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La propuesta surge en el marco de los esfuerzos del gobierno para reducir personal y achicar la estructura del Estado. Según Sturzenegger, la intención es que «los empleados que se encuentren en planta permanente pero sean afectados por la restructuración puedan insertarse en el sector privado formal».

El plan contempla que el personal no reubicado en otras áreas estatales reciba capacitación o desarrolle tareas en otro organismo durante 12 meses, con goce de sueldo. Pasado este período, si el trabajador no consigue empleo en el sector privado, será despedido con indemnización. «Vamos a hacer un esquema para que en esos 12 meses el trabajador pueda ir a una empresa privada y le diga: ‘Probame’. Y esa plata, esos 12 meses, se la vamos a dar a la empresa», explicó Sturzenegger en declaraciones a Radio Mitre.

Simultáneamente, Sturzenegger trabaja en la eliminación o reforma de alrededor de 60 organismos públicos, los cuales serán eliminados, reducidos o fusionados con otras áreas. Entre los organismos que podrían ser afectados se encuentran el Instituto Nacional de Juventudes (INJUVE), el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).

Aunque los fundamentos para estas reformas aún no se han oficializado, se basarían en la idea de que estos organismos «no tienen un fin necesario para la función pública» o fueron utilizados de manera irregular durante administraciones anteriores. «En lugar de sanearlas, el Gobierno se dispone a suprimirlas», indicó una fuente cercana al Ejecutivo.

La Casa Rosada había anunciado el cierre del INADI en febrero como parte de una política «integral» de «desmantelamiento de diferentes institutos» considerados innecesarios. Sin embargo, la implementación de estas medidas está sujeta a la articulación de un decreto y la coordinación con los respectivos ministros o secretarios de las áreas afectadas.

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YPF volvió a aumentar los combustibles y el litro ya supera los $2.300 en San Juan

La petrolera estatal aplicó una nueva actualización del 1% en los combustibles en todas las estaciones del país. En San Juan, el incremento ya se refleja en los surtidores y elevó los valores de las naftas y el gasoil. Desde la compañía sostienen que continuará vigente el mecanismo de estabilidad destinado a amortiguar las fluctuaciones internacionales del petróleo.

La medida, confirmada por el presidente de Horacio Marín, ya impactó en la provincia, donde el ajuste representó una suba cercana a los 19 pesos por litro, dependiendo del tipo de combustible.

Con esta actualización, el valor de la nafta Súper quedó fijado en $2.138, mientras que la Infinia alcanzó los $2.328. En el segmento del gasoil, el Diesel 500 pasó a costar $2.241 y el Infinia Diesel trepó hasta los $2.418.

La nueva modificación se produce en un momento de permanente presión sobre los costos energéticos y de seguimiento constante de las variables internacionales vinculadas al mercado petrolero. Desde la compañía señalaron que el ajuste responde a un esquema de revisión técnica basado en la evolución de la oferta, la demanda y el comportamiento del barril Brent, referencia clave para la industria hidrocarburífera.

En este sentido, la empresa ratificó la continuidad del denominado “buffer de precios”, un mecanismo diseñado para evitar traslados abruptos al consumidor cuando se producen movimientos bruscos en el mercado internacional del crudo. La decisión extiende por al menos 45 días más el esquema de estabilidad que había comenzado a implementarse a principios de abril.

A través de su cuenta oficial en X, Marín sostuvo que durante este período la petrolera no trasladará automáticamente las oscilaciones repentinas del Brent a los surtidores, aunque aclaró que continuarán vigentes las actualizaciones vinculadas al resto de las variables que integran la estructura de precios.

La determinación de YPF vuelve a posicionar el debate sobre el costo de los combustibles en el centro de la escena económica, especialmente por el impacto directo que tiene sobre el transporte, la logística y el precio final de bienes y servicios. En provincias como San Juan, donde las distancias y el transporte terrestre tienen fuerte incidencia en la actividad cotidiana, cada modificación en los surtidores repercute de manera inmediata sobre el consumo y la dinámica comercial.

