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La nueva línea de becas dependiente del Ministerio de Educación de la Nación está destinada a fomentar los cursos de formación profesional que se realizan en todo el país.

Progresar Trabajo está destinado a jóvenes de entre 18 y 24 años argentinas y argentinos nativas/os o por opción o con residencia legal en el país no inferior a 2 años. El límite de edad se extiende hasta 35 años para aquellas personas con hijas o hijos de hasta 18 años de edad que se encuentren a cargo de un hogar monoparental y hasta 40 años para quienes no poseen trabajo formal registrado. Asimismo, en caso de grupos en condición de vulnerabilidad multidimensional, como ser: personas Trans, de Pueblos Indígenas, con discapacidad o refugiadas, no se fija límite etario. Los ingresos de la/el beneficiaria/o y los de su grupo familiar no debe ser superior a tres (3) Salarios Mínimos, Vitales y Móviles (SMVM).

En cuanto a la cantidad de cuotas de esta línea, depende de la duración del curso siendo su valor de $3600 mensuales.

El registro de la oferta académica disponible para esta línea de becas es confeccionado por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Los cursos habilitados para cada convocatoria son los considerados prioritarios teniendo en cuenta las áreas de vacancia en cada región. Para conocer la oferta, acceda a este link

La inscripción se encuentra abierta y se extiende hasta el 30 de noviembre. Se efectúa a través de la web o a través de la página de Anses. También se puede descargar la App Progresar +, la que se constituye en una herramienta de comunicación directa con las becarias y los becarios. Permite no solo la inscripción al programa desde el celular de cada aspirante, sino simplificar trámites y consultas y acceder a información relevante sobre las novedades de manera continua.

La nueva línea de becas -que se suma a Progresar Superior, Progresar Obligatorio y Progresar Enfermería- tiene por objetivo preparar, actualizar y desarrollar las capacidades de las personas para el trabajo, cualquiera sea su situación educativa inicial, a través de procesos que aseguren la adquisición de conocimientos científico-tecnológicos y el dominio de las competencias básicas, profesionales y sociales, con inserción en el ámbito económico-productivo.

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La Justicia destraba la Reforma Laboral y le da un fuerte respaldo al Gobierno

La jueza Macarena Marra Giménez dejó sin efecto la medida cautelar que había suspendido parte sustancial de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno nacional. El fallo representa un alivio político y jurídico para la Casa Rosada, que recupera la vigencia de 81 artículos clave de la ley mientras continúa la disputa de fondo con la CGT.

EL el Juzgado Contencioso Administrativo Federal N°12 resolvió levantar la cautelar que mantenía suspendidos 81 artículos de la Ley N°27.802 de Reforma Laboral, una de las principales apuestas del Gobierno nacional dentro de su programa de desregulación económica y flexibilización normativa.

La decisión, firmada por la jueza Macarena Marra Giménez, representa un punto de inflexión en la disputa judicial abierta entre la administración nacional y la Confederación General del Trabajo (CGT), que había logrado en marzo pasado frenar provisoriamente buena parte de la norma mediante una medida cautelar dictada por el Juzgado Nacional del Trabajo N°63.

Con este fallo, vuelven a tener vigencia disposiciones sensibles vinculadas con jornada laboral, vacaciones, período de prueba, negociación colectiva, representación sindical, modalidades de contratación y subcontratación, entre otros aspectos centrales de la arquitectura laboral argentina.

La resolución constituye, además, un respaldo relevante para la estrategia judicial del Ejecutivo, que desde el inicio cuestionó la competencia del fuero laboral para intervenir sobre una ley de alcance general sancionada por el Congreso Nacional.

Un límite a las cautelares contra leyes del Congreso

En su argumentación, Marra Giménez remarcó la presunción de legitimidad que poseen las leyes aprobadas por el Poder Legislativo y recordó la doctrina histórica de la Corte Suprema respecto del carácter excepcional que debe tener cualquier suspensión cautelar de normas sancionadas democráticamente.

La magistrada sostuvo que avanzar precautoriamente sobre 81 artículos implicaba un exceso incompatible con la naturaleza limitada de las medidas cautelares.
“Realizar un examen a título cautelar sobre la arbitrariedad o inconstitucionalidad de 81 artículos de una ley dictada por el Congreso Nacional resultaría un claro abuso del instituto cautelar”, afirmó en uno de los tramos más contundentes de la resolución.

