Los docentes de la UNSJ lograron un bono en reconocimiento por los gastos de Conectividad
Tras la reunión en paritarias, el gremio ADICUS obtuvo un bono de $5.000,00 en concepto de Gastos de Conectividad para el personal de la Universidad Nacional de San Juan.

En la paritaria local realizada hoy, 21 de diciembre, se discutió sobre el Reconocimiento por el Esfuerzo y Gastos de Conectividad para el personal de la Universidad Nacional de San Juan.
Desde ADICUS, hemos sostenido este reclamo desde hace más cinco meses porque entendemos que la docencia universitaria puso su compromiso así como también las herramientas tecnológicas y de conectividad personales en pos de que la Universidad y la educación de las y los alumnos no se viera afectada por la pandemia y el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.
Ese reclamo se materializa en una conquista por parte de la docencia universitaria y preuniversitaria de San Juan, al haber arreglado en la Paritaria Local un Bono de $5.000,00 para todo el personal de la UNSJ que se cobrará aproximadamente el próximo martes 29 de diciembre.
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La Iglesia reunió a las centrales obreras y crece la preocupación por el empleo
La convocatoria de monseñor Jorge Lozano a las tres centrales sindicales de San Juan se convirtió en una instancia de análisis sobre la situación económica y laboral que atraviesa el país. En ese contexto, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Víctor Menéndez, destacó la importancia del diálogo impulsado por la Iglesia, advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo y cuestionó los alcances de la reforma laboral recientemente reglamentada.
La reunión que mantuvieron representantes de las tres centrales obreras de San Juan con monseñor Jorge Lozano dejó una postal poco frecuente en tiempos de fuertes divisiones políticas y sociales. Más allá de las particularidades de cada organización, el encuentro permitió construir un diagnóstico común sobre una realidad que preocupa tanto al movimiento sindical como a la Iglesia: el avance de las dificultades económicas, la pérdida de ingresos en amplios sectores de la población y el aumento de incertidumbre que atraviesa al mundo del trabajo.
La convocatoria del arzobispo sanjuanino se inscribió en una serie de encuentros que la Iglesia viene promoviendo en distintos puntos del país con el objetivo de escuchar de primera mano las problemáticas que afectan a trabajadores, jubilados, sectores populares y organizaciones intermedias. En San Juan, la respuesta sindical fue contundente. Las tres centrales participaron de una mesa de diálogo donde se abordaron temas vinculados al empleo, los despidos, la situación salarial, el endeudamiento familiar y las consecuencias sociales derivadas del actual modelo económico.
Entre los asistentes estuvo Víctor Menéndez, titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, quien valoró especialmente el papel que la Iglesia está desempeñando como espacio de encuentro en un ámbito marcado por la fragmentación.
“El mensaje fue muy claro. Nadie se salva solo. Hay una preocupación genuina por lo que están viviendo los trabajadores, los jubilados y quienes han quedado al margen de cualquier posibilidad de progreso”, señaló el dirigente.
Según explicó, durante la reunión se analizaron fenómenos que comienzan a consolidarse como nuevas expresiones de vulnerabilidad social. Entre ellos mencionó el aumento de los problemas vinculados a la salud mental, el estrés provocado por la incertidumbre económica, la pérdida de capacidad de consumo y el crecimiento de situaciones de endeudamiento que afectan a numerosas familias.
“Cada vez son más los trabajadores que llegan con angustia porque el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas. Esa realidad atraviesa a todas las actividades y genera consecuencias que van mucho más allá de lo económico”, sostuvo.

Un acuerdo salarial en medio de una recuperación esquiva
Con este cuadro a ese análisis de carácter más amplio, Menéndez confirmó que el sector de estaciones de servicio logró cerrar una nueva negociación salarial tras varias reuniones con las cámaras empresarias de San Juan, Mendoza y San Luis.
El entendimiento contempla una recomposición del 2,5% para mayo acompañada por una suma fija, mientras que para junio se acordó un incremento adicional del 2%, junto con un bono de 47.500 pesos.
Aunque valoró el acuerdo alcanzado, el dirigente reconoció que los aumentos continúan lejos de compensar la pérdida acumulada durante los últimos años.
“No es el porcentaje que los trabajadores necesitan, pero entendimos que era necesario avanzar porque dilatar las negociaciones termina perjudicando aún más el bolsillo de los compañeros”, explicó.
