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La central obrera resolvió avanzar con movilizaciones federales, acciones legales y un programa político propio. La conducción evitó un paro inmediato, pero comenzó a construir una escalada que busca reunir al movimiento obrero, las Pymes y otros sectores afectados por el rumbo económico.

La Confederación General del Trabajo decidió ingresar en una profundización de la disputa política y económica con el gobierno de Javier Milei. Lejos de limitar la respuesta a una sucesión de protestas gremiales, la conducción cegetista aprobó un plan integral que combina movilización territorial, judicialización de la reforma laboral y construcción de una alternativa política propia, convencida de que el deterioro del empleo registrado y la pérdida de capacidad productiva configuran un fenómeno que trasciende la discusión estrictamente sindical.

La resolución adoptada por el Consejo Directivo, reunido durante más de cuatro horas en la sede de Azopardo, refleja un cambio de escala en la respuesta del movimiento obrero. El objetivo ya no se concentra únicamente en cuestionar la Ley de Modernización Laboral, sino en instalar una agenda nacional que vincule empleo, producción, negociación colectiva, financiamiento del sistema de salud sindical y recuperación del aparato industrial.

En esa lógica, la CGT convocará a sus regionales en todo el país para desplegar un esquema progresivo de acciones que incluirá asambleas, volanteadas, movilizaciones y marchas federales, antes de confluir en un paro nacional cuya fecha será definida cuando la central considere consolidada la articulación con el resto de los actores sociales.

La decisión revela, además, una lectura política de la coyuntura. Aunque sectores de perfil más combativo impulsaban una huelga general inmediata de 36 horas, la mayoría de la conducción optó por privilegiar una acumulación gradual de respaldo social, convencida de que una medida de fuerza adquiere mayor eficacia cuando expresa un malestar que excede al universo sindical.

La reforma laboral abre un nuevo frente judicial

Otro de los ejes centrales pasa por los tribunales. La CGT resolvió instruir a cada sindicato confederado para que presente acciones de amparo destinadas a preservar la ultraactividad de los convenios colectivos, uno de los principios históricos del sistema argentino de relaciones laborales.

La conducción sostiene que diversos aspectos de la reglamentación alteran derechos incorporados durante décadas de negociación colectiva y anticipa un proceso de fuerte litigiosidad entre organizaciones gremiales, empresas y Estado.

«Estamos convencidos de que existen disposiciones incompatibles con la Constitución y eso genera una enorme inseguridad jurídica», afirmó Jorge Sola al término de la reunión. El dirigente también advirtió que muchas compañías podrían enfrentar futuras condenas judiciales si aplican interpretaciones que reduzcan derechos convencionales.

La ofensiva legal se complementará con las presentaciones que la CGT ya impulsa ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde denuncia presuntas vulneraciones a los convenios internacionales sobre libertad sindical y negociación colectiva.

El empleo y la producción, en el centro del discurso gremial

Uno de los cambios más significativos del documento político elaborado por la central consiste en desplazar el eje exclusivamente salarial hacia una mirada más amplia sobre la economía.
La conducción procuró instalar que la crisis del empleo no puede analizarse separadamente de la caída de la actividad productiva, el cierre de empresas y la retracción de la inversión.

En ese sentido, Jorge Sola sostuvo que la desaparición de unas 26.000 pequeñas y medianas empresas constituye una señal de alarma para todo el sistema económico y reivindicó la necesidad de reconstruir una alianza entre trabajadores y el empresariado nacional.

«Necesitamos que existan empleadores para que haya empleo. Somos socios estratégicos de quienes producen», resumió el dirigente, marcando una diferenciación entre el universo Pyme y los grandes grupos económicos que la CGT identifica como beneficiarios del actual modelo.

Ese posicionamiento procura ampliar la base social del sindicalismo, incorporando a los sectores productivos afectados por la caída del consumo, el encarecimiento financiero y la reducción de la actividad industrial.

La construcción de un proyecto político

Las definiciones adoptadas en Azopardo también proyectan al movimiento obrero hacia el próximo ciclo electoral.
La conducción confirmó que comenzará a elaborar un programa político propio con el propósito de influir en la conformación de candidaturas y fijar compromisos concretos en materia de empleo, producción, desarrollo industrial y protección de los derechos laborales.

La iniciativa supone un intento por recuperar capacidad de incidencia en el sistema político luego de un período en el que el sindicalismo perdió protagonismo dentro de los principales espacios partidarios.

