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Sindicatos que representan a trabajadores y profesionales del PAMI denunciaron que el organismo redujo drásticamente la cantidad de afiliados asignados a numerosos médicos de cabecera, una medida que califican como un mecanismo de «despidos encubiertos». Advierten que la decisión no solo compromete la continuidad laboral de los profesionales, sino que también profundiza las dificultades de acceso a la salud para millones de jubilados y pensionados.

La política sanitaria del PAMI volvió a quedar en el centro de la controversia tras las denuncias formuladas por los principales gremios del organismo, que aseguran que la conducción nacional impulsa un proceso de reducción de prestaciones mediante la disminución masiva de pacientes asignados a médicos de cabecera. Según sostienen, la decisión busca tornar económicamente inviable la continuidad de numerosos consultorios y provocar la renuncia de profesionales sin recurrir a despidos formales.

La denuncia es respaldada por la Unión de Trabajadores del Instituto (UTI), la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), organizaciones que coinciden en advertir sobre un proceso de ajuste que, afirman, repercute directamente en la calidad de la atención brindada a los afiliados.

De acuerdo con los representantes gremiales, algunos médicos perdieron hasta el 90% de los jubilados que tenían asignados. Esa reducción implica una drástica caída de ingresos y vuelve insostenible el funcionamiento de muchos consultorios particulares que prestan servicios al instituto.

Carlos Mulqui, referente de la organización Médicos de Cabecera, sostuvo que la metodología constituye un mecanismo de «despido encubierto», ya que los profesionales conservan formalmente el vínculo con el organismo, pero quedan prácticamente sin pacientes para atender. Según explicó, esa situación reduce considerablemente la carga laboral y coloca a numerosos médicos ante la imposibilidad económica de continuar prestando servicios.

La experiencia relatada por el médico cordobés Atilio Rossi refleja, según los sindicatos, una realidad que comienza a repetirse en distintas provincias. El profesional explicó que de los aproximadamente 600 afiliados que atendía desde hacía varios años, el PAMI le retiró alrededor de 500, alterando la continuidad de tratamientos y obligando a cientos de jubilados a buscar un nuevo médico de cabecera.

Los gremios sostienen que las consecuencias exceden el ámbito laboral. La reasignación compulsiva de profesionales obliga a miles de afiliados a reiniciar vínculos médicos construidos durante años, repetir trámites administrativos y concurrir a las agencias del PAMI para conocer quién será su nuevo prestador. A juicio de los denunciantes, esta dinámica deteriora la relación médico-paciente, considerada uno de los pilares de la atención primaria de la salud.

Carlos Valenzuela, secretario general de UTI en la región Nordeste, advirtió que el sistema ya funciona con recursos insuficientes y cuestionó la reducción de prestaciones médicas y farmacológicas. A su entender, la combinación entre restricciones en el acceso a medicamentos, la escasez de profesionales y el aumento en los tiempos de espera comprometen severamente la salud de pacientes con patologías crónicas.»

Según las organizaciones sindicales, obtener una consulta con un especialista puede demandar hasta dos meses, mientras que la realización de estudios diagnósticos requiere otros dos meses adicionales. En consecuencia, un jubilado puede esperar hasta cinco meses para completar un diagnóstico, regresar al especialista e iniciar o modificar un tratamiento.

El deterioro del servicio se produce en un momento particularmente sensible para el sistema previsional y sanitario. El PAMI, creado en 1971, brinda cobertura médica a más de cinco millones de jubilados, pensionados y otros beneficiarios, constituyéndose en la mayor obra social de América Latina. Por esa magnitud, cualquier modificación en su esquema de prestaciones tiene un fuerte impacto sanitario, social y presupuestario.

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Adultos mayores: casi la mitad de los hogares no alcanza a cubrir sus necesidades básicas

Un informe reveló que el 46% de los hogares con personas de 60 años o más tuvo ingresos insuficientes durante 2024-2025. Es el registro más elevado desde el inicio de la serie, en 2017, y las mayores carencias se concentran entre las familias de menores recursos.

