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El titular de ADICUS, Jaime Barcelona, advirtió que el sector universitario atraviesa una situación “crítica” marcada por la pérdida de poder adquisitivo, la falta de convocatoria a paritarias y el incumplimiento de la ley de financiamiento. Las federaciones docentes y no docentes preparan un plan de lucha con paros progresivos y una nueva marcha universitaria federal.

El conflicto salarial en las universidades públicas vuelve a escalar y amenaza con intensificarse durante las próximas semanas. Frente a la ausencia de negociaciones paritarias y a lo que consideran un incumplimiento de la ley de financiamiento universitario, gremios docentes y no docentes anunciaron un plan de lucha que incluirá paros progresivos, clases públicas y una nueva movilización federal en defensa del sistema universitario.

En ese contexto, Barcelona describió un contexto de fricción progresiva  entre el sector universitario y el Gobierno nacional. Según explicó, la decisión de avanzar con medidas de fuerza responde a la falta de respuestas oficiales frente a un deterioro salarial que, aseguran, se profundiza mes a mes.

“El principal problema que tenemos hoy es que el Gobierno no está aplicando la ley de financiamiento universitario ni convoca a paritarias. Lo único que propone es un aumento del 12,3% pagado en cuotas, lo que está muy lejos de compensar la pérdida salarial acumulada”, sostuvo el dirigente.

Paros escalonados y presión sindical

El plan de lucha acordado por las federaciones universitarias contempla una estrategia de presión progresiva. Según adelantó Barcelona, se realizarán semanas de paro a partir del 16 de marzo, con nuevas medidas previstas para la primera y la tercera semana de abril.

A la par de estas acciones, las organizaciones sindicales impulsarán actividades de visibilización —como clases públicas— y participarán en la organización de una nueva marcha universitaria federal, en línea con las movilizaciones que el sector ya protagonizó en los últimos meses.

El objetivo, explican los gremios, es forzar al Gobierno a abrir una mesa de negociación que permita recomponer los salarios y garantizar el financiamiento del sistema universitario.
“Las medidas buscan generar la presión necesaria para que el Gobierno convoque a paritarias y cumpla con la ley. No estamos reclamando algo extraordinario, sino la aplicación de una norma que fue aprobada por el Congreso”, afirmó Barcelona.

Una ley aprobada, vetada y judicializada

El núcleo del conflicto gira en torno a la ley de financiamiento universitario, una norma que fue aprobada por el Congreso pero que luego atravesó una compleja disputa política y judicial.

De acuerdo con el dirigente de ADICUS, la legislación fue inicialmente vetada por el Poder Ejecutivo, aunque el Congreso rechazó posteriormente esa decisión. A partir de entonces, el tema ingresó en el terreno judicial, donde se dictaron resoluciones vinculadas a su implementación. “Estamos ante una situación muy particular: una ley votada por el Congreso, con decisiones judiciales que respaldan su aplicación, pero que el Gobierno sigue sin cumplir”, señaló Barcelona.

El dirigente también cuestionó que el Ejecutivo pretenda enviar un nuevo proyecto al Congreso con modificaciones que, según el sector sindical, reducen sustancialmente los recursos previstos para las universidades.

El impacto en los salarios

Más allá del debate institucional, el deterioro del poder adquisitivo aparece como el eje más sensible del conflicto. Barcelona aseguró que el desfase entre salarios e inflación supera el 100% en términos de evolución nominal, lo que se traduce en una pérdida real del 53% del poder de compra. “El problema es que seguimos teniendo aumentos por decreto que no alcanzan a cubrir la inflación mensual. Incluso los incrementos que se otorgaron este año quedaron por debajo del índice de precios”, deslizó.

Las cifras que describen la situación salarial reflejan la magnitud del problema. Según detalló el referente gremial, un docente universitario con dedicación simple —equivalente a diez horas semanales— percibe actualmente entre 300.000 y 400.000 pesos, dependiendo de la categoría y los descuentos aplicados.

Incluso en los cargos más altos del escalafón académico, los ingresos han quedado rezagados. “Hay profesores titulares con dedicación exclusiva, con doctorado y muchos años de trayectoria que cobran menos de dos millones de pesos”, indicó.

A ese escenario se suma el impacto del impuesto a las ganancias, que en algunos casos reduce aún más el salario de bolsillo de los docentes con mayores niveles de antigüedad.


Financiamiento y sistema científico

El reclamo sindical no se limita al aspecto salarial. Barcelona explicó que la ley de financiamiento también contempla partidas destinadas al funcionamiento de las universidades, a las becas estudiantiles y al sostenimiento de actividades científicas.

Según detalló, esos recursos resultan fundamentales para garantizar condiciones adecuadas de enseñanza e investigación en el sistema universitario público.
“La ley establece recomposición para gastos de funcionamiento, para becas y para servicios básicos de las universidades, además de la actualización salarial vinculada a la evolución del índice de precios desde diciembre de 2023”, subrayó.

