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La iniciativa busca contrarrestar las marchas y «banderazos» realizados en rechazo a la reforma judicial y al manejo de la pandemia, entre otras cuestiones.

El cosecretario general de la CGT, Héctor Daer, anticipó hoy que la central analiza convocar a una movilización en respaldo al Gobierno con fecha tentativa para el 17 de octubre, en coincidencia con el Día de la Lealtad Peronista.

La iniciativa tiene como objetivo ser una respuesta a las marchas y «banderazos» contra el Gobierno que se vienen realizando los últimos sábados, en rechazo a la reforma judicial y al manejo de la pandemia, entre otras cuestiones

«Argentina tiene que dejar de mirar los autos y las banderas del Obelisco para pasar a mirar las banderas de un país federal y solidario», consideró al respecto el referente del gremio de Sanidad en declaraciones radiales.

Y agregó: «Por ahí vamos a convocar, tomando todas las precauciones, en una fecha histórica para todos los trabajadores como es el 17 de octubre».

«Nosotros no tenemos la imprudencia de convocar a una marcha en Plaza de Mayo. Tenemos la prudencia de hacer de una expresión, algo con todas las precauciones», buscó además diferenciarse el líder cegetista.

Sucede que las marchas contra el oficialismo fueron eje de críticas por parte de los sectores alineados con el Gobierno debido a que se realizaron en medio del aislamiento obligatorio por la pandemia, e incluso acusaron a esos grupos opositores de propiciar los contagios con esa clase de iniciativas.

Por último, Daer habló de la pospandemia, al señalar que «llegó el momento de poner en marcha los acuerdos necesarios para dar un marco de proyección hacia donde vamos, que se postergó por la pandemia».

«Más allá de los acuerdo para transitar estos momentos de crisis, la salida a una nueva normalidad tiene que ser en acuerdo.

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Entre la legalidad y el conflicto social: la Justicia pone límites a la reforma laboral

Un fallo del fuero laboral suspendió el intento de transferir competencias a la Ciudad de Buenos Aires, en medio de cuestionamientos por irregularidades legislativas. Desde el sector sindical advierten sobre un escenario de creciente conflictividad, deterioro institucional y retroceso en derechos laborales.

El reciente fallo que suspendió el traspaso del fuero laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires introdujo un elemento de fuerte impacto en la ya tensa discusión sobre la reforma laboral. La decisión judicial no solo representa un freno a una iniciativa clave del Gobierno, sino que además reabre el debate sobre los límites institucionales, la calidad legislativa y el alcance de las transformaciones en curso.

Alfredo Collado, referente de Judiciales Nacionales, valoró la resolución como “un paso muy importante” en defensa de los derechos laborales y subrayó que el principal cuestionamiento radica en la forma en que se intentó instrumentar la medida. Según explicó, el traspaso fue incorporado de manera “solapada” dentro de un paquete más amplio, sin el tratamiento específico que —por su trascendencia— requeriría en el ámbito legislativo.

Desde esta perspectiva, el fallo pone el foco en un aspecto central: la debilidad jurídica de una reforma que, en palabras del dirigente, “no responde a una norma legislativa adecuada”. La crítica no se limita a la cuestión formal. También apunta a las consecuencias estructurales que podría acarrear la medida, entre ellas, una eventual reducción del alcance de la Justicia laboral.

En ese sentido, Collado advirtió sobre un proceso progresivo de debilitamiento del fuero, marcado por la falta de designación de magistrados y la disminución de recursos humanos.

“No se trata de un traspaso equivalente —explicó—, sino de un esquema que tiende a achicar la capacidad de respuesta del sistema”. La preocupación sindical se centra en que esta dinámica derive en una menor protección efectiva de los trabajadores frente a conflictos laborales.

El fallo, además, fue interpretado como una señal de funcionamiento del sistema republicano. Para el dirigente, la intervención del Poder Judicial constituye “un límite necesario” frente a decisiones del Ejecutivo y el Legislativo que, a su entender, avanzan sobre garantías constitucionales. En ese marco, invocó el artículo 14 bis como uno de los pilares que resguardan los derechos del trabajo en la Argentina.