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El PJ sanjuanino apeló a la unidad, pero la celebración del 17 de octubre mostró sus diferencias

El peronismo de San Juan conmemoró el Día de la Lealtad con tres convocatorias separadas y ausencias que alimentaron las señales de fragmentación interna. Mientras la conducción del Partido Justicialista (PJ) encabezó homenajes en su sede central y en Chimbas, la CGT organizó un acto propio, con Eduardo Cabello como principal referente. La jornada volvió a exponer las diferencias entre la dirigencia partidaria y el movimiento obrero en un momento en que ambos espacios buscan recuperar competitividad electoral.

La ausencia más significativa fue la del senador nacional Sergio Uñac, quien no participó de ninguna de las convocatorias y envió una nota para disculparse. Tampoco estuvieron el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, ni Fabián Gramajo, presidente de San Juan Te Quiero. En el homenaje realizado en la sede partidaria faltaron, además, intendentes de ocho departamentos: Rawson, Caucete, Albardón, 25 de Mayo, Jáchal, Valle Fértil, Calingasta y San Martín. Desde el PJ señalaron que algunos jefes comunales organizaron actos en sus respectivas juntas departamentales.

Las actividades partidarias fueron encabezadas por el presidente del PJ, Juan Carlos Quiroga Moyano, la vicepresidenta primera, Graciela Seva, y el vicepresidente segundo, Fabián Aballay. También participaron el exgobernador José Luis Gioja, el diputado nacional Cristian Andino, Facundo Perrone, Matías Sotomayor y los legisladores provinciales Mario Herrero y Marisa López.

La segunda convocatoria se trasladó a la avenida Costanera Juan Domingo Perón, en Chimbas, donde la intendenta Daniela Rodríguez encabezó la reinauguración del busto de Juan Domingo Perón, restaurado después de sufrir daños por vandalismo. Allí también estuvo Jorge «Koki» Chica, ausente en la ceremonia de la sede central. La elección del departamento no fue menor: Chimbas concentra un caudal electoral relevante para las aspiraciones del peronismo de cara a 2027.

Ante la dispersión de los homenajes, Quiroga Moyano recurrió reiteradamente al término «diversificación» para describir la organización de la jornada. La expresión buscó presentar como una distribución de actos lo que también dejó a la vista la falta de una convocatoria común, especialmente por la decisión de la CGT de celebrar por separado.

Aballay, en tanto, vinculó el significado histórico del 17 de octubre de 1945 con las dificultades que atraviesa el justicialismo. Aunque reconoció las diferencias internas, sostuvo su expectativa de que una eventual unidad permita al partido volver a competir con posibilidades en las elecciones de 2027.

La mirada sindical fue más crítica. Desde la CGT, Eduardo Cabello reivindicó el papel del movimiento obrero en la identidad peronista y cuestionó las divisiones de la dirigencia política, a las que atribuyó parte de la responsabilidad por la pérdida de los gobiernos provincial y municipales. Su planteo ubicó a los sindicatos como actores centrales de una eventual reconstrucción partidaria y marcó diferencias con la lectura de la conducción del PJ.

A 81 años de la movilización que reclamó la liberación de Perón y se convirtió en una fecha fundacional del movimiento, la conmemoración sanjuanina dejó una señal política concreta: la unidad continúa siendo una aspiración compartida, pero todavía no se traduce en una conducción capaz de reunir a sus principales referentes. La disputa por el protagonismo y la reconstrucción electoral seguirá condicionando la relación entre el partido, los intendentes y el sindicalismo.

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La CGT de San Juan celebró el Día de la Lealtad y reclamó recuperar la identidad peronista

La división del peronismo sanjuanino quedó expuesta este17 de octubre y tuvo una de sus expresiones más directas en la sede de la CGT. Allí, Eduardo Cabello, cuestionó la falta de entendimiento entre los dirigentes políticos y reivindicó al sindicalismo como garante de la identidad histórica del movimiento.

“La política hoy no se pudo poner de acuerdo”, afirmó Cabello durante el acto realizado pasadas las 12.00, en alusión a la multiplicación de convocatorias por el Día de la Lealtad. La ceremonia se desarrolló sin representantes de la actual conducción del Partido Justicialista sanjuanino, mientras el PJ organizó su propia celebración y hubo otra convocatoria en Chimbas.

La dispersión de los encuentros volvió visible una fractura que excede las diferencias de organización. En una fecha central para el peronismo, los distintos espacios no confluyeron en una celebración común, una ausencia de unidad que el referente sindical convirtió en el centro de su discurso.