La insuficiencia de ingresos alcanzó un máximo histórico en la serie del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. Durante 2024-2025, el 46% de los hogares con al menos una persona de 60 años o más no logró reunir recursos suficientes para cubrir sus gastos básicos, cinco puntos porcentuales por encima del registro correspondiente a 2022-2023.

El deterioro se profundiza a medida que disminuyen los ingresos. Entre los hogares del estrato socioeconómico muy bajo, la proporción llega al 71,1%, mientras que en el nivel bajo alcanza el 55,2%. El relevamiento contempló dimensiones vinculadas con alimentación, vivienda, servicios, asistencia social y acceso a la atención sanitaria.

Uno de los indicadores más sensibles es la alimentación. La inseguridad alimentaria entre las personas mayores pasó del 12,3% en 2017-2019 al 18,4% en 2024-2025. La distancia entre grupos sociales resulta particularmente pronunciada: afecta al 39,1% de los adultos mayores del estrato muy bajo, frente al 1,1% entre quienes pertenecen al nivel medio alto.

La falta de recursos también repercute sobre los servicios esenciales. Casi uno de cada cinco hogares con personas mayores dejó de pagar alguna factura por dificultades económicas. Entre las familias del estrato muy bajo, el porcentaje trepa al 39,4%.

Salud y medicamentos, entre las principales dificultades

La atención sanitaria aparece como otro de los puntos críticos. El 35,2% de los hogares con adultos mayores postergó consultas médicas o la compra de medicamentos durante 2024-2025 por falta de dinero. Es el valor más alto de la serie y representa un incremento cercano a diez puntos respecto de 2022-2023.

La brecha vuelve a ser considerable entre los distintos niveles sociales: en los hogares más vulnerables, el indicador alcanza al 55%.

El informe también analizó durante 2025 el vínculo de las personas afiliadas con PAMI. Cerca del 74% recurrió al organismo para consultas médicas y alrededor del 70% utilizó sus prestaciones para acceder a medicamentos.

La evaluación de esas prestaciones, sin embargo, presenta diferencias. El 61,7% valoró favorablemente la atención médica, mientras que la aprobación descendió al 49,7% cuando se consultó por la cobertura de medicamentos.

Vivienda y asistencia

Las condiciones habitacionales constituyen otra dimensión de la desigualdad. El 11,8% de las personas mayores reside en viviendas que no reúnen condiciones adecuadas; entre los grupos socioeconómicos más desfavorecidos, la proporción asciende al 27,5%.

La asistencia estatal tampoco alcanza a todos los hogares con necesidades económicas. Aunque el 71,1% de las familias del estrato muy bajo registra ingresos insuficientes, solo el 42,4% recibe algún programa de transferencia de ingresos o asistencia alimentaria.

En el conjunto de los hogares con adultos mayores, la cobertura de estos programas cayó del 30,6% registrado durante la pandemia de Covid-19 al 26,8% en 2024-2025.

Los datos del ODSA-UCA muestran un deterioro marcado en distintas dimensiones de la vida cotidiana de las personas mayores. Ingresos insuficientes, dificultades alimentarias, incumplimiento de servicios y postergación de gastos sanitarios convergen en una población para la que la capacidad de recomponer ingresos suele ser más limitada.

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Gastronómicos actualizaron sus salarios para el segundo semestre

UTHGRA y FEHGRA alcanzaron un acuerdo para el primer tramo de la paritaria 2026-2027 del Convenio Colectivo de Trabajo 389/04. La pauta rige entre junio y septiembre e incorpora sumas no remunerativas durante julio, agosto y septiembre.

La Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) acordaron la actualización salarial correspondiente al primer tramo de la paritaria 2026-2027 para los trabajadores comprendidos en el Convenio Colectivo de Trabajo 389/04.

