Paritaria docente: aceptación mayoritaria de UDAP, rechazo de UDA y expectativa por AMET
Con 30 votos a favor sobre 44 delegados, UDAP resolvió aceptar la última propuesta salarial del Gobierno de San Juan. Mientras UDA ya la rechazó, AMET definirá su postura en las próximas horas. La mesa paritaria vuelve a reunirse a las 14 en un escenario aún abierto.
En un movimiento que reconfigura el escenario de la negociación docente, la Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP) decidió aceptar la última oferta salarial presentada por el Ejecutivo sanjuanino. La resolución, adoptada en plenario con una mayoría de 30 votos positivos frente a 14 negativos, introduce un elemento de peso en una discusión que lleva semanas sin lograr consenso.
El posicionamiento de UDAP no es menor: se trata del gremio con mayor representación dentro del sector y cuenta con tres votos en la mesa paritaria, lo que le otorga una incidencia determinante en la definición final. Su aval a la propuesta oficial presiona el equilibrio de la negociación, especialmente frente al rechazo ya expresado por la Unión Docentes Argentinos (UDA) y la postura aún pendiente de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), que se conocería cerca del mediodía.
La oferta del Gobierno combina incrementos sobre el salario básico con sumas fijas y adicionales. En términos concretos, contempla una actualización del 5% en el valor índice tomando como base diciembre de 2025, junto con la incorporación de seis puntos a los códigos A01 y E60 del nomenclador docente, lo que impacta en distintos componentes del salario.
A ello se suma una suma fija mensual no remunerativa de $100.000 por cargo, con un adicional de $50.000 para quienes se desempeñan en jornada extendida. También se incluye una mejora en el adicional por zona, con incrementos de cinco puntos porcentuales en los radios 4, 5, 6 y 7.
El esquema se completa con un bono extraordinario de $120.000 a abonarse en abril —también no remunerativo y proporcional a las horas cátedra—, además de incrementos del 2% en mayo y del 3% en junio sobre el valor índice. Finalmente, se incorpora una cláusula de revisión sujeta a la evolución económica y fiscal de la provincia, un punto que suele ser clave en contextos de alta incertidumbre inflacionaria.
La aceptación de UDAP introduce una señal política y sindical relevante: si bien no implica por sí sola el cierre del acuerdo, sí marca una inclinación favorable hacia la propuesta oficial y reduce el margen de maniobra para sostener un rechazo unificado. Sin embargo, la negativa de UDA y la indefinición de AMET mantienen abierto el conflicto, al menos en el corto plazo.
El esquema salarial propuesto evidencia una combinación ya habitual en las negociaciones recientes: aumentos parciales sobre el básico, sumas no remunerativas de impacto inmediato y bonos extraordinarios. Esta arquitectura busca equilibrar las restricciones fiscales del Estado provincial con la necesidad de recomponer ingresos en un contexto inflacionario persistente, aunque al mismo tiempo profundiza el debate estructural sobre la calidad del salario docente y su composición.
La cláusula de revisión, en tanto, aparece como un mecanismo de contención frente a la volatilidad económica, pero también como un reconocimiento implícito de que el acuerdo podría quedar rápidamente desactualizado.
La reunión prevista para este miércoles a las 14 será determinante. Con UDAP ya alineada con la propuesta oficial, la definición de AMET y la postura firme de UDA configurarán el desenlace de una paritaria que ha expuesto diferemcias marcadas tanto salariales como políticas. El acuerdo está más cerca, pero aún no garantizado: el cierre dependerá de si el Gobierno logra consolidar una mayoría suficiente o si persisten las diferencias que, hasta ahora, han impedido una resolución integral del conflicto.
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La Justicia concedió la apelación del Gobierno, pero mantiene la obligación de financiar a las universidades
El juez Martín Cormick concedió el recurso presentado por el Gobierno nacional contra el fallo que ordenó aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, pero dispuso que continúe la ejecución de la medida cautelar. La Cámara deberá revisar la resolución mientras los gremios sostienen la marcha federal del 15 de octubre.
La disputa por el financiamiento universitario sumó una nueva instancia judicial sin modificar, por ahora, la obligación del Gobierno de cumplir con la cautelar vigente. El juez federal Martín Cormick concedió la apelación del Poder Ejecutivo contra la resolución que ordenó aplicar la Ley 27.795, pero dispuso que continúe el trámite para hacer efectiva esa medida mientras interviene la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.
La resolución mantiene abierto el reclamo por la actualización de los salarios docentes y nodocentes, las partidas para el funcionamiento de las universidades nacionales y las becas estudiantiles. El tribunal de segunda instancia deberá determinar si confirma o revoca el fallo de primera instancia, mientras el expediente continúa su curso.