“El 17 de octubre también fue por los derechos y la dignidad”

Cabello llamó a revisar el sentido de la conmemoración y advirtió sobre el riesgo de reducirla a una evocación del pasado. “¿Vamos a ser fanáticos y vivir de nostalgias o vamos a tener valores?”, planteó ante los presentes.

Para el dirigente, la movilización del 17 de octubre de 1945, que reclamó la liberación de Juan Domingo Perón, dejó una enseñanza que trasciende el recuerdo histórico. “El 17 no fue solamente para que dejen a Perón libre, fue decir que hay derechos, que hay dignidad”, sostuvo.

También definió aquella jornada como una expresión colectiva que debe traducirse en representación para quienes no encuentran canales para hacer oír sus reclamos. Habló de un “calor que se puede y debe transformar en una cualidad para llegar a los que no tienen voz”, en una reivindicación del compromiso social que atribuye a los orígenes del movimiento.

El sindicalismo, en el centro de la identidad peronista

El titular de la Regional San Juan reafirmó la pertenencia doctrinaria del movimiento obrero y defendió el papel de los gremios en la representación de los trabajadores. “Tenemos la doctrina escrita en el corazón. No nos equivoquemos. Los sindicatos vamos a ser la luz y la sal de cada trabajador sanjuanino”, expresó.

La jornada incluyó un llamado a los afiliados y trabajadores, con choripanes y gaseosas, en una celebración que combinó el homenaje histórico con un mensaje político hacia la dirigencia justicialista.

El acto de la CGT dejó así una doble señal: la voluntad sindical de reivindicar su protagonismo dentro del peronismo y el cuestionamiento a una dirigencia que, al menos en esta conmemoración, no logró compartir una convocatoria. La discusión por la unidad vuelve a instalarse con una pregunta de fondo: qué lugar ocupará el movimiento obrero en la reorganización política del justicialismo.

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Paritarias: los bancarios elevaron el salario inicial a $2,63 millones

La Asociación Bancaria acordó con las cámaras empresarias del sistema financiero una actualización salarial del 1,9% para septiembre, con la que el ingreso inicial de los trabajadores bancarios pasó a superar los $2,6 millones. El entendimiento, encabezado por el gremio que conduce Sergio Palazzo, contempla además un bono mínimo superior a $2,2 millones y la continuidad de las revisiones salariales durante el último trimestre del año.

La nueva escala fija un salario inicial de $2.552.560,34, al que se suma un concepto de Participación en las Ganancias (ROE) de $73.786,55. De esta manera, la remuneración inicial global alcanza los $2.626.346,89 para septiembre.

El incremento se aplica sobre las remuneraciones mensuales brutas, habituales y normales, tanto remunerativas como no remunerativas, además de los adicionales establecidos en el convenio colectivo y aquellos otorgados por fuera de sus disposiciones.

Con esta actualización, La Bancaria informó que la recomposición acumulada durante los primeros nueve meses de 2026 alcanza el 23,6%, tomando como referencia las escalas salariales vigentes en diciembre de 2025.

Bono por el Día del Bancario

El enetendimiento también establece el monto mínimo de la gratificación correspondiente al Día del Bancario, que tendrá un piso de $2.275.519,25.

Las entidades financieras deberán depositar ese concepto como fecha límite el 6 de noviembre, jornada en la que tradicionalmente no hay atención bancaria al público en todo el país por la celebración del día de los trabajadores de la actividad.

El monto funciona como un piso garantizado, por lo que la cifra final puede variar de acuerdo con las condiciones salariales y los adicionales correspondientes a cada trabajador.

Revisiones hasta diciembre y nueva negociación en enero

El pacto no se agota en la actualización de septiembre. Las partes acordaron mantener durante octubre, noviembre y diciembre el mismo mecanismo de revisión periódica utilizado hasta ahora, con idénticos alcances sobre las remuneraciones y adicionales.

Además, la representación sindical y las cámaras empresarias establecieron que volverán a reunirse formalmente para discutir la paritaria durante la segunda quincena de enero de 2027.

La continuidad de las revisiones permite que la negociación permanezca abierta frente a la evolución de los precios y evita que la escala salarial quede congelada durante varios meses. Para La Bancaria, el mecanismo constituye una herramienta para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores frente al costo de vida.

El acuerdo vuelve a colocar a la paritaria bancaria entre las negociaciones salariales de mayor magnitud nominal: con un ingreso inicial que ya supera los $2,6 millones, un bono anual con piso de $2,27 millones y revisiones previstas hasta fin de año, el gremio mantiene una política de actualización frecuente que tendrá una nueva instancia formal en enero de 2027.

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