A su criterio, el principal desafío continúa siendo la recuperación del poder adquisitivo perdido desde finales de 2023. Un proceso que, según afirmó, demandará varios años y requerirá un escenario económico mucho más favorable que el actual.
“La caída del salario real ha sido muy profunda. Recuperar ese terreno no será sencillo y exige una estrategia sostenida de negociación”, advirtió.
Reforma laboral: el eje de una disputa que recién comienza
Otro de los temas que ocupó un lugar central en sus declaraciones fue la reglamentación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, una iniciativa que el sindicalismo observa con mucha preocupación y que promete abrir una extensa batalla judicial.
Menéndez sostuvo que las modificaciones introducidas representan una transformación estructural de las relaciones laborales y cuestionó especialmente los cambios vinculados al régimen indemnizatorio, los bancos de horas y los nuevos mecanismos de flexibilización.
“Se puede discutir la modernización de normas y convenios, pero no la eliminación de derechos conquistados durante décadas. Lo que observamos es un avance que altera principios fundamentales de protección al trabajador”, afirmó.
Para el dirigente, varios de los aspectos incorporados por la nueva legislación podrían derivar en una fuerte litigiosidad en los próximos años, a medida que comiencen a aplicarse en los distintos ámbitos laborales.
En ese sentido, consideró que el debate recién comienza y que serán los tribunales los encargados de definir la validez constitucional de algunos de los puntos más controvertidos.
La unidad como respuesta
Más allá de contrastes gremiales y de las discusiones propias de cada actividad, Menéndez entiende que el momento exige fortalecer los espacios de articulación entre organizaciones sindicales, movimientos sociales, instituciones religiosas y distintos actores de la comunidad. La reunión con Lozano, aseguró, dejó precisamente ese mensaje.
“La defensa del trabajo, de los jubilados, de la educación pública y de quienes atraviesan situaciones difíciles requiere esfuerzos colectivos. Ninguna organización puede afrontar sola una realidad tan compleja”, expresó.
La coincidencia entre las tres centrales obreras, sumada al acompañamiento de la Iglesia, aparece así como una señal relevante en un entorno caracterizado por la incertidumbre económica y la tensión social.
Una preocupación que trasciende a los gremios
El encuentro realizado en San Juan dejó en evidencia que las inquietudes vinculadas al empleo, los ingresos y las condiciones de vida ya no constituyen únicamente una agenda sindical. También forman parte de una preocupación más amplia que involucra a instituciones con fuerte presencia territorial y capacidad de contención social.
Mientras los gremios buscan preservar salarios y derechos laborales en un marco de profundas transformaciones, la Iglesia procura mantener abiertos espacios de diálogo que permitan visibilizar las dificultades que atraviesan amplios sectores de la sociedad.
En ese cruce de miradas, la reunión encabezada por monseñor Lozano adquirió una dimensión que excedió el plano protocolar. Fue, sobre todo, una fotografía de época: la de organizaciones distintas que, desde lugares diferentes, observan con inquietud el deterioro de las condiciones de vida y coinciden en que la reconstrucción del tejido social demandará más unidad, más diálogo y una mayor atención a quienes hoy soportan el peso más severo de la crisis.
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Orrego consiguió el respaldo legislativo para impulsar el mayor programa de inversión pública de su gestión
La Cámara de Diputados aprobó la iniciativa que faculta al Ejecutivo provincial a gestionar hasta 600 millones de dólares para obras de infraestructura. El proyecto reunió apoyos por fuera del oficialismo, expuso divisiones dentro del peronismo y consolidó uno de los movimientos políticos más relevantes desde la asunción de Marcelo Orrego.
La aprobación de la Ley de Financiamiento para el Desarrollo y Crecimiento Provincial dejó mucho más que una autorización para buscar recursos en los mercados financieros. La votación realizada este jueves en la Cámara de Diputados significó una demostración de fortaleza política para el gobernador sanjuanino, que consiguió articular una mayoría amplia alrededor de una iniciativa destinada a modificar la escala de inversión pública en la provincia.
El proyecto fue respaldado por 23 legisladores, mientras que 12 optaron por rechazarlo y un diputado estuvo ausente. El resultado no sólo garantizó la sanción de la norma; también dejó al descubierto una configuración parlamentaria que excedió los límites de la coalición gobernante y encontró acompañamiento en sectores de la oposición que consideraron prioritario respaldar una agenda vinculada a infraestructura, vivienda y servicios esenciales.
