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El IPC de diciembre marcó un 2,8% mensual y cerró el año con una inflación del 31,5%. Un informe del CEPA advierte que los mayores aumentos se concentran en transporte, vivienda y alimentos, rubros clave en el gasto de los trabajadores. El Gobierno sostiene el ancla salarial y cambiaria mientras se profundiza la caída del consumo y del empleo.

La inflación volvió a mostrar señales de aceleración en diciembre, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,8% informado por el INDEC, superando el registro del mes previo y llevando la variación anual al 31,5%. Si bien el dato se mantiene por debajo de los niveles de años recientes, continúa ubicándose por encima de referencias históricas como las de 2016 y, sobre todo, evidencia una dinámica regresiva: los mayores aumentos se concentran en consumos básicos populares.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) pone el foco en este fenómeno y advierte que rubros con fuerte incidencia en el presupuesto de las familias asalariadas crecieron muy por encima del promedio general, profundizando la pérdida de poder adquisitivo en un contexto de salarios deliberadamente contenidos por la política oficial.

El rubro Transporte encabezó las subas, con un incremento mensual del 4,0%, luego de haber registrado otro 3,0% en noviembre. El alza estuvo impulsada principalmente por los aumentos en combustibles y tarifas del transporte público. Desde CEPA remarcan que el precio local de los combustibles se encuentra actualmente un 17,0% por encima de la paridad internacional, lo que presiona de manera directa sobre los costos logísticos y el bolsillo de los trabajadores.

También volvió a destacarse el rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que aumentó 3,4% en diciembre, repitiendo el comportamiento del mes anterior y ubicándose nuevamente por encima del promedio inflacionario. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los usuarios residenciales enfrentaron subas promedio del 3,6% tanto en gas como en electricidad, en línea con la política de liberalización tarifaria que impulsa el Gobierno.

En Comunicación, los aumentos se aceleraron hasta el 3,3%, con ajustes de hasta 3,0% en telefonía móvil, internet y cable aplicados por las principales empresas del sector. El acumulado anual del rubro alcanzó el 35%, superando con holgura el índice general.

El impacto sobre el consumo cotidiano se profundizó aún más con la suba de Alimentos y Bebidas, que registró un aumento del 3,1% mensual. El comportamiento estuvo fuertemente condicionado por la disparada de los precios de la carne vacuna (+11,2% en el segmento minorista), el pollo (+26,9%) y las frutas (+26,7% en el mercado mayorista). Un ejemplo ilustrativo es el del asado, que pasó de $13.304,75 a $15.094,30 por kilo en apenas un mes, lo que representa un aumento del 13,5%.

Otros rubros vinculados al consumo masivo, como Restaurantes y hoteles, también se movieron por encima del promedio, con una suba del 3,2%, reflejando el traslado de costos y la presión inflacionaria generalizada.

El comportamiento de los precios en diciembre confirma una dinámica inflacionaria sostenida por factores estructurales: el impacto rezagado de los aumentos en combustibles, la actualización de tarifas de servicios públicos, los ajustes en transporte y educación, y la fuerte suba de alimentos frescos. Todo ello ocurre en un contexto de estabilidad cambiaria relativa, lo que refuerza la idea de que la inflación actual no responde exclusivamente al dólar.

En este escenario, el Gobierno de Javier Milei profundiza su estrategia de ancla salarial, rechazando la homologación de paritarias por encima del 1% mensual y apostando a la contención de los ingresos como herramienta para moderar los precios. El resultado, según advierten distintos analistas, es una caída persistente del consumo interno, que impacta negativamente en la producción y el empleo.

Al mismo tiempo, y en línea con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, se avanza en la liberación de tarifas de servicios públicos, cuyos incrementos acumulados en el año superaron ampliamente la inflación promedio, reforzando el carácter regresivo del ajuste.

La inflación de diciembre vuelve a dejar en evidencia una economía atravesada por una profunda crisis de ingresos. Aunque los indicadores oficiales muestran una desaceleración respecto de años anteriores, la composición de las subas revela un deterioro creciente de las condiciones de vida de las mayorías, con aumentos concentrados en transporte, vivienda y alimentos.

