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La protesta de la Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) obligó hoy a empresas de aeronavegación a reprogramar más de 200 vuelos que afectaron a aproximadamente 30.000 pasajeros.

Si bien el conflicto no provocó cancelaciones de vuelos, la protesta ocasionó múltiples inconvenientes a los usuarios porque algunos viajes se adelantaron y otros se atrasaron.

La empresa Aerolíneas Argentinas, la más afectada por las reprogramaciones, como JetSmart y Flybondi, llamaron a los usuarios a chequear el horario de salida antes de ir al aeropuerto.

Las medidas de fuerza continuarán mañana de de 11 a 13 y de 17 a 19 horas y este jueves de 17 a 19 horas, según lo anunciado por el gremio.

Aerolíneas debió reprogramar 103 vuelos, de los cuales 38 se adelantaron en sus horarios originales y el resto se los reubicó con un atraso de dos horas respecto al horario original.

Del total de vuelos reprogramados por la compañía de bandera, sólo dos son internacionales, uno con destino a Santiago de Chile y otro a Montevideo.

A su vez, la empresa low cost JetSmart reprogramó 51 vuelos, en un esquema que se repetirá tanto mañana como pasado mañana, pero sin cancelaciones.

La empresa Flybondi, informó que, ante la continuidad de las medidas de fuerza, la compañía debió reprogramar parte de su operación correspondiente a los días 22, 23 y 24 de febrero, que  comprende 46 vuelos y afectan a 8.234 personas.

Los controladores aéreos protestan suspendieron los despegues de vuelos comerciales, carga y aviación para «garantizar la seguridad operacional de los vuelos en todo el país», según indicaron al anunciar la medida de fuerza.

Si bien aclararon que «las acciones gremiales no afectarán los servicios durante el inicio y el fin de semana largo de Carnaval para garantizar la importante fuente de ingresos para los sectores vinculados con el turismo y el descanso esperado por quienes planificaron sus viajes durante estas fechas». 

El secretario general de ATEPSA, Jonatan Doino, criticó que el Ministerio de Trabajo y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (Eana) «aún no han acercado ni una sola propuesta vinculada con los reclamos que atañen a la seguridad operacional y a la dotación que venimos reclamando».



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Marcelo Trujillo cuestionó la reforma laboral y alertó por la pérdida del poder adquisitivo


El titular de SOEESIT San Juan e integrante de la CGT, Marcelo Trujillo, esbozó un duro diagnóstico sobre la situación económica y laboral del país. En diálogo con Mundo Laboral SJ, cuestionó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, advirtió sobre la caída del consumo, el deterioro del salario y el impacto de la tecnología sobre el empleo privado. También anticipó definiciones políticas dentro de la CGT y destacó la recuperación del predio sindical de SOEESIT en la capital sanjuanina.

La movilización convocada por la CGT en Capital Federal volvió a poner en escena el creciente malestar del movimiento obrero frente al rumbo económico del Gobierno nacional. En ese clima de conflictividad, el secretario general del Sindicato de Empleados de las Telecomunicaciones de San Juan e integrante de la CGT Regional, Marcelo Trujillo, ofreció una lectura crítica sobre el presente laboral y social del país, con cuestionamientos a la reforma laboral, advertencias sobre el deterioro del poder adquisitivo y una fuerte preocupación por el futuro del empleo privado.

El dirigente sindical consideró que la convocatoria realizada por la central obrera tuvo una participación significativa y sostuvo que la manifestación buscó enviar un mensaje político claro a la administración nacional. “Esperemos que sea la punta visible para que el Gobierno entienda que los cambios que se han hecho no son lo mejor”, expresó, en referencia al paquete de reformas impulsadas desde la Casa Rosada.

En su análisis, Trujillo remarcó que la disputa judicial alrededor de la reforma laboral continúa abierta y defendió la necesidad de preservar derechos históricos conquistados por los trabajadores. Vacaciones, horas extra y garantías laborales forman parte —según advirtió— de un conjunto de conquistas que hoy atraviesan un período de incertidumbre.

El referente gremial también hizo foco en la irrupción de sectores empresariales y corporativos dentro del debate laboral. La reciente intervención de la Sociedad Rural en defensa de la reforma libertaria, señaló, demuestra que existen intereses diversos y contrapuestos alrededor del nuevo esquema económico. Sin embargo, relativizó que el conjunto del empresariado acompañe plenamente esas medidas y aseguró que muchos sectores productivos tampoco observan beneficios concretos.

“Hay empresarios de servicios y de la industria que dicen que estas reformas no les convienen”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de construir consensos que contemplen tanto la sustentabilidad empresarial como la protección del trabajador.