La presencia del mandatario en las gradas de la Legislatura aportó una señal adicional sobre la relevancia que el Ejecutivo atribuyó al debate. No se trataba de una sesión ordinaria más. En juego estaba una de las piezas centrales de la arquitectura económica diseñada por la administración provincial para afrontar demandas históricas vinculadas al déficit habitacional, la conectividad vial, la gestión del agua y la expansión de redes de saneamiento.
La norma autoriza al Gobierno a gestionar financiamiento por hasta 600 millones de dólares mediante distintas alternativas disponibles en el sistema financiero nacional e internacional. Según establece el texto aprobado, los fondos deberán orientarse exclusivamente a inversiones de capital y quedarán excluidos de cualquier aplicación vinculada al sostenimiento de la estructura administrativa del Estado.
Desde la Casa de Gobierno sostienen que San Juan atraviesa una instancia decisiva. La aceleración de inversiones privadas en sectores estratégicos vitales exige una infraestructura capaz de responder a nuevas exigencias logísticas, energéticas y urbanas. Bajo esa premisa, el Ejecutivo entiende que limitar la discusión al endeudamiento implica observar apenas una parte del problema: la verdadera disputa gira en torno a la capacidad de la provincia para acompañar transformaciones económicas de gran magnitud sin quedar rezagada por carencias funcionales.
Entre los destinos previstos aparecen la construcción de viviendas, la ampliación de sistemas de agua potable, la modernización de canales y obras hidráulicas, la mejora de corredores productivos y la ejecución de intervenciones orientadas a fortalecer la competitividad territorial.
La administración provincial considera que esos trabajos constituyen un requisito indispensable para sostener la expansión de actividades generadoras de empleo y divisas.
El debate legislativo reflejó dos visiones claramente diferenciadas. Quienes acompañaron la iniciativa argumentaron que la provincia necesita recuperar capacidad de inversión en infraestructura y anticiparse a demandas que ya comienzan a manifestarse. Del otro lado, los sectores que votaron en contra plantearon reparos vinculados al volumen del financiamiento autorizado, las condiciones de contratación y las obligaciones que podrían recaer sobre futuras gestiones.
Tras la votación, Orrego defendió la iniciativa con un discurso enfocado en la necesidad de abandonar miradas de corto alcance. El mandatario sostuvo que las provincias que logran consolidar ciclos sostenidos de expansión económica son aquellas capaces de ejecutar inversiones antes de que las necesidades se transformen en limitaciones. Bajo esa lógica, cuestionó a quienes rechazaron la propuesta y sostuvo que el debate debería centrarse en las oportunidades que San Juan está en condiciones de aprovechar.
La sanción de la ley abre ahora una etapa diferente. Con la autorización legislativa ya obtenida, el Gobierno deberá avanzar en tratados financieros, estructuración de proyectos y definiciones técnicas que determinarán el alcance efectivo del programa.
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Sindicatos e Iglesia coinciden en la necesidad de fortalecer la representación de los sectores del trabajo
La convocatoria impulsada por el arzobispo de San Juan, monseñor Jorge Lozano, reunió a referentes de las principales centrales obreras en un momento marcado por la desaceleración de la actividad económica, la pérdida de puestos de trabajo y la fragilidad de amplios sectores productivos. En ese marco, el secretario general de la UOM San Juan, Martín Solazzo, analizó en Mudo Laboral San juan la realidad industrial, se refirió a la intervención que atraviesa el gremio metalúrgico y reclamó una mayor articulación para defender el empleo y la producción nacional.
En una Argentina marcada por dificultades económicas persistentes y un gran malestar social, la Iglesia Católica volvió a convertirse en un ámbito de encuentro para sectores que observan con preocupación el rumbo del país. La reunión encabezada por monseñor Jorge Lozano con representantes de distintas organizaciones obreras dejó una imagen poco frecuente en tiempos de fragmentación: dirigentes de diversas extracciones compartiendo una misma mesa para debatir sobre empleo, desarrollo y cohesión social.
El encuentro tuvo un significado que fue más allá de la formalidad institucional. La convocatoria puso en discusión el impacto que la actual dinámica económica está generando sobre miles de familias, especialmente aquellas vinculadas al trabajo asalariado, la producción y los sistemas de protección social.
Entre los asistentes estuvo Martín Solazzo, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Juan, quien destacó la importancia de abrir espacios de diálogo capaces de construir respuestas colectivas frente a desafíos cada vez más complejos.
