ATE reclama un adelanto de paritaria
El sindicato de estatales de la ciudad ATE Capital definió a través de un masivo plenario de delegados y delegadas, el paro y movilizamos a las oficinas de la secretaría de Gestión y Empleo Público que encabeza Ana Castellani por más salario. “El contexto económico es más que crítico cuando vemos los índices de inflación, la situación del poder adquisitivo retrocede a pasos agigantados y los empleados públicos estamos muy por detrás los aumentos, principalmente de los alimentos”, argumentaron desde el gremio.
La movilización tendrá como objetivo central el adelanto de paritarias, suma fija de $60.000 para todos, pase a planta por paritarias y la apertura de todos los sectoriales.
Concentrarán a las 11 hs. en el cruce de la avenida Diagonal Norte y Esmeralda y desde ahí movilizarán a Gestión Pública de la Nación.
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Intervención en el Puerto de Ushuaia: el arco sindical denuncia un avance sobre la autonomía, el empleo y la soberanía
La decisión del Gobierno nacional de intervenir por doce meses el Puerto de Ushuaia, ejecutada de madrugada y con fuerzas de seguridad, generó un amplio rechazo sindical. Organizaciones gremiales advierten sobre la pérdida de recursos provinciales, la incertidumbre laboral y posibles implicancias estratégicas en un territorio clave para la soberanía nacional.
La intervención del Puerto de Ushuaia dispuesta por el Gobierno nacional abrió un frente de conflicto político, institucional y gremial en uno de los enclaves más sensibles del país. La medida, formalizada mediante una resolución de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), motivó un enérgico pronunciamiento de la Mesa Sindical, espacio que reúne a más de 50 organizaciones gremiales de alcance nacional y regional.
Desde el sector sindical calificaron la acción como “intempestiva y solapada” y cuestionaron no sólo el procedimiento, sino también el trasfondo político de la decisión. En un comunicado conjunto, advirtieron que el Puerto de Ushuaia se encuentra en un territorio “sensible dentro de la inestable geopolítica internacional”, marcado por el interés de potencias extranjeras y por su rol estratégico en la proyección antártica y en el Atlántico Sur.
Uno de los principales cuestionamientos apunta al impacto institucional de la intervención. Según la Mesa Sindical, la decisión “avasalla la autonomía provincial y los principios de federalismo que sostiene la Constitución Nacional”, al desplazar a la provincia del control de un puerto que reviste carácter estratégico y que, además, constituye una de las pocas administraciones portuarias provinciales aún vigentes en el país.
En el plano económico, los gremios alertaron sobre una consecuencia inmediata: la pérdida de recursos para Tierra del Fuego. “El cobro del uso del muelle pasa a manos de la Nación, cuando la provincia atraviesa un récord de recaladas y operaciones”, señalaron, en referencia al crecimiento sostenido de la actividad portuaria, especialmente vinculada al turismo y a la logística antártica. Para el arco sindical, esta reasignación de ingresos profundiza el desfinanciamiento provincial y debilita la capacidad de gestión local.
La preocupación se extiende al terreno laboral. Los sindicatos advirtieron que la intervención “pone en duda la estabilidad y las condiciones de trabajo de los trabajadores portuarios”, y expresó su solidaridad con quienes desempeñan tareas en el puerto. En ese sentido, remarcaron que los procesos de intervención suelen derivar en reestructuraciones, tercerizaciones o cambios contractuales que afectan directamente el empleo y los derechos laborales.
El comunicado también dejó planteada una advertencia política de mayor alcance. La forma en que se ejecutó la medida —en horario nocturno y con despliegue de fuerzas de seguridad— “produce sospechas de todo tipo en la sociedad fueguina y en el resto del país”, sostuvieron los gremios, que no descartaron que la intervención sea la antesala de un proceso de privatización. “Ya hemos vivido situaciones similares que terminan de esa manera”, alertaron, aludiendo a antecedentes recientes en otros sectores estratégicos.
