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El Congreso Nacional Ordinario de la Confederación General del Trabajo se reunirá el 5 de noviembre en el estadio de Obras Sanitarias para elegir a las autoridades que conducirán la central obrera entre 2025 y 2029. Delegados de sindicatos, uniones y federaciones de todo el país votarán bajo un procedimiento estatutario que busca garantizar representatividad y transparencia.

La Confederación General del Trabajo (CGT), máxima entidad del sindicalismo argentino, celebrará su Congreso Nacional Ordinario, una instancia que se realiza cada cuatro años y que en esta ocasión definirá quiénes serán los encargados de conducir la central durante los próximos años.

El encuentro se desarrollará en el Club Obras Sanitarias, sobre la Avenida del Libertador en la Ciudad de Buenos Aires, y reunirá desde las nueve de la mañana a cientos de delegados congresales provenientes de sindicatos, federaciones y uniones de todo el país. Será un evento de peso político y gremial, donde el movimiento obrero argentino definirá su nuevo mapa de poder.

El proceso está regido por el Estatuto de la CGT, reformado en el Congreso de noviembre de 2021, que determina el modo de elección, los derechos de voto y la composición de los órganos de gobierno.

Quiénes votan y cómo se acredita la representación

Podrán participar todas las organizaciones afiliadas a la CGT con personería gremial vigente y que adhieran al Estatuto de la confederación. Esto incluye entidades representativas de la industria, el comercio, el transporte, el campo, los servicios públicos y distintos sectores productivos del país.

Cada gremio elige a sus delegados congresales de acuerdo con su propio estatuto interno, pero la cantidad de representantes se define por la escala de afiliados cotizantes (aquellos que pagan cuota sindical) del último año. La distribución es proporcional y busca equilibrar el peso de los grandes gremios frente a los de menor tamaño:

De 300 a 2.000 cotizantes: 1 delegado

De 2.001 a 5.000 cotizantes: 2 delegados

De 5.001 a 15.000 cotizantes: 5 delegados

Más de 15.000 cotizantes: 1 delegado adicional por cada 3.000 cotizantes o fracción mayor a 2.000

El límite máximo de representación establece que ninguna organización puede superar el 20% del total de delegados del Congreso, garantizando una distribución equitativa del poder sindical.

Además, se dispuso una moratoria especial para las entidades con deudas en sus cuotas de afiliación, que podrán participar con hasta tres delegados siempre que informen su situación económica ante la Secretaría General antes del Congreso. Solo los delegados acreditados por la Comisión de Poderes estarán habilitados para votar y hacer uso de la palabra durante las sesiones.

El proceso electoral paso a paso

El mecanismo de elección está regulado por el Estatuto de la CGT y responde a un esquema formal y transparente:

  1. Convocatoria oficial: se realiza entre 30 y 60 días hábiles antes de la fecha del Congreso, informando el día, hora, lugar, cargos a elegir y duración de los mandatos, que son de cuatro años con posibilidad de reelección.
  2. Junta Electoral: el Congreso elige una junta de 12 miembros, representantes de distintas organizaciones, que no pueden ser candidatos. Este cuerpo se encarga de organizar, fiscalizar y validar todo el proceso, desde la recepción de listas hasta el escrutinio final.
  3. Presentación de listas: las agrupaciones sindicales presentan listas completas, con nombre, documento y aceptación firmada de los candidatos, quienes deben ser delegados congresales o integrantes de cuerpos directivos. Cada lista necesita el aval del 3% de los delegados presentes y designa dos apoderados.
  4. Votación: el sufragio es secreto, y solo pueden votar los delegados acreditados en el padrón oficial elaborado por la Junta Electoral.
  5. Proclamación: concluido el escrutinio, la Junta proclama la lista vencedora ante el pleno del Congreso.

Los cargos en juego

El Congreso Nacional, órgano supremo de la CGT, elegirá la conducción completa de la central para el período 2025-2029. Entre los principales cuerpos directivos se encuentran:

Consejo Directivo: integrado por 50 miembros (36 del Secretariado Nacional y 14 vocales), con representación obligatoria de género, salvo en las secretarías General, Adjunta y de Finanzas.

Secretariado Nacional: máxima instancia ejecutiva, que agrupa las secretarías específicas y que será elegido directamente por el Congreso.

