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El secretario general del Sindicato de Mecánicos (SMATA), Ricardo Pignanelli, se esperanzó hoy con que la industria automotriz alcance este año una producción de 480.000 unidades y explicó cómo se generó el plan estratégico sectorial con vistas al año 2030.

El trabajo comenzó en febrero de 2019, cuando el sector vio que su actividad se había derrumbado y que se necesitaban cambios para el futuro para darle sostenibilidad al negocio y de la mano de ello, al empleo.

Pignanelli explicó que fue trabajo transversal dado que se trabajó con las terminales, con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y con la Universidad Austral, «en silencio» para que la discusión sectorial no se mezcle con los avatares políticos del país.

«Empezamos a trabajar en el plan 2020-2030, teniendo en cuenta que también se nos venía la electromovilidad. Así que había que compatibilizar un montón de cosas para poder salir adelante. La primera parte del plan fue terminado a fines de 2019», dijo Pignanelli.

Todos los sectores que componen la cadena continuaron trabajando un año más, durante todo el 2020, y así se elaboró un paquete de leyes para impulsarlo en el Congreso con el apoyo del oficialista Frente de Todos.

El sindicalista contó en declaraciones a una radio porteña que el proyecto fue enviado al ministerio de Desarrollo Productivo y tras su aprobación, fue girado al ministerio de Economía, donde recibió el visto bueno final.

Pignanelli precisó que el paquete de leyes elaborado por la industria consiste en tres normas: una primera para impulsar la producción nacional de autopartes; una segunda, para armar un instituto permanente de seguimiento; y la tercera, para impulsar las inversiones.

El jefe sindical de SMATA dijo que el sector ya está superando los niveles de producción de 2019 y tiene intenciones de superar próximamente también los registros de 2018: «Por ahí llegamos a producción 480.000 autos este año».

La producción total del 2018 había alcanzado los 466.649 vehículos, lo que representó un alza de apenas el 1,4% respecto del 2017.

En 2019 la producción de vehículos fue de 314.787 unidades en Argentina, así pues la producción descendió un 32,54% (151.862 vehículos) respecto a 2018.

Del total de vehículos fabricados en 2019, el 65,58%, 206.423 unidades, fueron comerciales y 108.364, el 34,42%, fueron vehículos de pasajeros.

El 2020 de pandemia fue catastrófico: la industria automotriz produjo 257.187 autos y vehículos comerciales livianos, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

El volumen representó una caída del 18,3% contra las cantidades de 2019, de acuerdo con las estadísticas de la entidad, por lo que resultó el peor año para el sector desde 2003.

Pignanelli dijo que la industria automotriz «siempre ha tenido un déficit comercial de entre 7.000 y 8.000 millones de dólares» debido a la necesidad de traer autopartes y «este año no va a superar los 1.000 millones de dólares por el aumento de exportaciones».

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Las cuentas públicas entran en zona crítica y crece la dependencia de la Nación


La cancelación del Sueldo Anual Complementario (SAC) expuso el deterioro de las finanzas de las 24 jurisdicciones del país. Si bien ninguna provincia incumplió de manera generalizada, numerosas administraciones recurrieron a asistencia financiera, créditos, pagos escalonados y reprogramaciones para afrontar una obligación que moviliza cientos de miles de millones de pesos y pone bajo presión a gobernadores e intendentes.

El pago del medio aguinaldo se convirtió este año en el mayor desafío para las finanzas provinciales desde el inicio del ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional. La combinación de una menor recaudación propia, la desaceleración del consumo, la caída de la actividad económica y la reducción de los recursos coparticipables alteró las previsiones presupuestarias elaboradas a fines de 2025 y obligó a gran parte de las administraciones subnacionales a desplegar mecanismos extraordinarios para cumplir con los salarios.

Aunque las 24 provincias lograron cancelar el Sueldo Anual Complementario, el cumplimiento estuvo lejos de ser uniforme. En numerosos casos fue necesario recurrir a adelantos financieros, créditos de corto plazo, aportes extraordinarios o cronogramas diferenciados para evitar incumplimientos.

La provincia de Buenos Aires abonó el aguinaldo dentro de los plazos previstos, pero la presión financiera se trasladó a varios de sus 135 municipios. En Azul se resolvió dividir el pago en dos cuotas, mientras que Villa Gesell y Monte Hermoso solicitaron asistencia económica al gobierno bonaerense para afrontar salarios y aguinaldos. En San Pedro, la falta de pago derivó en un paro de 48 horas convocado por ATE y el Sindicato de Trabajadores Municipales.

