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Los policías y penitenciarios autoconvocados ratificaron la continuidad de las medidas de fuerza luego de que el Gobierno de Claudio Vidal diera por concluida la negociación salarial mediante una resolución administrativa. Reclaman un salario inicial de $2,2 millones y denuncian que las reuniones estuvieron atravesadas por presiones y decisiones unilaterales.

La decisión del Gobierno de Santa Cruz de dar por finalizada la negociación salarial con las fuerzas de seguridad profundizó un conflicto que ya supera el mes de duración y mantiene a policías y penitenciarios autoconvocados acampando frente a la Casa de Gobierno de Río Gallegos. Los representantes de la Mesa de Unidad Policial y Penitenciaria confirmaron que las protestas continuarán en toda la provincia hasta que el Ejecutivo restablezca el diálogo.

Los efectivos cuestionan la Resolución 342 del Ministerio de Seguridad, mediante la cual la administración provincial dio por cerrada la discusión e impuso un incremento salarial que incorpora sumas no remunerativas. A juicio de los autoconvocados, esa modalidad perjudica especialmente a retirados y pensionados, además de desconocer los planteos formulados durante semanas de conversaciones.

El reclamo central apunta a establecer un salario inicial de bolsillo de $2.200.000 para el personal que ingresa a la fuerza y a que toda mejora salarial tenga carácter remunerativo. Sostienen que, desde el comienzo de las negociaciones el pasado 10 de junio, presentaron numerosas alternativas que fueron rechazadas sin una instancia real de consenso.

Durante una conferencia de prensa realizada en la denominada «Carpa de la Dignidad», Ramón Quipildor, uno de los voceros de la mesa, sostuvo que las reuniones estuvieron dominadas por imposiciones y presiones, y afirmó que nunca existió una negociación genuina entre las partes.

Las asambleas desarrolladas en distintas localidades resolvieron sostener el acampe y las medidas de protesta. No obstante, los efectivos aclararon que continúan prestando servicios esenciales, atendiendo emergencias, incendios y delitos graves, mientras suspendieron tareas administrativas y patrullajes preventivos como forma de visibilizar el reclamo.

Los representantes también denunciaron el deterioro de las condiciones de trabajo en las dependencias policiales, con comisarías que presentan deficiencias edilicias, falta de recursos y problemas derivados de la sobrepoblación de detenidos. En ese marco, reiteraron el pedido de una audiencia con el gobernador Claudio Vidal, a quien responsabilizan por la falta de respuestas frente a un conflicto que, aseguran, se profundiza con el paso de los días.

La decisión oficial de cerrar unilateralmente la negociación abrió un nuevo foco de desgaste para la administración provincial y trasladó el conflicto a un plano institucional, donde la recomposición del diálogo aparece como el principal desafío para evitar una mayor escalada entre el Gobierno y una de las fuerzas más sensibles del Estado santacruceño.

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La UNSJ y CAPRIMSA acuerdan capacitación para ampliar el empleo minero en San Juan

La Universidad Nacional de San Juan y la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros acordaron avanzar en capacitaciones vinculadas con las necesidades de las empresas. La propuesta apunta a mejorar la inserción laboral de estudiantes y profesionales, desarrollar oficios especializados y ampliar la participación de proveedores sanjuaninos en la cadena de valor minera.

El entendimiento fue abordado durante una mesa de diálogo que reunió a autoridades universitarias, representantes de CAPRIMSA y referentes de la Federación Universitaria de San Juan. La discusión estuvo centrada en la formación de recursos humanos, el acceso de los jóvenes al empleo y las competencias técnicas que requerirá el crecimiento de la minería.

Desde la representación estudiantil, Gonzalo Leyes planteó la necesidad de generar herramientas que permitan reducir las dificultades que enfrentan los jóvenes para incorporarse al mercado laboral. La propuesta contempla, al mismo tiempo, acompañar las trayectorias universitarias para evitar que la necesidad de conseguir un empleo termine obstaculizando la finalización de las carreras.

Para CAPRIMSA, el desafío también pasa por mejorar la capacidad de respuesta de las empresas locales. Su presidente, Fernando Godoy, admitió que todavía existe una estructura insuficientemente integrada para absorber de manera eficiente a los profesionales y estudiantes que se forman en la provincia.