Comisión Revisora de Cuentas: encargada del control administrativo y financiero.

El orden del día aprobado el 18 de septiembre por el Comité Central Confederal incluye la apertura formal a cargo de los secretarios generales, la acreditación de delegados, la elección de autoridades del Congreso, la conformación de la Junta Electoral, la revisión de estatutos y la proclamación de las nuevas autoridades. También se debatirán los balances 2021-2024 y un documento político-sindical sobre la situación económica y social del país.

Un Congreso en un contexto decisivo

La conducción que surja del Congreso del 5 de noviembre enfrentará uno de los períodos más desafiantes de las últimas décadas. La CGT se encuentra ante la necesidad de redefinir su rol en una Argentina marcada por el deterioro del empleo formal, la pérdida del poder adquisitivo y los debates sobre la modernización laboral.

La apertura a la participación de organizaciones con deudas y la búsqueda de consensos amplios reflejan la intención de garantizar un proceso plural. El resultado de esta elección no solo determinará nombres y cargos, sino también la orientación política del movimiento obrero frente al Gobierno y al escenario económico que se avecina.

El Congreso de la CGT 2025 será mucho más que una instancia administrativa: será un termómetro del poder sindical argentino y una plataforma desde la cual se delineará la estrategia del movimiento obrero en los próximos cuatro años. La elección del 5 de noviembre en Obras Sanitarias marcará el inicio de una nueva etapa, donde la central deberá demostrar si está preparada para renovar su liderazgo, consolidar la unidad y recuperar protagonismo frente a los desafíos del país.

Más allá de los resultados, la jornada promete reflejar el pulso real del sindicalismo argentino, su capacidad de autogobierno y su vigencia como actor político y social decisivo en la Argentina contemporánea.

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La carne se encareció un 60% en cinco meses y golpea al consumo

El valor de la carne vacuna acumuló un aumento cercano al 60% desde octubre, impulsado por la menor oferta de hacienda y el impacto del ciclo ganadero tras la sequía. Sin embargo, en las últimas semanas algunos cortes comenzaron a moderar su ritmo de incremento ante el deterioro del poder adquisitivo y la retracción del consumo.

La carne vacuna, históricamente uno de los pilares de la dieta argentina, atraviesa un nuevo período de fuertes incrementos de precios que presiona el presupuesto familiar y reconfigura los hábitos de consumo. De acuerdo con estimaciones privadas del sector, los valores de los principales cortes acumulan un aumento cercano al 60% desde octubre, una dinámica que se intensificó durante el verano pese a que en esa estación suele registrarse una menor demanda.

Los datos más recientes muestran, sin embargo, que el mercado comienza a transitar una etapa de mayor cautela. La caída del consumo —producto del deterioro del poder de compra— obligó a los operadores de la cadena comercial a moderar algunos valores para evitar una mayor retracción en las ventas.

Según cifras del organismo estadístico nacional, entre enero y febrero los cortes relevados registraron variaciones que oscilaron entre el 5,7% y el 8,1%. Entre los aumentos más pronunciados se destacaron la paleta y la nalga, dos piezas ampliamente utilizadas en la cocina doméstica.

Movimientos dispares en el mercado

Los datos de la Cámara de Matarifes y Abastecedores muestran que entre febrero y los primeros días de marzo el comportamiento de los precios fue heterogéneo.

Entre los cortes que continuaron en alza sobresalieron el asado americano, con una suba del 5,1%, y el bife de chorizo, que registró un incremento del 4,6%. También se observaron ajustes más moderados en la bola de lomo y la cuadrada, ambos con variaciones cercanas al 3,6%.

En sentido contrario, algunos cortes evidenciaron retrocesos significativos. El asado tradicional fue el que más cayó, con una baja del 11,2%. Lo siguieron el matambre, que retrocedió un 8,9%, y tanto la tapa de asado como la tapa de nalga, con disminuciones del 7,6%. El peceto también registró un descenso cercano al 6%.

El resto de los cortes analizados permaneció prácticamente sin cambios, lo que confirma un escenario de mayor cautela en el mercado minorista.