“El mensaje fue claro: nadie puede enfrentar esta realidad en soledad. Hace falta fortalecer los vínculos y generar acuerdos que permitan defender a quienes hoy soportan el mayor peso de la crisis”, sostuvo.

La búsqueda de una estrategia común
Uno de los aspectos más valorados por los participantes fue la posibilidad de avanzar hacia una agenda compartida entre distintas expresiones del movimiento obrero.
Para Solazzo, la magnitud de los problemas actuales exige superar diferencias sectoriales y concentrar esfuerzos en objetivos comunes vinculados con la defensa del empleo, la actividad económica y los derechos conquistados durante décadas.
En ese sentido, consideró que la construcción de consensos no puede agotarse en declaraciones ni fotografías circunstanciales. “La convergencia debe reflejarse en acciones concretas. La realidad demanda respuestas colectivas y presencia activa allí donde están los problemas cotidianos de la gente”, expresó.
Su reflexión se inscribe en un debate cada vez más presente dentro de las organizaciones gremiales: cómo recuperar capacidad de representación en un momento en que amplios segmentos de la sociedad enfrentan dificultades para sostener ingresos, acceder a servicios básicos o proyectar un futuro de estabilidad.

La industria bajo presión
Más allá de la reunión con la Iglesia, el referente metalúrgico deslizó un diagnóstico severo sobre la actualidad productiva del país.
A su entender, Argentina atraviesa una etapa en la que se debilitan capacidades estratégicas construidas durante años, mientras otras naciones profundizan políticas destinadas a proteger industrias, atraer inversiones y retener recursos humanos altamente calificados.
“Mientras gran parte del mundo compite por tecnología, conocimiento y desarrollo industrial, nosotros seguimos perdiendo herramientas fundamentales para crecer”, advirtió.
La preocupación no se limita a indicadores a corto plazo. Desde la óptica del sector metalúrgico, existe el riesgo de que ciertas decisiones económicas terminen erosionando Infraestructura operativa cuya recuperación demandaría años de esfuerzo e inversión.
El retroceso de la actividad manufacturera, la disminución de oportunidades laborales y la incertidumbre empresarial forman parte de un cuadro que, según explicó, impacta directamente sobre las posibilidades de crecimiento futuro.
La intervención de la UOM y sus consecuencias
La situación institucional que atraviesa la organización metalúrgica también ocupó un lugar central en el análisis del dirigente sanjuanino. Luego de que la Justicia resolviera mantener la intervención nacional del sindicato, persisten interrogantes sobre el funcionamiento administrativo y operativo de distintas áreas vinculadas a la vida interna de la entidad.
Solazzo recordó que el Consejo Directivo había impulsado mecanismos contemplados en el estatuto para garantizar la continuidad institucional, aunque finalmente la resolución judicial ratificó el esquema de intervención.
Más allá de la controversia jurídica, advirtió que las demoras derivadas de este proceso terminan afectando prestaciones esenciales para los afiliados.
“La principal preocupación es que cualquier retraso administrativo repercute directamente sobre quienes necesitan respuestas concretas”, señaló.
El dirigente explicó que cuestiones vinculadas con la gestión de recursos, autorizaciones y compromisos financieros generan dificultades adicionales en un sistema que ya enfrenta restricciones presupuestarias.
Para la conducción local, el desafío inmediato consiste en garantizar que los servicios continúen funcionando con normalidad y evitar que la disputa institucional tenga consecuencias sobre los beneficiarios.
Las tensiones detrás del conflicto
Durante la entrevista, Solazzo también se refirió a las disputas que rodean la intervención y sostuvo que detrás de la controversia existen intereses económicos y políticos que exceden la vida interna del sindicato.
A su juicio, determinados sectores empresariales mantienen diferencias históricas con la conducción metalúrgica debido a los reclamos vinculados con salarios, convenios colectivos y condiciones laborales.
Las definiciones de Martín Solazzo reflejan algunas de las discusiones más relevantes que hoy atraviesan al movimiento obrero: la defensa de las instituciones gremiales, la necesidad de construir consensos duraderos, el futuro de la industria nacional y la preservación de derechos laborales en un período de profundas transformaciones.
En ese cuadro, el encuentro entre la Iglesia y las organizaciones obreras adquirió una dimensión que excede la coyuntura. Más que una reunión protocolar, representó un llamado a fortalecer la articulación social frente a desafíos que continúan acumulándose y que exigen respuestas capaces de combinar diálogo, representación y una mirada estratégica sobre el futuro del trabajo y la producción en el país.
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