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El Gobierno nacional volvió a poner sobre la mesa una de las reformas tributarias más sensibles para trabajadores independientes y pequeños contribuyentes. La iniciativa, impulsada en el ámbito del Consejo de Mayo y alineada con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, propone restringir el Monotributo a las categorías de menor facturación y trasladar al resto de los profesionales hacia un nuevo régimen impositivo. La discusión abre interrogantes sobre la carga fiscal, los aportes previsionales, la cobertura de salud y el impacto sobre la formalidad laboral.

La reforma del sistema tributario volvió a ocupar un lugar central en la agenda económica del Gobierno de Javier Milei. Entre las iniciativas que analiza el Ministerio de Economía figura una profunda modificación del Monotributo, régimen que desde hace casi tres décadas constituye la principal herramienta de formalización para millones de trabajadores independientes, profesionales, pequeños comerciantes y prestadores de servicios.

La propuesta comenzó a tomar forma dentro del Consejo de Mayo, el ámbito de diálogo político creado por el Poder Ejecutivo para avanzar en reformas estructurales y que reúne a representantes del Gobierno, gobernadores, empresarios y organizaciones sindicales. Entre las recomendaciones elaboradas por ese organismo aparece la reducción del universo de monotributistas como uno de los capítulos centrales de la futura reforma impositiva.

El esquema en estudio contempla mantener únicamente el Monotributo Social y las categorías A, B y C, mientras que quienes superen esos niveles de facturación deberían abandonar el régimen simplificado para incorporarse a un sistema de transición que desembocaría posteriormente en el Régimen General.

Como alternativa al salto directo hacia las obligaciones tributarias tradicionales, el proyecto prevé recrear una figura prácticamente desaparecida del sistema argentino: el Responsable No Inscripto en el Impuesto al Valor Agregado. Ese régimen fue eliminado en 2004 debido a las distorsiones que generaba tanto para los contribuyentes como para las operaciones comerciales.

Más obligaciones y mayores costos administrativos

Uno de los principales cambios recaería sobre la estructura de costos de los trabajadores independientes. Al dejar el Monotributo desaparecería el sistema de pago unificado que actualmente concentra impuestos nacionales, aportes jubilatorios y obra social en una sola cuota mensual.

Los contribuyentes alcanzados deberían comenzar a tributar como autónomos, efectuar aportes previsionales independientes, afrontar liquidaciones impositivas más complejas y, en la mayoría de los casos, contratar servicios profesionales de contabilidad para cumplir con las nuevas obligaciones fiscales.

A ello se suma otra modificación relevante: la pérdida de la cobertura médica vinculada al Monotributo. Quienes abandonen el régimen deberían gestionar su incorporación a una obra social habilitada o contratar una empresa de medicina prepaga, incrementando significativamente sus gastos mensuales.

Cómo funcionaría el nuevo esquema

La propuesta incorpora un sistema simplificado para el Impuesto a las Ganancias destinado exclusivamente a quienes migren desde el Monotributo. La idea consiste en aplicar una alícuota fija del 25%, evitando que esos contribuyentes deban presentar las tradicionales declaraciones juradas mensuales del IVA.

Sin embargo, detrás de esa simplificación aparece uno de los aspectos que genera mayores cuestionamientos entre especialistas tributarios: el eventual regreso del mecanismo conocido históricamente como «IVA por acrecentamiento».

Durante la vigencia del antiguo régimen de Responsables No Inscriptos, los proveedores aplicaban el IVA correspondiente y adicionaban un recargo equivalente al 50% del impuesto.

Cuando la alícuota general era del 18%, el efecto económico representaba una carga del 27%. Con el IVA vigente del 21%, distintos tributaristas estiman que la incidencia teórica alcanzaría el 31,5%, aunque la propuesta oficial procura reemplazar ese mecanismo por una tasa fija del 25% dentro del Impuesto a las Ganancias Simplificado.

El riesgo de incentivar la informalidad

Diversos especialistas advierten que una mayor presión tributaria y administrativa sobre los pequeños contribuyentes podría generar un efecto contrario al buscado por la reforma: aumentar la informalidad.

El Monotributo fue creado en 1998, durante la gestión de Domingo Cavallo al frente del Ministerio de Economía, con el objetivo de facilitar la incorporación de pequeños contribuyentes al sistema formal mediante un régimen simple, previsible y de bajo costo administrativo. La unificación de impuestos nacionales, aportes jubilatorios y cobertura de salud permitió ampliar considerablemente la base de contribuyentes registrados durante las últimas décadas.