Cuánto cuesta hoy la carne en el mostrador

Los valores actuales de referencia para algunos de los cortes más demandados se ubican en los siguientes niveles:

Asado: $15.900
Vacío: $21.700
Bife de chorizo: $23.000
Ojo de bife: $23.200
Lomo: $26.800
Entraña: $29.000
Asado americano: $18.500
Matambre: $17.500
Cuadril: $20.900
Colita de cuadril: $21.700
Tapa de asado: $15.900
Tapa de nalga: $15.900
Nalga: $21.500
Peceto: $20.500
Bola de lomo: $20.300
Cuadrada: $20.400
Paleta: $17.000
Roast beef: $16.900
Picaña: $21.900

No obstante, desde el sector aclaran que estos precios pueden variar considerablemente según la provincia, la localidad e incluso el barrio, debido a diferencias logísticas, costos regionales y características del comercio minorista.

Menor oferta y un mercado que intenta reacomodarse

El presidente de la cámara empresaria, Leonardo Rafael, explicó que en las últimas semanas algunos valores comenzaron a reacomodarse tras leves ajustes en el precio de la hacienda.

Sin embargo, advirtió que en varios casos esa moderación implicó resignar parte del margen comercial. “Para sostener las ventas y evitar que el producto quede sin salida, hubo que absorber parte del ajuste”, señaló, al recordar que se trata de un bien altamente perecedero.

Desde la perspectiva del sector, el factor estructural que explica la escalada de precios es la limitada disponibilidad de hacienda. Según Rafael, el stock bovino argentino se mantiene prácticamente en el mismo nivel desde hace medio siglo, con alrededor de 50 millones de cabezas, lo que restringe la capacidad de expansión de la oferta.

A ese escenario se suman todavía las consecuencias productivas de la histórica sequía que afectó al país entre 2022 y 2023, cuyos efectos continúan impactando en el ciclo ganadero.

Los desafíos estructurales del sector

Para revertir esta situación, desde la cadena cárnica plantean la necesidad de avanzar en una serie de políticas que permitan incrementar la producción.

Entre las medidas mencionadas se destaca la posibilidad de elevar el peso de faena, promoviendo la cría de animales más pesados, lo que permitiría obtener mayor volumen de carne por cabeza. También subrayan la importancia de contar con reglas de juego estables que otorguen previsibilidad al sector y faciliten las decisiones de inversión.

Otro factor clave es el acceso al financiamiento para toda la cadena productiva, desde los productores hasta los eslabones industriales y comerciales.

Un ciclo productivo lento

El economista agropecuario David Miazzo recordó que la dinámica del mercado ganadero responde a procesos biológicos que se desarrollan a lo largo de varios años.

“Cada vaca produce, en promedio, un ternero por año y ese animal tarda entre tres y cinco años en completar su ciclo productivo”, explicó. Esa característica hace que cualquier reducción del stock se traduzca en una oferta limitada durante períodos prolongados.

Por esa razón, el especialista proyecta que los precios de la carne podrían mantenerse elevados durante los próximos dos o tres años. No obstante, advierte que el deterioro del poder adquisitivo impone un límite claro a nuevas subas.

“No creo que pueda incrementarse mucho más mientras el poder de compra de la población no mejore”, sostuvo.

El fuerte aumento del precio de la carne en los últimos meses refleja la combinación de factores estructurales y coyunturales que atraviesa la cadena ganadera: menor disponibilidad de hacienda, secuelas climáticas recientes y un ciclo productivo que avanza con tiempos propios.

Sin embargo, el mercado empieza a mostrar una señal inequívoca de límite: la caída del consumo. En un contexto de ingresos deteriorados, el histórico protagonismo de la carne vacuna en la mesa argentina enfrenta una tensión creciente entre tradición cultural y capacidad real de compra. Un equilibrio frágil que, al menos por ahora, mantiene los precios en niveles elevados pero cada vez más condicionados por la realidad económica de los hogares.

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Mujeres, minería y derechos laborales: “La reforma no moderniza, retrocede y profundiza las desigualdades”

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Carla Costabile, referente de ASIJEMIN, analizó el escenario actual del empleo femenino en la minería, cuestionó el impacto de la reforma laboral y planteó los desafíos pendientes para garantizar condiciones de trabajo equitativas y libres de violencia.

