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Ya son más de 200 los trabajadores de la agencia de noticias estatal que debieron ser reincorporados por orden de la justicia y el plan de ajuste de Lombardi quedó al borde de ser desarticulado totalmente.


El plan de ajuste y despidos masivos que diseñó el titular del sistema de medios públicos, el ultramacrista Hernán Lombardi, y que ejecutó en la agencia de noticias estatal Télam quedó a un paso de ser desarticulado en su totalidad por la Justicia laboral.

Es que la Justicia hoy emitió dos sentencias por las que le ordena reincorporar a otros 30 trabajadores. De esta manera solo resta un expediente a resolverse para que el proyecto de 354 despidos decididos por el titular del Sistema de Medios Públicos hace un año quede totalmente concluido.

Las sentencias favorables fueron emitidas por la Sala 5ª de la Cámara de Apelaciones del Trabajo. Ahora, queda un último grupo de trabajadores esperando una resolución para que quede confirmado en la Cámara del Trabajo la sentencia definitiva de reincorporación de todos los cesateados.

Según los números que repasó hoy el portal El Destape, de los 354 despedidos, todos los que quisieron volver a sus tareas pudieron hacerlo por la vía judicial. Hay 241 medidas cautelares con sentencia favorable en primera instancia. Todos ellos con reincorporaciones. De esas, quedan 18, que son parte del expediente que falta por salir de la confirmación de la Cámara.

El resto son trabajadores que aceptaron la indemnización; hay además una veintena de casos donde la empresa revisó caso por caso y reincorporó sin trámite judicial.

Fuente: infogremiales

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El Frente de Sindicatos Unidos medirá la inflación ante la “falta de credibilidad” del INDEC

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), integrado por metalúrgicos, estatales y aceiteros, resolvió avanzar en la elaboración de su propio índice de inflación, canasta básica y endeudamiento de los hogares. La decisión surge en medio de cuestionamientos a los datos oficiales y se inscribe en una estrategia más amplia de organización territorial, articulación con otros gremios y resistencia a las políticas laborales del gobierno de Javier Milei.

El mapa sindical argentino comienza a mostrar nuevos reacomodamientos frente al escenario económico y político actual. En ese sentiso, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) decidió avanzar en la construcción de indicadores propios sobre la evolución de los precios y el poder adquisitivo de los trabajadores, con el objetivo de contrastar los datos oficiales y aportar herramientas para la discusión salarial.

La definición se tomó durante una reunión realizada este lunes por la noche en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), donde dirigentes de distintos sectores sindicales delinearon los principales ejes estratégicos del espacio para los próximos meses.

El frente está integrado por los metalúrgicos conducidos por Abel Furlán, los estatales de Rodolfo Aguiar y los aceiteros liderados por Daniel Yofra, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer una estructura sindical con presencia federal y capacidad de articulación frente al modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei.

Un índice propio frente a la desconfianza en las cifras oficiales

Desde el entorno configurado explicaron que la iniciativa surge a partir de lo que consideran una “falta de credibilidad” en los indicadores difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Según anticiparon, el objetivo es publicar mensualmente estos datos para ofrecer una lectura alternativa sobre la evolución del costo de vida, particularmente en lo que respecta al impacto que la inflación tiene sobre los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores.

La iniciativa retoma una discusión histórica dentro del movimiento sindical argentino: la necesidad de contar con indicadores propios que reflejen con mayor precisión la realidad del consumo de las familias trabajadoras.

De la movilización a la organización permanente

Durante el encuentro, los dirigentes también coincidieron en la necesidad de dar un salto organizativo que permita pasar de acciones puntuales de protesta a una estructura de coordinación sindical permanente en todo el país.

En ese marco se ratificó la continuidad del denominado “Operativo Ambulancia”, una estrategia orientada a incorporar nuevos sindicatos al espacio, incluso aquellos que atraviesan conflictos con sus actuales estructuras de representación.

