CONÉCTATE CON NOSOTROS

Desde enero de 2026 entra en vigencia un nuevo régimen de subsidios energéticos que elimina la segmentación por niveles de ingresos y focaliza la asistencia estatal en un único grupo de beneficiarios. El cambio impacta de lleno en los hogares de ingresos medios y altos y acelera el traslado de los costos reales de la energía a las tarifas.

El Gobierno nacional puso en marcha un cambio estructural en la política de subsidios energéticos. A partir de enero de 2026, comenzó a regir el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplaza definitivamente al sistema de segmentación por niveles de ingresos (N1, N2 y N3) vigente desde 2022 y cierra el período de transición iniciado en 2024.

El nuevo régimen unifica la asistencia estatal para los servicios de energía eléctrica, gas natural, gas propano indiluido por redes y gas licuado de petróleo (GLP) en garrafas de diez kilos. El objetivo central es avanzar en la reducción del gasto público y trasladar de manera progresiva a los usuarios el costo real de la energía, una política que en 2023 representó el 1,42% del Producto Interno Bruto (PIB) en subsidios y que fue señalada de manera reiterada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como un punto crítico de las cuentas fiscales.

La principal novedad del esquema es la eliminación de la segmentación por niveles. En su lugar, se establece una única categoría de beneficiarios, determinada exclusivamente por el nivel de ingresos del grupo familiar. Para acceder al subsidio, los hogares deberán contar con ingresos netos declarados o registrados iguales o inferiores al equivalente a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para un “Hogar 2”, según la metodología del Indec.

Con el último valor de la CBT correspondiente a noviembre de 2025, el umbral quedó fijado en $ 3.771.987. Las familias que superen ese ingreso perderán todo tipo de apoyo estatal y comenzarán a pagar la tarifa plena de energía.

No obstante, el régimen mantiene algunas excepciones. Continuarán recibiendo subsidios los hogares que cuenten con integrantes poseedores del Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP o beneficiarios de la Pensión Vitalicia a Veteranos de Guerra del Atlántico Sur. En el caso de personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD), la Secretaría de Energía realizará evaluaciones específicas para determinar la necesidad de asistencia económica.

El nuevo esquema fue formalizado mediante el Decreto 943/2025, publicado en el Boletín Oficial, que designa a la Secretaría de Energía como autoridad de aplicación y faculta al organismo a dictar normas complementarias. A su vez, instruye al ENRE y al ENARGAS a adaptar los cuadros tarifarios a los nuevos criterios.

Cómo funcionará el sistema

Para la administración del régimen, se crea el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que se conformará a partir de la base de datos del actual Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE). Los usuarios ya inscriptos no deberán volver a registrarse, aunque podrán actualizar datos de ingresos, composición del hogar o suministro energético a través de la plataforma Mi Argentina o de forma presencial en oficinas de ANSES.

En caso de exclusiones consideradas erróneas, se habilitará un mecanismo de revisión mediante la plataforma Trámites a Distancia (TAD). La Secretaría de Energía podrá, además, utilizar indicadores patrimoniales para rechazar solicitudes cuando se detecte capacidad de pago superior a los límites establecidos.

El régimen fija bloques de consumo base subsidiables. En electricidad, el tope será de 300 kWh mensuales durante enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre, y de 150 kWh en marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre. Para el gas natural y el propano por redes, se mantienen los volúmenes estacionales actuales según región y subzona tarifaria. Todo consumo que supere esos límites se facturará a precio pleno.

En términos de bonificaciones, los hogares incluidos en el SEF recibirán un descuento general del 50% en electricidad durante todo el año sobre el bloque base. Para el gas, la bonificación del 50% solo se aplicará entre abril y septiembre, mientras que el resto del año no habrá subsidio.

De manera transitoria, durante 2026 se sumará una bonificación extraordinaria decreciente de hasta el 25%, que comenzará en enero y se reducirá mes a mes hasta desaparecer en diciembre. En el caso del gas natural, los descuentos se aplicarán sobre un Precio Anual Uniforme (PAU) para evitar fuertes saltos estacionales.

El decreto también deroga la Tarifa Social Federal de Gas y establece un plazo de seis meses para migrar a los beneficiarios del Programa HOGAR al nuevo régimen. Las Entidades de Bien Público y Clubes de Barrio conservarán bonificaciones plenas sin topes de consumo.

