Ferraresi participó de la entrega de viviendas Albardón
El ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, Jorge Ferraresi, presidió junto al gobernador Uñac, la entrega de 78 llaves de viviendas del barrio Don José, en Albardón.

Además, refrendaron mediante un convenio marco la construcción de 1800 viviendas anunciada el martes 19 por el presidente Alberto Fernández en su visita a San Juan.
El titular de la cartera nacional llegó acompañado por el secretario de Hábitat, Santiago Maggiotti y la diputada nacional Magdalena Sierra.
Estuvieron presentes además, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Julio Ortiz Andino; el secretario de Vivienda, Robert Garcés; el director del IPV, Marcelo Yornet; el diputado provincial Juan Carlos Abarca y los intendente de Albardón, Jorge Palmero; de Santa Lucía, Juan José Orrego; de Rivadavia, Fabián Martín; de Pocito, Armando Sánchez; de Sarmiento, Mario Martín; demás funcionarios; adjudicatarios.
El ministro Ferraresi destacó la rápida de reacción del Estado provincial para abordar las contingencias provocadas por el terremoto: “La verdad, que la velocidad con la que han trabajado ha sido maravillosa. Para nosotros es un orgullo venir a resolver cuestiones tan importantes. El presidente Alberto Fernández nos pidió que la vivienda sea un derecho” y consideró que “la vivienda es un disparador social que genera trabajo, empleo y producción de materiales”.
El funcionario nacional además hizo hincapié en la necesidad de impulsar políticas de Estado a largo plazo: “Hay que proyectar en el tiempo. El desafío de proyectar en el tiempo tiene que ver con que la comunidad se apropie de eso. Nosotros podemos hacer gestiones, pero primero está el proyecto político. Tenemos que consolidar un proceso político que nos permita establecer ese derecho en el tiempo”.
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Eduardo Cabello advierte sobre un retroceso histórico y confirma una movilización federal de la CGT
En una entrevista con Mundo Laboral SJ, Eduardo Cabello, referente de la CGT Regional San Juan, cuestionó duramente el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, al que definió como un proceso de precarización profunda. Confirmó una movilización federal para el 11 de febrero y advirtió sobre el avance del poder económico sobre los derechos de los trabajadores.
Según explicó Cabello, la decisión fue tomada tras un plenario reciente y forma parte de una estrategia nacional coordinada. “Si se convoca a la sesión para tratar la reforma, la CGT va a movilizar al Congreso. Y en las provincias, donde no se viaje a Buenos Aires, la manifestación se hará en las calles”, señaló. En el caso de San Juan, adelantó que durante este lunes se realizará una nueva reunión para terminar de definir la modalidad de la protesta prevista para el miércoles.
Para el dirigente sindical, el proyecto oficial dista de ser una modernización del sistema laboral. “Más que una reforma, es una precarización que nos devuelve al pasado”, sostuvo, y advirtió que la iniciativa apunta a eliminar derechos conquistados con décadas de lucha. Entre los aspectos más preocupantes, mencionó la afectación de los convenios colectivos, la flexibilización de las jornadas, la facilitación de despidos y el impulso de negociaciones individuales que debilitan la protección del trabajador.
El referente de la CGT en San Juan remarcó que los derechos laborales surgieron como respuesta a contextos de extrema desigualdad y que hoy se intenta borrarlos “de un plumazo”.
En ese marco, señaló que la CGT mantendrá conversaciones políticas, pero que también deposita expectativas en el Poder Judicial. “La Constitución Nacional ya nos ha dado la razón en otras oportunidades y esperamos que vuelva a ser un freno”, afirmó, aunque alertó sobre la posibilidad de que la reforma sea vaciada de contenido mediante decretos reglamentarios aún desconocidos.
La incertidumbre, advirtió, es uno de los ejes centrales del momento actual. “No se sabe cómo se va a reglamentar la ley ni qué modificaciones se intentarán hacer sobre artículos clave. Con lo poco que se conoce, ya es evidente que es muy perjudicial para el trabajador”, sostuvo. En ese orden, reconoció que el escenario es complejo no sólo en lo sindical, sino también en lo político y social.
Durante la entrevista, Cabello también se refirió al respaldo de especialistas en derecho laboral. Destacó una reciente reunión con abogados laboralistas de la Federación Judicial Argentina, quienes coincidieron en calificar la reforma como un retroceso al siglo XIX, al desandar principios básicos del derecho del trabajo moderno.
Consultado sobre los intereses detrás del proyecto, el dirigente no dudó en señalar al poder económico. “Negarlo sería mentirse. Esto responde a sectores que buscan maximizar ganancias a costa de los derechos de la gente”, afirmó. En esa línea, advirtió sobre una estrategia comunicacional que, según explicó, lleva a parte de la sociedad a creer que la eliminación de aportes sindicales o regulaciones laborales beneficiará su bolsillo.
