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Luego de varias horas de incertidumbre, el Consejo Directivo de la UTA informó que habiendo logrado un acuerdo entre las partes levantó la medida de fuerza nocturna que regía desde el lunes pasado con el compromiso del sector empresarial de reconocer las horas caídas por la medida de fuerza.


La Unión Tranviarios Automotor (UTA) dio por finalizada la medida de fuerza, que mantuvo desde desde el lunes, luego de intensas negociaciones con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), en el Ministerio de Producción y Trabajo.

El acuerdo alcanza a todos los trabajadores de corta y media distancia del interior del país y consiste en una suma de 5 mil pesos no remunerativa a pagar en dos partes. La FATAP se comprometió también a reconocer las horas caídas por la medida de fuerza implementada desde el lunes

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ADICUS alertó que el conflicto seguirá mientras no haya paritarias ni fondos

El secretario general de ADICUS, Jaime Barcelona, aseguró que el paro nacional de docentes universitarios registró una elevada adhesión en San Juan, denunció el deterioro salarial acumulado desde fines de 2023 y sostuvo que el Gobierno nacional continúa sin cumplir las resoluciones judiciales que ordenan recomponer el financiamiento de las universidades públicas. Además, anticipó que el plan de lucha continuará durante el segundo semestre si no se reabren las negociaciones paritarias.

El conflicto universitario volvió a ocupar el centro de la agenda nacional con un nuevo paro de docentes convocado por las federaciones universitarias, en coincidencia con una jornada de protesta del sistema educativo. En San Juan, la medida de fuerza alcanzó una amplia adhesión y reavivó el reclamo por la recomposición salarial, el financiamiento de las universidades públicas y el cumplimiento de las decisiones judiciales que ordenan actualizar los recursos destinados al sistema.

En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el secretario general de ADICUS, Jaime Barcelona, aseguró que la convocatoria tuvo una respuesta contundente en la provincia. Explicó que en la Facultad de Filosofía el acatamiento alcanzó aproximadamente el 75 %, mientras que en los colegios preuniversitarios osciló entre el 75 y el 95 %. También señaló una importante participación de docentes de la Escuela de Ciencias de la Salud y de distintas cátedras de las facultades de Exactas y Arquitectura.

Para el dirigente gremial, la elevada adhesión refleja el profundo malestar existente entre los trabajadores de la educación. En ese sentido, sostuvo que el conflicto excede al ámbito universitario y forma parte de una política de ajuste que, según afirmó, alcanza a todos los niveles del sistema educativo. Por esa razón destacó la coordinación nacional entre las federaciones docentes universitarias y los gremios nucleados en CTERA.

Barcelona vinculó la protesta con el deterioro del poder adquisitivo de los salarios y con la insuficiente actualización presupuestaria de las universidades nacionales. Indicó que, desde diciembre de 2023, la pérdida frente a la inflación supera ampliamente el cien por ciento, mientras que la recomposición otorgada por el Gobierno apenas alcanzó el 21 % luego de las masivas movilizaciones universitarias.

A su entender, esa diferencia compromete tanto los ingresos de los trabajadores como el funcionamiento cotidiano de las casas de altos estudios, ya que afecta la capacidad de afrontar gastos operativos, sostener proyectos académicos, desarrollar investigaciones y garantizar otras funciones esenciales del sistema universitario.

Frente a ese panorama, confirmó que el gremio comenzará una nueva etapa del plan de lucha durante el segundo semestre. En los próximos días, ADICUS debatirá en asamblea la postura que llevará al congreso de su federación nacional, donde se definirán las próximas medidas de fuerza. Entre las acciones previstas figuran nuevas jornadas de paro y la realización de clases públicas, una modalidad que buscará visibilizar el conflicto ante la sociedad sin interferir con las mesas de exámenes.

Según explicó, la intención es retomar esas actividades durante la segunda quincena de agosto, cuando todas las universidades hayan reiniciado plenamente el ciclo lectivo, y mantener la presión hasta que el Ejecutivo convoque a una nueva negociación salarial dentro de los plazos establecidos en el acta paritaria firmada en junio.

Barcelona también rechazó los cuestionamientos oficiales sobre el gasto universitario y defendió el rol de la educación superior para el desarrollo del país. Sostuvo que ninguna nación puede crecer sin un sistema universitario sólido y afirmó que las propias empresas demandan cada vez más profesionales formados en las universidades públicas.

A modo de ejemplo, advirtió sobre la alta demanda de ingenieros generada por la minería y advirtió que existe preocupación en el sector productivo por la futura disponibilidad de recursos humanos altamente calificados. En ese marco, insistió en que financiar la educación superior constituye una inversión indispensable para el crecimiento económico y no un gasto prescindible.