Las contratiempos alcanzaron a administraciones de distintos signos políticos. En La Rioja, el gobernador Ricardo Quintela extendió el cronograma de pagos entre el 18 y el 23 de junio para aliviar la presión sobre la caja provincial. En Catamarca, la administración de Raúl Jalil debió combinar créditos y subsidios para asistir financieramente a los municipios. En Tucumán, Osvaldo Jaldo destacó el esfuerzo realizado para cumplir sin modificaciones en el calendario previsto.

En Santa Cruz, el Gobierno provincial acordó con los docentes una recomposición salarial acumulativa del 17,8% entre junio y noviembre, aunque mantiene abiertas las negociaciones con la Policía y el Servicio Penitenciario. En Formosa, la disparidad entre municipios volvió a quedar expuesta: mientras algunas comunas lograron cancelar el aguinaldo, otras, como Misión Tacaaglé y Buena Vista, suspendieron el pago por insuficiencia de recursos, profundizando las diferencias salariales entre trabajadores municipales y provinciales.

En el centro del país, Córdoba y Santa Fe cumplieron con el pago provincial, aunque varios gobiernos locales atravesaron fuertes restricciones de liquidez. En la ciudad de Córdoba, el intendente Daniel Passerini recién pudo acreditar los haberes el 3 de julio, luego de reunir aproximadamente 70.000 millones de pesos necesarios para afrontar salarios y aguinaldos, demora que derivó en protestas sindicales.

Incluso provincias con mayores recursos propios comenzaron a mostrar señales de desgaste financiero. En Neuquén, favorecida por las regalías provenientes de Vaca Muerta, continúan los reclamos de ATE, UPCN y los trabajadores viales por incrementos superiores a la inflación. En Tierra del Fuego, aunque el aguinaldo fue abonado sin retrasos, permanecen abiertas las negociaciones salariales con los gremios de educación y salud.

La asistencia del Gobierno nacional volvió a convertirse en una herramienta decisiva. Mediante el Decreto 584/2026, publicado en el Boletín Oficial, la Casa Rosada autorizó un anticipo financiero de hasta 400.000 millones de pesos para Córdoba. El préstamo deberá reintegrarse antes del cierre del ejercicio fiscal de 2026, con una tasa fija anual del 15%, garantizada mediante retenciones automáticas sobre los recursos de coparticipación federal.

No se trata de un mecanismo aislado. Durante este año la Nación ya utilizó instrumentos similares para asistir a Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy, poniendo de manifiesto la marcada subordinación de las provincias a las transferencias del Tesoro Nacional para solventar sus compromisos corrientes.

Los inconvenientes ya habían sido anticipados por la Fundación Mediterránea, que advirtió que, si las provincias hubieran mantenido durante el primer semestre el mismo nivel de gasto real registrado un año antes, el resultado fiscal consolidado habría pasado de un superávit equivalente al 1% del gasto total a un déficit cercano al 2%. El informe identifica entre las jurisdicciones más comprometidas a Tierra del Fuego, Chaco, Chubut y Buenos Aires, aunque advierte que el deterioro comienza a extenderse hacia provincias que hasta hace pocos meses exhibían equilibrio financiero.

A ese cuadro se suma otro dato que explica las serios obstáculos: la fuerte desaceleración de la recaudación provincial y la pérdida de dinamismo de la coparticipación federal, dos fuentes que representan la mayor parte de los ingresos corrientes de las administraciones subnacionales y que hoy muestran una evolución insuficiente para acompañar el crecimiento de las obligaciones salariales.

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La Justicia habilitó el fin de Volver al Trabajo y 900 mil beneficiarios dejarán de cobrar en agosto

La Cámara Federal de San Martín revocó la cautelar que obligaba al Ministerio de Capital Humano a mantener el programa Volver al Trabajo. La resolución despeja el camino para su finalización en agosto, deja sin cobertura a cerca de 900 mil trabajadores de la economía popular y reaviva la disputa entre el Gobierno y las organizaciones sociales.

Los camaristas consideraron que mantener vigente la cautelar implicaba anticipar el resultado del proceso principal, criterio que revirtió la resolución dictada por el Juzgado Federal de Campana. En primera instancia, el magistrado había sostenido que la interrupción del programa configuraba una medida regresiva para personas en condiciones de alta vulnerabilidad.

