La CGT sale a buscar aliados provinciales para frenar la reforma laboral
El triunvirato cegetista inicia una gira por el interior para influir en el voto de senadores y gobernadores frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Córdoba será la primera parada, en un escenario atravesado por tensiones fiscales, internas sindicales y negociaciones reservadas con el oficialismo.
La Confederación General del Trabajo (CGT) pondrá en marcha este martes en Córdoba su primera ofensiva territorial para intentar frenar la sanción de la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y que comenzará a debatirse en el Senado a partir del 11 de febrero. La elección de la provincia no es casual: el gobernador Martín Llaryora aparece como uno de los mandatarios que, al menos en público, expresó reparos tanto al recorte de derechos laborales como al impacto fiscal del proyecto sobre las provincias.
La delegación cegetista estará encabezada por los integrantes del triunvirato —Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello—, quienes definieron a comienzos de mes una estrategia de contactos directos con gobernadores y senadores para condicionar el tratamiento parlamentario de la iniciativa oficial. El objetivo inmediato es claro: impedir que la reforma sea sancionada en sesiones extraordinarias y forzar su discusión en el período ordinario, ganando tiempo en un contexto económico y político todavía inestable para el Ejecutivo.
En Córdoba, la CGT buscará comprometer a Llaryora para que los legisladores de su provincia no acompañen el proyecto. El gobernador ya había marcado distancia al plantear la necesidad de debatir nuevas modalidades laborales sin retroceder en derechos adquiridos. “Me parece importante discutir las nuevas modalidades de trabajo, dar un marco de seguridad jurídica privilegiando a las pymes, pero no volver para atrás ni un milímetro con los derechos de los trabajadores”, sostuvo durante el inicio del Festival de Cosquín, en una definición que fue leída con atención por el sindicalismo.
El itinerario original de la central obrera incluía visitas a Tucumán, Salta, Catamarca y Santa Fe, y luego a Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, hasta ahora, la agenda aparece raleada: Córdoba es el único encuentro confirmado. Desde la CGT reconocen malestar por la falta de respuestas de tres gobernadores —Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil—, a quienes acusan de dilatar o directamente esquivar las reuniones. Para la conducción sindical, esa actitud refuerza la sospecha de que una mayoría de mandatarios podría terminar alineándose con el Gobierno en el Congreso.
El trasfondo fiscal profundiza las tensiones. El capítulo impositivo de la reforma laboral, que reduce los fondos coparticipables derivados del Impuesto a las Ganancias, genera resistencia en varias provincias. Aun así, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene una posición inflexible frente a cualquier esquema de compensación, lo que introduce dudas sobre la solidez del respaldo provincial al proyecto.
Cristian Jerónimo, cotitular de la CGT, buscó relativizar la idea de un apoyo automático de los gobernadores. “No están dispuestos a firmar a libro cerrado una medida como este proyecto de ley”, afirmó, y agregó que la central viene “generando conciencia con cada gobernador y con cada senador”, en un intento por sostener una vía de presión política más institucional.
Con este panorama, la CGT despliega una estrategia de negociación múltiple dentro del oficialismo. Mantiene contactos reservados con el asesor presidencial Santiago Caputo; con el sector que orbitan Martín y “Lule” Menem, en articulación con el ministro del Interior Diego Santilli; y con Patricia Bullrich, desde el Senado, donde funciona una comisión técnica que analiza modificaciones al texto original. En ese marco, Federico Sturzenegger quedó marginado de las conversaciones, una señal de que el Gobierno prioriza preservar canales de diálogo con la central obrera.
Sin embargo, en la CGT predomina la cautela. Aunque admiten una “buena predisposición” oficial para introducir cambios, aseguran que todavía no hubo decisiones concretas. “Nadie bajó el martillo”, repiten en voz baja.
El plan moderado de la conducción cegetista convive, además, con una creciente presión interna. Sectores sindicales más duros, junto con las dos CTA, avanzaron esta semana en un plan de lucha propio. En un encuentro realizado en la UOM, resolvieron movilizaciones en Córdoba el 5 de febrero y en Rosario el 10, además de paros y protestas el día en que el Congreso trate la reforma.
El dirigente de ATE, Rodolfo Aguiar, fue uno de los más explícitos: llamó a “exponer a los gobernadores” que acompañen el proyecto y advirtió que la reforma “termina por desfinanciar y fundir a las provincias”. Sus declaraciones reflejan el clima de creciente conflictividad que rodea el debate.