A este cuadro se suma la controversia en torno a la metodología de medición del INDEC, cada vez más cuestionada por sindicatos y centros de estudio, que señalan una brecha creciente entre los datos oficiales y otras mediciones locales. Si bien el organismo anticipó cambios en sus mecanismos a partir de este año, aún no hay definiciones concretas. Mientras tanto, la combinación de salarios pisados, tarifas liberadas y consumo deprimido configura un escenario económico frágil, con costos sociales que se acumulan mes a mes y ponen en duda la sostenibilidad del actual esquema antiinflacionario.

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Las empresas proyectan aumentos salariales del 22% para 2027

Las empresas argentinas presupuestan aumentos salariales del 22,8% para 2027, con una previsión de inflación del 22,4%, según una encuesta de la consultora WTW. El relevamiento, presentado durante su Seminario Anual sobre Compensaciones y Beneficios, muestra que las compañías comenzaron a definir sus pautas de actualización para el personal fuera de convenio, con incrementos que, en esta primera etapa, se mantienen prácticamente alineados con los precios esperados. El 76% prevé distribuir los aumentos en dos o tres instancias, mientras que la mayoría no planea modificar los presupuestos de 2026.

El 56% de las empresas ya trabaja en el presupuesto salarial para el próximo año, mientras que el 44% todavía no inició esa tarea. Entre las compañías que avanzaron con las estimaciones, tanto la inflación proyectada como los ajustes salariales tienen una mediana del 22%, aunque los promedios se ubican en 22,4% y 22,8%, respectivamente.

Dos o tres aumentos concentrarían la mayoría de los ajustes

La modalidad de actualización también comienza a definirse. El 76% de las compañías prevé aplicar dos o tres incrementos durante 2027: el 38% contempla dos revisiones y otro 38%, tres.

Para el primer trimestre, la mediana del aumento acumulado previsto es del 10%, mientras que para el primer semestre alcanza el 10,1%. La referencia anual se mantiene en el 22%, aunque los porcentajes finales dependerán de la evolución económica y de las decisiones que adopte cada empleador.

Las previsiones presentan diferencias según la rama de actividad. Los servicios profesionales encabezan las estimaciones, con una mediana del 24%. Consumo, química, plásticos y pintura, y alta tecnología proyectan subas del 23%. En el extremo inferior, energía prevé un 20% y bancos y entidades financieras, un 21%.

Cautela para el cierre de 2026

Las decisiones pendientes sobre los salarios de este año reflejan una conducta más conservadora. El 58% de las empresas no prevé modificar el presupuesto salarial de 2026, mientras que el 34% todavía evalúa posibles cambios y apenas el 8% anticipa una revisión.
También permanece abierta la posibilidad de aplicar un ajuste compensatorio —conocido como catch up— al comienzo de 2027 para recuperar diferencias frente a la inflación. El 49% de las compañías descarta esa alternativa, el 39% la mantiene bajo análisis y el 12% confirmó que la implementará. Entre estas últimas, la mediana del incremento adicional previsto es del 5%.

Las cifras de WTW corresponden a proyecciones empresariales y no constituyen aumentos acordados ni garantizados para el conjunto de los trabajadores. Su evolución estará condicionada por la inflación efectiva, el desempeño de cada compañía y las decisiones que se adopten durante las negociaciones salariales.

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El Gobierno redujo a seis los medicamentos esenciales y excluyó fármacos de uso frecuente

La Resolución 1447/2026 del Ministerio de Salud derogó el listado aprobado en 2021 y estableció seis principios activos como referencia para la planificación y provisión de medicamentos. Quedaron excluidos fármacos para la diabetes, el hipotiroidismo, el asma y las infecciones, además de anticonceptivos. El alcance sobre la entrega efectiva dependerá de cómo se implemente el nuevo esquema.

Entre los medicamentos que quedaron fuera de la nueva nómina figuran la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo; la metformina, indicada para la diabetes tipo 2; la amoxicilina, un antibiótico de uso extendido; y el salbutamol, empleado para aliviar episodios de broncoespasmo, entre ellos los asociados al asma. También fueron excluidos el fluconazol, la loratadina y los anticonceptivos.

