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Tras la reunión en paritarias, el gremio ADICUS obtuvo un bono de $5.000,00 en concepto de Gastos de Conectividad para el personal de la Universidad Nacional de San Juan.

En la paritaria local realizada hoy, 21 de diciembre, se discutió sobre el Reconocimiento por el Esfuerzo y Gastos de Conectividad para el personal de la Universidad Nacional de San Juan.

Desde ADICUS, hemos sostenido este reclamo desde hace más cinco meses porque entendemos que la docencia universitaria puso su compromiso así como también las herramientas tecnológicas y de conectividad personales en pos de que la Universidad y la educación de las y los alumnos no se viera afectada por la pandemia y el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Ese reclamo se materializa en una conquista por parte de la docencia universitaria y preuniversitaria de San Juan, al haber arreglado en la Paritaria Local un Bono de $5.000,00 para todo el personal de la UNSJ que se cobrará aproximadamente el próximo martes 29 de diciembre.

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Entre la protesta y la Justicia: el frente universitario endurece su postura

Con niveles de adhesión que alcanzan hasta el 80%, los gremios universitarios intensifican el plan de lucha mientras un fallo judicial obliga al Ejecutivo a cumplir la ley de financiamiento. El conflicto se proyecta hacia abril con nuevas medidas y una posible marcha federal.

La crisis universitaria atraviesa una nueva fase de escalada. En una situación marcada por la pérdida del poder adquisitivo y la falta de actualización presupuestaria, los gremios que integran el Frente Sindical de Universidades Nacionales avanzan con una huelga de 72 horas que, según sus referentes, registra niveles de acatamiento elevados en todo el país.

En San Juan, el secretario general de ADICUS, Jaime Barcelona, describió una adhesión “contundente”, con cifras que oscilan entre el 60% y el 80% según las unidades académicas, e incluso con paralización total en algunos departamentos. “Hay mucho enojo y mucho apoyo de los docentes y no docentes”, sintetizó, al dar cuenta del clima que atraviesa al sistema universitario.

La medida de fuerza, iniciada a comienzos de la semana, se inscribe en una estrategia de presión que combina acciones gremiales con un frente judicial cada vez más activo. En ese marco, la reciente resolución que obliga al Estado nacional a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario fue recibida como un respaldo clave por parte de los sindicatos.

“Es una noticia positiva”, sostuvo Barcelona, al recordar que la normativa ya había sido ratificada por el Congreso en más de una oportunidad y que su cumplimiento resulta obligatorio mientras no exista una sentencia definitiva en contrario. La medida cautelar, que tiene efectos inmediatos, refuerza la exigencia de recomposición salarial y normalización de las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades.

Desde el sector gremial interpretan que el fallo coloca al Gobierno en una situación de definición. “Debería convocar a paritarias y presentar una propuesta concreta sobre cómo va a saldar lo adeudado desde diciembre de 2023”, señaló el dirigente, aludiendo tanto a los salarios como a los fondos operativos.

El trasfondo del conflicto, sin embargo, excede circunstancias. La falta de respuesta oficial alimenta una percepción de ruptura en los mecanismos institucionales de negociación.

Barcelona fue más allá al cuestionar la actitud del Ejecutivo frente a una norma vigente: “Nos preguntamos cómo puede desatender una ley. Son situaciones que no tienen antecedentes”.

En esa línea, el dirigente planteó que la persistencia del conflicto responde a una lógica de ajuste que, a su juicio, trasciende lo estrictamente fiscal. “Entendemos que buscan sostener un enfoque ideológico, aun cuando eso implique afectar a la universidad y al propio Estado”, afirmó.

La situación actual, lejos de descomprimirse, anticipa una profundización de las medidas. El gremio confirmó que en los próximos días se definirán nuevas acciones para abril, que podrían incluir paros adicionales y la convocatoria a una marcha federal universitaria. La decisión final quedará en manos del congreso de la federación docente, aunque la perspectiva de lucha aparece condicionada por la eventual respuesta del Gobierno.

“Si hay convocatoria al diálogo, evaluaremos cómo continuar. Pero si no hay avances, las medidas van a seguir”, advirtió Barcelona, marcando el pulso de una negociación que, por ahora, no encuentra canales efectivos.