Los argumentos del Gobierno
El Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, cuestionó la medida por considerar que provoca perjuicios institucionales y compromete el equilibrio fiscal. En su presentación, sostuvo que la aplicación de la ley tendría efectos presupuestarios de gran magnitud sin identificar una fuente de financiamiento específica y suficiente.
La cartera también objetó la utilización del amparo colectivo promovido por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Según su planteo, la vía judicial elegida no sería adecuada para resolver una controversia que requiere establecer montos, fuentes de recursos y alcances normativos.
El Ejecutivo argumentó, además, que el financiamiento debería instrumentarse mediante reasignaciones presupuestarias y advirtió que esa alternativa comprometería una proporción significativa de los créditos disponibles para gastos primarios. Para fundamentar su posición, invocó las leyes 24.629, 24.156 y 27.798, vinculadas con la administración y ejecución del gasto público.
La discusión enfrenta así dos cuestiones centrales: el alcance de una ley aprobada por el Congreso y la posición oficial de que su cumplimiento debe ajustarse a las reglas presupuestarias y a la disponibilidad de recursos.
Los gremios ratificaron la marcha del 15 de octubre
Mientras avanza la revisión judicial, las federaciones universitarias confirmaron la Quinta Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre. La convocatoria se mantiene ante la falta de certezas sobre la aplicación efectiva de la ley y la recomposición de los ingresos del personal.
El titular de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), Daniel Ricci, ratificó la movilización. La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN), que representa al personal nodocente, también anunció que sostendrá las medidas gremiales, incluidos paros escalonados en distintas instituciones.
Según las cifras difundidas por las organizaciones sindicales, el Gobierno habría cancelado el 21,3% de los montos reclamados, mientras que seguiría pendiente un 33,4% de la recomposición salarial y un 20% de los fondos vinculados con presupuesto y becas.
Con la concesión del recurso de apelación y la subsistencia de la medida cautelar, la controversia se eleva a la Cámara sin que se haya dirimido la cuestión presupuestaria. Simultáneamente, las entidades gremiales sostienen las medidas de fuerza como mecanismo de presión, demandando que la resolución judicial impacte de manera efectiva en el sistema universitario nacional.
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Milei y Sturzenegger avanzan con un nuevo plan de retiros voluntarios en el Estado
El Gobierno de Javier Milei prepara un nuevo régimen de retiros voluntarios para reducir la dotación de personal de la Administración Pública Nacional (APN). El proyecto, elaborado por la Secretaría de Transformación del Estado, a cargo de Maximiliano Fariña, bajo la conducción del ministro Federico Sturzenegger.
La iniciativa contempla compensaciones diferenciadas por edad y antigüedad, la eliminación de las vacantes y una prohibición de reingreso al Estado durante ocho años. La iniciativa también exige renunciar a la representación sindical y deja la aprobación de cada solicitud en manos de las autoridades de cada organismo.
La plan todavía debe completar su trámite para convertirse en una norma vigente. Entre sus principales condiciones figura la supresión del cargo presupuestario de cada trabajador que se retire, con la prohibición de cubrir esa vacante durante al menos dos años. El mecanismo busca que las desvinculaciones se traduzcan en una reducción efectiva de la estructura estatal.
El régimen alcanzaría al personal de planta permanente comprendido en la Ley 25.164 y a trabajadores con contratos por tiempo indeterminado bajo la Ley de Contrato de Trabajo. Quedarían excluidos, entre otros, integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, personal del Servicio Exterior, organismos de inteligencia y cargos docentes. Tampoco podrían adherir quienes afronten determinados sumarios disciplinarios o procesos judiciales, ni quienes ya estén en condiciones de acceder a la jubilación ordinaria.
Tres modalidades de compensación
El borrador divide a los posibles beneficiarios en tres grupos, con fórmulas de pago diferentes:
Próximos a la edad jubilatoria: mujeres desde los 58 años y hombres desde los 63 que no reúnan los aportes necesarios. Podrían optar por una prestación mensual equivalente al 60% del sueldo bruto habitual hasta alcanzar la edad jubilatoria, con un máximo de 36 meses, o por un pago calculado a razón de un sueldo por año de antigüedad, hasta 18 remuneraciones.
Con edad y aportes para jubilarse: mujeres de entre 58 y 64 años y hombres de entre 63 y 64 que reúnan los años de servicio requeridos. La compensación sería de un sueldo por año de antigüedad, con un tope de 18 salarios, más un adicional equivalente a cinco sueldos.