Sin embargo, el escenario dista de ofrecer certezas. Al mismo tiempo a esta resolución, la Confederación General del Trabajo (CGT) impulsa acciones judiciales para frenar otros aspectos de la reforma laboral. En primera instancia, esas presentaciones no prosperaron, aunque se espera que el conflicto continúe escalando en instancias superiores.

Este entramado judicial refleja una disputa más amplia, donde las interpretaciones jurídicas se entrelazan con posicionamientos políticos e ideológicos. Collado sugirió que algunos avances legislativos responden a definiciones de ese orden, aun cuando —según su visión— existen elementos que anticipan cuestionamientos de constitucionalidad.

Más allá del plano institucional, el dirigente proyectó un diagnóstico crítico sobre la coyuntura económica y social. Describió un panorama de deterioro generalizado, con impacto en distintos sectores: desde la industria hasta el sistema universitario, pasando por jubilados y trabajadores formales. “La realidad termina imponiéndose por sobre cualquier construcción ideológica”, sostuvo, al advertir sobre cierres de empresas, pérdida de empleo y caída del poder adquisitivo.

En esa línea, anticipó que el conflicto laboral podría intensificarse en el corto y mediano plazo, con una eventual convergencia de reclamos entre trabajadores y sectores productivos. La crisis, planteó, no distingue actividades y comienza a generar coincidencias en actores históricamente distantes.

El freno judicial al traspaso del fuero laboral trasciende su dimensión técnica y se inscribe en una disputa más profunda sobre el rumbo del sistema laboral argentino. Mientras el Gobierno impulsa reformas estructurales, el Poder Judicial emerge como un actor clave en la delimitación de sus alcances, y los sindicatos redoblan su estrategia en los tribunales.

Bajo estas circunstancias, la presión entre transformación y garantía de derechos se proyecta como uno de los ejes centrales del debate público. Con una economía en retroceso y una conflictividad en ascenso, el futuro del trabajo en Argentina se dirime no solo en el Congreso, sino también en los estrados judiciales y en la calle.

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La CGT avanza con un observatorio propio y busca disputar el relato sobre la inflación

La CGT anunció la creación de un observatorio de estadísticas socioeconómicas que elaborará indicadores propios sobre inflación, empleo y costo de vida. Con respaldo técnico de la Universidad de Buenos Aires, la iniciativa busca ganar peso en paritarias y cuestionar las cifras oficiales en un clima de creciente conflictividad laboral.

En medio de una disputa abierta por el rumbo económico y el alcance de la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió avanzar en una estrategia que combina técnica y política: la creación de un observatorio propio de estadísticas socioeconómicas. La iniciativa apunta a elaborar mediciones alternativas que reflejen —según la central— el impacto real de la inflación y el deterioro del poder adquisitivo sobre los trabajadores.

El proyecto, que será presentado en las próximas semanas, contempla la construcción de un índice de inflación propio, junto con informes periódicos sobre empleo, salarios y costo de la canasta básica. La intención es clara: contar con herramientas que permitan disputar la interpretación de la realidad económica frente a los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuya credibilidad es cuestionada por distintos sectores sindicales.

Para dotar de solidez metodológica a la iniciativa, la CGT sellará un acuerdo con la Universidad de Buenos Aires (UBA), específicamente con equipos técnicos de la Facultad de Ciencias Económicas. Este respaldo académico busca garantizar rigurosidad en la elaboración de los indicadores y evitar que las mediciones sean desestimadas como posicionamientos meramente políticos. Los informes se publicarán mensualmente y estarán orientados a captar la evolución de variables sensibles de la economía cotidiana.

El esquema de trabajo se organizará en torno a tres ejes principales: una medición alternativa de la inflación, un monitoreo del empleo y los despidos, y un relevamiento del costo de la canasta básica desde una perspectiva sindical. Estos datos no solo pretenden ofrecer una lectura distinta de la coyuntura, sino también convertirse en insumos clave para la negociación salarial en las próximas paritarias.

