CONÉCTATE CON NOSOTROS

En la liquidación de los sueldos de marzo, los empleadores deberán pagar el tercer tramo de la revisión salarial 2020.

Los empleados de comercio y servicios percibirán un nuevo incremento salarial con los salarios de marzo. Se trata del tercer tramo de la revisión de la paritaria 2020 acordada por la FAECyS y las cámaras empresarias.

Este mes se completará el aumento del 21%, a pagarse bajo el concepto de asignación no remunerativa.

La asignación comenzó a pagarse en enero pasado y se dividió en tres cuotas iguales del 7%. Con los sueldos de marzo, se abonará el último tramo.

– 7% enero de 2021.
– 7% febrero de 2021 (se suma al 7% anterior).
– 7% marzo de 2021 (se suma a los dos tramos anteriores y completan el 21% acordado).

Para aplicar los aumentos, se tomó como base el salario de convenio a diciembre 2020 más los 5.000 pesos no remunerativos acordados con anterioridad.

En abril, el 21% no remunerativo pasará al básico en su totalidad. También se hará lo propio con el 50% de los 5.000 pesos, por lo tanto sólo quedarán 2.500 pesos no remunerativos.

Mientras tanto, la conducción de la Federación de Comercio al mando de Armando Cavalieri negocia un el acuerdo paritario 2021.

Continúe Leyendo

destacada

La UOM reorganiza su conducción y activa un plan de movilización nacional

Con el respaldo de más de dos tercios de las seccionales del país, el Consejo Directivo de la Unión Obrera Metalúrgica resolvió avanzar con una reorganización interna para sostener la actividad institucional y las negociaciones salariales tras la intervención judicial dictada por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. El sindicato declaró además el estado de alerta y movilización permanente.

La conducción nacional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) endureció este martes su respuesta política y sindical frente a la intervención judicial que dejó sin efecto las autoridades electas del gremio y resolvió avanzar con una estructura transitoria destinada a preservar el funcionamiento institucional de la organización.

La definición surgió de una reunión extraordinaria del Consejo Directivo realizada en la sede central del sindicato, donde participaron representantes de más de dos tercios de las seccionales metalúrgicas del país. Allí, la organización resolvió rechazar formalmente la decisión adoptada por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y declaró el “estado de alerta, movilización y sesión permanente” en todo el territorio nacional.

La central metalúrgica sostuvo que las medidas adoptadas apuntan a garantizar la continuidad administrativa, gremial y convencional de la entidad mientras se desarrolla la disputa judicial abierta tras el fallo que anuló los comicios de la seccional Campana y extendió sus efectos sobre la conducción nacional encabezada por Abel Furlán.

En ese punto, el Consejo Directivo designó a Daniel Daporta —actual secretario general adjunto y dirigente de la seccional Avellaneda— como Delegado Administrador nacional de la organización. La resolución le otorga facultades para asegurar el desenvolvimiento institucional del sindicato y coordinar las tareas necesarias hasta tanto se resuelva la situación de fondo.

La estructura transitoria también incluyó la designación de Emiliano Gallo, titular de la seccional Vicente López, como Delegado Administrador en Campana, distrito donde se originó la controversia judicial que derivó en la intervención del gremio.

La reorganización interna no se limitó al plano administrativo. En un contexto de marcada tensión económica y negociación salarial compleja para el sector industrial, la UOM resolvió además conformar un nuevo esquema de representación paritaria con el objetivo de impedir una paralización de las discusiones salariales.

Para esa tarea fueron designados Daniel Daporta, Emiliano Gallo, Óscar Anselmo Martínez, Osvaldo Lobato, Esteban Cabello, Diego Sebastián Espeche, Rubén Urbano, Pablo Molina, Roberto Daniel Gómez y Antonio Ricardo Donello, quienes tendrán la responsabilidad de sostener las negociaciones convencionales y representar al gremio frente a las cámaras empresarias.

Desde la organización remarcaron que la disputa excede una cuestión interna y se vincula directamente con la defensa de la autonomía sindical y la legitimidad de las organizaciones gremiales para elegir a sus autoridades sin interferencias externas.