El nuevo régimen de subsidios marca un punto de inflexión en la política energética argentina. Con un esquema más restrictivo y focalizado, el Estado reduce su nivel de asistencia y acelera el traslado de costos a los usuarios, especialmente a los sectores medios. A partir de 2026, el acceso a la energía subsidiada dejará de ser un derecho amplio para convertirse en un beneficio selectivo, con impacto directo en las tarifas, el consumo y el presupuesto de los hogares.

destacada

Universidades: FATUN confirmó movilizaciones y una nueva Marcha Federal


La federación que representa al personal nodocente rechazó la propuesta oficial de un aumento del 3% para octubre y ratificó nuevas acciones junto al Frente Sindical Universitario. Habrá una jornada nacional el 15 de septiembre, una concentración frente al Palacio Pizzurno el 17 y una nueva Marcha Federal Universitaria durante la primera semana de octubre.

El conflicto salarial de las universidades nacionales sumará nuevas jornadas de protesta. La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) ratificó el cronograma de medidas acordado con el Frente Sindical Universitario y anticipó una escalada de movilizaciones ante la falta de acuerdo con el Gobierno.

La decisión fue adoptada después del rechazo a la última propuesta oficial, que contempló un incremento salarial del 3% para octubre. Para la organización que representa a los trabajadores nodocentes, ese porcentaje resulta insuficiente frente al deterioro acumulado de los ingresos y no responde al reclamo de recomposición salarial.

El reclamo gremial también incorpora la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada para garantizar recursos destinados al funcionamiento de las instituciones de educación superior. Las organizaciones universitarias sostienen que la discusión presupuestaria no puede quedar separada de la actualización de los salarios, las becas y los fondos necesarios para sostener las universidades públicas.

La primera fecha del nuevo cronograma será el 15 de septiembre, cuando se desarrollará la jornada nacional denominada “La universidad en la calle”, con actividades en espacios públicos de todo el país destinadas a visibilizar las demandas de docentes y nodocentes.

Dos días después, el 17 de septiembre, las organizaciones concentrarán sus reclamos frente al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación. La movilización coincidirá con las mesas paritarias convocadas para docentes y nodocentes, por lo que el encuentro será una instancia relevante para medir si el Gobierno modifica su propuesta salarial.

La protesta tendrá continuidad durante la primera semana de octubre, con la convocatoria a la quinta Marcha Federal Universitaria. Las organizaciones que integran el frente sindical buscarán volver a reunir a trabajadores, estudiantes y autoridades universitarias para reclamar una recomposición de los ingresos y mayores recursos para el sistema público de educación superior.

El nuevo calendario se suma al paro nacional del 8 de septiembre, que afectó las tareas académicas, administrativas y de servicios en las universidades. La medida expresó un reclamo que excede la discusión salarial e incluye el financiamiento institucional y la actualización de las becas estudiantiles.

FATUN, sostiene que la negociación colectiva requiere una propuesta que permita recuperar capacidad adquisitiva y una discusión con el Poder Ejecutivo que contemple la evolución real del costo de vida. El gremio también reclama el cumplimiento de las disposiciones vinculadas con el financiamiento universitario.

La federación integra el Frente Sindical Universitario junto con FEDUN, CONADU, CONADU Histórica, UDA, FAGDUT y CTERA, una articulación que permitió unificar las principales medidas de fuerza de la comunidad universitaria.

Continúe Leyendo

destacada

La reforma laboral avanza con nuevos topes para las indemnizaciones

El Gobierno oficializó nuevos topes indemnizatorios para cuatro convenios colectivos vinculados con trabajadores de la construcción y de entidades deportivas y civiles. Las disposiciones fueron publicadas en el Boletín Oficial por la Dirección Técnica sobre Regulación del Trabajo y fijan valores que llegan hasta $7.473.092,40.

La medida no establece cuánto puede cobrar como máximo una persona despedida. El límite se aplica sobre la remuneración mensual utilizada como base para calcular la indemnización por antigüedad, conforme al artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo. El monto final depende, entre otros factores, de los años trabajados.

Para los empleados representados por la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA), los topes vigentes desde diciembre de 2025 fueron establecidos en $3.578.828,88 para la Zona Norte, $4.046.423,40 para la Zona Centro, $4.440.490,47 para la Zona Nor Patagónica Desfavorable, $6.435.877,65 para la Zona Sur Patagónica Desfavorable y $7.473.092,40 para la Zona Austral.

En los convenios correspondientes a UTEDYC, los valores dependen del empleador y de las condiciones de cada convenio. Para la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires, el límite quedó en $1.118.778,87.

En el convenio con la Academia de Medicina de Buenos Aires, los topes oscilan entre $2.064.729,27 y $3.313.884,99, de acuerdo con la jornada laboral. Para el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), los valores van de $2.697.975 a $5.418.618,54.