Otro eje central del pronunciamiento remite a la política exterior del Gobierno nacional. La Mesa Sindical vinculó la intervención con el alineamiento internacional del Ejecutivo y advirtió sobre el riesgo de una mayor injerencia extranjera en la región. En particular, señalaron que no puede descartarse que la medida funcione como un “primer paso” hacia una mayor presencia de intereses de Estados Unidos y Gran Bretaña, con eventuales derivaciones sobre las disputas de soberanía en la Antártida y el Atlántico Sur.
Desde esta perspectiva, los gremios subrayaron que cualquier debilitamiento del control nacional y provincial en Tierra del Fuego tiene implicancias que exceden lo administrativo. “No podemos debilitar nuestra presencia efectiva en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”, enfatizaron, al tiempo que reclamaron información clara y transparente sobre los fundamentos reales de la intervención.
La Mesa Sindical también interpretó la decisión como una señal política hacia una gobernación provincial no alineada con las políticas nacionales, lo que agrega un componente de tensión institucional en un contexto ya atravesado por disputas entre Nación y provincias por recursos, competencias y modelos de gestión.
La intervención del Puerto de Ushuaia no es, para el arco sindical, un hecho aislado ni meramente administrativo. Se inscribe en una trama más amplia donde convergen disputas por el control de recursos estratégicos, tensiones federales, incertidumbre laboral y definiciones geopolíticas de largo alcance. El contundente pronunciamiento de más de medio centenar de organizaciones gremiales expone una preocupación que trasciende al sector portuario y coloca en el centro del debate el modelo de Estado, el respeto por la autonomía provincial y la defensa de la soberanía en uno de los territorios más sensibles del país. En ese escenario, el reclamo de información, transparencia y diálogo aparece como una condición indispensable para evitar que decisiones unilaterales profundicen conflictos que podrían tener consecuencias difíciles de revertir.
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La UOM advierte por despidos, fábricas al límite y pérdida de derechos
La actividad metalúrgica cerró 2025 con los peores indicadores desde la pandemia, según alertó Martín Solazzo, titular de la UOM en San Juan. Con plantas trabajando por debajo del 50% de su capacidad, despidos en aumento y una reforma laboral en puerta, el sindicalismo advierte por un retroceso histórico en derechos y prepara medidas de fuerza.
La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. Así lo describió Martín Solazzo, representante los trabajadores metalúrgicos en la provincia, quien advirtió que el sector cerró 2025 con niveles de actividad similares a los registrados durante la pandemia, una señal contundente del deterioro productivo que atraviesa la industria nacional.
Según explicó el dirigente sindical a Mundo Laboral SJ, las empresas metalúrgicas trabajan hoy muy por debajo del 50% de su capacidad instalada, un umbral que históricamente marca escenarios de fuerte contracción. “Son valores que sólo habíamos visto en el momento más duro del COVID”, señaló, al tiempo que apuntó directamente contra la política económica del gobierno de Javier Milei.
Para Solazzo, el problema no es coyuntural sino estructural: la apertura irrestricta de importaciones, el freno a la obra pública y la ausencia de una política industrial activa conforman un combo que golpea de lleno a la producción nacional. “Desde el comienzo de este gobierno advertimos que la política económica no favorece al sector industrial. En la metalurgia somos atacados directamente”, sostuvo.
Empresas al límite y despidos en ascenso
El impacto de este modelo ya se traduce en pérdidas concretas de empleo. A nivel nacional, la UOM contabiliza casi 6.000 despidos en la industria metalúrgica, una cifra que enciende alarmas en todo el país. En San Juan, si bien la actividad minera funciona como un amortiguador parcial, la situación también comienza a deteriorarse.
“En los últimos tres meses de 2025 tuvimos cierres de talleres y bajas en algunas empresas”, explicó Solazzo. Desde la seccional, indicó, el sindicato intenta colaborar incluso en aspectos que exceden su rol tradicional, como gestiones laborales, licitaciones o articulaciones con el Estado, con un objetivo claro: evitar la pérdida de puestos de trabajo y que más familias queden en la calle.
La preocupación se profundiza ante un fenómeno que empieza a repetirse: empresas que abandonan la producción local para convertirse en simples importadoras. “No estamos exentos de que esto nos pase en San Juan. Hoy todavía no nos golpea de lleno, pero ya está ocurriendo en otros rubros”, advirtió.