El representante gremial instó a priorizar sectores clave como la metalmecánica, junto con la certificación y formación de personal técnico, para responder a las exigencias operativas del sector minero.

“Tenemos que ver cómo articulamos todo lo que se puede trabajar en metalmecánica, certificaciones de operadores y soldadores en este ecosistema minero”, sostuvo Godoy.

Formación y proveedores locales

La iniciativa busca que la vinculación entre la universidad y las empresas no quede limitada a acuerdos institucionales, sino que se traduzca en capacitaciones y oportunidades laborales concretas. Para ello, las partes comenzaron a identificar necesidades de formación que puedan ser atendidas mediante herramientas académicas y técnicas disponibles en la provincia.

Godoy remarcó que las propuestas deben transformarse en hechos concretos. «Si cumplimos con el 60 % de las metas, seré el primero en festejar», aseguró sobre el respaldo de la cámara a las iniciativas viables

La apuesta tiene además una dimensión productiva: fortalecer el denominado compre local y ampliar la participación de empresas sanjuaninas en una cadena minera que demanda bienes, servicios y personal especializado.

La articulación entre CAPRIMSA y la UNSJ abre así una agenda que combina formación, inserción laboral y desarrollo de proveedores. El gran objetivo de San Juan es traducir la bonanza minera en capacidades locales reales, impulsando a estudiantes, profesionales y empresas hacia las demandas del futuro.

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La morosidad de los hogares volvió a subir y crece el reclamo por los argentinos endeudados

La morosidad de los hogares pasó del 12,77% al 12,94% en julio, según datos de la Central de Deudores del Banco Central analizados por la consultora 1816. Casi seis millones de personas acumulan atrasos superiores a 90 días. Mientras el oficialismo relativiza el fenómeno y rechaza una intervención estatal, la Iglesia reclamó medidas frente a las deudas que considera abusivas.

El incremento puede parecer acotado en términos porcentuales, pero adquiere otra dimensión cuando se lo proyecta sobre la cantidad de personas alcanzadas. Se estima que casi seis millones de argentinos acumulan atrasos superiores a 90 días dentro de un universo de 20,8 millones de deudores. En octubre de 2024, la morosidad general se ubicaba en torno al 2,5%.

La evolución tampoco fue uniforme entre los distintos actores del sistema financiero. Mientras la mora empresarial avanzó del 3,50% al 3,61%, las deudas de los hogares aumentaron en 23 de las 30 principales entidades relevadas. La mayor fragilidad aparece en las billeteras virtuales y entidades financieras no tradicionales, donde el índice trepó al 33,69%.

El dato adquiere especial relevancia porque se conoce mientras el Congreso debate iniciativas destinadas a brindar algún tipo de alivio a quienes acumularon compromisos financieros. La oposición logró reunir 133 diputados para impulsar el tratamiento de proyectos vinculados con los hogares endeudados, aunque el oficialismo busca postergar la discusión.

El Gobierno relativiza la morosidad

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, minimizó el alcance del fenómeno y sostuvo que existe “un poco de mora” asociado al incremento de las tasas de interés. Según su evaluación, el volumen de deuda representa una magnitud “insignificante” en relación con el Producto Bruto Interno, debido a que buena parte de los compromisos corresponde a montos reducidos.

Menem también afirmó que la morosidad “ya empezó a bajar”, una apreciación que no coincide con el último registro disponible, que muestra un nuevo incremento durante julio. El titular de Diputados insistió además en que el Estado no debería intervenir para resolver las obligaciones contraídas entre particulares.

Esa posición coincide con el criterio expresado por el Gobierno de Javier Milei, que considera el endeudamiento familiar principalmente como una relación entre deudores y acreedores privados. Desde esa perspectiva, no se justificaría una política pública específica de asistencia o refinanciación.

La Iglesia reclama una respuesta

El rechazo a esa postura llegó esta vez desde la Iglesia Católica. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, reclamó una intervención que permita establecer criterios frente al crecimiento de las obligaciones financieras de los hogares.