La actualización forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral 27.802, promulgada en marzo de 2026, que modificó distintos aspectos del régimen de indemnizaciones. Entre sus disposiciones incorporó nuevos criterios para determinar la remuneración computable y excluyó determinados conceptos que no tengan carácter mensual.

La reforma también creó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a facilitar el pago de indemnizaciones cuando las empresas no puedan afrontar esas obligaciones con recursos propios. A su vez, habilitó mecanismos de cancelación en cuotas: hasta 18 para pequeñas y medianas empresas y hasta 12 para grandes compañías.

Otro cambio relevante alcanzó la actualización de los créditos laborales, que quedó vinculada a la inflación más un adicional del 3% anual.

El alcance de estas modificaciones generó cuestionamientos desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que advirtió que la reforma reduce los conceptos considerados para determinar la indemnización y mencionó, entre otros, aguinaldo, vacaciones, horas extras, premios y comisiones.

La discusión adquiere especial relevancia porque los nuevos topes trasladan a la negociación colectiva y a las disposiciones administrativas una parte sustancial de la determinación de la base indemnizatoria. La autoridad laboral quedó facultada para establecer estos valores en función de los promedios salariales de cada convenio, sin que cada actualización requiera una nueva intervención legislativa.

Continúe Leyendo

destacada

La canasta básica trepó a $1,6 millones y profundizó la brecha con los salarios

Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 en agosto para superar la línea de pobreza, mientras que el salario mínimo quedó en $383.800. La Canasta Básica Alimentaria alcanzó $726.469 y también superó ampliamente un ingreso mínimo. La distancia entre ambos valores vuelve a colocar el poder adquisitivo en el centro de las discusiones salariales.

El costo de sostener una familia volvió a ampliar su distancia respecto del salario mínimo. Según los datos difundidos por el INDEC, un hogar compuesto por cuatro integrantes necesitó $1.605.497 durante agosto para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y superar el umbral que determina la línea de pobreza.

El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado en $383.800. Un solo ingreso mínimo representa apenas el 23,9% del costo de la canasta familiar, por lo que una familia tipo requiere el equivalente a más de cuatro salarios mínimos para alcanzar ese nivel de consumo.

La brecha también aparece en los alimentos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a $726.469, monto necesario para que un hogar de cuatro personas cubra los requerimientos alimentarios considerados por el organismo estadístico y no quede por debajo de la línea de indigencia. El salario mínimo alcanza para cubrir apenas el 52,8% de ese valor.

Incluso para un adulto equivalente, el ingreso mínimo resulta insuficiente. La CBT individual fue valuada en $519.578, por encima de los $383.800 del SMVM. Es decir, un trabajador que percibe el mínimo no a cubrir siquiera el conjunto de bienes y servicios contemplados por la medición para una persona.

La evolución de agosto agrega otro elemento a la discusión. Las canastas registraron un incremento mensual del 2,6%, superior al 1,7% que marcó el Índice de Precios al Consumidor. En términos interanuales, la CBA aumentó 39,6%, mientras que la CBT acumuló una suba del 38,3%.

La diferencia responde, entre otros factores, al comportamiento de algunos rubros que tienen una incidencia significativa en el presupuesto doméstico. En agosto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las divisiones del IPC con un incremento del 2,8%, seguida por Educación, con 2,5%, y Salud, con 2,4%.

Los alimentos, en tanto, avanzaron 1,7% en el mes, aunque algunos productos mostraron aumentos considerablemente mayores. En Cuyo, por ejemplo, las verduras, tubérculos y legumbres acumularon incrementos anuales de hasta 86,3%, una evolución que impacta con mayor intensidad sobre los hogares de menores ingresos.

El cuadro vuelve a colocar los salarios en el centro de la discusión laboral. Con una canasta familiar que supera los $1,6 millones y un salario mínimo que representa menos de una cuarta parte de ese monto, las próximas negociaciones paritarias estarán atravesadas por la necesidad de recuperar capacidad de compra y evitar que los aumentos nominales queden rezagados frente al costo efectivo de los hogares.

Las organizaciones sindicales cuestionan, en ese sentido, las pautas de actualización cercanas al 1,5% o 2% mensual y reclaman mecanismos de recomposición que contemplen la evolución concreta de los gastos familiares. Entre las alternativas planteadas aparecen sumas fijas, cláusulas de revisión y aumentos que permitan corregir las diferencias acumuladas.

Los números oficiales ofrecen así una referencia que excede la discusión sobre la inflación mensual: el principal problema para los ingresos mínimos es la distancia que mantienen respecto del costo necesario para vivir. En agosto, esa brecha quedó nuevamente expuesta por una canasta familiar que superó los $1,6 millones mientras el salario mínimo permaneció por debajo de los $400.000.

Continúe Leyendo

Tendencias