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La UTA conducida por Roberto Fernández discute un aumento mientras la oposición acusa de negociar a la baja

En el medio de una crítica situación interna, el consejo directivo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) negocia un aumento salarial bajo la presión de las bases. El encuentro realizado ayer no arrojó resultados positivos, por los que los representantes gremiales con Roberto Fernández a la cabeza se reunirán este miércoles, a las 13 para llegar a un acuerdo. Sin embargo, fuentes consultadas señalaron que una mejora salarial “no calmará los ánimos en la actividad, porque hay varios reclamos no atendidos por la conducción de la UTA”.

Pero la UTA no solo debe tiene abierto el frente interno, sino que sufre un desgaste en la relación con los empresarios, que vienen reclamando subsidios por parte del Estado, mientras que el Gobierno ve allí una canaleta de fondos que nunca está del todo claro. Voceros del Ejecutivo explicaron a Conciliación que “sabemos y entendemos que el Estado debe hacer su aporte al transporte público, pero vemos empresarios ricos y empresas pobres, con poca inversión, salarios básicos y otras irregularidades”.

Si bien las relaciones entre empresarios y Roberto Fernández no está atravesando el mejor momento, los vínculos están lejos de una ruptura. Al punto tal que coinciden en el diagnóstico. De hecho, algunos voceros sostienen que el anuncio anticipado de paros para que se dicte la conciliación obligatoria está directamente ligado a una presión para que el Gobierno libere fondos para las empresas.

“El ministerio de Transporte tienen que resolver el tema de los subsidios, a ver si eso se traduce en una propuesta que puedan hacer los empresarios para la paritaria”, expresaron fuentes gremiales.

Por su parte, Miguel Ángel Bustinduy, principal referente de la Agrupación Juan Manuel Palacios opositora a la Unión Tranviaria Automotor, viene cuestionando duramente la gestión de Roberto Fernández. Afirmó que “nuestra debacle salarial comenzó cuando firmó el 11% de aumento con Macri” y señaló que “los costos del transporte se bancaron con la baja de nuestros salarios y el responsable es Roberto Fernández”.

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Docentes y nodocentes vuelven a paralizar las universidades por el reclamo salarial

La Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) convocaron a un paro nacional para el 12 de agosto y anunciaron un cronograma de protestas que podría extenderse durante todo el mes. El Ministerio de Capital Humano sostuvo que la medida carece de fundamento porque los compromisos salariales acordados en junio se encuentran vigentes y la próxima reunión paritaria ya tiene fecha.

El conflicto en el sistema universitario nacional sumó un nuevo episodio. La FEDUN y la FATUN confirmaron un paro de 24 horas sin asistencia a los lugares de trabajo para el próximo 12 de agosto, en rechazo a lo que consideran un incumplimiento de las resoluciones judiciales vinculadas con la Ley de Financiamiento Universitario y ante la falta de una nueva convocatoria a la negociación salarial.

La medida fue definida en el ámbito del Frente Sindical Universitario, con el acompañamiento del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y de la Federación Universitaria Argentina (FUA). Las organizaciones sostienen que las universidades atraviesan un proceso de deterioro presupuestario y reclaman la plena aplicación de las decisiones judiciales que ordenaron recomponer los salarios del personal docente y nodocente.

Los gremios argumentan que el Gobierno aún no dio cumplimiento efectivo a la medida cautelar que garantiza la vigencia de los artículos 5 y 6 de la Ley de Financiamiento Universitario, respaldada en distintas instancias por la Corte Suprema de Justicia. Esa normativa prevé mecanismos de actualización salarial con carácter retroactivo y revisiones trimestrales vinculadas a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC.

En este sentido, la FATUN expresó su rechazo al desempeño del subsecretario de Políticas Universitarias, a quien acusó de mantener una actitud de «destrato» durante las negociaciones paritarias, un cuestionamiento que profundizó el distanciamiento entre las partes.