El titular de ADICUS también cuestionó la política económica del Gobierno nacional al considerar que el ajuste recae sobre los trabajadores mientras se reducen cargas tributarias para los sectores de mayores ingresos y para grandes exportadores. Desde su perspectiva, esa orientación explica buena parte del conflicto que atraviesan las universidades nacionales.

Respecto del diálogo institucional, Barcelona sostuvo que actualmente no existen canales de negociación abiertos con el Gobierno nacional y manifestó preocupación por la demora en la convocatoria a nuevas paritarias. No obstante, señaló que el acta firmada en junio establece que la próxima reunión deberá realizarse, como máximo, antes del 10 de septiembre, por lo que expresó su expectativa de que el Ejecutivo cumpla con ese compromiso y avance en una solución que permita recomponer salarios y garantizar el financiamiento del conjunto de instituciones académicas.

El conflicto docente universitario ingresa así en una nueva etapa, con medidas de fuerza ya anunciadas, reclamos judiciales aún pendientes de cumplimiento y una negociación salarial que aparece como la principal instancia para intentar descomprimir una disputa que, lejos de resolverse, amenaza con intensificarse durante el segundo semestre.

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El juez que frenó la reforma laboral pidió un sindicalismo con mayor protagonismo

El juez laboral Raúl Ojeda, quien dictó el fallo de primera instancia que suspendió la aplicación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno tras el amparo presentado por la CGT, sostuvo que el movimiento obrero atraviesa un momento decisivo. Advirtió que la pérdida de protagonismo sindical debilita la defensa de los derechos laborales y anticipó que la nueva legislación abrirá una etapa de fuerte litigiosidad en los tribunales.

La discusión sobre la reforma laboral volvió a ocupar el centro del debate jurídico y sindical. En una conferencia organizada por la Sala Laboral del Colegio de Abogados, el juez Raúl Ojeda, protagonista del fallo de primera instancia que hizo lugar al amparo promovido por la Confederación General del Trabajo, analizó las consecuencias que, a su entender, tendrá la denominada Ley de Modernización Laboral sobre el sistema de relaciones laborales argentino.

Durante su exposición, el magistrado planteó que el movimiento sindical enfrenta un desafío que excede el plano judicial y reclamó una mayor participación de las organizaciones gremiales en la defensa de las conquistas históricas de los trabajadores.

En ese sentido, sostuvo que la fortaleza de los sindicatos dependerá de su capacidad para recuperar un papel activo en los conflictos laborales. Advirtió que, si abandonan esa función, corren el riesgo de perder representatividad y convertirse únicamente en instituciones sociales, alejadas de su finalidad original.

Críticas a la deslegitimación del sindicalismo

Ojeda también se refirió al deterioro de la imagen pública de las organizaciones gremiales y atribuyó ese fenómeno a una construcción comunicacional que, según expresó, privilegia la difusión de casos de corrupción mientras invisibiliza las funciones sociales que cumplen muchas entidades sindicales.

Recordó que numerosos gremios sostienen escuelas, centros de salud, guarderías, planes habitacionales y múltiples servicios destinados a sus afiliados, aportes que —consideró— rara vez forman parte del debate público.

El magistrado vinculó esa mirada con una creciente fragmentación social que debilita la conciencia colectiva entre quienes viven de su trabajo. A modo de ejemplo, señaló que incluso profesionales como jueces, médicos, abogados o contadores suelen dejar de reconocerse como trabajadores hasta que ven afectados sus propios derechos laborales.

Una reforma que, según el juez, multiplicará los litigios

Al analizar el impacto de la nueva legislación, Ojeda anticipó que su aplicación generará una fuerte judicialización en todo el país.

Afirmó que numerosos aspectos de la reforma serán cuestionados por su presunta incompatibilidad con principios constitucionales y pronosticó que los tribunales laborales recibirán una gran cantidad de demandas impulsadas por sindicatos y trabajadores.

El juez explicó que las organizaciones gremiales ya comenzaron a promover acciones judiciales en distintas jurisdicciones, impulsando una defensa descentralizada frente a la nueva normativa.

La definición excede a los tribunales

Si bien fue uno de los magistrados que resolvió favorablemente el planteo presentado por la CGT, Ojeda consideró poco probable que la Corte Suprema de Justicia de la Nación revierta en términos generales el rumbo adoptado por la reforma laboral, teniendo en cuenta los antecedentes recientes del máximo tribunal.

Por esa razón, sostuvo que el desenlace del debate no dependerá exclusivamente de las decisiones judiciales, sino también de la capacidad de organización y movilización de los actores sociales involucrados.