El FreSU sostiene que el diálogo está abierto a todas las organizaciones gremiales que deseen sumarse, independientemente de la central obrera a la que pertenezcan, en un intento por ampliar la base sindical del frente y consolidar una red federal de representación.

Relación con la CGT y plan de lucha

Aunque existen diferencias estratégicas con la Confederación General del Trabajo, los dirigentes del FreSU aclararon que no buscan promover una ruptura dentro del movimiento obrero organizado.

Por el contrario, consideran que gremios como la UOM pueden cumplir un rol de puente para impulsar acciones conjuntas frente a la coyuntura económica.

“No es momento de buscar réditos individuales”, señalaron desde el espacio, en referencia a la necesidad de coordinar respuestas frente al deterioro del poder adquisitivo y las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional.

En ese aspecto, el frente definió profundizar una estrategia basada en acciones sindicales colectivas y en la defensa del derecho a huelga como herramienta central en la disputa por mejoras salariales y condiciones laborales.

Presencia en los conflictos laborales

La agenda del FreSU también incluye un acompañamiento activo en distintos conflictos laborales que se desarrollan en el país.

Entre las acciones recientes se destacó la visita de dirigentes sindicales al acampe de trabajadores despedidos de la empresa Fate, en la localidad bonaerense de Virreyes, donde manifestaron su respaldo al reclamo de los empleados que denuncian el cierre ilegal de la planta.

En esa instancia participaron referentes sindicales junto al dirigente del Sindicato Único del Neumático, Alejandro Crespo, en una imagen que tuvo fuerte impacto en el escenario gremial por la confluencia de distintos sectores sindicales.

Un nuevo actor en la disputa sindical

Con la decisión de medir la inflación por cuenta propia, impulsar un plan de organización territorial y ampliar su base sindical, el Frente de Sindicatos Unidos busca consolidarse como un nuevo actor dentro del complejo tablero del movimiento obrero argentino.

En un entorno marcado por la desaceleración económica, la discusión salarial y las reformas laborales impulsadas por el Ejecutivo, el espacio intenta posicionarse como un polo de articulación sindical capaz de disputar agenda y representación en el escenario nacional.

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El gobierno sanciona a gremios del transporte con multas multimillonarias por el paro del 19 de febrero

La administración nacional resolvió aplicar sanciones económicas por miles de millones de pesos contra los sindicatos del transporte por adherir al paro general convocado por la CGT el pasado 19 de febrero. Desde el Ejecutivo sostienen que ambas organizaciones incumplieron conciliaciones obligatorias vigentes, mientras que en el ámbito sindical anticipan que la medida será judicializada.

El Gobierno nacional decidió avanzar con fuertes sanciones económicas contra dos de los principales sindicatos del transporte del país tras su adhesión al paro general del pasado 19 de febrero. La medida alcanza a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y al gremio ferroviario La Fraternidad, a quienes se acusa de haber incumplido conciliaciones obligatorias vigentes al momento de la huelga.

Según trascendió en fuentes oficiales citadas por la agencia Noticias Argentinas, las multas alcanzarían cifras millonarias: cerca de 70 mil millones de pesos para la UTA y 20 mil millones de pesos para La Fraternidad.

La decisión fue impulsada por la administración del presidente Javier Milei, que instruyó a la Secretaría de Transporte —dependiente del Ministerio de Capital Humano— a aplicar las sanciones tras considerar que los sindicatos desoyeron una instancia formal de conciliación laboral.

El argumento del Ejecutivo

Desde el Gobierno sostienen que las organizaciones gremiales vulneraron el proceso de conciliación obligatoria que se encontraba vigente en el marco de los reclamos salariales de cada sector. Según la interpretación oficial, esa instancia impedía legalmente la adhesión a medidas de fuerza mientras durara el período de negociación establecido por la autoridad laboral.

En ese sentido, el Ejecutivo consideró que la participación de ambos sindicatos en el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo constituyó una violación directa de esa disposición.

Fuentes gubernamentales indicaron además que el carácter general de la huelga no modifica la obligación de cada sindicato de respetar las conciliaciones particulares que estaban activas en sus respectivas negociaciones.