La CGT juega una partida compleja y de alto riesgo. Mientras apuesta a una táctica federal para erosionar el respaldo político a la reforma laboral, enfrenta la desconfianza de algunos gobernadores, la dureza fiscal del Gobierno y la presión de un sindicalismo que exige respuestas más contundentes. Córdoba será el primer test de una ofensiva que busca ganar tiempo y modificar el equilibrio de fuerzas en el Congreso. Si fracasa, el escenario que se abre es el de una confrontación abierta entre el Ejecutivo y el movimiento obrero, con consecuencias políticas y sociales que podrían extenderse mucho más allá del debate legislativo.
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ADICUS advierte que el conflicto salarial entra en una etapa decisiva y no descarta nuevas medidas de fuerza
El gremio docente rechazó la oferta presentada por el Gobierno nacional, cuestionó las maniobras para demorar la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y alertó sobre el deterioro de la actividad científica. Mientras crece la expectativa por una definición judicial, el frente universitario mantiene el estado de movilización.
La disputa por el financiamiento de las universidades nacionales atraviesa uno de sus momentos más sensibles. A la espera de una definición de la Corte Suprema sobre la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, los gremios docentes endurecen su posición frente a una propuesta salarial que consideran insuficiente y que, según sostienen, no resuelve el problema estructural que afecta al sistema.
Desde San Juan, el secretario adjunto de ADICUS, Sergio Castro, objetó el alcance del ofrecimiento realizado por el Gobierno nacional y advirtió que la discusión excede largamente la cuestión salarial. Para el dirigente, la verdadera controversia radica en el incumplimiento de una ley aprobada por el Congreso y ratificada por amplias mayorías parlamentarias.
La propuesta oficial contempla una recomposición del 21,3% para determinados cargos y una actualización posterior, porcentaje que para algunos sectores representa un alivio parcial. Sin embargo, Castro señaló que el impacto resulta muy dispar dentro de la estructura docente y que la mayoría de los trabajadores universitarios continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
Según explicó, quienes poseen dedicaciones simples o cargos intermedios percibirían mejoras de escasa incidencia real en sus ingresos mensuales, una situación que alimenta el malestar en buena parte del sistema universitario.
La disputa judicial que inquieta al sector
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los sindicatos es la posibilidad de que el acuerdo salarial impulsado por el Ejecutivo termine interfiriendo en el proceso judicial abierto por la Ley de Financiamiento Universitario.
Desde el frente gremial sostienen que la negociación económica no puede reemplazar el cumplimiento integral de una norma que contempla, además de la actualización salarial, partidas para funcionamiento, becas estudiantiles y sostenimiento de las actividades académicas y científicas.
Por esa razón, rectores y organizaciones universitarias realizaron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema para dejar expresamente establecido que cualquier entendimiento salarial no implica renunciar al reclamo judicial ni modificar los alcances de la ley vigente.
La preocupación no es menor. Dentro del entorno universitario existe el temor de que una solución parcial termine diluyendo una demanda mucho más amplia vinculada al financiamiento integral de las casas de estudio.
Ciencia e investigación, entre las áreas más vulnerables
Más allá del debate salarial, las alarmas también se encienden en torno al sistema científico.
Castro advirtió que numerosos programas vinculados a investigación, desarrollo tecnológico y producción de conocimiento atraviesan una situación delicada, especialmente aquellos organismos que dependen de partidas nacionales ajenas al presupuesto universitario tradicional.
El dirigente mencionó particularmente el impacto que la reducción de recursos genera sobre equipos científicos, investigadores y becarios, un sector que viene acumulando recortes y dificultades operativas desde hace varios años.
El conflicto ingresa en una fase de definición
Mientras las universidades intentan sostener sus actividades académicas, el frente gremial ya debate cómo continuará el plan de lucha durante el segundo semestre.
Las decisiones serán evaluadas en los próximos encuentros nacionales de federaciones y sindicatos docentes, donde no se descarta avanzar hacia medidas de mayor alcance si persiste la falta de respuestas.
En ADICUS aseguran que el conflicto no nació por voluntad de los trabajadores, sino como consecuencia de un deterioro progresivo de las condiciones salariales y presupuestarias.
Por eso, sostienen que la actual oferta oficial representa apenas un punto de partida y no una solución definitiva. La verdadera discusión, afirman, sigue siendo el cumplimiento efectivo de una ley que el Congreso sancionó y cuya aplicación permanece pendiente.
Con la Corte Suprema bajo presión para pronunciarse y las universidades decididas a sostener sus reclamos, la crisis presupuestaria de las universidades avanza hacia semanas decisivas. Lo que está en juego ya no es solamente una recomposición salarial, sino el modelo de financiamiento de uno de los principales sistemas públicos de educación superior de América Latina.