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Se levantó el paro de colectivos en San Juan y habrá servicio normal en toda la provincia

La Unión Tranviarios Automotor levantó la medida de fuerza prevista para este jueves luego de alcanzar un entendimiento con las empresas nucleadas en ATAP por diferencias salariales, viáticos y sumas adeudadas. El acuerdo establece un esquema de pagos escalonado hasta junio y garantiza el funcionamiento normal del transporte público en toda la provincia.

La resolución llegó tras una reunión mantenida entre representantes sindicales y empresarios del transporte de corta y media distancia, en la que se terminó de definir un esquema de cancelación de deudas acumuladas vinculadas a salarios, viáticos y otros conceptos pendientes.

De esta manera, la RedTulum funcionará con total normalidad y miles de usuarios evitarán una jornada de incertidumbre que amenazaba con paralizar el servicio en toda la provincia.

El entendimiento contempla un cronograma de pagos escalonado que comenzará este viernes 15 de mayo. Según lo acordado, las empresas deberán cancelar la totalidad de las diferencias salariales correspondientes al mes de abril, incluyendo antigüedad y adicionales contemplados en la liquidación de los trabajadores.

La segunda etapa quedó fijada para el 29 de mayo. En esa fecha se abonarán diferencias salariales adeudadas desde enero, junto con montos pendientes de viáticos y una suma extraordinaria de 100 mil pesos para los choferes.

El esquema finalizará el próximo 10 de junio, cuando las empresas completen el pago de las diferencias correspondientes a febrero, nuevos conceptos vinculados a viáticos, otra suma extraordinaria de 100 mil pesos y el reintegro del día descontado por el paro nacional realizado semanas atrás.

El conflicto había escalado durante los últimos días a raíz de demoras en el cumplimiento de compromisos salariales asumidos por las empresas, situación que derivó en advertencias de paro y en un estado de constante presión dentro del sector.

No obstante, la convocatoria de urgencia realizada por ATAP y la intervención del Consejo Directivo Nacional de la UTA terminaron resultando determinantes para acercar posiciones y alcanzar una salida negociada.

El comunicado difundido por la seccional sanjuanina lleva la firma de la Junta Ejecutiva y del secretario general del gremio, Héctor Marcelo Maldonado, quien destacó el acompañamiento de la conducción nacional durante las negociaciones.

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La CGT logró que se revise el fallo que reactivó la reforma laboral del Gobierno

La Justicia habilitó la apelación presentada por la CGT contra el fallo que dejó sin efecto la cautelar que suspendía parte de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El expediente será revisado por la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que deberá resolver si mantiene vigente la normativa o si vuelve a frenar sus artículos más cuestionados.

La disputa judicial por la reforma laboral sumó un nuevo episodio y volvió a colocar en el centro de la escena el enfrentamiento entre el Gobierno nacional y el movimiento sindical. La jueza Macarena Marra Giménez concedió el recurso de apelación presentado por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la resolución que había dejado sin efecto la medida cautelar que suspendía gran parte de la ley. Con esa decisión, el expediente será elevado a la Cámara Contencioso Administrativo Federal, tribunal que ahora tendrá la responsabilidad de definir el futuro inmediato de uno de los proyectos más sensibles de la administración libertaria.

La resolución judicial representa mucho más que un trámite procesal. En términos políticos y económicos, la discusión sobre la reforma laboral se transformó en uno de los principales frentes de conflicto entre el oficialismo y las organizaciones gremiales. Mientras el Ejecutivo sostiene que la iniciativa apunta a “modernizar” el mercado de trabajo, flexibilizar estructuras y promover la generación de empleo formal, desde la CGT denuncian que detrás de esa narrativa se esconde un profundo retroceso en materia de derechos laborales y protección sindical.