La posibilidad de sanciones más duras

En el análisis inicial, el Gobierno evaluó avanzar con una medida aún más severa: la quita de la personería gremial a las organizaciones involucradas. Finalmente, esa alternativa fue descartada en esta etapa y reemplazada por sanciones económicas de gran magnitud.

Sin embargo, desde el gobierno dejaron trascender que las multas representan apenas una primera instancia disciplinaria dentro de una estrategia más amplia para reforzar el cumplimiento de las normas laborales.

En ese aspecto, advirtieron que si los gremios desconocen o se niegan a pagar las penalidades, el Gobierno podría reactivar la posibilidad de retirarles su reconocimiento legal como sindicatos, una medida que abriría un conflicto institucional de gran escala dentro del sistema laboral argentino.

Un conflicto que se trasladará a la Justicia

Todo indica que la disputa no se resolverá en el plano administrativo. En el ámbito sindical anticipan que las multas serán impugnadas judicialmente, al considerar que la adhesión al paro general convocado por la central obrera constituye un derecho sindical que trasciende conflictos sectoriales.

El caso podría convertirse así en un nuevo aumento en la confrontación entre el Gobierno nacional y el movimiento sindical, en un momento político marcado por reformas laborales, conflictos salariales y un endurecimiento de la postura oficial frente a las medidas de fuerza.

Un precedente en la relación con los gremios

Más allá de las consecuencias inmediatas, la decisión del Ejecutivo busca sentar un precedente dentro del sistema de relaciones laborales. La aplicación de sanciones de esta magnitud refleja la voluntad del Gobierno de marcar límites estrictos al accionar sindical cuando considera que se incumplen disposiciones legales.

El desenlace del conflicto —que probablemente se dirima en tribunales— no sólo definirá el alcance de las multas, sino también el equilibrio de poder entre el Estado y las organizaciones gremiales en un escenario político y económico cada vez más tensionado.

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Morosidad en alza: bancos, empresas y analistas advierten un deterioro en la capacidad de pago

El aumento de los atrasos en créditos bancarios comienza a reflejar las tensiones que atraviesan hogares y empresas. Informes del sistema financiero muestran que la morosidad se triplicó en un año, impulsada por el endeudamiento de las familias y la debilidad del mercado interno, en un contexto económico marcado por tasas elevadas, caída del poder adquisitivo y actividad industrial en retroceso.

El sistema financiero argentino comienza a registrar un fenómeno que suele anticipar dificultades más profundas en la economía: el crecimiento sostenido de la morosidad. Bancos, financieras y empresas productivas advierten que cada vez más familias y compañías encuentran dificultades para cumplir con sus compromisos de pago, en un contexto marcado por el encarecimiento del crédito, la pérdida de poder adquisitivo y un mercado interno debilitado.

Un informe reciente de la consultora Quantum Finanzas revela que la cartera irregular del sistema bancario pasó de representar el 1,6% de los préstamos al sector privado en diciembre de 2024 a 5,3% un año después, es decir, más que se triplicó en apenas doce meses. El dato refleja un deterioro acelerado en la capacidad de pago de los tomadores de crédito, tanto en el segmento de los hogares como en el de las empresas.

El aumento se produce después de un período de fuerte expansión del financiamiento en pesos. Tras un 2023 caracterizado por niveles mínimos de crédito, durante 2024 los préstamos al sector privado crecieron 54% en términos reales, impulsados por el financiamiento a familias (+58%) y empresas (+52%). En 2025 el ritmo continuó con un crecimiento adicional del 28%, lo que amplió considerablemente la base de endeudamiento.

Desde el punto de vista técnico, cierto incremento en los niveles de mora suele considerarse normal cuando el crédito se expande con rapidez. Sin embargo, el informe advierte que el comportamiento actual excede esos parámetros habituales. “Ratios de mora que se triplican o cuadruplican en apenas un año reflejan dificultades en los mercados reales y financieros”, señala el estudio, que vincula el fenómeno con el aumento de las tasas de interés y la fragilidad de los ingresos.

