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ADICUS viene trabajando desde hace tiempo en la comunicación institucional para que los docentes interinos con cincos años de antigüedad puedan pasar a titulares.


Así lo afirman integrantes de la actual comisión directiva de ADICUS, conformada por profesionales universitarios como Jaime Barcelona, Emilio Furlán, Walter Vera, que acompañados por delegados universitarios y preuniversitarios trabajaron en conjunto para que el docente de la UNSJ esté totalmente informado.

Según el registro de ADICUS, son 1200 los docentes que podrían efectivizar por el artículo 73, lo que para actual gestión es una buena medida para festejar.

A través de charlas, reuniones organizadas por el gremio universitario, se abordó para comunicar y seguir profundizando el tema del art 73, que es un es un artículo del convenio colectivo de trabajo que establece que la Universidad Nacional de San Juan tiene que garantizar los mecanismos de regularización o efectivización para los interinos con 5 años de antigüedad o más.

Actualmente, más de 600 docentes ya realizaron su inscripción por mesa de entradas de su unidad académica la solicitud acordada en el acta paritaria número 64.

Es por ello que aún continúan desarrollando reuniones, como la realizada ayer en la Escuela de Música en la que se llevó adelante una reunión con sus integrantes e intercambiaron información sobre la importancia del arte 73 del Convenio Colectivo de Trabajo y cómo debe proceder el docente de la UNSJ a titularizar su cargo.

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Alerta en el Banco Central: clausuran 12 sedes y crece la preocupación en las provincias

La decisión del Directorio del Banco Central de la República Argentina, encabezado por Santiago Bausili, afecta sedes clave en todo el país. El gremio La Bancaria denuncia pérdida de capacidades operativas, riesgo laboral y debilitamiento del control financiero fuera del Área Metropolitana.

El cierre de 12 agencias regionales del Banco Central de la República Argentina abre una nueva fase en la reconfiguración del organismo monetario. La medida, que impacta de forma directa sobre 32 trabajadores, alcanza a dependencias ubicadas en Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Formosa, La Rioja, Paraná, Posadas, Río Cuarto, Río Gallegos, Río Grande, Salta, San Juan y Santa Rosa.

Desde la conducción del Central justificaron la decisión en la transformación del sistema financiero: menor uso de efectivo, expansión de los pagos digitales y mayor bancarización. Bajo ese diagnóstico, sostienen que resulta necesario “adecuar la estructura operativa” a una nueva lógica de funcionamiento.

Sin embargo, la medida encontró una rápida respuesta del sindicato La Bancaria, que encuadró el cierre dentro de un proceso más amplio de reducción del organismo. Para el gremio, no se trata solo de una reorganización técnica, sino de un recorte que erosiona capacidades construidas durante décadas.

El núcleo del conflicto excede lo estrictamente laboral. Las agencias regionales cumplen funciones críticas: distribución de billetes y monedas, provisión de efectivo a entidades financieras, compensación interbancaria, custodia y supervisión operativa. Su desaparición plantea interrogantes concretos sobre cómo se sostendrá ese entramado en territorios alejados de los grandes centros urbanos.

El impacto resulta especialmente sensible en la Patagonia. El cierre de sedes en Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Río Grande deja a la región sin presencia directa del Banco Central, lo que podría traducirse en mayores costos logísticos, demoras en la provisión de efectivo y una dependencia creciente de centros operativos distantes.

En ese sentido, emerge otro foco de tensión: la posibilidad de traslados compulsivos. Desde el gremio advierten que esa alternativa desconoce las realidades personales y familiares de los trabajadores, y reclaman garantías de estabilidad laboral en un contexto de incertidumbre creciente.

El cierre de agencias no puede leerse de forma aislada. Se inscribe en una discusión más profunda sobre el rol del Banco Central de la República Argentina dentro del esquema económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, quien ha planteado en reiteradas ocasiones la necesidad de reformular —e incluso eliminar— la institución.

Aunque no existe un plan integral público que detalle esa transformación, la reducción territorial aparece como un indicio concreto de cambio de paradigma: de un Banco con presencia federal activa a una estructura más concentrada y posiblemente más dependiente de la digitalización financiera.

El interrogante de fondo es si esa transición puede sostenerse sin afectar el funcionamiento cotidiano de la economía real. En amplias regiones del país, el efectivo continúa siendo un instrumento central, especialmente en economías informales, zonas rurales o localidades con menor acceso a servicios bancarios digitales.

La decisión de cerrar agencias del Banco Central de la República Argentina abre un doble frente de conflicto: por un lado, el laboral, con 32 trabajadores en situación de vulnerabilidad; por otro, el operativo, con dudas crecientes sobre la capacidad del Estado para garantizar el control y la distribución del efectivo en todo el territorio.

En un país con fuertes asimetrías regionales, la retirada del Banco Central del interior no es solo una cuestión administrativa. Es, sobre todo, una señal política y económica que reconfigura el vínculo entre el sistema financiero y las provincias, con consecuencias que aún están por medirse.

