CONÉCTATE CON NOSOTROS

El gremio de Voytenco mostró su disgusto con la Mesa de Enlace por no sentarse a negociar la recomposición de los haberes, algo que estaba previsto para enero.

La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) expresó su malestar por la demora en la revisión salarial y lanzó una advertencia sobre la posibilidad de tomar medidas de fuerza, asegurando que «vamos a ir hasta las últimas consecuencias».

El gremio que conduce José Voytenco reclamó el «urgente tratamiento» de la cláusula de revisión, que estaba prevista para enero de acuerdo a lo pospuesto por los empresarios.

«Sabemos las dificultades que enfrentan muchos compañeros y quiero que sepan que vamos a ir hasta las últimas consecuencias», avisó el secretario general del sindicato.

Además, Voytenco recordó que ya se encuentra en plena negociación en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) para la obtención de un incremento de los salarios básicos para los trabajadores rurales permanentes de prestación continua, comprendidos en el Régimen Nacional de Trabajo Agrario de la Ley 26 727.


Continúe Leyendo

destacada

Nación recortó más del 60% las transferencias discrecionales a las provincias y profundiza el ajuste federal

Las transferencias no automáticas que el Gobierno nacional envía a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires registraron durante el primer semestre de 2026 una caída interanual del 61,8%, el segundo peor desempeño desde 2005 y apenas por encima del piso histórico alcanzado en 2024. La decisión de reducir al mínimo los envíos discrecionales consolida un cambio de fondo en la relación financiera entre la Casa Rosada y los gobernadores.

El programa de ajuste fiscal impulsado por la administración de Javier Milei continúa modificando uno de los principales instrumentos de asistencia económica a las provincias. Entre enero y junio de 2026, las transferencias no automáticas totalizaron $639.589 millones, cifra que representa una contracción interanual del 61,8%, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco.

Se trata del segundo registro semestral más bajo desde 2005, sólo por encima del verificado en 2024, confirmando la decisión del Gobierno nacional de restringir al máximo los giros discrecionales y concentrar el esfuerzo fiscal sobre partidas que históricamente complementaban el financiamiento de las administraciones provinciales.

La magnitud del recorte también quedó reflejada en junio. Durante ese mes, la Nación distribuyó apenas $48.300 millones, lo que significó un desplome interanual del 87,7%, uno de los retrocesos mensuales más pronunciados de las últimas dos décadas.

Buenos Aires volvió a concentrar la mayor porción de los recursos, con $13.159 millones, equivalentes al 27,2% del total distribuido. Detrás se ubicaron Corrientes, con $5.104 millones (10,4%), y Santa Fe, con $4.583 millones (9,5%).

En el extremo opuesto quedaron Río Negro, con $349 millones; La Pampa, con $303 millones; y La Rioja, con apenas $161 millones, todas con participaciones inferiores al 1% del total mensual.

El ajuste alcanzó prácticamente a todo el país. Sólo San Luis, Jujuy y Chubut consiguieron exhibir incrementos interanuales durante junio, aunque desde niveles excepcionalmente bajos, ya que ninguna de esas jurisdicciones superó los $600 millones en transferencias. Las otras 21 provincias y la Ciudad de Buenos Aires registraron retrocesos, entre ellas San Juan, que también quedó alcanzada por la fuerte reducción de los envíos discrecionales. Mendoza presentó la menor caída, con un descenso del 7,8%, mientras que Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y la Ciudad de Buenos Aires sufrieron bajas superiores al 90%.

La composición de los desembolsos evidencia además una marcada concentración de recursos. El programa de Universalización de la Jornada Extendida absorbió $24.460 millones, equivalentes al 51% del total distribuido durante junio. Le siguieron el Programa para el Desarrollo de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento, financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), con $4.985 millones (10%), y las transferencias destinadas a las cajas previsionales provinciales, que recibieron $4.000 millones (8%).

En conjunto, estos tres conceptos concentraron el 69% de todos los fondos distribuidos durante el mes, reflejando una política de asignación focalizada y con escaso margen para asistencias extraordinarias de libre disponibilidad.

La fotografía del semestre mantiene la misma tendencia. Buenos Aires concentró el 20,2% del total transferido entre enero y junio, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (14,6%), Entre Ríos (8,2%), Córdoba (6,9%), Misiones (5,8%) y Santa Fe (5,6%). En el otro extremo quedaron La Rioja y San Luis, que reunieron en conjunto apenas el 0,5% de los recursos distribuidos durante el período.