El deterioro comienza por los hogares

El deterioro del crédito comenzó a manifestarse con mayor claridad a principios de 2025 y golpeó primero al financiamiento de los hogares. Las mayores tensiones se registran en el uso de tarjetas de crédito y en los préstamos otorgados por billeteras virtuales, instrumentos que en muchos casos comenzaron a utilizarse para cubrir gastos corrientes, incluso alimentos.

En este segmento, la morosidad pasó del 2,6% al 9,3% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, un salto que refleja el deterioro del poder adquisitivo y la creciente dependencia del financiamiento para sostener el consumo.

Las líneas más comprometidas dentro del sistema financiero son los préstamos personales, que registran 11,9% de mora, seguidos por el financiamiento con tarjetas de crédito, con 8,6%. Entre las empresas, el principal foco de atrasos se concentra en los adelantos en cuenta corriente, donde la morosidad alcanza 4,9%.

El caso de uno de los principales bancos privados del país ilustra la magnitud del fenómeno. El balance del Banco Galicia correspondiente al cuarto trimestre de 2025 registró una pérdida neta de 83.544 millones de pesos, un resultado fuertemente influido por el aumento de los créditos incobrables. Según datos del propio sistema financiero, la entidad acumula 776.187 millones de pesos en préstamos de difícil recuperación, un indicador que encendió señales de alerta entre analistas e inversores.

El impacto llega a la economía productiva

El deterioro del crédito no se limita al ámbito financiero. La economía real también empieza a sentir los efectos de un mercado interno debilitado y de un esquema de financiamiento cada vez más costoso.

En el sector industrial, muchas empresas recurren al crédito de corto plazo para cubrir gastos operativos ante la caída de ventas y la pérdida de empleo. Este mecanismo, que inicialmente funciona como una herramienta de liquidez, aumenta el riesgo de atrasos cuando la recuperación de la actividad no acompaña.

Datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) muestran que más del 45% de las empresas reconoce dificultades para afrontar pagos de salarios, impuestos o proveedores, en un contexto en el que la producción manufacturera permanece en terreno contractivo.

La combinación de menor demanda, costos financieros elevados y márgenes empresariales ajustados genera un círculo complejo: las empresas se endeudan para sostener la actividad, pero la falta de recuperación del mercado interno dificulta luego cumplir con esos compromisos.

Consumo en retroceso y crédito como sostén

El crecimiento de la morosidad también refleja un cambio estructural en el comportamiento del consumo. Con salarios que pierden terreno frente a las tasas de interés y el endeudamiento acumulado, cada vez más hogares recurren al crédito para sostener gastos básicos.

Ese fenómeno, que inicialmente puede pasar desapercibido en la dinámica cotidiana, termina reflejándose con claridad en los balances bancarios y en los indicadores del sistema financiero. La mora, en ese sentido, actúa como un termómetro de la economía real: cuando crece de forma abrupta, suele indicar que los ingresos ya no alcanzan para sostener el nivel de obligaciones asumidas.

El aumento de la morosidad no implica necesariamente una crisis financiera inmediata, pero sí constituye una señal de advertencia sobre el estado de la economía. Por ahora, los niveles de atraso en el sistema bancario argentino continúan siendo relativamente bajos en comparación con episodios históricos de inestabilidad. Sin embargo, la velocidad con la que se incrementaron en el último año preocupa tanto al sector financiero como al productivo.

Detrás de las cifras se perfila una realidad más amplia: hogares que recurren al crédito para sostener su consumo, empresas que se endeudan para atravesar un mercado interno debilitado y bancos que comienzan a absorber el impacto de esa tensión.

En ese delicado equilibrio entre financiamiento, ingresos y actividad económica se juega buena parte del futuro inmediato del sistema productivo. Si la recuperación de la economía real no acompaña la expansión del crédito, la morosidad podría convertirse en uno de los principales focos de inestabilidad del ciclo económico argentino.

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