CAME reunió a diputados y senadores para debatir el colapso productivo en las provincias
Representantes de las economías regionales expusieron ante legisladores nacionales un diagnóstico crítico sobre la situación productiva en las provincias. Caída de rentabilidad, atraso cambiario, incremento de costos, apertura importadora y falta de financiamiento aparecen entre las principales amenazas para un entramado económico que genera la mayor parte del empleo rural argentino.
La preocupación atraviesa de punta a punta al interior productivo argentino. Productores de distintas economías regionales llevaron esta semana al Congreso político nacional un diagnóstico tan amplio como inquietante: numerosas actividades agroindustriales atraviesan un deterioro acelerado de su rentabilidad y, en muchos casos, los pequeños y medianos establecimientos ya no logran cubrir siquiera sus costos operativos.
El planteo fue expuesto durante un encuentro organizado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), donde diputados y senadores de distintos espacios políticos escucharon de primera mano la situación que atraviesan actividades claves para el entramado federal del país.
Lejos de la imagen asociada históricamente al gran complejo agroexportador de la Pampa Húmeda, los productores describieron una realidad completamente distinta: explotaciones medianas y pequeñas, altamente dependientes del mercado interno, con fuerte utilización de mano de obra y márgenes cada vez más estrechos frente al incremento sostenido de los costos.
La advertencia no es menor. Según datos expuestos durante la reunión, las economías regionales generan cerca del 70% del empleo rural y representan exportaciones por unos 8.700 millones de dólares anuales. En numerosas provincias constituyen además el principal motor económico y social, sosteniendo cadenas productivas enteras vinculadas al transporte, el comercio y los servicios.
El presidente de CAME, Ricardo Diab, definió a estas actividades como una expresión concreta del federalismo productivo argentino y reclamó un rediseño de las normas vigentes para facilitar el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector.
Sin embargo, detrás de esa definición institucional apareció un cuadro mucho más severo. Los productores enumeraron una larga serie de obstáculos que hoy condicionan la supervivencia de múltiples actividades: elevada presión tributaria nacional, provincial y municipal; tarifas energéticas crecientes; costos laborales elevados; dificultades de acceso al crédito; infraestructura logística insuficiente y un tipo de cambio que consideran atrasado frente al incremento de los gastos internos.
El impacto combinado de esos factores viene deteriorando la competitividad de numerosas producciones que dependen de mercados externos o que deben competir con productos importados de menor costo.
Uno de los puntos más sensibles abordados durante el encuentro fue precisamente el avance de importaciones en rubros históricamente vinculados a las economías regionales. El tomate apareció como uno de los ejemplos más citados por los productores, quienes advirtieron que el ingreso de mercadería extranjera a precios considerablemente más bajos está desplazando producción nacional y poniendo en riesgo cientos de puestos de trabajo.
A ese cuadro se suman además factores internacionales que profundizan las dificultades locales. El conflicto en Medio Oriente comenzó a repercutir directamente sobre el precio de los combustibles y del transporte, mientras que la escalada internacional del gas impactó de lleno sobre los fertilizantes nitrogenados.
La urea, uno de los insumos esenciales para numerosas actividades agrícolas, registró aumentos de hasta el 50%, alterando por completo las proyecciones de costos para la próxima campaña.
En ese sentido, desde CAME insistieron en la necesidad de construir herramientas específicas para un universo productivo que —afirman— no puede ser medido con la misma lógica que el gran agro exportador concentrado.
La principal iniciativa impulsada por la entidad es el proyecto de ley denominado “Régimen de Promoción MiPyME de las Economías Regionales”, una propuesta que busca establecer un marco normativo integral para el sector con vigencia de quince años y la creación de un Fondo de Fomento específico.
La iniciativa también apunta a otorgar una definición legal unificada para las economías regionales, un reclamo histórico de productores que consideran que muchas políticas públicas nacionales terminan diseñadas exclusivamente para las grandes cadenas agroexportadoras.
Entre las medidas concretas planteadas durante la reunión sobresalen la reducción de cargas patronales mediante la ampliación del Mínimo No Imponible, la aplicación de una alícuota reducida de IVA para el gas utilizado en actividades productivas y la extensión de beneficios tarifarios eléctricos para establecimientos afectados por emergencias agropecuarias.
El debate dejó al descubierto otra discusión de fondo: la creciente distancia entre los indicadores macroeconómicos utilizados por el Gobierno para describir la situación del “campo” y la realidad cotidiana que atraviesan numerosas producciones regionales.
Mientras algunos sectores ligados al complejo cerealero mantienen niveles elevados de rentabilidad y exportación, gran parte del interior productivo enfrenta dificultades completamente distintas, asociadas a escalas menores, mayores costos logísticos y mercados mucho más vulnerables.