Como parte del plan de acción, el sindicato también resolvió convocar a asambleas en fábricas, talleres y establecimientos metalúrgicos de todo el país para informar a los trabajadores sobre los alcances de la resolución judicial y debatir los próximos pasos del conflicto.

Con este panorama, la UOM intenta preservar capacidad operativa, sostener la representación paritaria y evitar un vacío institucional que afecte tanto la negociación salarial como el funcionamiento cotidiano de una de las organizaciones industriales más importantes del país.

Continúe Leyendo

destacada

La intervención de la UOM desató un frente sindical unificado contra la Justicia laboral y el Gobierno

La anulación de los comicios de la Unión Obrera Metalúrgica y la intervención dispuesta por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo generaron una reacción inmediata de las principales centrales obreras y de decenas de organizaciones sindicales. CGT, CTA, FreSU y gremios industriales denunciaron una “intromisión antidemocrática” sobre la autonomía gremial y vincularon la resolución judicial con la ofensiva oficial sobre los derechos laborales.

La decisión de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de dejar sin efecto las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y desplazar a la conducción encabezada por Abel Furlán provocó una inmediata escalada política y sindical. En cuestión de horas, las principales organizaciones obreras del país cerraron filas en defensa del sindicato metalúrgico y denunciaron una avanzada institucional destinada a debilitar la representación gremial.

El fallo firmado por los magistrados Víctor Arturo Pesino y María Dora González no sólo impactó sobre una de las estructuras sindicales históricas de la industria argentina, sino que además reactivó un clima de máxima tensión entre el movimiento obrero y la administración de Javier Milei. Buena parte de las organizaciones que se pronunciaron recordaron que ambos jueces habían quedado recientemente en el centro de la polémica tras restablecer aspectos centrales de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.

Desde la Confederación General del Trabajo advirtieron que la intervención constituye un precedente de extrema gravedad institucional. La central obrera sostuvo que avanzar sobre la vida interna de una organización sindical representa una vulneración directa al principio de autonomía gremial garantizado por la legislación argentina y por los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo.

En la misma dirección se pronunciaron la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, que calificaron la resolución como un acto de naturaleza política antes que jurídica. Ambas centrales consideraron que el desplazamiento de las autoridades electas desconoce la voluntad expresada por los afiliados metalúrgicos y profundiza un escenario de hostilidad contra las organizaciones obreras.

El rechazo también alcanzó al Frente de Sindicatos Unidos, espacio que reúne a más de un centenar de sindicatos y que interpretó la medida como parte de una estrategia orientada a disciplinar a los sectores gremiales que confrontan con el programa económico oficial. Desde ese sector remarcaron que la UOM se había transformado en uno de los principales núcleos de resistencia sindical frente al DNU 70/23 y las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.

Uno de los pronunciamientos más duros provino de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines. La organización aceitera denunció una “persecución política y judicial” contra el sindicalismo industrial y advirtió sobre un deterioro acelerado de las condiciones laborales, marcado por despidos, cierre de pequeñas y medianas empresas y caída del poder adquisitivo.

Incluso, el gremio abrió el debate sobre la posibilidad de avanzar hacia un plan de lucha de alcance nacional con medidas de fuerza de carácter indefinido. El posicionamiento elevó significativamente la tensión interna del movimiento obrero, especialmente por el peso estratégico que el sector aceitero posee dentro del complejo exportador argentino.

La ofensiva judicial sobre la estructura metalúrgica también despertó cuestionamientos dentro de sindicatos marítimos, judiciales, mineros y jerárquicos. Varias organizaciones coincidieron en advertir que el precedente podría habilitar futuras intervenciones sobre otros espacios gremiales en medio de un cuadro económico signado por el ajuste, la caída de la actividad y el deterioro salarial.

En paralelo, comenzaron a multiplicarse las convocatorias de respaldo a la UOM. La conducción sindical llamó a realizar un “abrazo” frente a la sede nacional del gremio, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, en señal de rechazo a lo que definieron como una intervención “arbitraria y antidemocrática”.

