recomposición salarial y reapertura de las paritarias.
Mientras tanto, continúan las acciones de visibilización impulsadas por los gremios, que incluyen clases públicas, movilizaciones y presentaciones ante organismos internacionales. Entre ellas sobresale la denuncia presentada por la Conadu Histórica ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se cuestiona la falta de negociación salarial regular y se advierte sobre posibles restricciones al ejercicio de la actividad sindical.
La negociación universitaria atraviesa un momento decisivo. Después de más de un año de reclamos, protestas y desencuentros, el Gobierno y los rectores parecen haber encontrado un terreno común para avanzar hacia una solución parcial que permita recuperar cierta normalidad académica. Sin embargo, el conflicto dista de estar cerrado.
La discusión salarial continúa abierta, las federaciones docentes mantienen reparos sobre la propuesta oficial y la controversia por el financiamiento universitario seguirá dirimiéndose en los tribunales. Lo que está en juego ya no es únicamente una recomposición de ingresos, sino también la capacidad del sistema universitario argentino para sostener sus funciones esenciales en un período marcado por fuertes restricciones presupuestarias. El resultado de las próximas horas podría definir no sólo el inicio del segundo cuatrimestre, sino también la estabilidad de una de las instituciones más relevantes de la vida pública nacional.
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Las Fuerzas Armadas buscan ingresos extra ante la pérdida del poder adquisitivo
El Ministerio de Defensa autorizó por primera vez que soldados, suboficiales y oficiales desarrollen actividades remuneradas fuera de su función específica. La medida marca una modificación profunda en una estructura tradicionalmente regida por la dedicación exclusiva y abre un debate sobre la realidad que atraviesa el sector.
El Gobierno nacional introdujo una modificación de trascendencia institucional al permitir que integrantes de las Fuerzas Armadas desempeñen tareas laborales complementarias fuera de sus horarios de servicio. La decisión rompe con una tradición histórica vinculada al carácter exclusivo de la carrera militar y redefine aspectos centrales de la actividad castrense.
La resolución alcanza a soldados, suboficiales y oficiales, quienes podrán incorporarse legalmente a ocupaciones privadas compatibles con sus responsabilidades dentro de la fuerza. Entre las alternativas habilitadas figuran servicios de transporte mediante aplicaciones digitales, reparto de mercaderías, seguridad privada y otras prestaciones que no interfieran con sus obligaciones operativas.
La iniciativa formaliza una práctica que desde hace tiempo circulaba puertas adentro de los cuarteles. Sin embargo, su oficialización adquiere una dimensión distinta porque supone el reconocimiento explícito de una transformación en las condiciones bajo las cuales se desarrolla la actividad militar en la Argentina.
La medida también instala interrogantes sobre el modelo de organización de las Fuerzas Armadas. Durante décadas, la formación profesional, la disponibilidad permanente y la especialización técnica constituyeron pilares de una carrera concebida como una función exclusiva del Estado. El nuevo esquema incorpora una lógica diferente, más cercana a la compatibilización de actividades que caracteriza a otros ámbitos laborales.
El debate no se limita al plano administrativo. Numerosos efectivos cuentan con capacitación avanzada en áreas estratégicas como logística, comunicaciones, planificación operativa, inteligencia y conducción de recursos humanos. La posibilidad de complementar ingresos fuera de la estructura militar refleja una realidad que trasciende a una gestión determinada y vuelve a poner en discusión las condiciones bajo las cuales se desarrolla la profesión.
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La deuda asfixia a los hogares: San Juan encabeza el mapa argentino de deudores
Un informe elaborado sobre datos del Banco Central ubicó a San Juan como la jurisdicción con mayor nivel de incumplimiento financiero del país. El indicador refleja las dificultades crecientes de miles de hogares para sostener créditos, tarjetas y préstamos en una situación marcada por ingresos rezagados, empleo inestable y menor capacidad de consumo.
Los indicadores de actividad, inflación o empleo suelen ocupar el centro de la escena económica. Sin embargo, existe otro dato que permite observar con particular nitidez la situación cotidiana de los hogares: la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras asumidas.
Desde esa perspectiva, el panorama que surge para San Juan resulta preocupante. Un relevamiento privado basado en información del Banco Central reveló que la provincia registra el índice de mora más elevado de la Argentina, con un 36% de deudores que presentan incumplimientos en créditos, tarjetas y otras formas de financiamiento.
La cifra no sólo supera ampliamente a los principales centros urbanos del país, sino que también coloca a la provincia por encima de distritos históricamente afectados por mayores niveles de vulnerabilidad económica.
Detrás aparecen La Rioja y Catamarca, mientras que la Ciudad de Buenos Aires exhibe el menor porcentaje de incumplimientos, una diferencia que deja al descubierto las profundas asimetrías existentes entre las distintas regiones argentinas.
Deudas que crecen más rápido que los ingresos
El informe elaborado por Analytica muestra que la problemática excede largamente a San Juan. Actualmente, más de 5,3 millones de personas se encuentran en situación de mora tardía dentro del sistema financiero ampliado, un universo que incluye bancos, billeteras digitales, cooperativas, mutuales, fideicomisos y empresas de crédito al consumo. En términos concretos, más de uno de cada cuatro argentinos con financiamiento activo presenta atrasos significativos en sus pagos.
La magnitud del fenómeno adquiere otra dimensión al observar el volumen total de obligaciones de las familias, que ya asciende a 74,2 billones de pesos, equivalentes al 6,5% del Producto Interno Bruto.
Lejos de tratarse de una conducta aislada de determinados sectores, los especialistas señalan que la morosidad funciona como una expresión directa de las dificultades para sostener el presupuesto doméstico. Cuando los ingresos pierden capacidad de compra, el crédito deja de ser una herramienta de financiamiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia.
Jóvenes, trabajadores informales y sectores medios bajo presión
El estudio identifica además a los grupos más expuestos.
Los índices más elevados de incumplimiento se concentran entre jóvenes de 18 a 30 años, donde la irregularidad se aproxima al 40%. La situación coincide con un deterioro de las condiciones de inserción laboral para ese segmento etario, caracterizado por mayores niveles de precariedad y menor estabilidad ocupacional.
La capacidad de pago también guarda una relación directa con los ingresos declarados. Entre los monotributistas de menor facturación, los porcentajes de mora duplican a los registrados en las categorías superiores, una diferencia que evidencia cómo el peso de las obligaciones financieras se vuelve más difícil de sostener a medida que disminuyen los recursos disponibles.
Una señal de advertencia para la economía regional
Que San Juan encabece el ranking nacional de morosidad no constituye únicamente una estadística financiera. Detrás de ese indicador aparecen familias que recurren al crédito para cubrir gastos corrientes, trabajadores que destinan una porción creciente de sus ingresos al pago de deudas y comercios que enfrentan un mercado con menor capacidad de compra.
El dato funciona además como una advertencia sobre los límites del consumo sostenido mediante financiamiento. Cuando el endeudamiento reemplaza al ingreso como herramienta para sostener el nivel de vida, la capacidad de pago comienza a deteriorarse y el acceso futuro al crédito se vuelve cada vez más restrictivo.
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