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Un informe del Instituto Argentina Grande revela que casi el 30% de las rutas nacionales se encuentra en mal estado, con picos superiores al 50% en provincias clave. La subejecución de fondos del Impuesto a los Combustibles, la paralización de obras y el ajuste sobre Vialidad Nacional profundizan el deterioro de la infraestructura y multiplican los riesgos viales, en una situación de creciente conflictividad sindical y denuncias judiciales.

El deterioro de la red vial nacional dejó de ser una advertencia técnica para convertirse en una crisis con consecuencias económicas y humanas concretas. Según un reciente informe del Instituto Argentina Grande, el 29% de las rutas nacionales se encuentra actualmente en mal estado, un salto significativo respecto del 23% registrado en la gestión anterior. La situación es aún más crítica en provincias estratégicas como Tucumán, donde el 60% de los caminos presenta severos deterioros, seguida por Buenos Aires (52%) y Chaco (51%).

El estudio confirma lo que desde hace meses vienen denunciando los trabajadores de Vialidad Nacional y sus gremios: la falta de inversión en mantenimiento y obras, profundizada desde la asunción del gobierno de Javier Milei, está dejando a gran parte del sistema vial en estado de abandono. Al mismo tiempo, se redujo de manera drástica la proporción de rutas en buen estado, que pasó del 54,9% al 47,5% de la red nacional, una caída de más de siete puntos porcentuales en apenas un año.

Este deterioro no es casual. Forma parte del ajuste estructural que atraviesa la Dirección Nacional de Vialidad, un organismo que estuvo incluso al borde de su cierre y que hoy funciona con recursos y personal insuficientes. “El resultado de no invertir es el empeoramiento del estado de las rutas nacionales”, advierte el informe, que también señala la paralización casi total de las tareas de mantenimiento rutinario.

Emergencia vial y conflicto gremial

Frente a este escenario, la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) volvió a reclamar la declaración de la emergencia vial en todo el país. En los últimos días, varios gremios de base enviaron cartas documento al interventor del organismo, Marcelo Jorge Campoy, denunciando un “intenso recorte presupuestario” que impide cumplir con las funciones básicas de la entidad. Hasta el momento, no obtuvieron respuesta oficial.

La gravedad de la situación quedó expuesta de forma trágica en Entre Ríos, donde en los primeros días del año se registraron al menos cuatro accidentes fatales que dejaron un saldo de diez personas fallecidas. Según el Sindicato del Personal de Vialidad Nacional local, afiliado a FEPEVINA, la falta de mantenimiento y la paralización de obras son factores determinantes en estos siniestros.

“Estamos en un contexto donde no contamos con los elementos necesarios para llevar adelante el mantenimiento rutinario que requieren las rutas. No es un problema nuevo, pero se agravó con la desfinanciación”, explicó Raúl Meza, secretario general del gremio entrerriano. De acuerdo con el informe, el 44% de las rutas de esa provincia se encuentra en mal estado, mientras el organismo opera con un plantel cada vez más reducido y salarios que empujan a la salida de personal especializado.

Subejecución y uso de fondos

Uno de los puntos más sensibles del informe del Instituto Argentina Grande es la denuncia por subejecución presupuestaria. Según el relevamiento, en 2025 Vialidad Nacional ejecutó apenas el 46% de los fondos que le correspondían provenientes del Impuesto a los Combustibles, un tributo de afectación específica que destina alrededor del 14,25% de su recaudación al mantenimiento del sistema vial.

En términos concretos, una parte sustancial del dinero que los ciudadanos pagan cada vez que cargan combustible no se utilizó para bacheo, señalización ni obras, sino para apuntalar el superávit fiscal. Esta práctica fue denunciada penalmente por FEPEVINA, que acusa a las autoridades del organismo de malversación de fondos y desvío de recursos.

La causa judicial, que tramita en el juzgado de Sebastián Ramos, apunta contra el administrador general de Vialidad Nacional, Marcelo Jorge Campoy, y se centra en el uso del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, creado por ley en 2002 con destino específico al mantenimiento de rutas.

Impacto económico y social

Las consecuencias del abandono vial exceden ampliamente el ámbito de la infraestructura. El Instituto Argentina Grande advierte que el mal estado de las rutas tiene un impacto directo en la competitividad de la economía, al encarecer los costos logísticos y el transporte de mercaderías. “Una ruta rota es un flete más caro, y un flete más caro termina siendo un aumento en el precio de los alimentos que llegan a la góndola”, señala el informe, que define esta ineficiencia como “un impuesto oculto que pagan todos los argentinos”.