La diferencia no es solamente económica. También implica consecuencias sociales directas. Las economías regionales sostienen empleo intensivo en provincias donde muchas veces no existen alternativas laborales equivalentes. El cierre o achicamiento de establecimientos repercute inmediatamente sobre pueblos enteros cuya actividad depende de esas cadenas productivas.
Por eso, el reclamo de los productores excedió el pedido de alivio fiscal coyuntural. Lo que se discutió en la sede de CAME fue la necesidad de definir si Argentina pretende conservar un esquema productivo federal diversificado o avanzar hacia una estructura cada vez más concentrada en pocas actividades y regiones.
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San Juan busca preparar su infraestructura para dos décadas de expansión minera
En la Cumbre Federal de Logística 2026, el gobernador Orrego advirtió que San Juan deberá prepararse para un flujo de transporte pesado creciente durante las próximas dos décadas. Reivindicó los fondos del Bono San Juan para la Ruta 40 Norte, los US$ 250 millones vinculados a Vicuña y la necesidad de ampliar la infraestructura eléctrica y vial.
Esta fue una de las principales definiciones del gobernador Marcelo Orrego durante la Segunda Cumbre Federal de Logística 2026, organizada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en Buenos Aires, donde advirtió que las proyecciones para las próximas dos décadas anticipan un flujo de transporte pesado de gran magnitud. “Hasta diría un camión cada 46 segundos de alto porte”, señaló el mandatario al describir la circulación que podría generar el desarrollo de los proyectos mineros. La dimensión de esa demanda, sostuvo, obliga a anticipar inversiones para evitar que las limitaciones de conectividad condicionen la expansión productiva.
Orrego remarcó que San Juan concentra seis de los diez proyectos de cobre de la Argentina y que el 73% de su territorio es montañoso. Esa combinación de potencial geológico y complejidad geográfica exige obras capaces de conectar yacimientos, centros industriales y corredores de transporte.
Vicuña y el Bono San Juan, fuentes de financiamiento
El gobernador vinculó esa preparación con dos instrumentos de financiamiento. Por un lado, mencionó el acuerdo relacionado con el proyecto Vicuña, por US$ 250 millones destinados al desarrollo eléctrico y vial, con beneficios previstos también para otras industrias y el turismo.
Por otro, destacó la colocación del Bono San Juan para financiar obras prioritarias. Según detalló, la Legislatura había autorizado una emisión de US$ 600 millones, pero la colocación recibió ofertas por más de US$ 1.030 millones, un monto equivalente al 72% por encima de la autorización original. Los recursos permitirán financiar trabajos en la Ruta Nacional 40 Norte.
La disponibilidad de fondos, sin embargo, deberá traducirse en obras capaces de responder a las necesidades de transporte que acompañarán el crecimiento minero. La conectividad vial y el abastecimiento energético aparecen entre las condiciones necesarias para sostener nuevas inversiones y ampliar las cadenas de proveedores locales.
Trámites más rápidos y emergencia hídrica
Orrego también defendió la digitalización de la administración pública como una herramienta para acortar plazos sin resignar controles. Según explicó, la simplificación de procedimientos busca agilizar las gestiones vinculadas con proyectos productivos y reducir tiempos administrativos.
A esa agenda sumó la emergencia hídrica provincial. San Juan cuenta con unos 3.000 kilómetros de canales primarios que requieren obras de intervención y mantenimiento, una infraestructura relevante para sostener la producción agrícola en una provincia condicionada por la disponibilidad de agua.
Al referirse a la relación entre minería y sociedad, el gobernador planteó que el desarrollo no puede limitarse a la construcción de caminos y redes eléctricas. “Ya no hablo más de licencia social, sino de compromiso social”, afirmó, al señalar la importancia de que la población confíe en los proyectos y en sus beneficios.
La cumbre, convocada bajo el lema “Hacia una logística competitiva para el desarrollo federal”, reunió a gobernadores, funcionarios, empresarios y especialistas para analizar las necesidades de transporte y conectividad de las provincias.
La expansión cuprífera plantea un desafío logístico prioritario para San Juan: sincronizar el flujo de capitales, el desarrollo de infraestructura y el compromiso social de manera preventiva ante el inminente aumento del transporte de carga. De la resolución estratégica de estas variables dependerá el encadenamiento productivo y el crecimiento industrial de la región.
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Siete de cada diez argentinos consideran mala la economía del país
El relevamiento de septiembre de Latam Pulse, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg sobre 2.067 personas, registró una evaluación negativa de la economía nacional para el 71% de los consultados y del mercado laboral para el 75%. Además, el 55% espera que la economía empeore y el 58,5% prevé reducir sus compras de bienes duraderos.