El efecto importador y un ejemplo testigo
Solazzo puso como ejemplo el caso de una empresa radicada en Campana, vinculada al ensamblaje de motos KTM. “Antes importaban partes, ensamblaban acá y vendían al mercado interno. Hoy compran la moto totalmente armada. Dejaron 100 trabajadores en la calle”, relató. La ecuación, explicó, es clara: la rentabilidad empresarial mejora, pero a costa del empleo. “Ganan más plata, pero dejan 100 familias sin sustento. Eso es alarmante”, sostuvo. En ausencia de políticas de protección y desarrollo industrial, remarcó, la industria nacional no puede competir con economías como China o Europa, altamente subsidiadas y con escalas productivas muy superiores.
Reforma laboral: tensión, unidad sindical y advertencias
Simultáneamente al deterioro productivo, el sector sindical se prepara para otro frente de conflicto: el inminente debate de la reforma laboral en el Congreso. A menos de un mes de su tratamiento, el referente de la UOM en San juan advirtió que el escenario se vuelve cada vez más tenso.
“El problema es que se divide al movimiento obrero entre sectores duros, dialoguistas o negociables. Lo ideal sería discutir todos juntos y decidir en unidad”, señaló. Sin embargo, reconoció que los tiempos políticos obligan a actuar con rapidez.
El dirigente defendió el uso de herramientas históricas del sindicalismo —movilizaciones, paros y medidas de fuerza— y alertó sobre las consecuencias irreversibles que podría traer la aprobación de la ley. “Cuando una reforma de este tipo se inserta, después es prácticamente imposible sacarla”, afirmó. Como antecedente, citó el caso de Chile tras las reformas laborales de la dictadura de Pinochet: “Hasta el día de hoy no pudieron recuperar los derechos perdidos”.
“Modernización” o precarización
Solazzo fue especialmente crítico con el discurso oficial que presenta la reforma como una modernización del sistema laboral. “Es una gran mentira, un disfraz. Lo que se propone es precarización laboral, no va a beneficiar a ningún trabajador”, aseguró.
En ese contexto, cuestionó también el rol de algunos gobernadores y denunció presiones del Ejecutivo nacional para garantizar votos en el Congreso. “No entendemos qué hacen los gobernadores metidos en esta discusión. Es un debate laboral entre sindicatos, CGT y Gobierno”, afirmó, y advirtió que ninguna obra pública justifica perder fábricas y empleo local.
Movilización federal en puerta
Frente a este escenario, la UOM se alineará con las definiciones del secretariado nacional y de la CGT. Según adelantó Solazzo, se evalúan movilizaciones en todo el país el día que la reforma se trate en el Parlamento, con acciones federales en cada provincia.
“La disconformidad tiene que mostrarse en todo el país, no sólo en Buenos Aires. Cada trabajador tiene que salir a la calle para defender derechos que costaron años conseguir”, sostuvo.
La advertencia de la UOM sintetiza un clima que atraviesa a buena parte del entramado productivo y sindical argentino. Con una industria metalúrgica en retroceso, despidos en aumento, empresas al límite y una reforma laboral que amenaza con profundizar la precarización, el conflicto entre el Gobierno y el mundo del trabajo ingresa en una fase decisiva.
Lejos de tratarse de un debate técnico, lo que está en juego es el modelo de desarrollo, el rol de la industria nacional y el futuro de los derechos laborales. En ese cruce de tensiones, el sindicalismo se prepara para dar una batalla que considera crucial, consciente de que lo que se defina en las próximas semanas puede marcar el rumbo del trabajo en la Argentina por décadas.
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El Gobierno rompe puentes con la CGT y endurece la pulseada por la reforma laboral
A semanas del inicio del debate formal en el Congreso, el Gobierno decidió excluir a la CGT de cualquier instancia de negociación sobre la reforma laboral. El malestar oficial por gestos políticos recientes de la central sindical selló una ruptura que empuja el conflicto al terreno parlamentario y a la calle.