Finalmente, reivindicó el papel de la Constitución como límite frente a los cambios impulsados por coyunturas políticas. En esa línea, afirmó que la función de la Justicia consiste en garantizar la vigencia de los derechos fundamentales aun cuando existan presiones para restringirlos, porque las garantías constitucionales fueron concebidas precisamente para proteger a la ciudadanía en períodos de conflicto y no únicamente en tiempos de estabilidad.

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Vialidad Nacional denuncia que los bi trenes acelerarán el deterioro de las rutas

La Federación del Personal de Vialidad Nacional rechazó la ampliación de los límites para la circulación de bi trenes autorizada por el Gobierno nacional. El gremio sostuvo que la medida incrementará el desgaste de la infraestructura vial, elevará los riesgos para la seguridad y encarecerá las futuras reparaciones en una red que, según denunció, atraviesa un profundo proceso de deterioro por la falta de inversión.

La decisión del Gobierno nacional de ampliar las dimensiones permitidas para los camiones de gran porte volvió a encender las críticas de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA), que advirtió sobre las consecuencias que tendrá la medida en una red vial afectada por el déficit de mantenimiento.

El cuestionamiento surgió luego de la publicación del Decreto de Necesidad y Urgencia 689/2026, que modificó los límites máximos de longitud para los vehículos de carga. La normativa habilita unidades de hasta 19,60 metros para tractocamiones con semirremolques impulsados por energías limpias —como GNC o electricidad— y extiende hasta 31,25 metros el largo permitido para determinadas configuraciones de bi trenes.

Desde la organización sindical sostienen que la actualización normativa profundiza un proceso de flexibilización iniciado durante 2025 y consideran que resulta incompatible con el estado actual de las rutas nacionales. Según remarcaron, la circulación de unidades que pueden transportar hasta 76 toneladas acelerará el deterioro de los pavimentos y aumentará los riesgos para quienes transitan por los corredores viales.

El secretario Gremial y de Prensa de FEPEVINA, Fabián Cattanzaro, afirmó que la ausencia de conservación de la infraestructura y la reducción de los controles convierten a la nueva disposición en un factor que agrava los problemas existentes. A su entender, lejos de generar eficiencia, el ahorro derivado de la reducción de la inversión terminará multiplicando los costos futuros.

El dirigente explicó que, de acuerdo con estimaciones técnicas del organismo, cada peso que deja de destinarse al mantenimiento preventivo obliga posteriormente a desembolsar entre cinco y siete veces más para recuperar los caminos deteriorados, una erogación que finalmente afronta toda la sociedad.

Riesgos para la seguridad vial

FEPEVINA también vinculó el deterioro de la infraestructura con el incremento de los siniestros de tránsito y sostuvo que la falta de inversión tiene un impacto directo sobre el sistema de salud pública. En ese sentido, Cattanzaro aseguró que los hospitales ubicados sobre corredores nacionales reciben cada vez más víctimas de accidentes, una consecuencia que, según afirmó, no suele incorporarse al análisis económico de las políticas de ajuste.

El sindicalista indicó además que la circulación de bi trenes crece de manera sostenida en los accesos a Vaca Muerta, donde la demanda logística es cada vez mayor, y alertó que esas unidades ya comienzan a utilizar rutas provinciales que, a su juicio, no fueron diseñadas para soportar ese tipo de tránsito pesado.

En ese marco, planteó que el desarrollo energético de la región requiere una política integral de infraestructura, con corredores viales adecuados y una mayor participación del ferrocarril para absorber parte del transporte de cargas.

Reclamo por los fondos del impuesto a los combustibles

Otro de los aspectos del planteo sindical apunta a los recursos provenientes del impuesto a los combustibles líquidos que, por ley, deben financiar a Vialidad Nacional. FEPEVINA denunció que esos fondos permanecen retenidos por el Ministerio de Economía y recordó que presentó dos denuncias penales contra el ministro Luis Caputo y el administrador de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy.

Según Cattanzaro, durante el actual período se habrían retenido alrededor de 1.000 millones de dólares, monto que —afirmó— habría permitido ejecutar tareas de conservación sobre unos 20.000 kilómetros de rutas o construir aproximadamente 4.000 kilómetros de nuevos caminos.

Frente a ese panorama, la federación insistió en que el Congreso declare la emergencia en Vialidad Nacional y reclamó que los recursos previstos por ley sean destinados de manera inmediata al mantenimiento de la infraestructura existente. Para el gremio, mientras la construcción de nuevas obras responde a decisiones de política pública, la conservación de la red vial constituye una obligación legal que el Estado nacional no puede dejar de cumplir.

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