Por destino de los fondos, la Universalización de la Jornada Extendida encabezó nuevamente la ejecución presupuestaria con $159.878 millones, equivalentes al 25% del total semestral. Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) representaron $121.000 millones (19%), mientras que las transferencias para sostener las cajas previsionales provinciales alcanzaron $119.167 millones, también con una participación del 19%. El 37% restante se distribuyó entre distintos programas nacionales.

Para provincias como San Juan, donde los recursos extraordinarios provenientes de la Nación han servido históricamente para acompañar obras de infraestructura, programas educativos y otras políticas públicas, la continuidad de este esquema implica una menor disponibilidad de financiamiento complementario y obliga a fortalecer los ingresos propios y la planificación presupuestaria. Al mismo tiempo, el relevamiento confirma que la reducción de las transferencias discrecionales dejó de ser una medida coyuntural para consolidarse como uno de los pilares de la estrategia fiscal del Gobierno nacional, redefiniendo el vínculo financiero entre la Casa Rosada y las administraciones provinciales.

Continúe Leyendo

destacada

FEPEVINA denunció que las nuevas concesiones viales garantizan «riesgo empresario cero»

La Federación del Personal de Vialidad Nacional aseguró que el esquema de concesiones impulsado por el Gobierno favorece a las compañías adjudicatarias mediante créditos subsidiados y garantías estatales. Además, reclamó la transferencia de recursos del impuesto a los combustibles destinados a Vialidad Nacional y advirtió sobre el deterioro de la seguridad vial, al denunciar un «apagón estadístico» en los organismos encargados de relevar los siniestros.

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con una nueva etapa de concesiones sobre corredores viales reavivó el enfrentamiento con los trabajadores de Vialidad Nacional. La Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) sostuvo que el modelo elegido para transferir la operación de rutas al capital privado incorpora condiciones financieras que, a su entender, eliminan prácticamente el riesgo empresarial y trasladan al Estado parte sustancial del respaldo económico de las inversiones.

La controversia se profundizó luego de que el Ministerio de Economía oficializara la primera etapa del proceso licitatorio para concesionar distintos tramos administrados hasta ahora por Corredores Viales S.A. La medida comprende los corredores Mediterráneo, Puntano, Portuario Norte y Portuario Sur, por los que se presentaron 18 empresas con 41 ofertas. Tras la evaluación técnica y administrativa, 13 propuestas fueron descartadas por incumplimientos formales, mientras que las restantes quedaron habilitadas para continuar en la compulsa.

Asimismo, una impugnación presentada por la unión transitoria integrada por Creditech S.A. y Plantel S.A. fue aceptada, lo que permitió su reincorporación al proceso.

Desde FEPEVINA, el secretario Gremial y de Prensa, Fabián Cattanzaro, cuestionó especialmente el esquema de financiamiento previsto para las futuras concesionarias. Según explicó, las compañías adjudicatarias podrán acceder a líneas de crédito del Banco BICE con tasas preferenciales —dos puntos porcentuales sobre UVA— y dispondrán de un período de gracia de dos años antes de comenzar a cancelar los préstamos.

Para el dirigente sindical, esas condiciones representan «una verdadera subvención» financiada por el Estado. A ello, agregó, se suma la posibilidad de respaldar esos créditos mediante garantías del Fondo de Garantías Argentino (FOGAR), mecanismo que, según su interpretación, reduce significativamente la exposición económica de las empresas que resulten adjudicatarias. «Eso configura un riesgo empresario prácticamente nulo», afirmó.

Otro de los cuestionamientos planteados por la organización gremial apunta al destino de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos. FEPEVINA sostiene que el 14 % de esa recaudación debería ser transferido a Vialidad Nacional para financiar obras de conservación y desarrollo de la infraestructura vial, aunque —según denunció— esos fondos no están llegando al organismo.

De acuerdo con las estimaciones elaboradas por la federación, la deuda acumulada rondaría los mil millones de dólares. Cattanzaro afirmó que esos recursos habrían permitido ejecutar miles de kilómetros de mantenimiento y nuevas obras sobre la red nacional, al tiempo que sostuvo que el dinero estaría siendo utilizado para otros objetivos de política económica.

Las críticas no se limitaron al proceso licitatorio. FEPEVINA también expresó preocupación por el estado de las rutas nacionales y por la capacidad del Estado para monitorear la seguridad vial. Un informe técnico elaborado por la organización señala que más del 53 % de los aproximadamente 2.700 kilómetros de rutas nacionales que atraviesan la provincia de Santa Fe presentan un estado de conservación calificado como «malo». Sobre esa base, el gremio indicó que entre enero y abril de este año se registraron 34 fallecimientos en siniestros ocurridos sobre esos corredores.

