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Mientras el Ejecutivo intensifica el diálogo con gobernadores para garantizar el avance de la reforma laboral, la CGT acelera su estrategia parlamentaria y apunta a conquistar a los senadores que no responden directamente a la Casa Rosada. El objetivo: bloquear los artículos más sensibles del proyecto y frenar un cambio estructural en las relaciones laborales.

La Confederación General del Trabajo (CGT) mantiene una intensa actividad política en pleno receso estival y profundiza su ofensiva para frenar la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Mientras el Ejecutivo negocia apoyos con los gobernadores, la central obrera redobló su estrategia en el Congreso y puso el foco en la Cámara de Senadores, donde considera que aún existen márgenes para bloquear o modificar sustancialmente la iniciativa.

Además de una sostenida campaña de difusión en redes sociales, en la que advierte sobre las consecuencias del proyecto en materia de derechos laborales y organización sindical, la CGT aceleró los contactos directos con legisladores que integran lo que en el sindicalismo denominan el “centro político”: senadores que no responden de manera automática al oficialismo, pero tampoco se alinean con una oposición frontal.

En ese universo aparecen los peronistas no kirchneristas, sectores de la Unión Cívica Radical (UCR) y representantes de bloques provinciales, cuyo voto resulta decisivo para el futuro de la reforma. Según fuentes sindicales, allí se concentra la principal batalla parlamentaria.

La estrategia combina distintos perfiles dentro de la conducción cegetista. El secretario general del Sindicato de Empleados del Vidrio, Cristian Jerónimo, y el referente del gremio del Seguro, Jorge Sola, encabezan la vía del diálogo político y parlamentario. En contraste, Jorge Argüello, del sindicato de Camioneros, representa la postura más confrontativa y no descarta una escalada del conflicto con medidas de fuerza si el proyecto avanza sin cambios.

El proyecto de reforma laboral, impulsado por el presidente Milei y el ministro Federico Sturzenegger, logró avanzar en comisión tras la firma del dictamen. Sin embargo, ese respaldo estuvo lejos de ser un triunfo pleno: mientras los libertarios firmaron en forma favorable, el PRO, la UCR y los bloques provinciales lo hicieron en disidencia, dejando abierta la puerta a una poda artículo por artículo durante el tratamiento en el recinto.

Ese escenario diluyó el optimismo inicial del oficialismo, que daba por asegurada una victoria política encabezada por la senadora Patricia Bullrich. Por el contrario, comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que el proyecto sufra modificaciones profundas o incluso quede bloqueado.
La incertidumbre política se agravó con el tenso debate del Presupuesto 2026 en la Cámara de Diputados, donde el Ejecutivo y sus aliados habituales evidenciaron fisuras y desacuerdos, obligando al oficialismo a recomponer vínculos parlamentarios. Para la CGT, ese traspié fue leído como “la primera batalla ganada”.

Con ese diagnóstico, la central obrera profundizó las gestiones para reunir entre siete y ocho voluntades en el Senado que permitan frenar los artículos más sensibles del proyecto, especialmente aquellos que afectan el financiamiento sindical y debilitan la capacidad de representación de los gremios.

Entre los nombres con los que ya hubo conversaciones figuran la salteña Flavia Royón, la cordobesa Alejandra Vigo y el correntino Mauricio “Camau” Espínola. En paralelo, la CGT busca sumar a los senadores santacruceños del espacio Movere, Natalia Gadano y José Carambia, a la neuquina Julieta Carroza y a un grupo de radicales que buscan marcar distancia de la Casa Rosada.

Según publicó el diario La Nación, dentro de la CGT también surgieron críticas al bloque justicialista por no involucrarse de lleno en la “pelea fina” por los votos. “Nadie va a hablar por nosotros”, deslizaron los sectores más duros, en un contexto donde la central obrera atraviesa, además, tensiones internas sobre cómo enfrentar la avanzada libertaria.

Los puntos en disputa

Los ejes que generan mayor rechazo en la CGT incluyen la ampliación de las actividades consideradas esenciales —lo que limitaría el derecho a huelga—, la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos y la posibilidad de renegociar la cuota solidaria que aportan los trabajadores no afiliados.

No obstante, el punto que concentra mayor resistencia es la creación del Fondo de Asignación Laboral (FAL), que reemplazaría el actual régimen de indemnizaciones. El nuevo esquema se financiaría con un aporte obligatorio del 3% de los empleadores y modificaría el destino de esos recursos, que dejarían de alimentar el sistema previsional para ser administrados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), bajo la órbita de los ministerios de Economía y Capital Humano.

Para la CGT, este cambio no solo debilita la protección ante el despido, sino que altera el equilibrio del sistema de seguridad social y reduce el poder de negociación sindical.

