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La Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut ,anunció que mantendrá la medida hasta hoy inclusive y el miércoles volverán a las escuelas.


La medida fue notificada formalmente por la Atech al ministro de Educación de este distrito, Paulo Cassutti, y al secretario de Trabajo, Andrés Meiszner, firmada por el secretario general de la organización sindical, Santiago Goodman.

«Notifico a ustedes que el Consejo Directivo de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut con mandatos escolares de toda la provincia, ha resuelto dar continuidad al plan de lucha y convocar a paro provincial de 48 horas, desde las 0 hora del lunes 21 de octubre y hasta las 24 horas del martes 22», indicó la nota a la que tuvo acceso Télam.

En la misma notificación se señaló que «en virtud de no haber abonado los aumentos previstos en los acuerdos celebrados y homologados, continuaremos de ahora en más con retención de servicios y asambleas de media jornada».

La Atech no regresó a las aulas desde las llamadas «vacaciones de invierno» y notificaba todas las semanas a la autoridad de aplicación ?generalmente los viernes- sobre la continuidad del paro por 144 horas, mecánica que cambió.

El último viernes no se anunció el paro para esta semana y lo que se notificó hoy es por 48 horas, por lo que los docentes volverán a las aulas el próximo miércoles, aunque para seguir con retención de servicios en el lugar de trabajo.

Vocero gremiales admitieron que la intención es no darle argumento al gobierno para restar los días no trabajados, ante la advertencia de la administración de Mariano Arcioni de que se están haciendo los descuentos a partir de este mes, con impacto en el salario que se paga el mes próximo.

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Ajuste en el Correo Argentino: menos trabajadores y cierre de oficinas en el interior sanjuanino

La reestructuración del Correo Argentino comienza a mostrar efectos concretos en el interior del país. En San Juan, el proceso de ajuste ya se traduce en una reducción significativa del personal y en el cierre de oficinas que cumplen un rol clave en comunidades alejadas.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la plantilla de trabajadores en la provincia pasó de aproximadamente 200 empleados a unos 160, lo que implica una merma cercana al 20%. La cifra refleja una tendencia de retracción que, según denuncian los gremios, se replica a nivel nacional.

La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) confirmó además que a fines de marzo cerrará la sucursal ubicada en el departamento San Martín. La oficina, situada sobre avenida Domingo Sarmiento, quedará fuera de funcionamiento y el único trabajador que se desempeña allí será reubicado en otra dependencia.

Víctor Ortega, dirigente del gremio, describió el escenario como “muy malo”, al vincular la reducción del personal con el deterioro del poder adquisitivo y la caída de la actividad. “Están quedando muy pocos trabajadores”, advirtió, al tiempo que subrayó el impacto que tendrá el cierre en la comunidad local.

La clausura de la sucursal implica la pérdida de servicios esenciales para la población: envío de correspondencia, cartas documento, telegramas, paquetería a través del sistema PAQ.AR y logística vinculada al comercio electrónico. También dejará de funcionar como punto de retiro de compras online, pago de servicios, gestión de oficios judiciales y trámites administrativos, lo que profundiza el aislamiento de la zona.

El caso de San Martín no es aislado. Ortega señaló que ya se han cerrado otras oficinas en la provincia, como la del departamento Angaco, en una dinámica que reduce la presencia territorial del correo estatal y limita el acceso a servicios básicos en localidades periféricas.

A nivel nacional, un informe del Centro de Economía Política Argentina ubica al Correo Argentino como la empresa estatal con mayor cantidad de desvinculaciones desde el inicio de la actual gestión, con un total de 5.284 bajas.

El proceso de ajuste en el Correo Argentino no solo redefine la estructura interna de la empresa, sino que también impacta directamente en el tejido social de las comunidades más alejadas. La reducción de personal y el cierre de oficinas exponen una problemática creciente entre la racionalización del gasto y la función estratégica de un servicio público que, en vastas regiones del país, continúa siendo un nexo indispensable para la integración territorial.

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Abel Furlán fue reelecto al frente de la UOM en medio de tensión judicial

Abel Furlán fue reelecto este miércoles como secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) tras imponerse con una amplia mayoría en el Congreso Electoral nacional. El dirigente obtuvo 215 de los 270 votos emitidos, consolidando así su continuidad al frente del gremio por un nuevo período de cuatro años.

La votación se llevó a cabo en el Hotel Sindical de San Telmo con la participación de representantes de 53 seccionales de todo el país. Sobre un total de 276 electores habilitados, asistieron 270, lo que evidenció un alto nivel de participación. Furlán recibió el respaldo de 48 seccionales, mientras que cinco —Capital, San Nicolás, Villa Constitución, Santa Fe y La Plata— se manifestaron en contra.

En la misma jornada también se definió la nueva conducción adjunta: Daniel Daporta, titular de la seccional Avellaneda, fue elegido como secretario adjunto nacional en reemplazo de Naldo Brunelli.

Tras conocerse los resultados, Furlán buscó darle un tono institucional al triunfo: sostuvo que no se trata de una victoria personal sino de la organización, y remarcó la necesidad de defender el empleo, la industria nacional y el poder adquisitivo de los trabajadores en un contexto económico adverso.

Conflicto judicial y decisión política

La reelección, sin embargo, quedó atravesada por una fuerte controversia judicial. La Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había ordenado el martes la suspensión del acto electoral, en el marco de una causa impulsada por la Lista Naranja de la seccional Campana, que denunció presuntas irregularidades en ese distrito.

El tribunal —integrado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González— fundamentó la medida en la existencia de “verosimilitud en el derecho” y en el “peligro en la demora”, al considerar que el resultado del proceso podía verse afectado por las denuncias. Además, dispuso que se preservara todo el material electoral y que no se avanzara con la proclamación de autoridades vinculadas a la seccional cuestionada.