Los seis principios activos seleccionados

El nuevo listado incorpora ácido acetilsalicílico, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina. Se trata de medicamentos utilizados, según cada indicación clínica, para reducir el colesterol, controlar la presión arterial y prevenir complicaciones cardiovasculares.

La cartera sanitaria fundamentó la selección en la necesidad de priorizar tratamientos frente a la carga que representan las enfermedades vasculares para el sistema de salud. La resolución establece que la nómina servirá como referencia para organizar las compras, la planificación y la provisión de medicamentos en los efectores públicos.

Qué implica para Remediar

El cambio se vincula con la política de medicamentos esenciales, pero es necesario distinguir la modificación del vademécum de la disponibilidad efectiva de cada fármaco. La exclusión de un medicamento del nuevo listado no demuestra, por sí sola, que haya dejado de entregarse por todas las vías del sistema público.

Creado para facilitar el acceso gratuito a tratamientos mediante centros de atención primaria, Remediar constituye una herramienta de provisión para personas que dependen de la atención estatal. Por eso, el efecto concreto de la modificación estará determinado por las compras que se realicen, los mecanismos de distribución y las alternativas que permanezcan disponibles para cada tratamiento.

La prioridad sanitaria: las enfermedades vasculares

La actualización coincide con el anuncio del Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030, orientado a fortalecer la prevención, la detección temprana y la atención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, incluidos los infartos y los accidentes cerebrovasculares.

La resolución señala, además, que la modificación no requiere gastos presupuestarios adicionales para el Ministerio de Salud. Sin embargo, la reducción del listado abre interrogantes sobre la continuidad del acceso a medicamentos para pacientes con enfermedades crónicas, afecciones respiratorias e infecciones.

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Marcha universitaria: una multitud reclamó en San Juan que Milei cumpla la ley de financiamiento

Miles de manifestantes recorrieron el centro de San Juan para reclamar que el Gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario y garantice los recursos necesarios para sostener la educación superior pública. La quinta Marcha Federal Universitaria congregó a estudiantes, docentes, no docentes, autoridades académicas, gremios, organizaciones sociales y referentes políticos, en una protesta que combinó la defensa presupuestaria con el reclamo por los salarios y las condiciones de funcionamiento de las instituciones.

La movilización comenzó en la plaza 25 de Mayo alrededor de las 17:00 y avanzó por Ignacio de la Roza, Alem, avenida Libertador, Aberastain y Mitre, hasta llegar al Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Allí se realizó el acto de cierre, con discursos de representantes de la comunidad universitaria.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Marcelo Lucero, reclamó que el Gobierno nacional aplique la normativa aprobada por el Congreso y aseguró que las universidades continuarán movilizadas hasta obtener una respuesta. La exigencia comprende tanto la recomposición de los ingresos del personal como la recuperación de los fondos necesarios para sostener las tareas académicas y científicas.

Durante la marcha también se escucharon testimonios sobre el impacto cotidiano del deterioro presupuestario. Algunos estudiantes apoyaron la movilización y manifestaron que, pese a las medidas de fuerza, algunos profesores mantienen las clases y continúan al frente de sus cursos. El relato puso el foco en el esfuerzo de los docentes para sostener la enseñanza aun cuando las condiciones laborales se deterioran.+

En el acto frente al Rectorado, Tadeo Berenguer endureció sus críticas. Describió un proceso de deterioro que, según afirmó, alcanza al presupuesto, los salarios, el empleo, la infraestructura y los proyectos de investigación. Para el rector, la continuidad de esas restricciones amenaza las capacidades que las universidades necesitan para cumplir sus funciones de enseñanza, producción científica y extensión.

El titular de la UNSJ también se refirió al reclamo de padres de estudiantes de los colegios preuniversitarios por los paros y a la presentación judicial impulsada por algunas familias.

Berenguer defendió la pertenencia de esos establecimientos a la universidad y sostuvo que las autoridades no permanecerán al margen de la disputa. “No somos el problema, sino la solución”, afirmó.

Desde la perspectiva académica, la discusión excede la mera actualización de fondos: afecta directamente la viabilidad de la oferta académica, la permanencia del cuerpo docente y científico, y el futuro de la formación profesional.

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