Cuando restan pocas semanas para que el Congreso comience a discutir formalmente la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, el Gobierno de Javier Milei tomó una definición política de alto impacto: cerrar por completo el diálogo con la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los actores centrales del sistema laboral argentino.
En la Casa Rosada reconocen que la relación con la central obrera atraviesa su peor momento desde el inicio de la gestión libertaria. Funcionarios del oficialismo admiten que “ya no hay margen para negociar” con la CGT, a la que consideran hoy un actor abiertamente confrontativo y sin voluntad de acompañar el proyecto.
El punto de quiebre, según deslizan en Balcarce 50, fueron los gestos políticos recientes del sindicalismo, en particular el comunicado de la CGT contra el DNU 941/2025, que reformó la estructura de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), y las declaraciones públicas de dirigentes históricamente considerados “dialoguistas”, que en las últimas horas cuestionaron con dureza el contenido de la reforma laboral.
Desde el oficialismo interpretan ese endurecimiento como una respuesta a presiones internas del propio entramado sindical, que forzó a referentes con vínculos aceitados con La Libertad de Avanza a abandonar cualquier postura conciliadora. El resultado fue una decisión tajante: la CGT quedó fuera del esquema de consultas.
El artículo sensible y el núcleo del conflicto
Uno de los puntos que más tensiona la relación es el artículo 161 del proyecto, que reduce del 6% al 5% la contribución patronal destinada a las obras sociales sindicales. Para la conducción gremial, la modificación implica un desfinanciamiento directo del sistema de salud laboral, uno de los pilares económicos y políticos del sindicalismo argentino.
Las propias estimaciones oficiales reconocen que la rebaja representaría una pérdida de entre 679 y 700 millones de dólares anuales, una cifra equivalente a aproximadamente el 0,1% del PBI. En la lectura sindical, se trata de un golpe estructural que excede lo fiscal y busca debilitar la capacidad de acción de los gremios.
En el Gobierno, en cambio, consideran que la reacción de la CGT confirma que la reforma avanza sobre privilegios históricos y no sobre derechos laborales básicos. Esa convicción refuerza la decisión de avanzar sin consenso con la central obrera.
Estrategia sindical: gobernadores, Congreso y calle
En la calle Azopardo son plenamente conscientes del escenario. Admiten que no esperan ningún gesto del Ejecutivo y que el canal de diálogo político está virtualmente clausurado. Frente a eso, la CGT redefinió su estrategia: replegarse sobre los gobernadores y buscar que los legisladores provinciales bloqueen o modifiquen el proyecto en el Congreso.
A esa vía institucional se suma la presión social. La conducción sindical apuesta a que la movilización en las calles y la instalación del debate en la opinión pública generen el costo político suficiente para frenar la reforma. En tal sentido, comenzó a sobrevolar una opción de máxima tensión: un paro nacional. Aunque en el oficialismo desestiman esa posibilidad, dentro de la CGT ya no la descartan.
Paro nacional, una carta latente
Cristian Jerónimo, secretario general, dejó abierta esa puerta en declaraciones radiales. Señaló que la central obrera ya desplegó una estrategia política y comunicacional para advertir sobre el alcance de la reforma laboral, combinando trabajo territorial y presencia en redes sociales.
Jerónimo sostuvo que se agotarán todas las instancias institucionales, pero fue explícito al marcar un límite: si no hay respuestas, el Consejo Directivo evaluará los próximos pasos. “No se descarta nada”, afirmó, en una frase que resume el clima de confrontación creciente.
La decisión del Gobierno de excluir a la CGT del diálogo por la reforma laboral marca un punto de inflexión en la relación entre el poder político y el sindicalismo. Lejos de buscar consensos, el oficialismo apuesta a imponer su proyecto con respaldo parlamentario y respaldo social propio, aun al costo de profundizar el conflicto.
Del otro lado, la central obrera se reconfigura como actor opositor, apoyada en los gobernadores, el Congreso y la calle. En ese cruce de estrategias, la reforma laboral se perfila no solo como una discusión técnica, sino como una disputa de poder de fondo que definirá el nuevo equilibrio entre el Estado, el mercado y el movimiento obrero en la Argentina.
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