El punto de partida

Los primeros contactos formales de la CGT con legisladores del PJ comenzaron el 10 de diciembre. Luego, la central obrera mantuvo reuniones con gobernadores de Provincias Unidas en un encuentro realizado en el Banco de Chubut, del que participaron Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), incluso antes de que el texto oficial ingresara al Congreso.

“Como en ese momento no teníamos el texto, hablamos en abstracto”, explicó Pullaro tras aquel encuentro. “Hubo muchas coincidencias. Hay una sensatez muy grande frente a los problemas que tiene la Argentina. Después, obviamente, ellos defenderán a los trabajadores, y está bien que así sea”, concluyó el gobernador santafesino.

Mientras el Gobierno busca blindar la reforma laboral con acuerdos políticos y respaldo territorial, la CGT apuesta a una estrategia quirúrgica en el Senado para frenar o desarticular el corazón del proyecto. En ese pulso se juega no solo una reforma clave del programa libertario, sino también el equilibrio de poder entre el Estado, el mercado y el movimiento sindical en la Argentina que viene.

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La mora en créditos llegó al nivel más alto en dos décadas y golpea a casi seis millones de argentinos

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del Banco Central, reveló que la irregularidad en el pago de créditos alcanzó el 7,6% en mayo, el valor más alto de los últimos veinte años. El deterioro afecta a 5,8 millones de personas

El crecimiento del endeudamiento de las familias argentinas alcanzó un nuevo punto crítico. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en estadísticas del Banco Central, 5,8 millones de personas mantienen deudas impagas, mientras que el índice de irregularidad del crédito escaló al 7,6%, el registro más elevado de las últimas dos décadas.

El estudio advierte que el deterioro se profundizó durante 19 meses consecutivos y evidencia la vulnerabilidad de la economía doméstica frente a sus compromisos financieros y tarifas. La situación es especialmente delicada entre los hogares, donde la mora llegó al 12,3%, muy por encima del 3% registrado entre las empresas.

El análisis atribuye esta evolución a la pérdida del poder adquisitivo y al uso cada vez más frecuente del crédito para afrontar gastos cotidianos. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran cerca de tres cuartas partes de la cartera irregular, convirtiéndose en los instrumentos donde más se evidencia el deterioro de la capacidad de pago.

Las cifras muestran un incremento acelerado del incumplimiento. En los préstamos personales, la mora pasó del 3,3% al 14,9% entre octubre de 2024 y abril de 2026. En las tarjetas de crédito, el indicador creció del 1,6% al 12,5% durante el mismo período, evidenciando el creciente recurso al financiamiento para sostener el consumo.

La situación resulta aún más compleja fuera del sistema bancario tradicional. Entre las billeteras virtuales y otros prestamistas no bancarios, la morosidad prácticamente se cuadruplicó en un año y medio, al pasar del 7,3% al 29,6%, superando incluso los niveles registrados durante la pandemia.

De las 20,9 millones de personas que poseen algún tipo de financiamiento, casi seis millones presentan atrasos en sus obligaciones. El informe señala además que 3,4 millones mantienen deudas exclusivamente con plataformas digitales, un fenómeno que se consolidó a medida que muchas familias encontraron mayores restricciones para acceder al crédito bancario y recurrieron a alternativas con costos financieros más elevados.

Los jóvenes aparecen entre los grupos más comprometidos. El relevamiento indica que cuatro de cada diez personas de entre 18 y 34 años registran algún grado de mora, porcentaje que asciende al 40,9% entre quienes tienen hasta 24 años, reflejando la creciente fragilidad económica de los trabajadores que recién ingresan al mercado laboral.

El deterioro también comenzó a trasladarse al entramado productivo. La construcción exhibe el mayor nivel de irregularidad en el pago de sus obligaciones crediticias, seguida por los rubros de alojamiento y gastronomía, servicios administrativos y comercio, actividades particularmente sensibles a la evolución del consumo interno.

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El Gobierno endurece los controles y aplicará multas por la reducción de frecuencias de colectivos

El Ministerio de Gobierno advirtió que sancionará a las empresas de transporte que no respeten las frecuencias establecidas. La decisión se produce mientras RedTulum realiza inspecciones para determinar si las prestatarias redujeron la cantidad de unidades en circulación, en medio de crecientes reclamos de los usuarios.

El Ejecutivo provincial endureció los controles sobre el transporte público y anticipó que aplicará multas a las empresas que incumplan las frecuencias autorizadas. La advertencia surgió luego de que se multiplicaran las denuncias de pasajeros por extensas demoras y de que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) reconociera una disminución en la cantidad de colectivos que prestan servicio.