Como parte de la escalada gremial, el Frente Sindical Universitario aprobó un cronograma de protestas que contempla nuevas medidas si no hay avances en la negociación. Además del paro del 12 de agosto, prevé abrazos simbólicos a edificios universitarios y una movilización al Palacio Sarmiento el 19 de agosto. En caso de persistir la falta de respuestas oficiales, los sindicatos anunciaron un paro de 48 horas para los días 27 y 28 de agosto. La agenda continuará en septiembre, cuando los representantes universitarios participen del 96.º Plenario de Rectores en Bariloche, donde se comenzará a elaborar el proyecto de presupuesto universitario para 2027 y se presentará una carta abierta al Congreso.

La respuesta del Gobierno llegó pocas horas después del anuncio. A través de un comunicado, el Ministerio de Capital Humano rechazó los argumentos de las organizaciones sindicales y calificó la medida de fuerza como «prematura». La cartera sostuvo que cumplió con las obligaciones asumidas en la paritaria firmada el 10 de junio y recordó que ese acuerdo estableció una recomposición salarial acumulada del 24,33%, integrada por un incremento del 21,33% liquidado en junio y otro 3% previsto para octubre.

El Ministerio también señaló que el acta paritaria fijó un cuarto intermedio hasta el 15 de septiembre para retomar las negociaciones, por lo que, a su entender, no existe incumplimiento que justifique la convocatoria al paro. Desde la cartera remarcaron que las partidas destinadas a salarios fueron transferidas conforme a los compromisos asumidos.

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Masiva protesta en San Juan para reclamar la protección del patrimonio territorial

La exclusión del capítulo sobre tierras del debate en el Senadon no desactivó una movilización que ya estaba en marcha. Organizaciones sociales, ambientales, sindicatos y dirigentes políticos confluyeron en el centro de la capital sanjuanina para advertir sobre los riesgos que, a su juicio, implicaría modificar el régimen que regula la adquisición de inmuebles rurales por parte de extranjeros.

La Plaza 25 de Mayo se convirtió en el principal punto de encuentro de una manifestación que reunió, según estimaciones policiales, a más de mil personas donde participaron de una convocatoria que sumó a organizaciones ambientales, movimientos sociales, gremios y referentes de distintos espacios políticos bajo una consigna compartida: preservar el control nacional sobre la tierra.

La movilización se desarrolló pese a que el Senado finalmente resolviera postergar el tratamiento del capítulo referido a la Ley de Tierras, incorporado al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Lejos de desactivar la convocatoria, la decisión legislativa reforzó entre los asistentes la idea de mantener la presión pública mientras la iniciativa continuara abierta a discusión parlamentaria.

Banderas argentinas, carteles y consignas atravesaron toda la jornada. «La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja», podía leerse en una de las pancartas que sintetizaban el espíritu de la protesta, centrada en la defensa del patrimonio territorial y de los recursos naturales.

Entre las referentes presentes, la activista Claudia Cantoni sostuvo que la preocupación radica en los cambios que podrían introducirse sobre la regulación del acceso a la tierra y advirtió sobre el aumento de presencia de capitales extranjeros en amplias extensiones de distintos departamentos sanjuaninos. A su entender, cualquier flexibilización del régimen vigente profundizaría ese proceso y debilitaría las herramientas de resguardo del patrimonio nacional.

Los organizadores señalaron que la movilización buscó instalar el debate en la agenda pública y anunciaron que continuarán impulsando acciones de difusión y nuevas convocatorias mientras el proyecto permanezca en análisis en el Congreso.

La iniciativa promovida por el Gobierno nacional propone modificaciones al régimen que regula la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. Durante las negociaciones parlamentarias, el oficialismo introdujo cambios para reunir apoyos legislativos, aunque finalmente resolvió retirar ese capítulo del temario de la sesión.