El trasfondo de esta decisión remite a un momento de redefinición estratégica del sindicalismo. Luego de resultados adversos en el plano judicial —como el rechazo en primera instancia a la cautelar contra la reforma laboral—, la central busca recuperar iniciativa en el terreno económico y político. En ese contexto, la producción de estadísticas propias aparece como un instrumento para fortalecer su capacidad de intervención.

La iniciativa también se inscribe en un escenario de creciente dificultad en torno a la pauta salarial. El Gobierno ha planteado la intención de no homologar acuerdos que superen el 2% mensual, en un momento en el que, incluso según cifras oficiales, la inflación reciente se ubica por encima de ese umbral. Para los gremios, aceptar ese límite sin cuestionarlo implicaría profundizar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.

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Sin cerrar la paritaria docente, la provincia liquida salarios con suba y bono extraordinario

En medio de un conflicto aún abierto con los gremios docentes, el gobernador Orrego confirmó que los estatales cobrarán marzo con un aumento del 5% y que en abril recibirán un bono de $150.000. La decisión apunta a amortiguar el impacto inflacionario mientras siguen las tratativas.

En un momento de negociación paritaria inconclusa y con los sindicatos docentes sin aceptar la última propuesta oficial, el gobernador Marcelo Orrego resolvió avanzar con una definición de alto impacto político y económico: los salarios de marzo para la administración pública provincial se abonarán con una actualización del 5% en el valor índice, acompañada por el pago de un bono extraordinario de $150.000 previsto para mediados de abril.

El anuncio, realizado ante medios locales, expone una estrategia que combina pragmatismo financiero y mensaje político. Sin acuerdo firmado, la provincia opta por ejecutar su oferta salarial como señal de cumplimiento y, al mismo tiempo, como herramienta para sostener ingresos en un escenario de inflación persistente.

“El esquema de pagos será el que se propuso en la última reunión paritaria”, sostuvo el mandatario, marcando una línea de continuidad respecto de la oferta oficial. En ese sentido, reafirmó su compromiso con lo anunciado: “A mi palabra la cumplo”, enfatizó, al confirmar tanto la aplicación del aumento como la liquidación del bono.

La decisión no es menor. En términos institucionales, implica avanzar de manera unilateral en la implementación de mejoras salariales, una práctica que suele tensar la relación con los gremios, especialmente cuando las negociaciones permanecen abiertas. Sin embargo, desde el Ejecutivo argumentan que la medida busca evitar un deterioro inmediato del poder adquisitivo de los trabajadores estatales.

Orrego defendió esa postura al explicar que el incremento apunta a mantener los salarios “por encima de la inflación”, considerando los puntos acumulados en las distintas actualizaciones.

La lógica oficial se apoya en una dinámica de ajustes periódicos que intentan seguir el ritmo de los precios, aunque sin consolidar aún un acuerdo integral con los sectores en conflicto.

El foco, además, se posa sobre el sector docente, donde la falta de consenso es más evidente. El mandatario subrayó la necesidad de proteger especialmente a los trabajadores que recién se inician, un segmento que carece de adicionales por antigüedad y que, por lo tanto, resulta más vulnerable frente al avance inflacionario.

A este escenario se suma otro elemento estructural: la reasignación de recursos que antes provenían de la Nación. Según indicó Orrego, la provincia continúa absorbiendo el costo de ítems como el Fondo de Conectividad y el Incentivo Docente, lo que incrementa la presión sobre las finanzas locales y redefine el margen de maniobra en las negociaciones salariales.

En este aspecto, el mandatario sanjuanino buscó ampliar el alcance del anuncio hacia la política educativa, al confirmar la continuidad del programa “Comprendo y Aprendo” y la entrega de equipamiento tecnológico. “Estamos distribuyendo computadoras a alumnos de quinto y sexto grado, y netbooks a docentes para avanzar en inteligencia artificial y comunicación”, detalló, en un intento por vincular la política salarial con una agenda más amplia de inversión en educación.

La combinación de estos elementos configura un escenario complejo: una administración que intenta sostener el ingreso real de los trabajadores, contener el conflicto sindical y, al mismo tiempo, exhibir gestión en áreas sensibles como la educación.

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