El conflicto se intensificó luego de que una cautelar judicial suspendiera temporalmente los artículos más controvertidos de la norma. Aquella medida había significado un fuerte revés para la estrategia oficial, ya que bloqueó parcialmente la entrada en vigencia de aspectos considerados centrales dentro del esquema de desregulación laboral impulsado por el Gobierno. Sin embargo, semanas más tarde, otro fallo dejó sin efecto esa suspensión y permitió que buena parte de la reforma comenzara a aplicarse nuevamente.

Ese cuadro encendió las alarmas dentro de la central obrera, que reaccionó rápidamente con una apelación destinada a recuperar la vigencia de la cautelar original. Ahora, tras la decisión de Marra Giménez de conceder el recurso, el expediente avanzará hacia una instancia superior donde la discusión jurídica adquiere una dimensión determinante para el futuro del esquema laboral argentino.

En el plano sindical, la reforma es interpretada como un avance directo sobre conquistas históricas del movimiento obrero. La CGT cuestiona especialmente los cambios vinculados a indemnizaciones, modalidades de contratación, período de prueba y mecanismos de negociación colectiva. Según sostienen desde la conducción cegetista, la normativa consolida un modelo de precarización que debilita la estabilidad laboral y reduce la capacidad de defensa de los trabajadores frente al poder empresario.

Del otro lado, el Gobierno defiende la iniciativa como una herramienta indispensable para corregir distorsiones estructurales del mercado laboral argentino. Funcionarios nacionales argumentan que el actual esquema normativo desalienta la contratación formal, incrementa la litigiosidad y obstaculiza la llegada de inversiones. Bajo esa lógica, la reforma es presentada como una pieza central dentro del programa económico orientado a desregular la actividad privada y reducir costos laborales.

La decisión de habilitar la apelación no implica todavía una definición sobre el fondo del planteo. La Cámara Contencioso Administrativo Federal deberá analizar si la cautelar que frenaba parcialmente la reforma fue levantada de manera correcta o si corresponde restablecerla hasta que exista una sentencia definitiva. Mientras tanto, la legislación continuará vigente en la mayoría de sus disposiciones, manteniendo abierto un escenario de incertidumbre tanto para sindicatos como para empresas y trabajadores.

Especialistas en derecho laboral advierten que el expediente podría derivar en un prolongado recorrido judicial. La complejidad constitucional del caso, sumada al fuerte impacto político y económico de la normativa, anticipa una discusión que probablemente exceda el ámbito de la Cámara y termine, eventualmente, en la Corte Suprema de Justicia.

La conflictividad sindical lejos está de disiparse. La CGT ya anticipó que mantendrá la presión política y las medidas de fuerza contra el programa económico oficial, mientras busca consolidar alianzas con otros sectores gremiales, sociales y universitarios que vienen manifestando rechazo al ajuste impulsado por la Casa Rosada. El Gobierno, por su parte, interpreta la continuidad del proceso judicial como una oportunidad para fortalecer la legitimidad institucional de la reforma y ratificar el rumbo elegido.

La resolución que adopte la Cámara Contencioso Administrativo Federal tendrá consecuencias inmediatas. Si el tribunal decide restituir la cautelar —un panorama que hoy aparece complejo pero no descartado— los artículos más cuestionados volverán a quedar suspendidos. En cambio, si confirma la vigencia de la reforma, el Gobierno consolidará una de sus principales apuestas estructurales y la CGT quedará obligada a escalar el litigio hacia la Corte Suprema.

Más allá del desenlace jurídico, el caso ya expone una discusión de fondo sobre el modelo laboral que atravesará a la Argentina en los próximos años. Entre la lógica de flexibilización que impulsa el oficialismo y la defensa de derechos históricos que enarbola el sindicalismo, la Justicia quedó situada en el centro de una pulseada que combina intereses económicos, presiones políticas y el futuro de millones de trabajadores.

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