Desde la Casa Rosada sostienen que la reforma apunta a consolidar la inviolabilidad de la propiedad privada, fortalecer la seguridad jurídica y generar mejores condiciones para las inversiones. Al mismo tiempo, afirman que el proyecto mantiene restricciones para impedir que Estados extranjeros y empresas públicas de otros países adquieran inmuebles ubicados en áreas consideradas sensibles para la defensa y la seguridad nacional.

Aunque el debate quedó momentáneamente suspendido, la jornada dejó una señal política inequívoca. La movilización de San Juan, en sintonía con otras registradas en distintas provincias, evidenció que la discusión sobre el destino de la tierra excede el plano legislativo y se ha instalado como uno de los ejes de mayor sensibilidad pública, donde confluyen intereses económicos, soberanía, recursos naturales y modelos de desarrollo.

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Brutal represión en el Congreso durante la sesión por la Ley de Propiedad Privada

La movilización convocada en rechazo al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad luego de que un grupo de manifestantes derribara una de las vallas instaladas alrededor del Congreso. El operativo incluyó carros hidrantes, gases lacrimógenos y disparos de balas de goma. Una fotoperiodista resultó herida en la cabeza y fue trasladada al Hospital Argerich.

Mientras el Senado debatía el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, las inmediaciones del Congreso se transformaron en el escenario de una fuerte confrontación entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Lo que había comenzado como una concentración multitudinaria para expresar el rechazo a la iniciativa oficial terminó con un amplio despliegue policial, heridos y al menos doce personas detenidas.

La protesta reunió a sindicatos, organizaciones sociales, agrupaciones políticas y colectivos ambientalistas, que habían convocado a manifestarse contra el proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Aunque el capítulo referido a la modificación de la Ley de Tierras había sido retirado del temario parlamentario, la movilización se mantuvo como una señal de rechazo a la orientación general de la iniciativa.

El operativo de seguridad involucró a efectivos de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina y Policía de la Ciudad. Según la versión oficial, la intervención se produjo después de que un grupo de personas derribara una de las vallas de seguridad colocadas alrededor del Palacio Legislativo, momento en el que se activó el protocolo para el control de manifestaciones.

A partir de ese instante, la tensión escaló rápidamente. Los efectivos avanzaron para despejar la Plaza de los Dos Congresos mediante el uso de carros hidrantes, gases lacrimógenos y disparos de balas de goma. Imágenes difundidas por distintos medios registraron corridas, columnas de manifestantes dispersándose y enfrentamientos en distintos sectores de la plaza, mientras continuaba la sesión en el recinto.

Uno de los episodios de mayor preocupación tuvo como protagonista a una fotógrafa, quien recibió un impacto en la cabeza durante los incidentes. Fuentes presentes en el lugar indicaron que la lesión habría sido provocada por una bala de goma. El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) confirmó su traslado al Hospital Argerich con diagnóstico de traumatismo de cráneo y señaló, además, que otras tres personas fueron asistidas por dificultades respiratorias ocasionadas por la exposición a gases lacrimógenos.

Hasta el cierre de la jornada no existía un balance definitivo sobre la cantidad total de personas lesionadas. Sí se confirmó la detención de doce manifestantes: nueve por la Policía de la Ciudad y tres por la Policía Federal.

Durante gran parte de la tarde la manifestación transcurrió sin incidentes de gravedad. Sin embargo, distintos testimonios señalaron que la tensión aumentó tras la aparición de un grupo de jóvenes identificado como nacionalista, que previamente había realizado convocatorias a través de redes sociales con mensajes de contenido antisemita. Poco después comenzaron los primeros forcejeos en el perímetro de seguridad y se produjo el avance policial.

La jornada volvió a exponer el elevado nivel de conflictividad que acompaña el tratamiento de las principales iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional. Aunque el capítulo sobre la Ley de Tierras fue retirado de la sesión, el operativo de seguridad y los enfrentamientos desplazaron el eje del debate parlamentario hacia la actuación de las fuerzas de seguridad y el derecho a la protesta, un tema que continúa generando fuerte controversia política y social.

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