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Mientras el presidente Javier Milei sostuvo ante el Congreso que “la tasa de desempleo cayó”, los datos de la seguridad social y la sucesión de cierres empresariales configuran un escenario opuesto: más de 105 mil asalariados registrados menos en el último año y casi 300 mil desde diciembre de 2023. Córdoba, Catamarca, Tucumán, San Luis y la Ciudad de Buenos Aires concentran algunos de los casos más emblemáticos de una crisis que atraviesa sectores estratégicos.

La fotografía del empleo formal muestra una contracción persistente que contrasta con el optimismo oficial. Según registros del sistema previsional, sólo en el último año se destruyeron 105.174 puestos asalariados, cifra que eleva la pérdida acumulada desde diciembre de 2023 a casi 300 mil trabajadores registrados.

Más allá de la discusión estadística, la economía real expone señales inequívocas: persianas que bajan, líneas de producción paralizadas y centenares de familias que quedan a la deriva en múltiples provincias. La crisis no distingue rubros: metalmecánica, textil, calzado, minería y comercio aparecen atravesados por la misma dinámica contractiva.

Córdoba: industria en retroceso

En Córdoba, uno de los distritos más afectados junto a Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, se confirmó el cierre de la histórica fábrica de retenes SCAR, con más de medio siglo de actividad en la capital provincial.

También anunció su retirada la alemana ZF, fabricante de amortiguadores radicada en San Francisco, que despidió a 43 trabajadores. En ambos casos, las empresas atribuyeron la decisión al impacto de la apertura importadora y a la caída del mercado interno.

El cuadro se agrava con la situación de Metalfor, productora de maquinaria agrícola con plantas en Marcos Juárez y Noetinger. Sus 600 empleados iniciaron un paro por el pago incompleto de salarios y temen un desenlace similar al de la cooperativa Pauny, que ingresó en concurso de acreedores y suspendió su producción durante enero.

Tucumán y San Luis: cierres sin aviso y deudas salariales

En Tucumán, la tradicional fabricante de bolsas industriales Panpack bajó la persiana de su planta en Los Nogales sin notificación formal previa, dejando a 75 operarios sin empleo. En su mejor momento había superado los 300 trabajadores.

En San Luis, la minera Mastar Laja, perteneciente al grupo británico SSQ, despidió a 54 empleados en Juana Koslay. La firma acumulaba deudas salariales desde octubre de 2025 y anunció que dejará de invertir en el país, ofreciendo abonar apenas el 60% de las indemnizaciones en 12 cuotas. El caso resulta especialmente significativo en un sector que el Presidente había señalado como uno de los motores capaces de generar hasta un millón de nuevos empleos.

Catamarca: textil y calzado en emergencia

En Catamarca cerró la fábrica de calzados Dabra, dejando a 23 trabajadores sin empleo y sin el pago íntegro de indemnizaciones, pese a no contar con Procedimiento Preventivo de Crisis aprobado. La provincia también sufrió el cierre de la fabricante de electrodomésticos NEBA, con 56 despidos.

Pero el impacto más severo se concentra en el sector textil. La firma VVC enfrenta paros por deudas salariales y amenaza de cesantías, mientras Algodonera Avellaneda, con casi 400 empleados y plantas en varias provincias, atraviesa una profunda cesación de pagos. La compañía acumula cientos de millones de pesos en deudas por indemnizaciones y acuerdos pendientes, además de compromisos posconcursales que complican cualquier intento de reactivación.

Ciudad de Buenos Aires: caída del consumo y cierre de locales

En la Ciudad de Buenos Aires, la emblemática textil Cocot y Dufour, con planta en Parque Chas, anunció su cierre y dejó a 140 trabajadores en la calle. La firma ya había reducido su dotación desde los 500 empleados que supo tener en su apogeo.

También la distribuidora Beer Market, con 20 locales en la capital y zona norte del conurbano, cesó operaciones y despidió a 330 empleados. Según denunciaron los trabajadores, la empresa se niega a pagar las indemnizaciones completas y ofrece compensaciones muy por debajo de lo establecido por ley.

Un patrón que se repite

Los casos comparten rasgos estructurales: caída del consumo interno, apertura de importaciones que presiona sobre la producción local, dificultades de financiamiento y empresas que optan por el cierre o la reducción drástica de personal como mecanismo de ajuste.

Mientras el discurso oficial enfatiza indicadores agregados, la trama productiva muestra señales de deterioro que impactan directamente sobre el empleo formal, el tejido industrial y las economías regionales. La pérdida de puestos registrados no sólo implica menos ingresos para miles de hogares, sino también menor recaudación y mayor fragilidad social.