En ese sentido, advirtió que la falta de actualización presupuestaria no solo afecta a los trabajadores, sino que también compromete el funcionamiento cotidiano de las instituciones académicas.

Tensiones en la negociación

Barcelona también reveló que el único contacto reciente entre el Gobierno y representantes sindicales se produjo a través de una comunicación informal con la federación de trabajadores no docentes.

Según relató, en ese encuentro el Ejecutivo habría planteado la posibilidad de impulsar una nueva ley que modifique el esquema actual de financiamiento universitario.
“Más que una negociación fue una presión para que aceptaran la propuesta del 12,3%. Básicamente se les dijo que el Gobierno tiene los votos en el Congreso para cambiar la ley”, sostuvo.

Para el sindicalista, ese escenario confirma la necesidad de profundizar el plan de lucha anunciado por las federaciones universitarias.

La disputa entre el Gobierno y el sistema universitario vuelve a instalarse en el centro del debate público. Con paros escalonados, movilizaciones y actividades de visibilización en todo el país, el sector docente busca colocar en la agenda la crisis salarial y presupuestaria que atraviesan las universidades públicas.

El desenlace del conflicto dependerá, en gran medida, de la capacidad de las partes para reabrir un canal de negociación que permita recomponer ingresos y garantizar el financiamiento del sistema. Mientras tanto, el plan de lucha avanza y anticipa semanas de creciente tensión en uno de los pilares históricos de la educación pública argentina.

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FOECYT denuncia despidos masivos y ratifica paro de 48 horas en Correo Argentino

La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones acusa a la conducción de la empresa estatal Correo Argentino de ejecutar despidos bajo argumentos disciplinarios y ratifica un cronograma de medidas que incluye una huelga nacional. Reclaman reincorporaciones inmediatas, mejoras salariales y la reapertura de paritarias.

El conflicto en el Correo Argentino ingresó en una fase de alta confrontación tras la denuncia de despidos masivos por parte de la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT). La organización sindical afirmó que la empresa comenzó a enviar telegramas de cesantía en distintas dependencias del país bajo la figura de “injurias laborales graves”, una calificación que el gremio rechaza de plano y considera parte de una política de disciplinamiento interno.

Desde la conducción encabezada por Alberto Cejas sostienen que la decisión empresaria constituye un quiebre en la relación laboral, al punto de calificarla como una práctica inédita por su alcance y metodología. Según el sindicato, las desvinculaciones impactan en múltiples sucursales y ya provocan dificultades operativas que podrían resentir el funcionamiento del servicio postal en el corto plazo.

Lejos de atenuar la disputa, la respuesta gremial fue profundizar el plan de lucha votado en su Congreso Nacional realizado en Santa Fe. El esquema incluye estado de alerta permanente, trabajo a reglamento y una movilización conjunta con la CGT el 30 de abril, para luego avanzar con un paro total de actividades durante 48 horas los días 4 y 5 de mayo, sin concurrencia a los lugares de trabajo. La secuencia continuará con nuevas medidas que mantienen la presión sobre la operatoria diaria de la empresa.

El núcleo del reclamo remite a la situación salarial. FOECYT sostiene que los ingresos del sector han quedado relegados frente a la evolución del costo de vida, y denuncia que los trabajadores perciben remuneraciones que no alcanzan a cubrir necesidades básicas. En ese marco, exige el pago de un bono extraordinario de 840.000 pesos, a abonarse en cuotas, como mecanismo de compensación inmediata ante la pérdida de poder adquisitivo.

La organización también cuestiona la estrategia empresarial orientada —según su interpretación— a reducir costos laborales en nombre de la eficiencia. Desde el gremio advierten que el ajuste sobre la plantilla no solo deteriora las condiciones de empleo, sino que compromete la calidad del servicio público, en un momento en que la logística y la distribución adquieren un rol cada vez más relevante en la dinámica económica.

En este sentido, FOECYT reclama la reapertura urgente de las negociaciones paritarias, al considerar que cualquier definición unilateral por parte de la empresa resulta inaceptable. La dirigencia sindical sostiene que el diálogo formal es el único canal legítimo para encauzar la discusión salarial y evitar una mayor profundización del conflicto.

El trasfondo del episodio expone una presión estructural entre la necesidad de sostenibilidad financiera de la empresa estatal y las demandas de sus trabajadores en un presente de deterioro del ingreso real. La combinación de despidos, reclamos salariales y medidas de fuerza configura un escenario de alta complejidad, con impacto potencial tanto en la prestación del servicio como en el clima social del sector.

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Vacaciones de invierno: San Juan fijó su calendario de receso escolar

El cronograma educativo 2026 ya definió las fechas del receso invernal y San Juan integrará el primer grupo de jurisdicciones en iniciar el descanso. La medida responde a una planificación nacional que busca equilibrar el calendario académico y reactivar la actividad turística.

El calendario escolar 2026 ya tiene delineado uno de los momentos más esperados del ciclo lectivo: el receso de invierno. En el caso de San Juan, las vacaciones se desarrollarán entre el 6 y el 17 de julio, de acuerdo con la programación oficial, lo que posiciona a la provincia dentro del primer bloque de distritos en iniciar el período de pausa.