El deterioro percibido también alcanza a las finanzas familiares: seis de cada diez consultados calificaron como mala la economía de sus hogares. Apenas el 20% la consideró buena, mientras que otro 20% la definió como normal. En la evaluación de la economía nacional, el 21% expresó una opinión favorable y el 9% la calificó como normal.
Las expectativas para los próximos seis meses tampoco anticipan una mejora generalizada. El 55% cree que la economía argentina empeorará, frente al 31% que espera una recuperación y el 14% que no prevé cambios. Respecto del empleo, el 57% pronostica un deterioro, mientras que el 31% espera una mejora y el 12% considera que permanecerá sin variaciones.
La perspectiva sobre los ingresos familiares es algo menos negativa, aunque predomina la cautela: el 48% espera que la economía de su hogar empeore, el 32% confía en una mejora y el 20% no anticipa modificaciones.Menos compras y mayor preocupación por los precios
La incertidumbre también se traduce en decisiones concretas de consumo. El 58,5% de los encuestados prevé reducir las compras de bienes duraderos, como electrodomésticos y otros productos de mayor valor, mientras que el 27,3% mantendría su nivel de adquisiciones y apenas el 14,2% planea aumentarlo.
La proporción de quienes anticipan un recorte en esas compras creció 11,3 puntos porcentuales frente a agosto. El dato refleja una mayor disposición a postergar gastos que no se consideran inmediatos, una conducta que puede repercutir sobre las ventas comerciales y la producción vinculada al mercado interno.
En materia de precios, el indicador de percepción de la inflación actual pasó de 27,9 puntos en agosto a 30,6 en septiembre. Las expectativas inflacionarias para el semestre siguiente también subieron, de 8,8 a 9,1 puntos.
Corrupción y desempleo, al frente de las preocupaciones
La encuesta también identificó los principales problemas que preocupan a la población. La corrupción encabezó las respuestas, con el 50,3%, seguida por el desempleo, con el 44%. La impunidad y el sistema judicial reunieron el 34,6%; la economía, el 32,2%; y los altos precios y la inflación, el 27,8%.
El debilitamiento de la democracia y las instituciones, junto con la educación, obtuvo el 20,2% en cada caso, mientras que la inseguridad alcanzó el 18,9%.
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Naturgy deberá presentar cronogramas para completar las obras eléctricas pendientes
El organismo regulador intimó a Naturgy San Juan a presentar cronogramas ejecutivos y completar las interconexiones pendientes antes del período de mayor consumo. Una auditoría de septiembre verificó un avance del 83% sobre los $28.011 millones presupuestados para la primera etapa de inversiones.
El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) solicitó a Naturgy San Juan a acelerar las obras que acumulan demoras y precisar los plazos para completar las instalaciones necesarias antes del verano. La exigencia apunta a que los transformadores y otros equipos incorporados a la red puedan entrar en servicio sin que las tareas pendientes posterguen el refuerzo del suministro durante los meses de mayor demanda.
Además el organísmo estatal, anticipó que mantendrá auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de los plazos y comprobar que las inversiones se traduzcan en mejoras efectivas de la capacidad y confiabilidad del sistema eléctrico provincial.
Una inversión de $28.011 millones
La auditoría correspondiente a septiembre de 2026 constató un avance equivalente al 83% del monto presupuestado para la primera fase del programa de inversiones 2026-2031, que contempla $28.011.221.140 financiados mediante créditos nacionales y fondos provinciales.
Entre las intervenciones relevadas figura el Campo de Transformación N.º 2 de la estación Albardón-Chimbas, cuyo nuevo transformador permanece en fabricación. También se verificaron avances en las estaciones San Juan Sur e Ischigualasto.
En materia de infraestructura edilicia, las obras de Sargento Cabral, en Rivadavia; Pistacho, en 25 de Mayo; Cerrillo, en Sarmiento; Casa de Gobierno; y Caleras/Termas, en Albardón, se encuentran terminadas o próximas a concluir. El montaje de celdas eléctricas de 33 kV y 13,2 kV alcanzó el 98% en Sargento Cabral y el 100% en la estación Olivos.
La distribuidora también avanzó en la adquisición de equipamiento y en la provisión de transformadores destinados a distintas localidades de San Juan.
Más capacidad y conectividad para la red
El programa comprende, además, la normalización de la estación transformadora Huaco, la construcción de un alimentador de 33 kV entre CAVIC y Pueyrredón y la instalación de antenas satelitales de órbita baja para mejorar la conectividad de instalaciones ubicadas en áreas alejadas.
La intimación del EPRE obliga a priorizar los plazos regulatorios. Con obras pendientes, el desafío es poner en funcionamiento las nuevas instalaciones antes del verano para soportar el aumento del consumo eléctrico.
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