Las calles del microcentro sanjuanino volvieron a convertirse, en los últimos días, en un escenario de expresión colectiva. En el marco de las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, organizaciones sociales, sindicales y feministas confluyeron en una jornada de visibilización que puso en agenda viejas desigualdades aún vigentes en el mundo del trabajo.

Para Carla Costabile, el balance de la convocatoria fue contundente: la jornada dejó al descubierto una creciente conciencia colectiva frente a un contexto que —según advierte— vuelve a poner bajo discusión derechos que parecían consolidados.

“El balance es muy positivo. Se vio unidad y el poder de las mujeres en la lucha por sus derechos. Hoy hay conquistas que parecían incuestionables y, sin embargo, están siendo atacadas o puestas en duda”, señaló durante una entrevista con Mundo Laboral San Juan.

El diagnóstico no se limita al plano simbólico. En el universo del empleo, la dirigente sindical considera que las transformaciones impulsadas desde el Gobierno bajo el paraguas de la “modernización laboral” generan preocupación entre distintos sectores gremiales.

Desde su perspectiva, el debate actual no sólo interpela al conjunto de los trabajadores, sino que también tiene implicancias específicas para las mujeres. “La reforma laboral afecta a todos los trabajadores, pero impacta aún más sobre las mujeres porque profundiza desigualdades que ya existen”, explicó.

Costabile sostiene que las brechas estructurales —como la segmentación del empleo, la mayor precarización y los salarios más bajos— continúan atravesando la experiencia laboral femenina. En ese sentido, advierte que cualquier proceso de flexibilización corre el riesgo de ampliar esas diferencias.

“Las mujeres somos quienes más sufrimos las jornadas extendidas, la informalidad o los empleos peor remunerados. Cuando se quitan derechos, esas desigualdades se profundizan”, afirmó. Y añadió que, incluso en escenarios de crecimiento económico, la reducción de la brecha salarial ha sido históricamente lenta: “Si no se aplican políticas activas, cerrar esa brecha puede llevar décadas”.

El desafío de la igualdad en la minería

El debate adquiere una dimensión particular cuando se traslada al sector minero, una actividad tradicionalmente dominada por varones, pero que en los últimos años comenzó a incorporar una presencia femenina cada vez mayor.

Según Costabile, la participación de mujeres en la industria creció de manera sostenida. Sin embargo, la expansión numérica no siempre se traduce en trayectorias laborales estables.
“Hoy vemos más mujeres ingresando a la minería, eso es una realidad. Pero el problema aparece cuando analizamos la permanencia y los planes de carrera”, explicó.

El diagnóstico apunta a múltiples factores. Entre ellos, las condiciones laborales propias de la actividad —como los sistemas de turnos prolongados o “rosters”—, los entornos altamente masculinizados y las dificultades para compatibilizar el empleo con las tareas de cuidado.
“La mayoría de las mujeres, en algún momento de su trayectoria, termina dejando su puesto porque no están dadas las condiciones para sostenerlo”, sostuvo.

A ello se suman problemáticas vinculadas a la violencia laboral o simbólica, una cuestión que, según la referente gremial, continúa siendo un obstáculo en ciertos espacios productivos.
“En muchos casos se trata de ambientes hostiles o con dinámicas muy masculinizadas. Por eso es fundamental avanzar en herramientas que permitan prevenir y atender esas situaciones”, remarcó.

Protocolos y políticas de cuidado

Desde ASIJEMIN, el sindicato que nuclea a trabajadores jerárquicos del sector minero, se impulsan diversas iniciativas orientadas a revertir esos obstáculos.

Una de las principales herramientas es la implementación de protocolos para abordar situaciones de violencia laboral y de género. No obstante, Costabile reconoce que su alcance suele verse limitado si no existe una articulación directa con las empresas.

“Nosotros contamos con un protocolo sindical para atender casos de violencia, pero muchas veces necesitamos que las compañías también adopten mecanismos similares para que las medidas sean realmente efectivas”, puntualizó.

En simultaneo, el sindicato avanzó en acuerdos con el sector empresario para incorporar licencias vinculadas al cuidado y la vida familiar, un aspecto que la dirigente considera clave para sostener la participación femenina en la actividad.

Entre las medidas implementadas se encuentran la extensión de la licencia por maternidad, la ampliación de la licencia por paternidad, permisos por adopción y licencias específicas en situaciones de violencia de género.