En simultaneo a la confrontación, el dirigente destacó una iniciativa que refleja otra dimensión del rol sindical: la entrega de escrituras del proyecto habitacional ADICUS I, un emprendimiento colectivo que demandó ocho años de desarrollo. La concreción del plan, atravesado por crisis económicas, pandemia y devaluaciones, fue valorada como un logro significativo para los afiliados.

“Es una gran satisfacción haber acompañado a los trabajadores en el acceso a la tierra y en la posibilidad de proyectar su vivienda”, expresó, al subrayar el componente solidario y organizativo del proyecto.

El conflicto universitario combina hoy tres dimensiones que se retroalimentan: la protesta gremial, la intervención judicial y la ausencia de definiciones políticas. La alta adhesión a las medidas de fuerza revela un malestar extendido, mientras que los fallos judiciales introducen presión institucional sobre el Ejecutivo.

En ese cruce, la discusión por el financiamiento universitario deja de ser un reclamo sectorial para convertirse en un debate sobre prioridades públicas y respeto por el marco legal. La resolución del conflicto dependerá, en última instancia, de la capacidad de las partes para reconstruir canales de diálogo en un escenario de tirantez progresiva.

Mientras tanto, el sistema universitario transita una situación de incertidumbre donde cada decisión —o su ausencia— impacta no solo en docentes y estudiantes, sino en uno de los pilares centrales del desarrollo científico y educativo del país.

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El Gobierno de San Juan lanza la licitación para modernizar la Avenida de Circunvalación

Tras su mensaje anual ante la Legislatura, el gobernador Marcelo Orrego confirmó el avance del proceso licitatorio para la repavimentación y ensanche de la Avenida de Circunvalación. La obra, considerada prioritaria por su alto nivel de tránsito y deterioro estructural, apunta a mejorar la seguridad vial y modernizar una de las principales arterias de la provincia.

La Avenida de Circunvalación de San Juan ingresó formalmente en la agenda de obras estratégicas del Gobierno provincial. Luego de su exposición ante la Legislatura, el mandatario provincial, acompañado por el vicegobernador Fabián Martín, brindó precisiones sobre uno de los anuncios más relevantes en materia de infraestructura: la intervención integral de esta vía clave para la movilidad urbana.

El proyecto contempla la repavimentación y el ensanche de un trazado que, aunque cuenta con 12 kilómetros en su recorrido central, alcanza los 32 kilómetros al considerar sus dos calzadas. Se trata, según definiciones oficiales, de la ruta más transitada de la provincia, condición que acentúa la urgencia de su puesta en valor.

El diagnóstico presentado por el propio Orrego no dejó margen para matices. “Está mal nivelada, hay sectores donde el pavimento presenta irregularidades y eso representa un riesgo concreto para quienes la utilizan a diario”, señaló, al describir el estado actual de la traza. La caracterización no es menor: instala la obra no solo como una mejora estructural, sino como una intervención necesaria en términos de seguridad vial.

En ese sentido, el plan de trabajos prevé una serie de acciones integrales: nivelación de la calzada, repavimentación completa, ampliación de carriles y adecuación de accesos. A ello se suman intervenciones específicas en puentes y zonas críticas, particularmente en los extremos de las estructuras, donde se concentran mayores dificultades técnicas y riesgos para la circulación.

Si bien aún no se definió una fecha de inicio, el Ejecutivo confirmó que el proceso licitatorio ya está en marcha. El plazo estimado de ejecución oscila entre siete y ocho meses, sujeto a ajustes operativos y condiciones de obra. Un aspecto central será la modalidad de trabajo: gran parte de las tareas se realizará en horario nocturno, con el objetivo de minimizar el impacto sobre el tránsito en una arteria de alta densidad vehicular.

La iniciativa se inscribe, además, en un esquema más amplio de planificación. La Circunvalación ya forma parte de un desarrollo energético innovador —convertida en la primera ruta solar del país— y ahora busca consolidarse como un corredor moderno, seguro y eficiente. En ese marco, la obra no solo apunta a resolver déficits acumulados, sino también a adecuar la infraestructura a nuevas demandas de movilidad y sostenibilidad.