Trabajadores de menor edad: mujeres de hasta 57 años y hombres de hasta 62. Recibirían un sueldo por año trabajado, con un máximo de 20 remuneraciones, más una compensación adicional de cuatro o cinco sueldos según la antigüedad.
En los casos previstos de pago en cuotas, el proyecto establece desembolsos mensuales consecutivos y fija un límite de $20 millones para cada uno de los dos primeros pagos, con cancelación del saldo restante en una tercera cuota.
Restricciones para volver al Estado
Uno de los puntos centrales del borrador es la prohibición de reingresar al Sector Público Nacional durante ocho años desde la desvinculación. La restricción abarcaría distintas formas de contratación, incluidos cargos jerárquicos, asesorías y programas financiados por organismos internacionales. La excepción contemplada corresponde a la docencia en universidades nacionales.
Si una persona incumpliera esa condición, debería devolver la totalidad de la compensación recibida, actualizada por el índice de precios al consumidor (IPC), más un interés anual del 3%.
El texto también establece una condición que podría generar cuestionamientos sindicales: los empleados con mandato gremial vigente deberían renunciar a su condición de delegados y acreditar esa decisión al solicitar el retiro. La exigencia se extendería a quienes se hubieran postulado como candidatos sindicales.
La facultad de decisión final corresponderá a cada entidad
La incorporación al régimen tendrá carácter voluntario pero requerirá aprobación expresa. Los ministros, secretarios de la Presidencia y demás autoridades competentes estarán facultados para admitir o denegar las solicitudes por necesidades del servicio, conforme al procedimiento establecido en la propuesta.

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Minicuotas Ribeiro bajó la persiana definitiva y dejó a extrabajadores sin cobrar
La cadena de electrodomésticos cerró su local de Villa Mercedes, San Luis, donde había nacido en 1910. Llegó a contar con 87 sucursales y unos 2.500 empleados, pero su crisis financiera derivó en cierres, despidos y salarios pagados en cuotas. Años después, numerosos extrabajadores todavía reclaman las indemnizaciones adeudadas.
El deterioro financiero comenzó a hacerse visible con fuerza durante el gobierno de Mauricio Macri y, hacia fines de 2018, la compañía empezó a fraccionar el pago de los salarios en cuotas. La modalidad que había dado nombre a su negocio se convirtió así en una expresión de la incertidumbre que atravesaba su propia plantilla.
De la expansión al derrumbe
La historia de Ribeiro comenzó como un comercio de joyería, relojería y óptica fundado por Manuel Ribeiro. Con el paso de las décadas, incorporó electrodomésticos y desarrolló un sistema de financiación dirigido a personas que, por sus ingresos o su situación laboral, encontraban dificultades para acceder al crédito tradicional.
Las minicuotas comenzaron como experiencia piloto en 2001 y se lanzaron oficialmente en 2006. El mecanismo permitió ampliar la clientela y sostener la expansión territorial, pero no logró evitar el deterioro posterior de las cuentas de la empresa.
En 2019, Ribeiro solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró establecimientos y avanzó con despidos mientras buscaba un inversor que permitiera sostener la operación. La incorporación de un socio no se concretó y la reducción de la estructura comercial continuó.
La crisis también estuvo marcada por episodios que reflejaron la desesperación de los trabajadores ante la falta de pago. En Tartagal, una empleada llegó a iniciar una huelga de hambre para reclamar sus haberes. Ese mismo año, otro hecho ocurrido en una sucursal de Caballito expuso el grado de deterioro que atravesaban las relaciones laborales.
Una deuda que sobrevive al cierre
El final comercial de Ribeiro deja una cuenta pendiente: las indemnizaciones que numerosos exempleados todavía esperan cobrar. Durante el proceso de desvinculación, parte de los trabajadores recibió propuestas de pago en cuotas, pero las obligaciones denunciadas permanecieron sin resolución para quienes continúan reclamando.
Para esas familias, la desaparición de la marca no representa el cierre definitivo de la historia. A la pérdida del empleo se sumaron salarios adeudados, incertidumbre económica y años de espera por compensaciones que debían afrontar las consecuencias de los despidos.
El final de Ribeiro encierra una ironía dolorosa. La emblemática cadena, famosa por facilitar el consumo en pequeños pagos, claudicó al no poder afrontar sus propios compromisos con su personal. Hoy, tras el cierre definitivo de su última tienda tras un siglo de historia, el capítulo sigue abierto y amargo para los trabajadores que aún esperan el pago de sus deudas.
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