RedTulum realiza controles diarios para detectar si las prestatarias redujeron su flota en violación del contrato. El objetivo es constatar si existe un incumplimiento efectivo antes de avanzar con sanciones económicas.

Las autoridades provinciales señalaron que, en caso de comprobarse irregularidades durante las inspecciones, las penalidades alcanzarán tanto a las empresas como a las unidades que no respeten la programación establecida para cada línea.

La decisión oficial responde al creciente malestar de los usuarios, quienes durante los últimos días reportaron largas esperas en distintas paradas del Gran San Juan y otros departamentos.

Los reclamos apuntan principalmente al aumento de los tiempos entre colectivos, una situación que afecta la movilidad diaria de trabajadores, estudiantes y jubilados.

En este cuadro, la UTA San Juan confirmó que actualmente las frecuencias presentan una reducción cercana al 30%, aunque aclaró que esa disminución no obedece a un conflicto gremial ni a medidas sindicales. Según explicó el sindicato, la menor cantidad de servicios responde exclusivamente a determinaciones adoptadas por las empresas prestatarias.

Las autoridades del ministerio aguardarán el reporte de RedTulum para tomar una decisión. Una vez finalizado ese proceso, la Provincia definirá si corresponde aplicar las sanciones previstas por incumplimientos en la prestación del servicio público.

La fiscalización cobra especial relevancia porque el sistema RedTulum constituye el principal medio de transporte para miles de sanjuaninos. El cumplimiento de las frecuencias no solo impacta en la calidad del servicio, sino también en la organización de la vida laboral, educativa y comercial de la provincia. Los relevamientos definirán las sanciones empresariales y la mejora del servicio.

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San Juan, entre las provincias que liderarán el crecimiento del empleo minero

La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) estimó que la industria podría alcanzar los 300.000 puestos de trabajo directos en la próxima década y acercarse al millón de empleos al sumar la cadena de valor. El desarrollo de los grandes proyectos de cobre será el principal impulso de esa expansión, con San Juan entre las provincias protagonistas.

La minería argentina se encamina a convertirse en uno de los mayores generadores de empleo del país. De acuerdo con las proyecciones difundidas por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), la industria podría crear alrededor de 300.000 puestos de trabajo directos durante los próximos diez años, una cifra que representa aproximadamente cuatro veces la dotación laboral de la industria automotriz y autopartista. Si se incorpora el efecto sobre proveedores, servicios y actividades vinculadas, el impacto ascendería a cerca de un millón de empleos.

Las estimaciones fueron presentadas durante Arminera 2026, encuentro que reunió a empresas, especialistas y autoridades para analizar las perspectivas de la industria. Allí se destacó que el crecimiento estará impulsado principalmente por la entrada en construcción de grandes proyectos de cobre, considerados el próximo gran salto productivo de la minería nacional.

Según la CAEM, un emprendimiento cuprífero de clase mundial puede requerir hasta 7.000 trabajadores durante la etapa de construcción. A esa demanda se suma la contratación de empresas de ingeniería, metalurgia, transporte, logística, obras civiles, mantenimiento, gastronomía, hotelería y otros servicios que acompañan el desarrollo de cada iniciativa.

El efecto económico trasciende ampliamente a las compañías mineras. Cada nuevo proyecto moviliza inversiones en infraestructura, fortalece las cadenas de proveedores locales y promueve la creación de empleo en múltiples rubros, favoreciendo el crecimiento de las economías regionales donde se emplazan los yacimientos.

Las perspectivas más favorables se concentran en San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy, provincias que reúnen algunos de los principales proyectos de cobre y litio del país. En particular, San Juan aparece como uno de los polos con mayor potencial de expansión gracias al avance de emprendimientos de gran escala que podrían modificar la estructura productiva provincial y consolidar a la minería como uno de los pilares de su economía.

No obstante, la industria reconoce que el crecimiento previsto también plantea desafíos. Entre ellos sobresale la necesidad de formar recursos humanos especializados capaces de responder a la creciente demanda de técnicos, ingenieros, geólogos, operadores de equipos pesados y profesionales vinculados con seguridad, ambiente, mantenimiento y nuevas tecnologías aplicadas a la producción minera.

En ese sentido, distintas empresas, universidades y organizaciones sindicales ya comenzaron a impulsar programas de capacitación para fortalecer la oferta de mano de obra calificada. El objetivo es anticiparse a la demanda que generarán los nuevos emprendimientos y maximizar el impacto del empleo local.

Si las inversiones previstas avanzan dentro de los plazos proyectados, la minería no solo incrementará su participación en las exportaciones argentinas, sino que también consolidará su lugar como uno de los principales motores del empleo formal, la inversión productiva y el desarrollo regional, con un protagonismo creciente de San Juan en esa transformación.

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