El razonamiento judicial apunta a un aspecto central de la discusión: la complejidad y amplitud de la reforma. Para la jueza, cuestiones vinculadas al derecho de huelga, libertad sindical, contratos individuales y negociación colectiva requieren un análisis profundo de constitucionalidad que no puede resolverse en una instancia preliminar.

En esa línea, el fallo advierte que la cautelar otorgada originalmente terminaba produciendo, en los hechos, un adelantamiento de opinión sobre el fondo del litigio, algo vedado en este tipo de procesos.

La pulseada política y sindical sigue abierta

Aunque el Gobierno celebra el fallo como un triunfo parcial de enorme valor simbólico, la disputa judicial todavía está lejos de concluir. La acción de fondo promovida por la CGT continúa en trámite y será allí donde finalmente se determine la constitucionalidad o invalidez definitiva de la reforma.

Sin embargo, el impacto inmediato de la resolución es significativo: la Ley de Modernización Laboral recupera operatividad plena en artículos estratégicos que habían quedado congelados apenas días después de su entrada en vigencia.

El pronunciamiento también expone una nueva presión entre fueros judiciales. La controversia sobre qué tribunal debe intervenir en causas vinculadas a la Reforma Laboral se convirtió en uno de los ejes más delicados del expediente y ya había escalado hasta la Corte Suprema en semanas anteriores.

En ese aspecto, el fallo de Marra Giménez fortalece la posición del fuero Contencioso Administrativo Federal y marca un límite al avance de resoluciones precautorias dictadas desde el ámbito laboral.

Un alivio para la Casa Rosada en medio del conflicto social

La resolución llega en un momento políticamente sensible para el oficialismo, atravesado por crecientes conflictos sindicales, protestas contra el ajuste y cuestionamientos al deterioro del poder adquisitivo.

Por eso, en términos políticos, la rehabilitación de la reforma representa mucho más que una victoria técnica. El Gobierno logra sostener uno de los pilares centrales de su programa económico y laboral mientras busca consolidar señales de previsibilidad ante sectores empresariales y mercados.

Del otro lado, la CGT enfrenta un revés judicial importante, aunque mantiene abierta la batalla de fondo y apuesta a que el análisis definitivo declare inconstitucionales varios capítulos de la ley por considerar que afectan derechos colectivos e individuales de los trabajadores.

La discusión, en definitiva, excede el plano estrictamente jurídico. Lo que está en juego es el alcance futuro del modelo laboral argentino y el equilibrio de fuerzas entre Estado, sindicatos y empresas en un escenario económico cada vez más tensionado.

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La CGT se suma la Marcha Federal Universitaria

La CGT oficializó su adhesión a la Marcha Federal Universitaria convocada para el 12 de mayo y reforzó el respaldo político y sindical al reclamo de docentes, nodocentes y autoridades académicas. La decisión expone la magnitud del deterioro presupuestario que atraviesan las universidades nacionales y convierte la protesta en una nueva señal de confrontación con el gobierno de Javier Milei.

La Confederación General del Trabajo resolvió involucrarse de lleno en uno de los conflictos más sensibles que atraviesa hoy la administración nacional: el financiamiento del sistema universitario. Tras una reunión mantenida en la sede de Azopardo con representantes gremiales y autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la central obrera confirmó que participará activamente de la Marcha Federal Universitaria prevista para el próximo 12 de mayo.

La definición no constituye un gesto menor. La incorporación formal de la CGT al reclamo educativo amplifica el alcance político de una protesta que ya había encontrado respaldo entre estudiantes, docentes y rectores de todo el país. La decisión sindical coloca el debate universitario en una dimensión más amplia: la discusión sobre el papel del Estado, la inversión pública y las consecuencias sociales del programa económico impulsado por la Casa Rosada.

Durante el encuentro participaron Franco Bartolacci, presidente del CIN, y Anselmo Torres, vicepresidente de la entidad, quienes expusieron ante el Consejo Directivo de la CGT un panorama crítico sobre el funcionamiento de las universidades nacionales. Según describieron, la falta de actualización presupuestaria y la negativa del Ejecutivo a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario comprometen desde el sostenimiento operativo básico hasta la continuidad de proyectos académicos, científicos y de extensión.

La preocupación excede lo estrictamente administrativo. Rectores y sindicatos coinciden en que la fragilidad financiera comienza a impactar de manera directa sobre la calidad educativa y sobre las condiciones laborales de miles de trabajadores del sistema público de educación superior.