Más allá de la discusión normativa, el dirigente fijó un diagnóstico severo sobre la realidad cotidiana de las familias argentinas. Para Trujillo, la desaceleración inflacionaria exhibida por el Gobierno no se traduce en una mejora real del bolsillo y responde, en gran medida, a la caída abrupta del consumo.

“El trabajador no gana lo suficiente para consumir. Si no hay consumo, no hay movimiento económico”, sostuvo. Desde su mirada, los incrementos constantes en combustibles, alimentos, servicios y productos esenciales terminan neutralizando cualquier mejora estadística.

La crítica apuntó especialmente contra los índices oficiales de inflación y de costo de vida. Trujillo consideró que las mediciones actuales no reflejan la realidad que atraviesan los hogares y advirtió sobre un progresivo deterioro en la calidad alimentaria de la población. En ese sentido, describió un panorama donde muchas familias se ven obligadas a reducir el acceso a proteínas, lácteos y otros productos básicos ante la pérdida sostenida de capacidad adquisitiva.

El sindicalista también vinculó la situación económica con el cierre de empresas y la creciente fragilidad del empleo privado. Allí apareció uno de los puntos más sensibles de su exposición: el impacto de la tecnología sobre los puestos de trabajo tradicionales.

Desde la experiencia concreta del sector de telecomunicaciones, Trujillo reconoció que muchas tareas históricas están siendo reemplazadas por nuevas herramientas y automatizaciones. Frente a ese fenómeno, sostuvo que el desafío sindical ya no pasa únicamente por la negociación salarial, sino también por la reconversión laboral y la preservación de las fuentes de empleo.

“No se puede tomar decisiones sin mirar la realidad de los trabajadores”, dejó entrever al explicar las dificultades que atraviesan los gremios privados a la hora de impulsar medidas de fuerza prolongadas en un contexto de despidos, retiros voluntarios y reducción de planteles.

La preocupación, explicó, no se limita a las condiciones salariales inmediatas. También involucra la supervivencia misma de determinadas actividades laborales frente al avance tecnológico y los nuevos esquemas de productividad empresarial.

En este simultaneo, Trujillo confirmó que la CGT Regional San Juan aguarda definiciones de la conducción nacional para avanzar en el cronograma de renovación de autoridades. Según indicó, el reordenamiento interno de las seccionales dependerá de las disposiciones que emanen desde la central obrera nacional tras los recientes cambios de mandato.

En el plano local, el dirigente aprovechó la entrevista para destacar la recuperación del predio de SOEESIT, ubicado sobre calle General Acha a metros de calle Belgrano, en la capital sanjuanina. Explicó que el espacio permaneció durante décadas prácticamente abandonado y que su recuperación fue posible gracias al aporte de los afiliados y al trabajo sostenido del gremio.

La reinauguración del lugar, concretada recientemente durante las celebraciones por el Día del Trabajador de las Telecomunicaciones, forma parte —según explicó— de una política destinada a fortalecer los espacios de contención y recreación para los afiliados en un período económico especialmente complejo.

Las declaraciones de Trujillo reflejan el momento de redefinición que atraviesa buena parte del sindicalismo argentino. Entre la presión económica, la discusión por las reformas estructurales, el avance tecnológico y la caída del poder adquisitivo, la dirigencia gremial intenta sostener su capacidad de representación en un país donde el empleo formal y el consumo aparecen cada vez más debilitados.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de las paritarias o los reclamos sectoriales. El debate de fondo, según dejó expuesto el dirigente sanjuanino, atraviesa el modelo productivo, la distribución del ingreso y el lugar que ocuparán los trabajadores en una economía cada vez más exigente y desigual.

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Paro bancario con foco en el Banco Central y el Hipotecario: el gremio convoca a un cese nacional

La Asociación Bancaria anunció un paro nacional para el 13 de mayo en las últimas horas de atención al público, en rechazo a despidos y al cierre de dependencias en el Banco Central y el Banco Hipotecario. El sindicato advierte sobre el impacto laboral y territorial de las medidas.

La conducción de la Asociación Bancaria, liderada por Sergio Palazzo, resolvió intensificar su plan de acción gremial con una nueva medida de fuerza de alcance nacional. El paro, previsto para el miércoles 13 de mayo durante las últimas tres horas de atención al público, se inscribe en una disputa que suma episodios y que tiene como eje decisiones adoptadas en el Banco Central de la República Argentina y en el Banco Hipotecario.

La organización sindical sostiene que las medidas implementadas por ambas entidades responden a un proceso de reducción de estructuras que compromete fuentes de trabajo y altera el funcionamiento del sistema financiero en distintas regiones. En el caso del Banco Central, el foco está puesto en la decisión de cerrar 12 de las 21 tesorerías regionales, una reconfiguración que, según el gremio, pone en riesgo al menos 32 puestos laborales y afecta la operatoria en el interior del país.