El deterioro también se traduce en mayor siniestralidad. Aunque no existen cifras oficiales actualizadas, especialistas estiman que en 2024 los accidentes fatales aumentaron un 25% interanual. Datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial indican que las maniobras bruscas explican el 38,6% de los choques, muchas veces provocadas por baches, desniveles y calzadas en mal estado.

Desde el sector de la construcción, la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) advierte que la inacción no solo es peligrosa, sino también económicamente irracional: reparar una ruta destruida cuesta hasta diez veces más que realizar el mantenimiento preventivo a tiempo.

Privatización y debate de fondo

Considerando esto, el gobierno avanzó con un esquema de concesiones privadas. El pasado 6 de enero se firmaron los contratos de la Red Federal de Concesiones, que transfieren 741 kilómetros de corredores estratégicos —como la Autovía del MERCOSUR y la Conexión Alto Delta— a manos privadas. Mientras las autoridades celebran la medida como un avance en “integración regional”, los trabajadores de Vialidad y los gremios del sector alertan sobre sus consecuencias: tarifas más altas, menor control estatal y profundización de las desigualdades territoriales.

El deterioro de las rutas nacionales expone una de las caras más concretas del ajuste: infraestructura abandonada, mayor riesgo vial, costos logísticos crecientes y pérdida de competitividad. La subejecución de fondos específicos, la paralización de obras y el vaciamiento de Vialidad Nacional definen un entorno que ya se traduce en vidas perdidas. Lejos de ser un debate técnico, la crisis vial revela el impacto cotidiano de las decisiones fiscales y plantea una pregunta central: cuánto más puede deteriorarse el país antes de que el costo del ajuste resulte irreversible.

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Con 42 votos afirmativos, la Cámara Alta convirtió en ley la reforma y la CGT anticipa amparos

Con el respaldo del oficialismo y bloques dialoguistas, la Cámara Alta convirtió en ley la Reforma Laboral impulsada por el presidente Javier Milei. Mientras el Gobierno celebra, la oposición y el sindicalismo anticipan una ofensiva judicial por presunta inconstitucionalidad.

En el tramo final de las sesiones extraordinarias, el Senado de la Nación Argentina convirtió en ley la Reforma Laboral promovida por el Poder Ejecutivo. Con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones, la Cámara Alta ratificó las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina y selló así la principal apuesta legislativa del oficialismo en el inicio del calendario parlamentario.

La votación coronó una jornada extensa, atravesada por discursos de alto voltaje político. El bloque de La Libertad Avanza logró articular el respaldo de espacios dialoguistas como la Unión Cívica Radical, el Propuesta Republicana y sectores del peronismo no alineado. Los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano optaron por la abstención tras más de cuatro horas de debate.

Concesiones para destrabar apoyos

Para consolidar la mayoría, el oficialismo aceptó ajustes relevantes respecto del texto original. El más significativo fue la eliminación del artículo 44, que recortaba plazos y porcentajes en el pago de licencias por enfermedades o accidentes no laborales. Suprimir ese punto resultó determinante para asegurar votos clave.

Asimismo, se retiró el artículo que contemplaba beneficios en el impuesto a las Ganancias para grandes empresas, se sostuvo el 6% destinado a obras sociales y se moderó el esquema inicial del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), concebido como herramienta complementaria en el régimen indemnizatorio. También se extendieron plazos de adecuación para determinados estatutos.

Como anexo, el oficialismo incorporó el traspaso de la justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, decisión cuestionada por la oposición debido a la vía parlamentaria elegida para su inclusión.

Sin margen para nuevas enmiendas, el Senado debía optar entre convalidar la versión de Diputados o insistir con su redacción previa. Se impuso la primera alternativa.