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La CGT rechaza cambios en convenios colectivos y anticipa un nuevo plan de lucha
La central sindical cuestionó la revisión de convenios colectivos impulsada por el Gobierno y advirtió que la descentralización de las negociaciones salariales podría debilitar derechos laborales. Esta semana definirá un nuevo esquema de medidas gremiales con alcance nacional.
La discusión por la reforma laboral volvió a tensar la relación entre el Gobierno y la CGT. La central obrera advirtió que los cambios propuestos en los convenios colectivos podrían alterar uno de los pilares del sistema de relaciones laborales argentino y anticipó la construcción de una nueva estrategia de confrontación para el segundo semestre.
El encargado de fijar la posición fue Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, quien cuestionó la posibilidad de habilitar negociaciones diferenciadas por empresa y alertó sobre un eventual proceso de fragmentación de las paritarias. Según sostuvo, ese esquema abriría la puerta a una competencia basada en menores salarios y condiciones laborales más flexibles, fenómeno que definió como una forma de «dumping laboral».
La preocupación sindical surge a partir de la convocatoria oficial para revisar cláusulas de los convenios colectivos de trabajo, una iniciativa que el Gobierno presenta como parte de su agenda de modernización del mercado laboral. Para la CGT, sin embargo, la negociación por actividad continúa siendo la principal herramienta para evitar desequilibrios entre trabajadores y empleadores y preservar estándares homogéneos dentro de cada sector económico.
Sola alertó que avanzar hacia acuerdos por empresa podría derivar en una progresiva atomización de la representación sindical y empresaria, debilitando la capacidad de negociación colectiva construida durante décadas. Aunque reconoció que existen diferencias regionales y productivas que merecen tratamiento específico, sostuvo que esas particularidades deben resolverse dentro de los convenios nacionales y con participación de las organizaciones gremiales de cada sector.
La disputa por la reforma laboral se produce además en un contexto marcado por la caída del empleo y las dificultades que atraviesan numerosas actividades productivas. Desde la Confederación General del Trabajo aseguran que el deterioro de la actividad económica impacta tanto sobre los trabajadores como sobre pequeñas y medianas empresas, una coincidencia de intereses que comienza a reflejarse en reclamos compartidos en distintas regiones del país.
En ese sentido, la conducción sindical avanzará esta semana en la definición de un nuevo plan de acción. El Consejo Directivo Nacional se reunirá el jueves en la sede de Azopardo para analizar el escenario político, económico y laboral, y evaluar la convocatoria a medidas de mayor alcance.
La señal más contundente llegó de boca del propio Sola: la CGT buscará articular los conflictos sectoriales en un plan común que desemboque en una «gran medida nacional» durante la segunda mitad del año. Más allá de la modalidad que finalmente adopte la protesta, el mensaje sindical anticipa una nueva etapa de conflicto con el Gobierno en torno al futuro de la negociación colectiva y las reformas laborales impulsadas por la administración de Javier Milei.
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ASIJEMIN respalda a San Juan en la disputa por el conflicto limítrofe con La Rioja
Ante los recientes planteos formulados por el Gobierno de La Rioja sobre sectores cordilleranos bajo jurisdicción de San Juan, ASIJEMIN ratifica su acompañamiento a la posición institucional de nuestra provincia, con respeto al pueblo riojano y a los canales institucionales previstos por la Constitución Nacional.
Los límites entre ambas provincias se encuentran establecidos por la Ley Nacional N.º 18.004, vigente desde 1968. Sobre ese marco legal, San Juan ha ejercido durante 57 años sus competencias jurisdiccionales, administrativas y ambientales de manera ininterrumpida.
La preservación de esta jurisdicción trasciende una cuestión territorial. Sobre ella se han desarrollado proyectos productivos, infraestructura estratégica, inversiones y oportunidades de crecimiento que hoy sostienen miles de puestos de trabajo, entre ellos los de trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera, junto a una amplia red de empresas, proveedores, comunidades e instituciones vinculadas al desarrollo provincial.
Por ello, consideramos fundamental preservar el marco jurídico e institucional que permitió a San Juan consolidar un modelo de desarrollo basado en la producción, el empleo, la inversión y el aprovechamiento responsable de sus recursos.
ASIJEMIN, en representación de los trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera, expresa su compromiso con la estabilidad institucional, el diálogo democrático y las condiciones que permitan sostener el crecimiento de San Juan, en beneficio de los trabajadores, sus familias y las comunidades que acompañan el desarrollo de la actividad.
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