La discusión de fondo trasciende la coyuntura estadística: el interrogante es si la actual orientación económica logrará reconvertir la matriz productiva sin dejar en el camino a sectores estratégicos y miles de trabajadores, o si la contracción industrial terminará consolidando un modelo con menor densidad laboral y mayor dependencia externa.

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San Juan pone en marcha un programa de 2.240 viviendas con financiamiento internacional

El gobernador confirmó el inicio de la firma de contratos con empresas constructoras para levantar viviendas a través del Instituto Provincial de la Vivienda. La iniciativa se integra al programa de inversión pública que cuenta con financiamiento del Bono San Juan por US$600 millones.

El Gobierno provincial comenzó a firmar contratos con empresas constructoras para avanzar con 2.240 viviendas distribuidas en 30 nuevos barrios, según anunció el gobernador Marcelo Orrego. La iniciativa amplía la cartera habitacional provincial y busca generar empleo en la construcción, aunque todavía no se informaron las ubicaciones de los emprendimientos ni el calendario de ejecución.

El primer mandatario comunicó la medida a través de sus redes sociales y vinculó el desarrollo de los nuevos complejos con el acceso a la casa propia y la generación de trabajo. La ejecución estará a cargo del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), en una etapa que deberá traducir los acuerdos con las empresas en obras concretas.

El programa se inscribe en el esquema de inversión pública asociado al Bono San Juan, la emisión internacional de deuda por US$600 millones concretada el 24 de septiembre. La colocación recibió ofertas por US$1.037 millones de 67 fondos e inversores y se cerró con una tasa de cupón anual del 9,55%, con vencimiento en 2035. Los recursos están destinados a una cartera de infraestructura que incluye, además de viviendas, obras viales, hídricas, energéticas y de saneamiento.

La autorización legislativa para avanzar con operaciones de crédito público por hasta US$600 millones había sido aprobada el 4 de junio de 2026, con 23 votos afirmativos y 12 negativos.

La emisión permitió al Ejecutivo provincial disponer de una fuente de financiamiento para impulsar inversiones de mayor escala, cuyo impacto dependerá del ritmo de ejecución y de la asignación efectiva de los fondos.

La construcción de los 30 barrios podría movilizar empresas, trabajadores y proveedores de materiales y servicios. Sin embargo, el alcance económico del anuncio estará ligado a los plazos de obra, la contratación de mano de obra y la continuidad de los desembolsos.

Por el momento, el Gobierno no detalló dónde se levantarán las viviendas, cuándo comenzarán los trabajos ni cuáles serán las condiciones de inscripción y adjudicación. Esos datos serán centrales para determinar cómo podrán acceder las familias interesadas y en qué plazos se incorporarán las nuevas unidades al parque habitacional sanjuanino.

Orrego presentó el proyecto como parte de su apuesta por combinar infraestructura y desarrollo social. El desafío inmediato será convertir la firma de los contratos en obras verificables y establecer un cronograma que permita conocer cuándo estarán disponibles las viviendas para sus futuros adjudicatarios.

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La CGT advierte que las obras sociales están al borde del colapso

La CGT encendió una nueva señal de alarma por el deterioro financiero de las obras sociales sindicales, cuyos déficits obligan a los gremios a transferir recursos propios para evitar mayores recortes en la atención médica. Después de tres reuniones reservadas con el ministro de Salud, Mario Lugones, la central obrera sostiene que no obtuvo respuestas a sus propuestas y advierte que la crisis ya compromete el funcionamiento de las organizaciones sindicales.

El titular del gremio gastronómico, Luis Barrionuevo, comparó la situación con la de los años noventa, cuando las dificultades financieras de las obras sociales y los sindicatos se retroalimentaron. Según advirtió, el dinero que hoy destinan los gremios a cubrir gastos sanitarios reduce los recursos disponibles para sostener escuelas, campings, vacaciones y otras prestaciones para sus afiliados. Tras el último encuentro con el Gobierno, realizado a fines de septiembre en la sede de la UOCRA, fuentes cegetistas señalaron que el panorama empeoró.

El financiamiento de la discapacidad, en el centro del reclamo

Uno de los principales puntos de discusión es el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que recibe aportes de trabajadores y empleadores y permite compensar gastos de las obras sociales. De acuerdo con el informe de la CGT, cerca del 90% de sus recursos se destina actualmente a prestaciones vinculadas con la discapacidad, con un costo mensual estimado en $160.000 millones.

La central sostiene que esa proporción creció de manera marcada: en 2017, el rubro representaba el 22% del fondo. El aumento habría reducido el margen disponible para financiar tratamientos de alta complejidad y medicamentos de elevado costo.