“Firmamos acuerdos para sumar 30 días adicionales a la licencia por maternidad y ampliar la licencia por paternidad a 15 días. También se incorporaron licencias por adopción, por interrupción del embarazo y por situaciones de violencia de género”, detalló. Estas herramientas, según plantea, representan un avance concreto hacia un modelo laboral más equitativo, aunque todavía insuficiente frente a la magnitud del desafío.

Un debate abierto

En este marco, la discusión sobre la reforma laboral se entrelaza con un debate más amplio sobre el futuro del trabajo y el lugar de las mujeres en los sectores estratégicos de la economía.
Para Costabile, cualquier transformación normativa debería partir de un reconocimiento explícito de las desigualdades estructurales que aún atraviesan el mercado laboral.

“No se puede hablar de modernización si se ignoran las desigualdades que siguen existiendo”, sostuvo.

Desde esa perspectiva, el movimiento sindical —especialmente sus espacios vinculados a la agenda de género— enfrenta el desafío de sostener la defensa de derechos en un escenario político y económico que, según advierten, tiende a tensionarlos.

“La lucha continúa porque es una demanda de las propias trabajadoras. Ellas esperan que el sindicato represente sus intereses y defienda sus derechos”, concluyó.

La creciente participación femenina en sectores históricamente masculinizados, como la minería, constituye uno de los cambios más significativos en el mapa laboral de las últimas décadas. Sin embargo, el desafío ya no pasa sólo por abrir las puertas de ingreso, sino por garantizar trayectorias laborales sostenibles, libres de violencia y con igualdad de oportunidades.

En ese terreno, las discusiones sobre reformas laborales, políticas de cuidado y condiciones de trabajo adquieren un peso determinante. Porque, como advierten desde el sindicalismo con perspectiva de género, la verdadera modernización del mundo laboral no se mide únicamente en términos de productividad o competitividad, sino también en la capacidad de construir ámbitos de trabajo más justos, inclusivos y equitativos.

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La CGT redobla la ofensiva judicial y prepara un pedido de anulación total de la reforma laboral

Luego de que la Justicia rechazara la cautelar contra el traspaso del Fuero Laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, la central sindical confirmó que apelará el fallo y prepara una nueva presentación para cuestionar la constitucionalidad de toda la ley de modernización laboral. El conflicto abre un frente judicial que promete prolongarse y reconfigurar el debate sobre el alcance de la reforma.

La decisión del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N.º 7 de rechazar la medida cautelar presentada por la Confederación General del Trabajo (CGT) marcó el primer tropiezo de la central obrera en su ofensiva judicial contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Sin embargo, lejos de desalentar el camino elegido, el fallo parece haber reforzado la determinación del sindicalismo de llevar la disputa hasta las últimas instancias.

Fuentes de la central confirmaron que en los próximos días se presentará una apelación ante la Cámara correspondiente para revisar la resolución judicial que habilita el traspaso del Fuero Laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. En este sentido, la organización sindical trabaja en un escrito de mayor alcance: una acción judicial que buscará declarar la inconstitucionalidad y la anulación integral de la denominada Ley de Modernización Laboral.

“Tenemos buenas expectativas de que avance”, señalaron voceros del sector gremial, que consideran que el debate judicial recién comienza y que la discusión de fondo aún está lejos de resolverse.

La reforma en el centro de la disputa

El núcleo del conflicto gira en torno a los cambios estructurales introducidos por la reforma laboral. Entre los aspectos más cuestionados por el sindicalismo aparece la posibilidad de extender la jornada laboral diaria hasta doce horas, siempre que exista un acuerdo formal entre trabajador y empleador.

La normativa también establece la creación de un sistema de “banco de horas”, que habilita a compensar horas extras con días de descanso en lugar de una retribución económica inmediata. Ese mecanismo deberá respetar los límites legales vigentes y garantizar un mínimo de doce horas de descanso entre turnos.

Otro de los puntos sensibles es la incorporación del denominado “salario dinámico”, una modalidad que podrá ser definida en los convenios colectivos y que vincula parte de la remuneración con el desempeño o mérito individual del trabajador.