El titular de la CEA advirtió sobre la existencia de “deudas leoninas” y planteó la necesidad de discutir límites que contemplen la capacidad real de pago de cada persona. Entre otras alternativas, propuso revisar cuánto del salario puede comprometerse para afrontar créditos y otras obligaciones.

Colombo cuestionó además cualquier respuesta que reduzca el fenómeno a una cuestión exclusivamente privada. “Lo que no se puede es tener una mirada superficial”, sostuvo, al reclamar que las autoridades no se desentiendan de quienes quedaron atrapados por compromisos que ya no pueden afrontar.

La discusión combina así dos datos que avanzan en direcciones diferentes: mientras los registros financieros muestran un nuevo deterioro de la capacidad de pago de los hogares, el Gobierno sostiene que no existe una magnitud suficiente para justificar una intervención pública.

Con casi seis millones de personas con atrasos superiores a 90 días y niveles de mora particularmente elevados en las entidades no tradicionales, el endeudamiento familiar se convirtió en uno de los asuntos que volverán al centro del debate legislativo y económico en los próximos meses.

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Imputabilidad desde los 14 años: la Justicia sanjuanina prepara una transición con varios desafíos

La normativa comenzará a regir el 5 de septiembre y ampliará el universo de adolescentes alcanzados por el sistema penal en los casos previstos. La Corte de Justicia de San Juan prepara una reglamentación provisoria para cubrir la transición hacia un modelo acusatorio que todavía requiere adecuaciones legislativas. A la falta de un procedimiento específico se suma otra dificultad: la provincia no dispone de un establecimiento destinado a alojar a menores privados de su libertad.

La nueva normativa comenzará a regir el sábado 5 de septiembre e incorporará a adolescentes de 14 y 15 años en los supuestos contemplados por la ley. Para acompañar ese cambio, la Justicia provincial prepara una reglamentación transitoria que permita resolver los primeros casos mientras avanza la elaboración de un procedimiento penal juvenil acorde con el modelo acusatorio.

El presidente del máximo tribunal sanjuanino, Daniel Olivares Yapur, explicó que el mecanismo actualmente vigente pertenece a un sistema inquisitivo mixto, en el cual el juez interviene directamente en la investigación. En cambio, el nuevo modelo adopta una estructura acusatoria que reparte de otra manera las tareas de los jueces y los fiscales.

La alternativa diseñada por el tribunal consiste en establecer reglas intermedias que permitan compatibilizar las nuevas disposiciones con las herramientas procesales disponibles en la provincia. Se trata de una solución provisoria, hasta tanto San Juan complete la adecuación normativa necesaria.

Uno de los aspectos centrales del nuevo régimen es que la incorporación de adolescentes al sistema penal no equivale necesariamente a una condena de encierro. La legislación contempla medidas socioeducativas, mecanismos de resolución alternativa de conflictos y recursos vinculados con la justicia restaurativa.

La privación de libertad queda reservada para situaciones excepcionales. Olivares Yapur remarcó que “está prevista como último recurso”, una definición que adquiere particular relevancia frente a las dificultades materiales que enfrenta la provincia.

El interrogante aparece cuando un juez determine que una medida restrictiva de libertad resulta indispensable. San Juan no cuenta actualmente con un establecimiento específico para alojar a adolescentes en esas condiciones.

El Penal de Chimbas tampoco puede ser utilizado para ese fin. Según explicó el presidente de la Corte, la propia normativa establece que los menores deben permanecer en instalaciones diferenciadas de las destinadas a adultos.

“No va a ir al penal de Chimbas porque no pueden estar los menores. La propia ley establece específicamente que tiene que haber un lugar especial”, sostuvo.

La consulta sobre la existencia de una institución de esas características en la provincia tuvo una respuesta contundente: “En San Juan no lo hay”.

El cambio normativo obliga, por lo tanto, a resolver cuestiones que van más allá de la actuación de jueces y fiscales. La provincia deberá adecuar su procedimiento, definir los dispositivos para el cumplimiento de las medidas socioeducativas y disponer de infraestructura apropiada para aquellos casos en los que corresponda restringir la libertad.

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