En ese contexto, la central obrera decidió asumir una posición de acompañamiento explícito. El dirigente del Sindicato del Vidrio y cotitular de la central obrera, Cristian Jerónimo, fue el encargado de transmitir la postura sindical. “Vamos a adherir y a acompañar la marcha de los universitarios para repudiar y rechazar las políticas del gobierno de Milei, y solidarizarnos con esta gran lucha que están dando los compañeros”, sostuvo.

La definición sintetiza el cambio de escala que adquirió el conflicto universitario en las últimas semanas. Lo que comenzó como un reclamo presupuestario circunscripto al ámbito académico terminó convirtiéndose en un punto de convergencia para distintos sectores golpeados por el ajuste fiscal. La CGT interpreta que el deterioro de las universidades no afecta únicamente a la comunidad educativa, sino también al entramado productivo y al horizonte de movilidad social de amplias franjas de la población.

Desde la conducción sindical sostienen que el debilitamiento de la educación pública repercute de manera directa sobre la formación técnica y profesional de los trabajadores argentinos. Bajo esa mirada, el recorte universitario no sólo representa una discusión contable, sino una definición política sobre el modelo de país y las oportunidades de desarrollo futuro.

La situación salarial ocupa además un lugar central dentro de las demandas. Tanto la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) como la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) advirtieron sobre el deterioro acelerado de los ingresos del sector. Sus secretarios generales, Daniel Ricci y Walter Merkis, reclamaron la inmediata reapertura de paritarias y cuestionaron la ausencia de respuestas oficiales frente a la pérdida del poder adquisitivo.

Los dirigentes sindicales remarcaron que gran parte del funcionamiento universitario se sostiene actualmente gracias al esfuerzo de docentes y trabajadores nodocentes que continúan desempeñando tareas con salarios profundamente erosionados por la inflación. La advertencia apunta a una consecuencia que comienza a inquietar dentro de las propias casas de estudio: la dificultad creciente para retener profesionales altamente capacitados dentro del sistema público.

La movilización del 12 de mayo aparece así como una instancia de fuerte contenido político y social. La expectativa de los organizadores es reeditar la masividad observada durante las grandes marchas universitarias realizadas durante el primer año de gestión libertaria, cuando cientos de miles de personas colmaron las calles en defensa de la educación pública.

Sin embargo, el trasfondo del conflicto exhibe una discusión todavía más profunda. El enfrentamiento entre el Gobierno y el sistema universitario expresa dos visiones contrapuestas sobre el rol del Estado y las prioridades presupuestarias de la Argentina actual.

Mientras la administración de Javier Milei insiste en sostener el ajuste fiscal como eje central de su programa económico, las universidades, los gremios y ahora también la CGT advierten que la reducción del gasto público amenaza áreas estratégicas para el desarrollo nacional.

La incorporación de la CGT al reclamo universitario también revela una recomposición de alianzas dentro del universo sindical y social. Docentes, estudiantes, nodocentes, rectores y gremios industriales confluyen ahora en una misma convocatoria, articulando una respuesta colectiva frente a políticas que consideran regresivas para el sistema educativo y el mercado laboral.

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INTI e INTA, en la mira del ajuste: gremios denuncian vaciamiento y privatización encubierta

La administración de Javier Milei profundizó su ofensiva sobre organismos científicos y tecnológicos del Estado. Mientras el INTI anticipó despidos masivos sin precisiones oficiales, el INTA habilitó un régimen de retiros voluntarios que alimenta la preocupación por el debilitamiento de áreas estratégicas para la industria, la producción y el desarrollo federal.

La política de ajuste impulsada por el Gobierno nacional abrió un nuevo frente de conflicto con los trabajadores estatales y con amplios sectores vinculados al sistema científico-tecnológico argentino. Esta vez, el foco quedó puesto sobre dos organismos históricos: el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), piezas centrales para el desarrollo productivo, la investigación aplicada y la asistencia técnica en todo el país.

Las señales que surgieron durante los últimos días encendieron alarmas dentro de ambos institutos. En el INTI, las autoridades comunicaron a representantes gremiales que avanzarán con una reducción significativa de personal, aunque evitaron brindar detalles sobre la cantidad de despidos, las áreas alcanzadas o los criterios que se utilizarán para ejecutar las desvinculaciones. La indefinición oficial profundizó el clima de incertidumbre y tensión interna entre los trabajadores.

La respuesta sindical fue inmediata. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro y movilización para este jueves 7 de mayo en rechazo a lo que considera un proceso de vaciamiento deliberado del organismo. Mercedes Cabezas, secretaria general adjunta de ATE Nacional, describió un escenario atravesado por la presión y el temor dentro de la institución.