El conflicto promete abrir una nueva etapa de confrontación entre el Ejecutivo y buena parte del sindicalismo argentino. La resolución judicial no sólo alteró el tablero interno de uno de los gremios industriales más influyentes del país, sino que además terminó por unificar a sectores sindicales que venían transitando diferencias tácticas frente al Gobierno. En ese punto, la disputa excede la discusión electoral dentro de la UOM y comienza a transformarse en un nuevo episodio de la pelea por el alcance de los derechos laborales y la autonomía sindical en la Argentina.

Continúe Leyendo

destacada

Aceiteros endurece su postura tras la intervención de la UOM

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica continúa generando réplicas dentro del movimiento obrero y empieza a configurar un escenario de creciente confrontación sindical. Esta vez fue la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines la que elevó el tono del conflicto al denunciar un “avance contra la democracia sindical” y convocar a las organizaciones gremiales del país a discutir un paro nacional por tiempo indeterminado.

La organización aceitera, considerada una de las estructuras sindicales con mayor capacidad de presión dentro del esquema productivo argentino por su peso estratégico en la cadena agroexportadora, expresó su respaldo a Abel Furlán y cuestionó con dureza la resolución emitida por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló los comicios metalúrgicos e intervino el sindicato por 180 días.

En un comunicado de fuerte contenido político, la federación sostuvo que la decisión judicial busca desconocer la voluntad expresada por los afiliados en las urnas y advirtió que el fallo constituye “un ataque directo contra las organizaciones gremiales que mantienen posiciones de confrontación frente al modelo económico oficial”.

La conducción aceitera vinculó además el conflicto de la UOM con una ofensiva más amplia contra el sindicalismo y señaló que la resolución judicial se inscribe en un proceso de presión política, empresarial y judicial orientado —según planteó— a debilitar la capacidad de negociación de los sindicatos industriales.

El documento apuntó particularmente contra los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, firmantes de la sentencia, y recordó que ambos magistrados también intervinieron en decisiones vinculadas a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.

Para la federación, la intervención sobre la UOM no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una secuencia de conflictos que incluye despidos, cierre de pequeñas y medianas empresas, deterioro salarial y reducción de estructuras estatales vinculadas al sistema científico y productivo.

En ese contexto, el gremio elaboró un diagnóstico extremadamente crítico sobre la situación social y económica del país. Mencionó la pérdida de puestos de trabajo registrados, la crisis industrial y la reducción del poder adquisitivo como señales de un proceso de deterioro estructural que —según advirtió— golpea de manera directa sobre el entramado laboral argentino.

La organización también denunció episodios de persecución sindical y recordó distintos conflictos recientes que involucraron a gremios del transporte, estatales y sindicatos industriales. A su vez, sostuvo que existen intentos de disciplinamiento hacia sectores gremiales que mantienen posiciones críticas frente al Gobierno nacional.

Sin embargo, el aspecto más contundente del pronunciamiento fue la convocatoria explícita a construir una respuesta sindical unificada de alcance nacional. “Si este escenario no justifica un plan de lucha con paro por tiempo indeterminado, entonces cabe preguntarse qué hecho debería ocurrir para alcanzar ese nivel de reacción”, planteó el documento.

La declaración encendió señales de alerta dentro del mapa sindical por el peso específico que posee el sector aceitero dentro de la economía argentina. La federación representa a trabajadores estratégicos de la actividad agroexportadora, uno de los principales generadores de divisas del país, y cuenta con antecedentes de medidas de fuerza de alto impacto económico.

El endurecimiento del discurso gremial se suma a los cuestionamientos expresados en las últimas horas por distintos espacios sindicales y políticos tras la intervención de la UOM. Tanto sectores industriales como dirigentes vinculados al sindicalismo opositor comenzaron a interpretar el fallo como un precedente delicado sobre la autonomía interna de las organizaciones obreras.

Mientras tanto, la intervención judicial sobre el gremio metalúrgico continúa profundizando las presiones entre el Gobierno, la Justicia laboral y buena parte del movimiento sindical, en un escenario marcado por reformas estructurales, conflictos paritarios y una creciente disputa por el alcance de los derechos laborales y sindicales en la Argentina actual.

Continúe Leyendo

Tendencias