En ese punto, la entidad denunció un progresivo debilitamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Según Cattanzaro, la reducción de recursos operativos limita la realización de controles preventivos y afecta incluso la disponibilidad de equipamiento para efectuar test de alcoholemia. A ese proceso lo definió como un «apagón estadístico», al sostener que también se ha resentido la capacidad oficial para relevar y publicar información confiable sobre la evolución de la siniestralidad.

El dirigente agregó que organizaciones civiles que recopilan datos de manera independiente registran un incremento de las víctimas fatales superior al reflejado en las estadísticas oficiales, diferencia que, a su juicio, exige fortalecer los mecanismos públicos de control y producción de información.

Continúe Leyendo

destacada

La CGT endureció su ofensiva contra Milei por el 9 de Julio: «Quieren arrebatarnos la independencia»

La central obrera aprovechó la conmemoración del Día de la Independencia para cuestionar el rumbo económico del Gobierno nacional y advertir que la defensa de la soberanía excede la dimensión histórica para abarcar la producción, los recursos estratégicos, la industria, la ciencia, la educación y los derechos laborales. Sin mencionar al presidente Javier Milei, el pronunciamiento constituye uno de los posicionamientos políticos más contundentes difundidos por la organización en los últimos meses.

La Confederación General del Trabajo volvió a elevar el tono de su confrontación con el Gobierno nacional y eligió una de las fechas más emblemáticas del calendario argentino para instalar una definición política de fuerte contenido institucional. En un documento difundido con motivo del 9 de Julio, la conducción cegetista sostuvo que la independencia no pertenece únicamente al pasado, sino que constituye un patrimonio que debe resguardarse frente a decisiones que, a su juicio, comprometen la capacidad del país para decidir sobre sus recursos, su economía y el futuro de sus trabajadores.

El mensaje evita nombrar de manera explícita al presidente Milei, aunque las referencias al programa económico impulsado por la administración libertaria resultan inequívocas. «Hoy es el Día de la Independencia, la que declaramos en 1816 y la que hoy quieren arrebatarnos cuando se venden nuestras tierras, se privatiza lo que construimos entre todos, se entregan nuestros ríos, nuestros recursos y nuestro futuro», afirmó la CGT en un spot audiovisual acompañado por publicaciones en sus canales oficiales.

La declaración traslada el concepto de soberanía desde el terreno histórico hacia el presente y lo vincula con la preservación de las capacidades estratégicas del Estado. Para la central sindical, la independencia también se expresa en la posibilidad de decidir sobre la política productiva, la industria nacional, el desarrollo científico, el sistema educativo, la salud pública y la protección de los derechos laborales.

En esa línea, el documento advierte que la pérdida de financiamiento para la ciencia, el debilitamiento de la industria, la reducción de recursos destinados a educación y salud, la discusión sobre las garantías laborales y el impacto del ajuste sobre jubilados y trabajadores constituyen manifestaciones de un mismo proceso que, según la organización, compromete la soberanía nacional. «La Independencia se lucha y se defiende todos los días», resume el mensaje.

La posición difundida por la CGT adquiere especial relevancia porque consolida una narrativa que la conducción viene desarrollando desde el inicio de la actual gestión. El triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello ha instalado como eje de su estrategia la defensa del empleo, la producción y el mercado interno, cuestionando las políticas de desregulación, apertura económica, privatizaciones y reducción del papel del Estado impulsadas por la Casa Rosada.

Lejos de tratarse de un pronunciamiento aislado, la declaración se inscribe en una escalada de posicionamientos que anticipa una mayor conflictividad sindical durante los próximos meses. La central obrera mantiene abiertas diferencias con el Gobierno por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el retroceso del empleo registrado, la crisis que atraviesan numerosos establecimientos industriales, el deterioro de las jubilaciones y las iniciativas de reforma laboral que considera lesivas para los derechos conquistados por los trabajadores.

En ese mismo sentido, la organización ha profundizado su articulación con las dos CTA, la UTEP y diversos movimientos sociales para coordinar un plan de acción común que contempla nuevas movilizaciones y no descarta medidas de fuerza de alcance nacional si persiste la falta de respuestas a sus principales reclamos.

El documento difundido por el Día de la Independencia sintetiza esa estrategia política bajo una consigna que excede la coyuntura económica. Para la CGT, la soberanía no se limita a la integridad territorial ni a la memoria de 1816, sino que se expresa en la capacidad del Estado para proteger el trabajo argentino, administrar sus recursos estratégicos, sostener el desarrollo científico y garantizar derechos sociales. Desde esa perspectiva, la conmemoración de la independencia se transforma también en una definición sobre el modelo de país que la central obrera sostiene frente al programa económico del Gobierno nacional.

Continúe Leyendo

Tendencias