“Nos dijeron que iban a desvincular a gran parte de los trabajadores, pero no precisaron números ni plazos ni razones. La incertidumbre es total”, advirtió la dirigente sindical. Además, denunció la presencia de fuerzas de seguridad dentro del predio del instituto. “Militarizaron el lugar, con Gendarmería adentro”, sostuvo.

La referencia no resulta casual. Desde el sindicato Señalan una similitud con el proceso de ajuste implementado durante la gestión de Mauricio Macri, cuando el INTI también atravesó despidos masivos y una fuerte conflictividad gremial. Aquella experiencia derivó en extensas protestas y en una resistencia sindical que logró reincorporaciones parciales tras meses de disputa.

El conflicto actual adquiere, sin embargo, una dimensión aún más profunda por el contexto político y económico que atraviesa el país. Semanas atrás, el Gobierno ya había transferido al sector privado distintas actividades y servicios que históricamente desarrollaba el organismo estatal, debilitando una estructura clave para la asistencia tecnológica a pequeñas y medianas empresas industriales.

El INTI cumple funciones esenciales vinculadas a certificaciones técnicas, control de calidad, metrología, innovación y transferencia de tecnología. Su presencia resulta determinante para miles de pymes que dependen del acompañamiento estatal para sostener estándares productivos y mejorar competitividad. El eventual recorte de personal y capacidades operativas genera preocupación no sólo en el ámbito sindical, sino también entre sectores industriales que advierten sobre el impacto que podría tener el desmantelamiento del instituto sobre el entramado manufacturero nacional.

En simultaneo, el INTA quedó envuelto en otro capítulo del proceso de reducción estatal. El Consejo Directivo del organismo aprobó un régimen de retiro voluntario destinado al personal de planta permanente, vigente durante mayo de 2026 y prorrogable por quince días adicionales.

La resolución establece una compensación equivalente a una vez y media del salario bruto mensual por cada año de antigüedad, aunque incorpora topes decrecientes para trabajadores mayores de 61 años. El esquema fija además restricciones severas: quienes acepten el retiro no podrán reincorporarse al sector público nacional durante un período de cinco años, bajo ninguna modalidad contractual.

El cálculo indemnizatorio se realizará tomando como referencia los haberes correspondientes a enero de 2026, con un incremento acumulado del 10,30 por ciento. Aunque formalmente la adhesión es voluntaria, dentro del organismo existen fuertes cuestionamientos sobre las condiciones en las que se impulsa la medida y sobre las consecuencias que podría tener para áreas estratégicas de investigación agropecuaria.

El INTA es reconocido como uno de los principales centros de investigación y extensión rural de América Latina. Su trabajo abarca desde el desarrollo de tecnologías aplicadas al agro hasta la asistencia directa a productores regionales, cooperativas y economías locales. Por esa razón, distintos sectores consideran que cualquier reducción estructural del organismo repercute directamente sobre la capacidad del país para sostener innovación, productividad y agregado de valor en uno de sus principales motores económicos.

En los gremios estatales interpretan que ambas decisiones forman parte de una misma lógica política: reducir la participación estatal en áreas técnicas y científicas para transferir funciones al mercado privado. Mercedes Cabezas sintetizó esa mirada con una crítica directa al discurso oficial. “Ellos hablan de desregulación, pero siempre hay alguien que regula; el problema es que no es desde lo público, sino desde el capital privado”, afirmó.

La discusión excede así el plano estrictamente administrativo. Lo que se debate es el modelo de desarrollo que pretende impulsar el Gobierno y el lugar que ocuparán el conocimiento, la investigación aplicada y la asistencia técnica estatal dentro de esa estructura económica.

La presencia de fuerzas de seguridad en dependencias públicas, los retiros voluntarios, las privatizaciones parciales de servicios y las amenazas de despidos masivos configuran un cuadro que los sindicatos describen como un proceso de desguace progresivo. La preocupación crece porque tanto el INTI como el INTA constituyen organismos construidos durante décadas, con personal altamente especializado y redes de trabajo federal difíciles de reconstruir en caso de desarticulación.

Mientras el Gobierno sostiene que las medidas forman parte de un programa de racionalización del gasto y modernización estatal, trabajadores, investigadores y sectores productivos advierten que el costo del ajuste podría traducirse en una pérdida de capacidades estratégicas para el país. Detrás de cada laboratorio cerrado, de cada técnico desplazado y de cada programa suspendido no sólo se redefine el tamaño del Estado: también se pone en discusión qué papel tendrá la ciencia aplicada y el desarrollo tecnológico en la Argentina que viene.

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