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El Índice de Precios al Consumidor volvió a marcar un 2,9% en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato repite la cifra de enero y deja al primer bimestre con una inflación acumulada de 5,9%. Sin embargo, la dinámica de alimentos y tarifas anticipa un escenario más caliente para marzo, con estimaciones privadas que ya ubican la suba mensual cerca del 3%.

La inflación de febrero volvió a situarse en el 2,9%, consolidando una meseta que, si bien refleja cierta desaceleración respecto de los niveles más elevados registrados meses atrás, todavía expone presiones persistentes en componentes clave del gasto cotidiano.

El dato difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos confirma que el proceso de desinflación avanza con cautela. Con el resultado de febrero, el aumento acumulado en los primeros dos meses del año alcanza el 5,9%, mientras que la variación interanual se ubica en 33,1%.

Detrás del promedio general, sin embargo, la estructura del índice revela que algunos rubros continúan avanzando a un ritmo significativamente mayor. El capítulo de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el que más se incrementó durante el mes, con una suba del 6,8%, impulsada principalmente por ajustes en tarifas de servicios públicos y modificaciones en los esquemas de subsidios en distintas provincias.

Ese aumento —más del doble del promedio general— confirma el peso creciente que los servicios regulados tienen sobre el presupuesto de los hogares y sobre los costos de funcionamiento de comercios y pequeñas empresas.

Alimentos: el factor de mayor impacto en el bolsillo

Más allá de las tarifas, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a convertirse en el principal motor del índice en términos de impacto cotidiano. Durante febrero registró una suba del 3,3%, impulsada fundamentalmente por el encarecimiento de carnes y derivados, un componente que históricamente condiciona la percepción social de la inflación en Argentina.

Según el informe oficial, esta división fue la que mayor incidencia tuvo en la variación mensual en la mayoría de las regiones del país. La única excepción fue la Patagonia, donde el peso relativo de los aumentos en servicios públicos terminó desplazando a los alimentos como principal factor inflacionario.

En contraste, los incrementos más moderados del mes se observaron en Bebidas alcohólicas y tabaco, con un aumento de apenas 0,6%, mientras que Prendas de vestir y calzado prácticamente no registraron variaciones.

Desde una mirada más técnica, los precios regulados lideraron las subas con un incremento del 4,3%, seguidos por la llamada inflación núcleo —que excluye estacionales y regulados— con un 3,1%. Los productos estacionales, en cambio, registraron una caída del 1,3%.

La metodología del índice, todavía en espera

El dato de febrero vuelve a difundirse bajo el esquema metodológico vigente del IPC, cuya actualización había sido anticipada meses atrás por el Ministerio de Economía.

Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, decidió postergar la implementación del nuevo sistema de medición hasta que el proceso de desaceleración inflacionaria muestre señales más firmes de consolidación.

La decisión responde a la intención oficial de evitar cambios metodológicos en un clima todavía sensible para la evolución de los precios, aunque la demora también mantiene abierto el debate entre analistas sobre la necesidad de actualizar la estructura del índice para reflejar con mayor precisión los patrones actuales de consumo.

Consultoras anticipan un marzo con mayor presión inflacionaria

Más allá de la estabilidad relativa que muestran los primeros dos meses del año, las primeras mediciones privadas de marzo comienzan a encender algunas señales de alerta.

Un relevamiento de la consultora LCG indicó que, durante la segunda semana del mes, los precios de alimentos y bebidas registraron un aumento del 1,1% respecto de la semana anterior. Se trata de la segunda semana consecutiva con subas superiores al 1%, un ritmo que, de sostenerse, podría empujar el índice mensual por encima del 3%.

De acuerdo con ese informe, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se ubica en torno al 3,7%, mientras que la acumulada en lo que va de marzo ya alcanza el 2,7%.

La dinámica del aumento está concentrada en algunos productos claves de la canasta alimentaria. Entre las subas más significativas se destacan:

Carnes: 1,9% semanal
Productos lácteos: 1,8%
Verduras: 1%

En el análisis más amplio de las últimas cuatro semanas, los mayores incrementos se observaron en:

Carnes: 5,3%
Bebidas: 4,9%
Panificados, cereales y pastas: 4,3%
Lácteos y huevos: 3,5%

Según los analistas, estos rubros concentran buena parte de la presión inflacionaria reciente y explican aproximadamente el 75% del aumento semanal de precios.

Una inflación más baja, pero todavía incómoda

Aunque los registros actuales se ubican muy por debajo de los niveles de inflación mensual que caracterizaron etapas recientes de la economía argentina, el desafío sigue siendo significativo.