“Hay quienes piensan que van a ganar más porque no les descuenten la cuota sindical, pero después les van a pagar cuatro o cinco meses y les van a sacar todo. Y lo peor es que no van a tener a quién recurrir”, explicó. Para Cabello, el objetivo central es debilitar primero a las organizaciones sindicales para luego dejar al trabajador “desprotegido, a la buena de Dios”.
El representante cegetista alertó también sobre la fragmentación del sistema gremial y la idea de promover sindicatos individuales, lo que —según advirtió— obligaría a los trabajadores a litigar incluso fuera del país. “Es un esquema que ya se vio en otros lugares y siempre termina perjudicando al que trabaja”, señaló.
Con una movilización que se prevé multitudinaria y de alcance nacional, la CGT busca exhibir su capacidad de convocatoria y frenar una reforma que considera regresiva. Para Eduardo Cabello, la disputa excede una ley puntual y pone en juego el modelo de relaciones laborales en la Argentina. “La calle siempre fue el lugar donde se conquistaron derechos”, concluyó. El 11 de febrero, el sindicalismo volverá a apostar a ese escenario para defenderlos.
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Marcelo Trujillo: “No es una reforma, es un boleto de salida del mundo laboral”
Marcelo Trujillo, integrante de la CGT en San Juan, cuestionó con dureza el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y confirmó una movilización federal para el 11 de febrero. Advirtió que la iniciativa afecta salarios, estabilidad, vacaciones y protección social, y alertó sobre un impacto profundo en el empleo público y privado.
En diálogo con Mundo Laboral, Trujillo sostuvo que la iniciativa oficial no puede definirse como una modernización del sistema de trabajo, sino como un proceso de precarización estructural que pone en riesgo derechos históricos de los trabajadores.
“Más que una precarización, es un boleto de salida del mundo laboral”, afirmó el dirigente, al señalar que el proyecto choca de manera directa sobre salarios, jornadas, despidos, vacaciones y protección social. En particular, advirtió sobre el alcance que tendría en el empleo público, donde la estabilidad que garantiza el estatuto del trabajador estatal quedaría severamente debilitada. “Aunque se diga que algunas profesiones quedarían exentas, el beneficio es claramente patronal y puede extenderse a todos los sectores”, remarcó.
En este aspecto, el dirigente confirmó que la CGT resolvió salir a la calle frente al tratamiento de la reforma en el Senado. Si bien en un primer momento se evaluó la posibilidad de una medida de fuerza, la estrategia inicial será una movilización masiva este miércoles 11 de febrero, fecha en la que finalmente se debatirá el proyecto. “Ese día habrá una movilización de todos los sectores laborales y, a partir de lo que ocurra, se evaluará si se avanza hacia medidas más contundentes, incluso un paro”, explicó.
Trujillo detalló que en este sentido, el sindicalismo analiza presentaciones judiciales contra una norma que consideran inconstitucional. “Sabemos que esta reforma viola derechos básicos y no descartamos recurrir a la Justicia”, afirmó.
La protesta tendrá carácter federal. Según explicó el sindicalista, el mandato de la CGT nacional es que todas las regionales del país repliquen la movilización, más allá de la concentración central en la Ciudad de Buenos Aires. En San Juan, adelantó, este lunes se realizará una reunión urgente de la CGT local para definir horarios, modalidad y recorrido de la protesta.
Uno de los puntos que más preocupa al sindicalismo es la falta de conciencia social sobre el alcance real del proyecto. “El trabajador común, el hombre de a pie, no termina de dimensionar las consecuencias de esta reforma. No se ha leído la letra chica”, advirtió Trujillo. Si bien reconoció que la CGT difundió materiales informativos sobre los aspectos más críticos de la iniciativa, sostuvo que “todavía no se ha tomado verdadera dimensión de la gravedad de lo que está en juego”.
Entre los puntos centrales del proyecto, el dirigente gremial enumeró vacaciones fragmentadas, caída del salario real, mayor flexibilidad laboral, banco de horas, despidos más baratos y financiados por los propios trabajadores. “Son todos retrocesos que diluyen derechos adquiridos sin una resistencia política acorde”, sostuvo.
Un escenario de tensión creciente
Trujillo anticipó que, si el proyecto logra avanzar de una cámara a otra, el conflicto podría profundizarse. “Habrá que intensificar la concientización y la respuesta sindical”, señaló, y ratificó que la movilización del 11 de febrero busca precisamente poner en agenda el impacto real de la reforma.
En el tramo final de la entrevista, el representante sindical también se refirió a la situación de su sector, las telecomunicaciones, y confirmó que esta semana se realizará el congreso anual de la Federación, los días 9, 10 y 11 de febrero. Allí se tratarán memoria y balance, la problemática específica de la actividad y se llevarán adelante elecciones de autoridades. “Esperamos que se conforme un secretariado fortalecido para enfrentar los cambios que se vienen en el mundo del trabajo”, afirmó.