Los ejes de la reforma

La norma —de 209 artículos distribuidos en 26 títulos— modifica 28 leyes y deroga otras 11. Entre sus puntos centrales figuran:
Convenios colectivos: priorización de acuerdos por empresa o región sobre los sectoriales y eliminación de la ultraactividad automática.
Fondo de Asistencia Laboral (FAL): asistencia en el pago de indemnizaciones con financiamiento empresarial obligatorio.
Indemnizaciones: se mantiene un mes por año trabajado, pero se excluyen conceptos no mensuales del cálculo, se fijan topes y se habilita el pago en cuotas en supuestos específicos.
Banco de horas: compensación de horas extra mediante acuerdos, respetando límites de descanso.
Vacaciones: posibilidad de fraccionamiento en períodos no menores a siete días corridos.
Plataformas digitales: creación de la figura del repartidor independiente bajo contrato de servicios.
Derecho a huelga: ampliación de servicios esenciales y establecimiento de porcentajes mínimos de funcionamiento.
Blanqueo laboral: incentivos para regularizar empleo no registrado y reducciones de cargas para nuevas incorporaciones formales.

Desde el oficialismo se presentó la reforma como un instrumento orientado a dinamizar el empleo formal, reducir la litigiosidad y otorgar previsibilidad a la actividad productiva. La oposición, en cambio, advirtió sobre una eventual regresión en derechos y un incremento de conflictos judiciales.

Cruces en el recinto y advertencias legales

El debate estuvo atravesado por fuertes cuestionamientos. Legisladores opositores calificaron el tratamiento como “exprés” y anticiparon planteos de inconstitucionalidad. Desde el oficialismo se respondió con el argumento de la modernización normativa y la necesidad de adecuar el régimen laboral a nuevas realidades económicas.

En este aspecto, gremios nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) se movilizaron en las inmediaciones del Congreso, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó que impulsará una estrategia judicial. La central obrera presentará un recurso de amparo para impugnar la ley, evocando el antecedente del DNU 70/2023.

Un escenario abierto

Con la sanción definitiva, el Gobierno cierra las extraordinarias con su mayor logro parlamentario y refuerza su narrativa de reforma estructural. Sin embargo, el conflicto se traslada ahora a otro terreno: el judicial.

El impacto concreto de la nueva legislación —en términos de empleo registrado, dinámica empresarial y conflictividad— comenzará a medirse en los próximos meses. Mientras tanto, la reforma inaugura una etapa de redefinición en el sistema de relaciones laborales argentino, con un oficialismo que celebra y una oposición decidida a dar la batalla en tribunales.

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Sindicatos y movimientos sociales marcharon en San Juan en rechazo a la Reforma Laboral

Sindicatos, organizaciones estudiantiles y movimientos sociales movilizaron por el centro sanjuanino en rechazo al proyecto de Reforma Laboral que se debate en el Congreso. Anunciaron medidas de fuerza inmediatas y advirtieron que el conflicto podría extenderse durante todo el cuatrimestre universitario.

En una postal que combinó banderas gremiales, pancartas estudiantiles y columnas de organizaciones sociales, cientos de sanjuaninos colmaron el microcentro capitalino para manifestar su oposición al proyecto de Reforma Laboral impulsado por el gobierno nacional.

La concentración tuvo como epicentro la Plaza 25 de Mayo y formó parte de una jornada de protesta replicada en distintos puntos del país.

La marcha, que se desplegó en un clima de firmeza y alta participación, buscó enviar un mensaje directo a los senadores que analizaban la iniciativa en el Congreso. Los organizadores remarcaron que no se trata de una reacción aislada, sino de la expresión territorial de un frente amplio que considera la propuesta oficial como un retroceso en materia de derechos adquiridos.

Entre los referentes sindicales que tomaron la palabra se destacó Carlos Ordoñez, de Viales Nacionales, quien apeló a la tradición histórica del movimiento obrero. “La unión hace la fuerza y la calle es el ámbito donde se han defendido siempre las conquistas laborales”, afirmó, al tiempo que rechazó cualquier modificación que implique —según su interpretación— una regresión normativa.

Desde el ámbito universitario, la advertencia fue aún más concreta. Guadalupe Aguiar, dirigente de SIDUNJ, confirmó la convocatoria a paro para la jornada y su continuidad el lunes próximo. En su intervención, vinculó el rechazo a la reforma con el cuestionamiento al proyecto de “libertad educativa”, al que calificó como perjudicial para el sistema público. El sector docente, sostuvo, se mantiene en estado de alerta y movilización.

El frente universitario suma otro foco de tensión. Edith Liquitay, representante de ADICUS en la Universidad Nacional de San Juan, advirtió que el inicio del cuatrimestre podría verse seriamente afectado. “Habrá paro sin asistencia a los lugares de trabajo y este cuatrimestre completo va a estar atravesado por el conflicto”, anticipó. El reclamo central gira en torno a la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya ejecución —según denuncian— no avanza al ritmo esperado.