Desde entonces, el régimen se consolidó como una herramienta central para profesionales, comerciantes, emprendedores, trabajadores de oficios y prestadores de servicios, reduciendo barreras de ingreso a la formalidad.

La eventual reducción de su alcance reabre un debate que trasciende lo estrictamente tributario. Mientras el Gobierno sostiene que busca disminuir las distorsiones entre el régimen simplificado y el general, distintos analistas sostienen que un incremento de las obligaciones fiscales podría desalentar la registración de miles de pequeños contribuyentes cuyos ingresos reales ya muestran un deterioro frente al costo de vida.

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La Corte Suprema prohibió a las empresas elegir a qué afiliados descontarles la cuota sindical

La Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que las empresas no pueden decidir unilateralmente a cuáles de sus trabajadores afiliados les descuentan la cuota sindical. En una resolución que refuerza la autonomía de las organizaciones gremiales, el tribunal consideró que esa facultad no pertenece al empleador y que su ejercicio puede vulnerar la libertad sindical y comprometer el financiamiento de los sindicatos.

El litigio tuvo su origen en una controversia entre el Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de Salta, Jujuy y Formosa y Refinería del Norte S.A. (REFINOR), a raíz de la decisión de la empresa de limitar las retenciones de la cuota sindical a solo 12 afiliados, bajo el argumento de que el resto del personal administrativo no estaba incluido en el ámbito de representación de dicha entidad

El gremio cuestionó esa decisión y promovió un amparo con fundamento en el artículo 47 de la Ley 23.551, además de reclamar una indemnización por los perjuicios ocasionados. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había rechazado la presentación al entender que la controversia involucraba cuestiones de encuadramiento sindical y convencional que debían resolverse mediante otros procedimientos.

El Tribunal Superior dejó sin efecto esa sentencia y ordenó que el tribunal de origen dicte un nuevo pronunciamiento conforme a los criterios establecidos. La resolución contó con los votos de los ministros Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, junto con los conjueces que intervinieron en la causa.

La representación gremial no depende de la empresa

Para fundamentar su decisión, el máximo tribunal recordó que el sindicato había obtenido su inscripción en 2007 y la personería gremial en 2011. También señaló que una disposición de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, dictada en 2014, había establecido para los empleadores involucrados la obligación de retener una cuota equivalente al 2,5% de los conceptos remunerativos de los trabajadores afiliados, sobre la base de la nómina presentada por la organización.

El alto tribunal entendió que la empresa carecía de sustento legal para excluir por cuenta propia a determinados empleados. Las eventuales diferencias sobre el encuadramiento deben tramitar por las vías previstas en la legislación sindical, con intervención de las autoridades competentes y la posibilidad de revisión judicial.

El criterio se apoya en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que protegen la libertad de asociación y la independencia de las organizaciones frente a interferencias patronales.

El financiamiento, otra garantía de la libertad sindical

El fallo también recuperó un antecedente de 2021, referido a la Asociación del Personal Superior de Autopistas e Infraestructura (APSAI), en el que la Corte había reconocido la relevancia de las cuotas de afiliación para sostener el funcionamiento de las entidades gremiales.

En esa línea, vinculó la retención de los aportes con la capacidad de los sindicatos para organizarse, representar a sus afiliados y desarrollar sus tareas. El artículo 38 de la Ley 23.551 establece la obligación de los empleadores de actuar como agentes de retención en los términos previstos por la normativa.

Esta decisión no soluciona automáticamente todas las peleas entre sindicatos ni da una compensación económica al gremio. Sin embargo, deja algo muy claro: las empresas no tienen el poder de decidir a qué sindicato pertenece cada empleado, y no pueden usar el descuento de la cuota mensual para elegir a quién representa el gremio.

Con la devolución del expediente para una nueva sentencia, la Corte reafirmó un principio relevante para las relaciones laborales: la administración y el sostenimiento económico de los sindicatos no pueden quedar sujetos a decisiones discrecionales de las empresas.

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Los nodocentes universitarios anunciaron cuatro paros hasta el 16 de noviembre

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales definió cuatro paros para el 28 de octubre y el 3, 12 y 16 de noviembre. Reclama la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y mayor participación de la comunidad educativa en el debate presupuestario.