Desde la entidad gremial subrayan que la eliminación de estas dependencias no sólo implica una pérdida de empleo, sino también una modificación en la capilaridad del sistema financiero, con posibles consecuencias para economías locales que dependen de estos circuitos. En ese sentido, advierten que la centralización de funciones podría debilitar la presencia institucional en plazas alejadas de los grandes centros urbanos.

El conflicto no es nuevo. El pasado 27 de abril, La Bancaria llevó adelante un paro de 24 horas como señal de protesta y, posteriormente, participó en instancias formales de negociación en el ámbito de la Secretaría de Trabajo. Sin embargo, las conversaciones no lograron acercar posiciones. Según el sindicato, las autoridades mantuvieron una postura inflexible, lo que derivó en la profundización de las medidas gremiales y en la declaración de un estado de alerta y movilización en todo el territorio.

En este punto, la situación en el Banco Hipotecario suma otro frente de presión. El gremio denuncia despidos que considera injustificados y un proceso sostenido de cierre de sucursales. Estas decisiones, afirman, repercuten tanto en los trabajadores como en los usuarios del sistema, al reducir la cobertura y el acceso a servicios financieros en distintas localidades.

La conducción sindical plantea que no aceptará políticas de ajuste que impliquen recortes de personal o deterioro en las condiciones laborales. En esa línea, exige garantías de continuidad para los empleados afectados y reclama la apertura de instancias de diálogo con respuestas concretas.

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Advierten que tres de cada cuatro rutas nacionales presentan deterioro crítico

Un informe impulsado por sectores técnicos, sindicales y asociaciones de usuarios señala que cerca del 75% de la red vial nacional se encuentra en estado regular o malo. La advertencia pone el foco en la seguridad, la inversión pública y el rol del Estado.

La infraestructura vial argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Un relevamiento difundido por organizaciones vinculadas al sector advierte que aproximadamente tres de cada cuatro rutas nacionales presentan condiciones deficientes, un registro que enciende señales de alarma en torno a la seguridad de quienes transitan a diario por estos corredores estratégicos.

El diagnóstico, respaldado por trabajadores, especialistas y asociaciones de usuarios, atribuye el deterioro a la interrupción de obras y a la reducción de tareas de conservación básica. Según sostienen, la falta de intervención sostenida aceleró el desgaste de la red, afectando tanto la transitabilidad como los estándares de seguridad. La consecuencia inmediata —advierten— es una mayor exposición a siniestros, especialmente en tramos donde el deterioro del pavimento, la señalización insuficiente y la ausencia de mantenimiento configuran un riesgo permanente.

En este punto, se conformó un espacio multisectorial que reúne a empleados de Vialidad Nacional, técnicos de organismos vinculados al transporte y la seguridad vial, junto a familiares de víctimas y usuarios autoconvocados. El objetivo es visibilizar la situación y promover un abordaje integral que permita revertir el cuadro actual. La iniciativa incluye la participación de trabajadores de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, entre otros actores con injerencia directa en la materia.

Desde estos sectores también surgieron cuestionamientos a la expansión de esquemas de concesión mediante peajes. Si bien reconocen la necesidad de financiamiento, plantean que este modelo no resuelve los problemas estructurales de la red y puede profundizar desigualdades territoriales. En particular, advierten que la lógica de rentabilidad podría relegar tramos menos transitados pero igualmente esenciales para la conectividad regional, consolidando un sistema fragmentado y con cobertura desigual.

Otro de los ejes de preocupación es el debilitamiento de organismos públicos clave. Referentes sindicales sostienen que la reducción de capacidades operativas y técnicas limita la posibilidad de planificar, ejecutar y controlar políticas viales de largo alcance. Esta situación, afirman, impacta de manera directa en la prevención de accidentes y en la calidad de los servicios asociados al transporte.

La problemática será expuesta este jueves 7 de mayo a las 12 en la sede del Sindicato de Empleados Viales Nacionales (SEVINA), en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, junto a representantes sindicales y organizaciones del sector, presentará un diagnóstico detallado y un conjunto de propuestas orientadas a atender la emergencia. Bajo la consigna “en defensa de la vida”, los convocantes buscarán instalar el tema en la agenda pública y reclamar definiciones concretas.

Más allá de las diferencias en torno a los modelos de gestión, existe un consenso amplio respecto de la necesidad de intervenir con urgencia. La red vial no solo es un componente esencial para la circulación de bienes y personas, sino también un factor determinante en la reducción de la siniestralidad. Su estado, por lo tanto, trasciende la discusión técnica y se inscribe en el terreno de las políticas públicas prioritarias.

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