El entendimiento establece nuevas escalas básicas para el período junio-septiembre y contempla, además, sumas fijas no remunerativas que serán abonadas durante julio, agosto y septiembre. Los adicionales tendrán carácter neto, sin descuentos ni aportes.

Los valores varían de acuerdo con la categoría del establecimiento y el nivel asignado a cada puesto. En los establecimientos de categoría D, los básicos parten de $990.555 para el Nivel 1 y llegan a $1.292.025 en el Nivel 6. Las sumas adicionales se ubican entre $68.000 y $88.000 mensuales.

En la categoría C, los salarios básicos oscilan entre $1.013.346 y $1.337.186, mientras que los adicionales van de $69.000 a $91.000. Para los establecimientos B, la escala comienza en $1.038.120 y alcanza los $1.538.297, con sumas no remunerativas de entre $71.000 y $105.000.

Los establecimientos de categoría A tendrán básicos que van desde $1.074.307 hasta $1.840.959, acompañados por adicionales de $74.000 a $126.000. En la categoría Especial se concentra la escala más elevada: los valores parten de $1.206.779 y llegan a $1.970.475, mientras que las sumas complementarias oscilan entre $83.000 y $134.000 por mes.

El convenio distribuye los puestos en siete niveles, desde tareas generales como lavacopas, peones y cadetes hasta funciones de mayor responsabilidad, entre ellas cocineros, mozos de salón, barman, recepcionistas, maîtres y cargos de conducción como jefes de brigada y jefes de recepción.

Las nuevas planillas ya fueron remitidas a las distintas seccionales de UTHGRA, que tendrán a su cargo el seguimiento de la correcta liquidación de los haberes durante la vigencia de este tramo.

El acuerdo permite actualizar los ingresos de los trabajadores comprendidos en uno de los principales convenios de la hotelería y la gastronomía, mientras las partes dejaron abierta la continuidad de las negociaciones para las siguientes etapas de la paritaria 2026-2027.

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ASIJEMIN crea un espacio de apoyo psicológico adaptado al trabajo minero

El Sindicato Jerárquico Minero ASIJEMIN amplió las prestaciones destinadas a sus afiliados con la incorporación de un servicio de acompañamiento psicológico virtual para trabajadores y sus familias. La propuesta fue impulsada por la Secretaría de Salud, Seguridad y Medio Ambiente, encabezada por Maximiliano Arias, y estará a cargo de la licenciada en Psicología Virginia Pantano (MP 15.686).

La modalidad fue diseñada teniendo en cuenta las particularidades de la actividad minera, especialmente los períodos de trabajo y descanso que atraviesan muchos trabajadores. Los turnos podrán coordinarse de manera virtual para facilitar el acceso a la atención profesional independientemente del lugar donde se encuentre el el operario.

ASIJEMIN cubrirá el costo de la primera consulta. La continuidad del tratamiento, nuevas sesiones o eventuales derivaciones serán acordadas posteriormente entre la profesional y el trabajador o su grupo familiar.

Desde la organización remarcaron además que las consultas tendrán carácter privado y confidencial. El objetivo es generar un espacio profesional en el que los afiliados puedan expresar sus preocupaciones, ser escuchados y recibir orientación ante distintas circunstancias personales o familiares.

Arias destacó que la iniciativa parte de una concepción integral del acompañamiento sindical. “Detrás de cada trabajador hay una persona, una familia y una realidad”, señaló, al remarcar que la tarea gremial también implica atender necesidades que exceden las cuestiones estrictamente laborales, señaló Arias.

La psicóloga Virginia Pantano, responsable del servicio, explicó que la propuesta busca ofrecer escucha y acompañamiento profesional mediante una modalidad compatible con las características de las jornadas y los períodos de permanencia de los trabajadores mineros.

Mediante esta herramienta, ASIJEMIN robustece el catálogo de prestaciones destinadas al desarrollo integral de sus afiliados, maximizando el impacto de sus programas de asistencia.

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