La definición no es aislada, sino que forma parte de una estrategia de alcance nacional que organiza el receso de manera escalonada en tres etapas. Este esquema responde a una doble finalidad: por un lado, garantizar una distribución más equilibrada del calendario educativo; por otro, contribuir a una mejor circulación del turismo interno durante la temporada invernal.

En este primer tramo, San Juan compartirá fechas con provincias como Córdoba, Mendoza, San Luis y Santa Fe, conformando un conjunto de jurisdicciones que abrirán el cronograma de vacaciones en la primera quincena de julio. La elección de este período impacta no solo en la dinámica escolar, sino también en la planificación familiar y en la actividad económica vinculada al turismo regional.

El segundo grupo de provincias iniciará su receso entre el 13 y el 24 de julio, mientras que un tercer bloque —que incluye a Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— lo hará entre el 20 y el 31 del mismo mes. Esta distribución progresiva evita la concentración masiva de viajeros en un mismo período y permite una utilización más eficiente de la infraestructura turística a nivel nacional.

Desde el punto de vista pedagógico, la organización del calendario mantiene el equilibrio entre tiempos de cursado y períodos de descanso, un aspecto clave para sostener el ritmo académico sin sobrecargar a estudiantes y docentes. Al mismo tiempo, brinda previsibilidad a las instituciones educativas para estructurar sus actividades y evaluaciones en el tramo previo al receso.

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Deterioro fabril imparable: Empresas que bajan persianas y empleos que desaparecen

Un informe del IPA expone el fuerte retroceso del empleo fabril desde fines de 2023 y advierte sobre un proceso de transformación económica que debilita al entramado productivo. La pérdida de puestos, el cierre de empresas y la caída de la actividad configuran un presente de alta fragilidad.

El sector industrial argentino atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 se destruyeron 79.672 empleos registrados en la actividad manufacturera, lo que posiciona al rubro como el principal epicentro de la pérdida de trabajo formal en el país.

Los datos reflejan una dinámica que no solo se sostiene en el tiempo, sino que exhibe señales de profundización. En el inicio de 2026, la industria explicó prácticamente la totalidad de la caída mensual del empleo registrado: de los 7.593 puestos perdidos en la economía, 7.336 corresponden al entramado fabril. La magnitud del fenómeno —que representa el 97% del total— deja en evidencia el peso específico del sector en la actual contracción del mercado laboral.

Desde el IPA interpretan que este comportamiento responde a una reconfiguración de la matriz productiva, con menor protagonismo de la manufactura y mayor centralidad de actividades primarias. Daniel Rosato, presidente de la entidad, sintetizó el diagnóstico con una definición contundente: “Se pasó de un modelo basado en la generación de empleo a otro orientado a la extracción de recursos”. Según su visión, este viraje genera beneficios concentrados, mientras amplios segmentos vinculados a la producción enfrentan dificultades crecientes para sostener su actividad.

El impacto también se manifiesta en el tejido empresarial. Desde la asunción del actual gobierno, 2.993 firmas manufactureras dejaron de operar, reduciendo el universo activo a 46.728 compañías. La cifra no solo expresa un retroceso cuantitativo, sino que implica la pérdida de capacidades productivas acumuladas durante años, con efectos que trascienden a las propias plantas y alcanzan a proveedores, comercios y servicios asociados.

En términos de actividad, los indicadores consolidan el cuadro de debilitamiento. En febrero, la producción industrial registró una caída interanual del 8,7% y un retroceso del 4% frente al mes previo, acumulando ocho períodos consecutivos en baja. A esto se suma la contracción del consumo interno, que descendió un 3,1% en la comparación anual y refleja el deterioro del poder adquisitivo. El dato adquiere mayor relevancia al considerar que seis de cada diez hogares recurrieron al endeudamiento para afrontar gastos esenciales.

El informe advierte además sobre un mecanismo que erosiona la competitividad de las empresas locales. Por un lado, los costos medidos en pesos experimentan incrementos sostenidos; por otro, la relativa estabilidad del tipo de cambio encarece la producción en términos de dólares. Este desfasaje se combina con una mayor presencia de productos importados, que intensifican la presión sobre el mercado interno.

Históricamente, la industria ha mostrado una mayor resistencia a la reducción de personal, en parte por la inversión que implica la formación de trabajadores calificados. Sin embargo, desde el sector señalan que ese margen de contención se encuentra cada vez más limitado. “La capacidad de sostener plantillas está llegando a un punto crítico”, advirtió Rosato, al tiempo que reclamó medidas orientadas a preservar la producción nacional.

Las proyecciones a corto plazo refuerzan la preocupación. Durante una exposición en el Senado, representantes del sector señalaron que más de 1.200 establecimientos industriales podrían cesar sus actividades en los próximos meses si no se implementan políticas de apoyo específicas. El dato, de concretarse, profundizaría aún más la pérdida de empleo y el deterioro del entramado productivo.

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