El capítulo sobre despidos también introdujo modificaciones relevantes. Para el cálculo de la indemnización por despido sin causa se tomará exclusivamente la remuneración mensual, normal y habitual, excluyendo conceptos como el aguinaldo o las vacaciones. A su vez, la norma establece que la indemnización será la única compensación económica frente a la ruptura del vínculo laboral y fija un nuevo esquema de actualización de créditos laborales, que se ajustarán por el índice de precios al consumidor más un 3 por ciento adicional.

Desde el movimiento sindical advierten que este conjunto de cambios implica un deterioro en la protección histórica del derecho laboral y abre la puerta a formas de flexibilización que, sostienen, alteran el equilibrio entre capital y trabajo.

El traspaso del Fuero Laboral y sus efectos

La discusión judicial se activó inicialmente a partir del Capítulo V de la reforma, que dispone la transferencia del Fuero Nacional del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Para la CGT, esa medida implica una transformación institucional de gran impacto, que podría derivar en la disolución del esquema actual de justicia laboral.

En su presentación ante el tribunal, la central sindical había solicitado una medida cautelar “innovativa” con el objetivo de suspender la aplicación de los artículos 90 y 91 de la ley hasta que se resolviera la cuestión de fondo. El argumento central era que la transferencia de competencias podría producir efectos irreversibles si más adelante la norma fuese declarada inconstitucional.

El magistrado, sin embargo, resolvió que no correspondía conceder la cautelar en esta etapa del proceso. De ese modo, el traspaso seguirá vigente mientras continúe la tramitación del expediente y hasta que exista una sentencia definitiva sobre la validez constitucional de los artículos cuestionados.

La medida generó preocupación dentro del propio ámbito judicial. La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación advirtió que la reconfiguración institucional podría poner en riesgo cerca de 1.600 puestos de trabajo vinculados al fuero laboral. En ese contexto, el gremio impulsó distintas acciones sindicales, entre ellas paros y la toma de la sede judicial ubicada en la avenida Roque Sáenz Peña, en la Ciudad de Buenos Aires.

El argumento oficial: combatir la “industria del juicio”

Desde el Gobierno nacional y las autoridades porteñas defienden la reforma y el traspaso del fuero como herramientas para modernizar el sistema y mejorar la eficiencia de la justicia laboral.

En esa línea, el oficialismo sostiene que una de las metas centrales es desarticular lo que define como la “industria del juicio”, una expresión utilizada para describir la proliferación de litigios laborales que, según esta visión, afectan la competitividad de las empresas y desalientan la creación de empleo.

Funcionarios del Ejecutivo argumentan además que el fuero laboral tradicional ha mantenido durante años una orientación favorable a los trabajadores y hostil hacia los empleadores, lo que habría generado un clima adverso para la inversión y la actividad empresarial.

Desde el gobierno de la Ciudad también respaldan la transferencia de competencias. El jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, sostuvo que el cambio permitirá terminar con prácticas que, según su diagnóstico, derivaron en una persecución sistemática contra los empleadores. Al mismo tiempo, fuentes de la administración local aseguran que el objetivo principal es agilizar los procesos y reducir los tiempos de resolución de los conflictos laborales.

Una disputa que recién comienza

En ese contexto, el escenario judicial promete convertirse en el principal campo de batalla en torno a la reforma laboral. La apelación de la CGT y la eventual presentación para impugnar la ley en su totalidad anticipan un litigio prolongado que podría escalar hasta las instancias superiores del sistema judicial.

Mientras el Gobierno defiende la reforma como un paso necesario para modernizar el mercado de trabajo y estimular la actividad productiva, el sindicalismo la interpreta como una modificación estructural que debilita el andamiaje protector construido durante décadas en la legislación laboral argentina.

La primera derrota judicial sufrida por la CGT no clausuró el conflicto; por el contrario, parece haber inaugurado una nueva fase de la disputa. Con apelaciones en marcha y una ofensiva legal que apunta a cuestionar la constitucionalidad de toda la reforma, la central obrera se prepara para trasladar el debate al terreno de los tribunales.

El desenlace no solo definirá el futuro de la Ley de Modernización Laboral. También pondrá a prueba el delicado equilibrio entre reforma económica, derechos laborales y arquitectura institucional de la justicia del trabajo. En ese cruce de intereses y visiones contrapuestas, la última palabra —al menos por ahora— volverá a quedar en manos de los jueces.

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