Frente a ese cuadro, la CGT reclama que los gastos de transporte y educación de las personas con discapacidad sean financiados por las áreas estatales correspondientes y que los recursos se transfieran al fondo para liberar capacidad de cobertura sanitaria. El planteo ya había sido presentado durante el gobierno de Alberto Fernández, sin obtener la respuesta que esperaba la dirigencia sindical.

Aportes que no alcanzan para cubrir las prestaciones

El diagnóstico gremial también señala un desajuste entre los ingresos del sistema y el costo de la atención. Más de 11 millones de beneficiarios —el 78,5% del padrón de las obras sociales nacionales— no generarían recursos suficientes para financiar el Programa Médico Obligatorio (PMO), según las cifras difundidas por la central.

El problema se agrava por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el encarecimiento de los servicios médicos. La CGT estima que el poder de compra de los ingresos laborales cayó alrededor de un 30%, mientras que la capacidad para adquirir medicamentos se redujo, en promedio, un 40%.

El informe también cuestiona el aporte de los monotributistas, que sería un 78% inferior al costo estimado del PMO. En el caso de los jubilados que conservan su afiliación, calcula una transferencia de unos $53.000 por persona frente a una recaudación cercana a $159.000, una diferencia que presiona sobre las cuentas de las entidades.

A esos factores se suman, según el documento, los valores de facturación de determinados hospitales públicos y la falta de autorización previa para algunas prácticas programadas, cuestiones que la central considera necesario revisar.

El sanitarista Luis Scervino, asesor de la CGT y ex titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, resumió el problema como una brecha cada vez mayor entre los aportes que ingresan y los gastos asistenciales. La pérdida salarial y la suba de los costos médicos dejan diferencias que, en numerosos casos, terminan judicializadas. «Es una olla a presión», advirtió.

La ausencia de un consenso con el Poder Ejecutivo traslada la crisis a dos sectores clave: los beneficiarios, afectados por dilaciones y recortes en los servicios, y las organizaciones sindicales, forzadas a utilizar recursos propios para mantener las prestaciones. La dirigencia gremial sostiene que la salida definitiva exige reestructurar el modelo de financiamiento y delimitar las responsabilidades estatales, garantizando que no se degrade la asistencia médica.

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León XIV confirmó su visita a la Argentina: llegará el 8 de noviembre y recorrerá tres ciudades

El Pontífice ratificó su viaje apostólico, que se extenderá del 8 al 11 de noviembre y comprenderá actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El programa incluye una reunión con Javier Milei, celebraciones religiosas y un encuentro con representantes del mundo del trabajo.

El anuncio despejó las dudas que habían surgido sobre la continuidad del viaje después de su reciente intervención pulmonar. La agenda oficial de la Santa Sede mantiene las fechas previstas y contempla encuentros institucionales, celebraciones religiosas y reuniones con distintos sectores de la sociedad.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida», expresó el Pontífice en un mensaje publicado en su cuenta de X. También manifestó su deseo de que la gira permita «abrir nuestros corazones los unos a los otros», fortalecer la comunión y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio.

La llegada está prevista para el domingo 8 de noviembre, a las 16.30, al Aeroparque Jorge Newbery, procedente de Uruguay. Tras un homenaje al general José de San Martín en la plaza que lleva su nombre, León XIV será recibido en la Casa Rosada y se reunirá con el presidente Javier Milei. La primera jornada concluirá con un encuentro con autoridades, diplomáticos y representantes de la sociedad civil en el Palacio Libertad.

El lunes 9, el Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, y celebrará una misa multitudinaria a las 11.30 en el Monumento de los Españoles, en Palermo. Por la tarde, mantendrá un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, participará de una reunión con referentes de distintas tradiciones religiosas y compartirá las vísperas con el episcopado argentino en la Catedral Metropolitana.

La agenda continuará el martes 10 en Córdoba, donde presidirá una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y se reunirá con integrantes de la Iglesia. De regreso en Buenos Aires, encabezará por la noche una vigilia con jóvenes. El miércoles 11 visitará el Complejo Penitenciario Federal y celebrará una misa en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, antes de partir hacia Lima a las 14 desde el aeropuerto internacional de Ezeiza.

La visita tendrá una dimensión que excede el calendario litúrgico. La reunión con el Presidente concentrará la atención institucional, mientras que los encuentros con trabajadores, jóvenes, comunidades religiosas y personas privadas de libertad reflejarán las distintas prioridades pastorales del Pontífice.

Será la primera visita de León XIV a la Argentina desde su elección como Papa y una oportunidad de encuentro directo con los fieles, en un recorrido que combinará la relación con las autoridades nacionales y el contacto con comunidades sociales y religiosas.

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