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) resolvió profundizar las medidas de fuerza con cuatro jornadas de paro hasta el 16 de noviembre, en reclamo de la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario y de una recomposición salarial para el personal nodocente.

La decisión fue adoptada durante una reunión del Consejo Directivo, que congregó a representantes de 54 organizaciones de base y se extendió durante casi cuatro horas. El encuentro también permitió evaluar la Quinta Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre y definir nuevas acciones junto con el Frente Sindical de Universidades Nacionales, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA).

El cronograma aprobado contempla huelgas los miércoles 28 de octubre, martes 3 de noviembre, jueves 12 y lunes 16 de noviembre. En cada jornada se organizarán actividades de visibilización para exponer la situación de las universidades públicas y el impacto del deterioro presupuestario sobre el funcionamiento institucional, la investigación científica, la extensión y las condiciones de cursada.

La conducción gremial también propondrá una concentración conjunta con las demás organizaciones universitarias el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de Presupuesto Nacional 2027. La iniciativa busca trasladar el reclamo al debate legislativo y mantener la presión sobre el Poder Ejecutivo.

Un año de incumplimiento y salarios deteriorados

La resolución se conoció al cumplirse un año de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación efectiva continúa siendo el principal reclamo del movimiento universitario. Para la FATUN, la falta de cumplimiento compromete tanto los ingresos de los trabajadores como las condiciones necesarias para sostener las funciones de las casas de altos estudios.

Durante la reunión, además, la federación repudió que representantes gremiales y de otros espacios universitarios no pudieran participar de la reunión de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados en la que se debatió el financiamiento de la educación superior para 2027.

La nueva etapa de protestas busca sostener la coordinación entre nodocentes, docentes, estudiantes y autoridades universitarias. La apuesta sindical es que la continuidad de las huelgas y las acciones públicas mantenga la cuestión universitaria en la agenda política, mientras se discuten los recursos destinados al sistema público de educación superior.

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CTERA alertó por el pluriempleo, los bajos salarios y el desgaste de los docentes

Un relevamiento de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, realizado a fines de 2025 sobre 3.365 docentes, identificó problemas vinculados con la intensificación del trabajo, la pérdida salarial y el impacto sobre la salud física y mental. El sindicato reclamó políticas de prevención y cambios en las condiciones laborales.

La extensión de la jornada más allá del horario escolar, la multiplicación de tareas y el deterioro de los ingresos quedaron entre las principales preocupaciones expuestas por una encuesta nacional presentada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). El relevamiento, realizado a fines de 2025 y respondido por 3.365 docentes de distintas partes del país, examinó las condiciones laborales y sus consecuencias sobre la salud de quienes enseñan.

Los resultados fueron presentados el miércoles 21 de octubre, en una actividad encabezada por referentes sindicales, entre ellas Sonia Alesso, Rosana Gugliara, Adriana Monteverde, Marisa Barromeres y Lilian Capone. El informe puso el acento en la intensificación del trabajo docente y en las exigencias que exceden el tiempo frente al aula.

Según CTERA, la preparación de clases, las tareas administrativas y otras obligaciones que continúan fuera de las escuelas amplían la jornada efectiva de trabajo. A esa carga se suman las dificultades para compatibilizar el empleo remunerado con las responsabilidades familiares y de cuidado, una combinación que, advierte la organización, repercute en el bienestar físico y mental.

La entidad sindical vinculó estas condiciones con el deterioro salarial y la necesidad de reconocer el tiempo real que demanda la labor educativa. Sin embargo, la información difundida sobre la encuesta no incluye porcentajes específicos para cada problema, por lo que no permite establecer su prevalencia estadística entre los participantes.

Salarios y salud laboral, en el centro del reclamo

A partir de los resultados, CTERA reclamó políticas públicas de prevención y promoción de la salud laboral, condiciones dignas para enseñar y aprender, y una mayor participación de los sindicatos en las decisiones que afectan el trabajo cotidiano en las escuelas.

La organización también reiteró sus demandas por salarios dignos, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente y la eliminación del presentismo. Estos reclamos forman parte de su agenda frente al deterioro de los ingresos y las condiciones de empleo.

El relevamiento busca incorporar la salud laboral a la discusión educativa, más allá de los salarios y los recursos disponibles en las aulas. Para CTERA, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar condiciones de trabajo adecuadas y prevenir los riesgos asociados con la sobrecarga.

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