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Ajuste en el Correo Argentino: menos trabajadores y cierre de oficinas en el interior sanjuanino

La reestructuración del Correo Argentino comienza a mostrar efectos concretos en el interior del país. En San Juan, el proceso de ajuste ya se traduce en una reducción significativa del personal y en el cierre de oficinas que cumplen un rol clave en comunidades alejadas.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la plantilla de trabajadores en la provincia pasó de aproximadamente 200 empleados a unos 160, lo que implica una merma cercana al 20%. La cifra refleja una tendencia de retracción que, según denuncian los gremios, se replica a nivel nacional.

La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) confirmó además que a fines de marzo cerrará la sucursal ubicada en el departamento San Martín. La oficina, situada sobre avenida Domingo Sarmiento, quedará fuera de funcionamiento y el único trabajador que se desempeña allí será reubicado en otra dependencia.

Víctor Ortega, dirigente del gremio, describió el escenario como “muy malo”, al vincular la reducción del personal con el deterioro del poder adquisitivo y la caída de la actividad. “Están quedando muy pocos trabajadores”, advirtió, al tiempo que subrayó el impacto que tendrá el cierre en la comunidad local.

La clausura de la sucursal implica la pérdida de servicios esenciales para la población: envío de correspondencia, cartas documento, telegramas, paquetería a través del sistema PAQ.AR y logística vinculada al comercio electrónico. También dejará de funcionar como punto de retiro de compras online, pago de servicios, gestión de oficios judiciales y trámites administrativos, lo que profundiza el aislamiento de la zona.

El caso de San Martín no es aislado. Ortega señaló que ya se han cerrado otras oficinas en la provincia, como la del departamento Angaco, en una dinámica que reduce la presencia territorial del correo estatal y limita el acceso a servicios básicos en localidades periféricas.

A nivel nacional, un informe del Centro de Economía Política Argentina ubica al Correo Argentino como la empresa estatal con mayor cantidad de desvinculaciones desde el inicio de la actual gestión, con un total de 5.284 bajas.

El proceso de ajuste en el Correo Argentino no solo redefine la estructura interna de la empresa, sino que también impacta directamente en el tejido social de las comunidades más alejadas. La reducción de personal y el cierre de oficinas exponen una problemática creciente entre la racionalización del gasto y la función estratégica de un servicio público que, en vastas regiones del país, continúa siendo un nexo indispensable para la integración territorial.

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Abel Furlán fue reelecto al frente de la UOM en medio de tensión judicial

Abel Furlán fue reelecto este miércoles como secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) tras imponerse con una amplia mayoría en el Congreso Electoral nacional. El dirigente obtuvo 215 de los 270 votos emitidos, consolidando así su continuidad al frente del gremio por un nuevo período de cuatro años.

La votación se llevó a cabo en el Hotel Sindical de San Telmo con la participación de representantes de 53 seccionales de todo el país. Sobre un total de 276 electores habilitados, asistieron 270, lo que evidenció un alto nivel de participación. Furlán recibió el respaldo de 48 seccionales, mientras que cinco —Capital, San Nicolás, Villa Constitución, Santa Fe y La Plata— se manifestaron en contra.

En la misma jornada también se definió la nueva conducción adjunta: Daniel Daporta, titular de la seccional Avellaneda, fue elegido como secretario adjunto nacional en reemplazo de Naldo Brunelli.

Tras conocerse los resultados, Furlán buscó darle un tono institucional al triunfo: sostuvo que no se trata de una victoria personal sino de la organización, y remarcó la necesidad de defender el empleo, la industria nacional y el poder adquisitivo de los trabajadores en un contexto económico adverso.

Conflicto judicial y decisión política

La reelección, sin embargo, quedó atravesada por una fuerte controversia judicial. La Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había ordenado el martes la suspensión del acto electoral, en el marco de una causa impulsada por la Lista Naranja de la seccional Campana, que denunció presuntas irregularidades en ese distrito.

El tribunal —integrado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González— fundamentó la medida en la existencia de “verosimilitud en el derecho” y en el “peligro en la demora”, al considerar que el resultado del proceso podía verse afectado por las denuncias. Además, dispuso que se preservara todo el material electoral y que no se avanzara con la proclamación de autoridades vinculadas a la seccional cuestionada.

Pese a esta resolución, la conducción nacional de la UOM decidió avanzar con el Congreso Electoral tal como estaba previsto, lo que configura un escenario de tirantez entre el gremio y la Justicia laboral.

El episodio expone una doble dimensión del conflicto: por un lado, la solidez interna de la conducción de Furlán, respaldada por una amplia mayoría de seccionales; por otro, la fragilidad institucional que se abre al desconocer una orden judicial. La decisión de avanzar con la elección puede interpretarse como un gesto político hacia adentro del gremio, pero también como un factor que podría escalar el conflicto en el plano legal.

En un clima de retracción industrial, caída del empleo y presión sobre las paritarias, la UOM se encuentra en una encrucijada donde la conducción busca reafirmar liderazgo mientras enfrenta cuestionamientos formales que podrían derivar en nuevas disputas judiciales.

La reelección de Furlán consolida su liderazgo en uno de los sindicatos industriales más relevantes del país, pero lo hace bajo una sombra de conflicto que trasciende lo electoral. La presión entre legitimidad interna y legalidad externa abre un capítulo incierto para la UOM, donde el resultado dependerá tanto de la evolución judicial como de la capacidad del gremio para sostener cohesión en un panorama económico y político complejo.

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