La presencia de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) reforzó el perfil industrial de la protesta. El gremio ratificó su adhesión a la jornada nacional y acompañó la convocatoria local, consolidando una foto de unidad entre sectores estatales, privados y académicos.

En el diagnóstico compartido por los organizadores, la convocatoria superó las expectativas y consolidó un bloque de resistencia que promete sostener la presión en las próximas semanas.

La hoja de ruta incluye paros, movilizaciones y posibles acciones coordinadas a nivel federal si el proyecto avanza en el Senado.

Más allá del número de asistentes, el dato político que dejó la jornada fue la articulación entre actores diversos bajo una consigna común: la defensa de la estabilidad laboral y del entramado normativo vigente. En una provincia donde la actividad pública y la universidad tienen peso específico en la economía local, el conflicto adquiere una dimensión que trasciende lo sectorial.

La escena, por lo tanto, no se agota en una marcha puntual. Configura el preludio de un escenario de mayor tensión social si el Congreso convierte en ley una reforma que, para amplios sectores sindicales y académicos, representa una amenaza directa a la seguridad jurídica y a la protección del trabajo. En San Juan, al menos, la calle ya marcó posición.

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Sin consenso en la paritaria docente: el Gobierno y los gremios retomarán el diálogo la próxima semana

La cuarta sesión de la paritaria docente 2026 en San Juan concluyó sin acuerdo. En un contexto atravesado por la medida de fuerza nacional impulsada por Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), el Ejecutivo provincial y los sindicatos resolvieron pasar a un cuarto intermedio hasta el 4 de marzo para continuar las negociaciones salariales.

El encuentro, realizado este viernes 27 de febrero, reunió a las autoridades del Ejecutivo con representantes de Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP), Unión Docentes Argentinos (UDA) y Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET). Tras varias horas de deliberación, las partes acordaron retomar el diálogo el próximo 4 de marzo, dejando abierta la discusión en medio de la tensión nacional.

Un diálogo condicionado por el contexto nacional

El punto de inflexión fue la adhesión de los gremios locales a la medida de fuerza dispuesta por CTERA. La confirmación de la huelga nacional introdujo un elemento político y operativo que impacta directamente en el inicio de clases y en la dinámica de la negociación provincial.

Frente a este escenario, el Ejecutivo propuso formalmente pasar a un cuarto intermedio. La decisión, presentada como un mecanismo para “continuar trabajando” en la búsqueda de consensos, refleja tanto la complejidad del momento como la necesidad de evitar una ruptura abrupta del diálogo.

La mesa estuvo presidida por el ministro de Economía, Finanzas y Hacienda, Roberto Gutiérrez, y la ministra de Educación, Silvia Fuentes, acompañados por el secretario General de la Gobernación, Emilio Achem, y otros funcionarios del área.
Por el sector sindical participaron Patricia Quiroga (UDAP), Karina Navarro (UDA) y Daniel Quiroga (AMET), junto a sus respectivos equipos técnicos. Si bien no trascendieron detalles específicos de la propuesta oficial ni de las contrapropuestas gremiales, el clima posterior a la reunión dejó en claro que las diferencias persisten.

El trasfondo de la discusión combina variables fiscales y expectativas salariales. La Provincia busca encuadrar la oferta dentro de sus márgenes presupuestarios, mientras que los sindicatos reclaman recomposiciones que compensen la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

La negociación como equilibrio delicado

La paritaria docente no es solo una instancia administrativa: constituye un espacio donde convergen demandas laborales, prioridades presupuestarias y señales políticas. En un año signado por ajustes en distintos niveles del Estado, el margen de maniobra resulta acotado.

La cuarta sesión paritaria 2026 cerró sin acuerdo, pero no sin diálogo. El pase a cuarto intermedio hasta el 4 de marzo mantiene abierta la posibilidad de entendimiento en un clima atravesado por la conflictividad nacional.

Para el Gobierno de San Juan, el reto consiste en compatibilizar sostenibilidad fiscal con respuesta salarial; para los gremios, en sostener la presión sin clausurar la vía negociadora. El desenlace de la próxima reunión será decisivo no solo para los ingresos docentes, sino también para la estabilidad del inicio del ciclo lectivo. En un ambiente de tirantez cruzada, la negociación educativa vuelve a colocarse en el centro de la agenda pública provincial.

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