La consecuencia inmediata alcanzará a unos 900 mil beneficiarios, quienes dejarán de percibir un ingreso mensual cercano a los 80 mil pesos que funcionaba como complemento para hogares sin inserción laboral formal. La decisión tendrá un impacto directo sobre uno de los principales instrumentos de asistencia destinados a los trabajadores de la economía popular.

Desde la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) rechazaron con dureza el fallo y acusaron a la Justicia de convalidar la estrategia oficial de desmantelar las políticas de contención social. La organización sostuvo que el ingreso representaba un recurso indispensable para afrontar la alimentación de miles de familias y advirtió que profundizará su plan de movilizaciones en todo el país.

La resolución también fortalece la estrategia diseñada por la ministra Sandra Pettovello. Capital Humano sostiene que el programa tenía un plazo de vigencia ya cumplido y que su continuidad desvirtuaba el objetivo original. En reemplazo de las transferencias directas, la cartera impulsa un sistema de vouchers de capacitación laboral, mediante el cual los recursos serán destinados a empresas, instituciones educativas y centros de formación encargados de brindar cursos de inserción laboral.

De acuerdo con la planificación oficial, otra parte de los fondos liberados será reasignada a programas educativos, entre ellos la ampliación de la jornada escolar en establecimientos ubicados en zonas de mayor vulnerabilidad.

El fallo representa mucho más que la clausura de un programa asistencial. Consolida el respaldo judicial a la redefinición de la política social impulsada por el Gobierno, basada en sustituir los subsidios directos por mecanismos de formación e intermediación laboral. Al mismo tiempo, abre una nueva etapa de confrontación con las organizaciones de la economía popular, que anticipan una escalada de acciones gremiales y judiciales mientras el Ejecutivo profundiza su estrategia de reordenamiento del gasto público y redefine el alcance de la asistencia estatal.

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ASIJEMIN advirtió que sin consenso social no habrá desarrollo minero sostenible

El sindicato que representa a profesionales, técnicos y personal jerárquico de la actividad sostuvo que las inversiones, el empleo y la aceptación comunitaria deben avanzar de manera articulada para garantizar resultados duraderos en las regiones mineras.

En momentos en que la minería argentina se consolida como una de las principales apuestas productivas del país, la Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera (ASIJEMIN) advirtió que el éxito de los grandes proyectos no dependerá exclusivamente de la magnitud de las inversiones o del valor de los recursos existentes en el subsuelo.

Para la organización sindical, la denominada licencia social constituye un componente indispensable para otorgar previsibilidad a una industria que busca afianzarse como generadora de empleo, divisas y actividad económica en numerosas provincias argentinas.

Desde ASIJEMIN sostuvieron que la aceptación de las comunidades debe construirse mediante un vínculo permanente basado en información clara, mecanismos de control eficientes y una participación activa de los distintos actores involucrados. La entidad remarcó que la confianza pública no se obtiene por decreto ni mediante campañas de comunicación, sino a partir de hechos concretos que permitan fortalecer el vínculo entre la actividad extractiva y las poblaciones donde se desarrollan los emprendimientos.

La discusión adquiere especial relevancia en distritos como San Juan, Catamarca, Salta y Santa Cruz, donde la minería aparece como uno de los principales motores de inversión para los próximos años. En esas provincias, el impacto de cada proyecto trasciende los indicadores económicos y se proyecta sobre el empleo, la contratación de proveedores, la infraestructura y las perspectivas de crecimiento regional.

La organización resaltó que la sustentabilidad de la actividad exige integrar las demandas ambientales dentro de una visión estratégica de largo alcance. Según señalaron, la competitividad minera contemporánea ya no se mide únicamente por los niveles de producción, sino también por la capacidad de compatibilizar desarrollo económico, responsabilidad ambiental y beneficios tangibles para las comunidades.

Con ese diagnóstico, ASIJEMIN reafirmó su acompañamiento a una minería moderna, generadora de trabajo y comprometida con el desarrollo territorial. Para el sindicato, la oportunidad que hoy tiene la Argentina será verdaderamente transformadora en la medida en que la riqueza surgida de sus recursos minerales logre convertirse en empleo calificado, arraigo productivo y progreso compartido para las regiones que sostienen esa actividad.

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