El anuncio se integra dentro de un programa de inversiones más amplio que prioriza la conectividad, el desarrollo energético y la mejora de servicios esenciales. En términos políticos y de gestión, representa una señal clara sobre el enfoque del Ejecutivo: intervenir en puntos críticos con impacto directo en la vida cotidiana.

La decisión de avanzar con la repavimentación y ensanche de la Circunvalación expone una doble lectura. Por un lado, reconoce el deterioro de una infraestructura clave que, en su estado actual, compromete la seguridad de miles de usuarios. Por otro, posiciona a la obra pública como herramienta central para impulsar la interconexión y modernizar el entramado urbano.

El desafío no será menor. Cumplir con los plazos, minimizar las interferencias en el tránsito y garantizar estándares de calidad serán variables determinantes para el éxito del proyecto. En una provincia donde la circulación y la logística dependen en gran medida de esta arteria, la transformación de la Avenida de Circunvalación no solo es una promesa de gestión: es una intervención estructural que definirá el perfil de movilidad en los próximos años.

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Orrego abrió las sesiones con un mensaje de ajuste y desarrollo: “Gobernamos con un 40% menos de recursos”

En la apertura de las Sesiones Ordinarias, el gobernador Marcelo Orrego expuso un diagnóstico atravesado por la caída de recursos nacionales y delineó los pilares de su gestión: orden fiscal, impulso productivo y autonomía provincial. Reivindicó decisiones de ajuste con inversión y buscó posicionar a San Juan como una provincia con equilibrio financiero y proyección de crecimiento.

El inicio del período legislativo en San Juan dejó más que un repaso de gestión: funcionó como una declaración de principios en un presente económico restrictivo. Ante la Cámara de Diputados, el primer mandatario construyó un discurso que combinó diagnóstico, defensa política y proyección, con un eje central claramente definido: administrar la escasez sin resignar desarrollo.

“No elegimos el contexto, pero sí elegimos cómo enfrentarlo: con decisión, con austeridad y sin excusas”, afirmó el mandatario provincial, sintetizando el tono de una intervención marcada por la necesidad de justificar decisiones en un escenario adverso. La referencia no fue abstracta. Orrego aseguró que su administración opera con un 40% menos de recursos en comparación con gestiones anteriores, en gran medida por la caída de transferencias nacionales, de las que la provincia depende en un 85%.

El planteo no solo buscó contextualizar las restricciones presupuestarias, sino también reforzar un posicionamiento político: la idea de una provincia que se sostiene con recursos propios frente a la retracción del Estado nacional. En esa línea, el gobernador enumeró decisiones que, según su enfoque, evidencian capacidad de respuesta: financiamiento provincial del transporte público —con una inversión mensual de 700 millones de pesos—, reactivación de obras con fondos locales y una política impositiva orientada a la reducción de cargas.

El discurso también delineó los ejes estructurales de la gestión. Bajo el trípode “orden, producción y trabajo”, el Ejecutivo busca articular una estrategia que combine disciplina fiscal con estímulos al sector privado. La apuesta incluye sectores considerados estratégicos, como la minería, la energía y las exportaciones, junto con una narrativa centrada en la generación de empleo como objetivo final.

En términos de resultados, Orrego resaltó indicadores que apuntan a consolidar ese relato. Sostuvo que San Juan se ubica entre las provincias con mejor situación fiscal del país y destacó, además, que —junto a Neuquén— registra un saldo positivo en la creación de empresas. Son datos que, más allá de su lectura política, intentan reforzar la idea de un modelo de gestión que logra sostener actividad en un marco recesivo.

Sin embargo, el discurso también deja abiertas fricciones implícitas. La estrategia de ajuste con inversión, presentada como equilibrio virtuoso, enfrenta desafíos concretos: sostener el gasto en áreas sensibles sin el respaldo de transferencias nacionales, garantizar competitividad sin resignar recursos fiscales y, sobre todo, traducir los indicadores macro en mejoras perceptibles en el tejido social.

El cierre del mensaje, con un repaso de las políticas por área de gobierno, reforzó la intención de mostrar una gestión en marcha, con planificación y objetivos definidos. “Vengo a rendir cuentas, pero sobre todo a decir hacia dónde vamos”, había anticipado al inicio, en una frase que resume la lógica del discurso: balance y proyección como partes de una misma construcción política.

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