La estabilidad en torno al 3% mensual todavía implica una tasa anualizada elevada y mantiene bajo presión el poder adquisitivo de los salarios, especialmente en un contexto de recuperación económica aún desigual.

El comportamiento de los alimentos —que impactan con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos— y la continuidad de los ajustes tarifarios aparecen hoy como los dos factores determinantes para definir si el proceso de desaceleración logra consolidarse o si, por el contrario, vuelve a encontrar nuevos límites en los próximos meses.

En ese delicado equilibrio se jugará buena parte de la evolución del costo de vida durante el resto del año. Porque, aunque los indicadores muestren señales de moderación, la inflación continúa siendo uno de los principales termómetros de la estabilidad económica y social del país.

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Diputados acusan al Gobierno de desviar recursos del impuesto a los combustibles

Un informe legislativo señala que el Estado nacional no habría transferido los fondos del impuesto a los combustibles destinados por ley al mantenimiento de rutas. La acusación reaviva el debate sobre el deterioro vial y el impacto económico en el interior del país.

El deterioro de la red vial nacional volvió a instalarse en el centro del debate público tras una denuncia impulsada por un grupo de legisladores de la oposición, que apunta al manejo de los recursos destinados a infraestructura. Según el informe, el Estado nacional habría retenido más de $1,1 billones provenientes del impuesto a los combustibles que, de acuerdo con la normativa vigente, deben asignarse al mantenimiento y mejora de rutas en todo el país.

El núcleo de la controversia reside en la aplicación de la ley que regula este tributo, la cual establece que el 28,58% de lo recaudado debe ser transferido al Sistema Vial Integrado (Sisvial). Los diputados sostienen que esa obligación no se cumplió, lo que explicaría, al menos en parte, el progresivo deterioro de caminos estratégicos para la producción y la circulación.

El relevamiento legislativo detalla una evolución significativa en la recaudación del impuesto en los últimos años. Entre 2023 y 2024, el incremento habría alcanzado el 378%, generando más de $354.000 millones que debían destinarse a obras viales. En 2025, el crecimiento fue del 92%, con otros $688.000 millones en discusión, mientras que en los primeros meses de 2026 se sumaron más de $122.000 millones bajo el mismo esquema. Para los firmantes del informe, estas cifras reflejan no sólo un incumplimiento legal, sino también una política de asignación de recursos que impacta directamente en la calidad de la infraestructura.

“El problema ya no admite dilaciones”, señalaron desde el ámbito legislativo, al tiempo que cuestionaron la falta de respuestas oficiales a los pedidos de informes cursados al área económica. La ausencia de explicaciones formales alimenta la controversia y profundiza el debate sobre la administración de los fondos públicos.

El impacto se percibe con mayor intensidad en las provincias, donde intendentes y autoridades locales vienen alertando sobre el estado crítico de las rutas nacionales. Banquinas deterioradas, señalización insuficiente y tramos con alto nivel de desgaste configuran un escenario que eleva los riesgos para la circulación y afecta la logística productiva. La situación genera, además, una sobrecarga en los gobiernos municipales, que carecen de competencias y recursos para intervenir en corredores bajo jurisdicción nacional.

El malestar también se extiende a las administraciones provinciales, que analizan estrategias conjuntas frente a la combinación de menores transferencias y la falta de ejecución de partidas específicas. En este aspecto, la infraestructura vial se convierte en un punto de fricción entre distintos niveles del Estado, con derivaciones políticas y económicas de alcance federal.

Otro aspecto que concentra cuestionamientos es el destino de los recursos no transferidos. El informe legislativo sugiere que parte de esos fondos habría sido orientada a instrumentos financieros, en línea con la estrategia oficial de consolidación fiscal. Esta hipótesis alimenta la crítica opositora, que advierte que el superávit se estaría construyendo mediante la postergación de inversiones esenciales.

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Paritaria docente: propuesta oficial bajo análisis y cuarto intermedio hasta el miércoles

El Ejecutivo provincial presentó una nueva propuesta salarial, pero los gremios la consideraron insuficiente. La discusión pasó a cuarto intermedio mientras se aguarda una reformulación.

La negociación salarial entre el Gobierno de San Juan y los gremios docentes volvió a transitar un punto de inflexión tras una nueva oferta oficial que no logró conformar a las representaciones sindicales. En la décima reunión paritaria, realizada en el Ministerio de Educación, las partes intercambiaron posiciones en un clima marcado por la urgencia de recomponer ingresos frente al deterioro del poder adquisitivo.