Con la reforma laboral a las puertas del Senado, la CGT se prepara para una semana clave. La movilización del 11 de febrero aparece como el primer paso de una estrategia de confrontación escalonada, que combina calle, debate político y acciones judiciales. Para el sindicalismo, lo que está en juego excede una ley puntual: se trata del modelo de relaciones laborales y del futuro de los derechos conquistados por los trabajadores argentinos.
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Reforma laboral: los gremios advierten un “daño irreversible” y profundizan la movilización
Con una masiva movilización en Córdoba, el Frente de Sindicatos Unidos dio el puntapié inicial a un plan de lucha contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional. Así lo afirmó Martín Solazzo, titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) San Juan, quien advirtió sobre un retroceso histórico en derechos laborales y un impacto social de alcance estructural.
El conflicto en torno a la reforma laboral ingresó en una nueva etapa. La movilización realizada en la ciudad de Córdoba, frente a la Casa de Gobierno provincial, marcó el inicio formal de un plan de lucha que promete extenderse tanto en el tiempo como en el territorio.
La protesta, convocada por el Frente de Sindicatos Unidos y acompañada por numerosas organizaciones gremiales, tuvo una fuerte impronta política y sindical.
“Fue una convocatoria masiva, donde se sintió con claridad la presencia del movimiento obrero”, señaló Solazzo, quien participó de la jornada junto a delegaciones de distintos gremios. Según explicó, no fue casual que el plan de lucha comenzara en Córdoba, una provincia con una extensa tradición de defensa de los derechos laborales y, al mismo tiempo, con un gobierno alineado con la agenda del Ejecutivo nacional.
Durante la movilización se registraron restricciones en el recorrido de la marcha y cortes de accesos por parte de la policía provincial, lo que impidió que la columna llegara hasta la puerta de la Casa de Gobierno. No obstante, el dirigente remarcó que el objetivo central fue alcanzado. “Más allá de los obstáculos, el mensaje fue claro y contundente”, afirmó.

El eje del conflicto es el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, al que el sindicalismo define como una iniciativa de precarización más que de modernización. “No es una ley contra los gremios, es una ley contra los derechos de los trabajadores”, sostuvo Solazzo, al advertir que las modificaciones previstas afectan aspectos centrales como la jornada laboral, la estabilidad en el empleo, las vacaciones y las indemnizaciones.
Desde la mirada sindical, la reforma implica un retroceso profundo. “Venimos luchando desde hace años por un país industrial, con empleo registrado y salarios dignos. Todo eso se ve seriamente amenazado por este proyecto”, explicó el representante de los metalúrgicos, al tiempo que alertó sobre el impacto que tendría la norma en el empleo formal y en la calidad de vida de los trabajadores.
Para Solazzo, la iniciativa del proyecto de reforma laboral responde a intereses del poder económico concentrado y fue elaborada en ámbitos alejados de la realidad laboral. En esa línea, recordó que abogados laboralistas y especialistas del derecho del trabajo coincidieron en calificar la reforma como un retroceso al siglo XIX, en abierta contradicción con la Constitución Nacional, que establece que toda norma debe ser favorable al trabajador.
Lejos de tratarse de una protesta aislada, el plan de lucha continúa con nuevas acciones. Tras la movilización en Córdoba, este martes 10 de febrero habrá una nueva concentración en Rosario, provincia de Santa Fe. A nivel nacional, la CGT resolvió movilizar al Congreso el miércoles 11 de febrero, sin paro, en rechazo al tratamiento legislativo del proyecto.
En simultaneo, los gremios comenzaron a profundizar el debate hacia el interior de la base trabajadora. En ese marco, la Unión Obrera Metalúrgica de San Juan, convocó a un encuentro abierto para analizar en detalle el contenido de la reforma laboral. La actividad se realizará este sábado 7 de febrero, a partir de las 19 horas, en la sede provincial del sindicato, con ingreso por calle Rivadavia, entre Santiago del Estero y Salta.
“El objetivo es explicar claramente qué se puede perder con esta reforma y despejar dudas”, explicó Solazzo. El encuentro contará con la participación de dirigentes sindicales y asesoramiento legal, y estará abierto no sólo a afiliados metalúrgicos, sino también a trabajadores de otros sectores, estudiantes y público en general. Según advirtió, existe un alto nivel de desinformación que lleva a muchos trabajadores a creer que se trata de una ley antisindical, cuando en realidad afecta de manera directa a toda la clase trabajadora.
La disputa por la reforma laboral expone una discusión de fondo sobre el modelo de país y el lugar del trabajo en la organización social. Para el movimiento obrero, y en particular para la UOM, no se trata únicamente de frenar una ley, sino de defender un entramado de derechos que sostiene el empleo, la producción y la cohesión social.
La movilización en Córdoba fue apenas el primer capítulo de un proceso que promete escalar en intensidad. Con nuevas marchas, debates abiertos y la posibilidad de judicializar la norma si avanza en el Congreso, los sindicatos apuestan a la presión política y social como principal herramienta. En un momento de ajuste y pérdida del poder adquisitivo, la reforma laboral deja de ser un debate técnico para convertirse en una definición política de alto impacto.
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