Pese a esta resolución, la conducción nacional de la UOM decidió avanzar con el Congreso Electoral tal como estaba previsto, lo que configura un escenario de tirantez entre el gremio y la Justicia laboral.

El episodio expone una doble dimensión del conflicto: por un lado, la solidez interna de la conducción de Furlán, respaldada por una amplia mayoría de seccionales; por otro, la fragilidad institucional que se abre al desconocer una orden judicial. La decisión de avanzar con la elección puede interpretarse como un gesto político hacia adentro del gremio, pero también como un factor que podría escalar el conflicto en el plano legal.

En un clima de retracción industrial, caída del empleo y presión sobre las paritarias, la UOM se encuentra en una encrucijada donde la conducción busca reafirmar liderazgo mientras enfrenta cuestionamientos formales que podrían derivar en nuevas disputas judiciales.

La reelección de Furlán consolida su liderazgo en uno de los sindicatos industriales más relevantes del país, pero lo hace bajo una sombra de conflicto que trasciende lo electoral. La presión entre legitimidad interna y legalidad externa abre un capítulo incierto para la UOM, donde el resultado dependerá tanto de la evolución judicial como de la capacidad del gremio para sostener cohesión en un panorama económico y político complejo.

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Eduardo Cabello advierte sobre un deterioro “ya insostenible” del poder adquisitivo

El referente sindical sanjuanino Eduardo Cabello trazó un diagnóstico severo sobre la situación socioeconómica actual: pérdida sostenida del poder adquisitivo, deterioro de las condiciones de vida y creciente incertidumbre laboral. En diálogo con Mundo Laboral San Juan, cuestionó las políticas del Gobierno nacional, advirtió sobre el impacto de la reforma laboral y alertó por un posible agravamiento del conflicto social.

El deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad palpable. Así lo planteó el dirigente gremial, quien describió un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la precarización creciente y un clima social atravesado por la incertidumbre.

Desde su perspectiva, el núcleo del problema radica en un modelo económico que —según afirmó— prioriza a los sectores de mayores ingresos en detrimento de los asalariados. “Cuando se gobierna para los que más tienen, los trabajadores quedan relegados a una situación límite”, sostuvo, al tiempo que remarcó que amplios sectores ya no logran cubrir necesidades básicas, particularmente en materia alimentaria.

La advertencia no se limita a una percepción individual. Cabello vinculó su diagnóstico con indicadores recientes que muestran un deterioro en los hábitos de consumo: una porción significativa de la población trabajadora reduce la calidad de su alimentación o directamente omite comidas ante la insuficiencia de ingresos. Este fenómeno, lejos de ser coyuntural, aparece como uno de los signos más elocuentes del ajuste en curso.

En ese sentido, el dirigente cuestionó con dureza la política salarial. Denunció paritarias “pisadas”, pérdida constante frente a la inflación y un presente laboral en el que el temor al despido se convierte en un factor disciplinador. “Muchos trabajadores viven con la incertidumbre diaria de si van a conservar su empleo”, afirmó.

El análisis también incluyó críticas a recientes decisiones del Gobierno nacional, entre ellas la reconfiguración de áreas vinculadas al trabajo y la reducción de programas sociales. Para Cabello, estas medidas profundizan la fragilidad social en una ya adversa. “Se están quitando herramientas en un momento en el que más se necesitan”, advirtió.

La reforma laboral ocupa un lugar central en su diagnóstico. El dirigente la calificó como regresiva en términos de derechos, al señalar que impacta en aspectos sensibles como las condiciones de contratación, las horas extras y los beneficios históricos del trabajador. En ese sentido, afirmó la relevancia de los fallos judiciales que comenzaron a poner límites a su aplicación, interpretándolos como un freno institucional a lo que definió como “un retroceso normativo”.

El contexto internacional tampoco queda al margen. el represntante gremial mencionó la inestabilidad global —particularmente los conflictos en Medio Oriente— como un factor que puede agravar la situación económica interna, a través de incrementos en costos clave como los combustibles. “Son impactos que terminan trasladándose al bolsillo de la gente”, señaló, en referencia a lo que describió como “presiones externas que profundizan la crisis doméstica”.

A nivel político, Cabello interpretó el escenario actual como el resultado de una combinación de expectativas frustradas y voto castigo. Según su lectura, una parte significativa del electorado acompañó el cambio con la esperanza de una mejora sustancial en sus condiciones de vida, algo que —a su juicio— no se ha materializado. “La desilusión es profunda y generalizada”, sintetizó.

En ese aspecto, advirtió sobre la situación de las provincias, que comienzan a sentir el impacto del ajuste nacional en sus propias economías. La caída de recursos, la paralización de obras y el aumento de la presión sobre los presupuestos locales configuran, según describió, un escenario de creciente dificultad para sostener compromisos básicos, incluidos los salarios estatales.

El planteo de Eduardo Cabello se inscribe en una lectura crítica más amplia del presente económico y social, en la que convergen variables estructurales —inflación, salarios, empleo— con factores políticos y contextuales. Su advertencia sobre un posible agravamiento del conflicto social no aparece como una expresión aislada, sino como la consecuencia de un proceso acumulativo de deterioro.

En ese marco, el dirigente apeló a la reconstrucción de una agenda centrada en el trabajo y el ingreso, con el movimiento obrero como actor clave en la defensa de derechos y condiciones de vida. El panorama inmediato, sin embargo, permanece atravesado por la incertidumbre: entre dificultades económicas, disputas institucionales y expectativas sociales en pugna, el rumbo del mercado laboral argentino se proyecta como uno de los principales escenarios de conflicto en el corto y mediano plazo.

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