Del encuentro participaron funcionarios del Ejecutivo provincial junto a dirigentes de UDAP, UDA y AMET, quienes plantearon una agenda amplia que excede lo estrictamente salarial. La propuesta oficial, presentada este lunes, se estructuró en tramos y combinó sumas fijas, incrementos porcentuales y ajustes en distintos ítems del nomenclador docente.

Para abril, el Gobierno propuso el pago de un bono extraordinario de $120.000, de carácter no remunerativo y no bonificable, a liquidarse el 15 del mes y proporcional según la carga horaria. A esto se sumó un incremento de cinco puntos en los radios 4, 5, 6 y 7, junto con la incorporación del ítem Conectividad al recibo salarial.

El esquema continúa en mayo con un aumento del 2% en el valor índice, calculado sobre la base de marzo de 2026, y una suba de cuatro puntos en el código A01.

En junio, la oferta contempla un nuevo incremento del 3% —tomando como referencia mayo— y la aplicación de una cláusula de revisión, orientada a ajustar los haberes en función de la evolución económica.

Desde el el gobierno la propuesta en las limitaciones financieras actuales, señalando la caída en la recaudación provincial y la merma en los recursos coparticipables provenientes de Nación. Este cuadro condiciona, según explicaron, la capacidad de mejora en los salarios del sector público.

Sin embargo, los gremios docentes manifestaron su disconformidad con los términos planteados. Reclamaron que cualquier recomposición tenga carácter remunerativo y alcance a la totalidad de los cargos y horas cátedra, al considerar que los bonos no resuelven la pérdida sostenida del ingreso real. Además, insistieron en una serie de demandas pendientes: procesos de titularización, situación de docentes de CENS, pago completo de jornadas de paro, resolución de expedientes demorados y mejoras en el sistema de transporte mediante la SUBE docente.

Tras el intercambio, y ante la distancia entre las posiciones, el Gobierno solicitó un cuarto intermedio con el objetivo de revisar la propuesta y acercar alternativas superadoras. La negociación se reanudará el próximo miércoles 15 de abril, en una instancia que será determinante para el cierre o la profundización del conflicto.

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San Juan impulsa una ampliación clave del sistema público de salud

Concluida la etapa de fundaciones, el proyecto de los nuevos Consultorios Externos del Hospital Rawson inicia el ensamblaje de su estructura metálica. Se trata de un hito técnico que permitirá acelerar la ejecución de una obra destinada a ampliar la capacidad de atención y optimizar los circuitos asistenciales.

La ampliación del Hospital Rawson ingresa en una instancia determinante. Tras completar los trabajos preliminares de suelo, bases y fundaciones, el proyecto avanza con el montaje de su armazón principal, un sistema metálico de gran escala que define la arquitectura del futuro edificio.

La intervención contempla tres sectores diferenciados: un bloque destinado a atención pediátrica, otro orientado a pacientes adultos y un volumen cilíndrico que albergará servicios complementarios, entre ellos un área de confitería. La ejecución ya registra avances en el sector pediátrico, donde se finalizó la base estructural y se inició la instalación de columnas tubulares de gran porte.

El despliegue logístico requerido es significativo. Las piezas, fabricadas fuera del predio, son trasladadas durante la madrugada para evitar interferencias en la circulación urbana. Una vez en el lugar, el montaje se realiza mediante grúas de alta capacidad, lo que permite garantizar precisión y seguridad en cada maniobra.

Este proceso exige una articulación constante entre la empresa constructora, los equipos técnicos del hospital y los responsables de la supervisión, con el objetivo de sostener un ritmo de obra ordenado y cumplir con los estándares establecidos.

Un edificio pensado para la atención del futuro

El nuevo complejo se emplaza en una superficie de 6.445 metros cuadrados, delimitada por las calles General Paz, Santa Fe, Estados Unidos y la Avenida Rawson. La propuesta arquitectónica incorpora soluciones modernas, con estructuras livianas, cubiertas térmicas y materiales diseñados para optimizar la eficiencia energética.

En el exterior, se prevén terminaciones con tecnología Screenpanel y estética tipo acero corten, mientras que en los espacios interiores se instalarán paneles acústicos y carpinterías de aluminio con vidrios de seguridad. Las instalaciones sanitarias, eléctricas y de protección se ejecutan bajo normativas estrictas, en línea con los requerimientos de un centro de salud de alta complejidad.

El proyecto apunta a mejorar la atención ambulatoria, descongestionar áreas críticas y ofrecer entornos más accesibles tanto para pacientes como para el personal médico. La reorganización de los circuitos permitirá reducir tiempos de espera y elevar la calidad del servicio.

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