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En una coyuntura marcada por el embate del oficialismo contra conquistas históricas del movimiento obrero, más de 40 abogados y abogadas especializados en derecho laboral debatieron en la UMET estrategias frente al debilitamiento de la negociación colectiva, la criminalización de la protesta y la injerencia estatal en la vida sindical.

La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) fue escenario de un plenario crucial del Foro de Abogadas y Abogados de Organizaciones Sindicales (FAOS), donde profesionales del derecho laboral de todo el país analizaron con preocupación los efectos potencialmente regresivos de una nueva reforma laboral promovida por el actual gobierno nacional. La convocatoria reunió voces experimentadas y comprometidas con la defensa de los derechos de los trabajadores organizados, en un contexto que muchos califican como crítico y regresivo en términos de garantías constitucionales.

El análisis jurídico y político se centró en tres ejes fundamentales: la creciente judicialización de la protesta social, la vulneración sistemática de la autonomía sindical y el cercenamiento de la negociación colectiva como instrumento legítimo de distribución del ingreso y de mejora de condiciones laborales. Los abogados presentes coincidieron en que la política oficial no se limita a reformas legislativas formales, sino que apunta a una transformación estructural del sistema de relaciones laborales, con claras implicancias sobre el equilibrio de fuerzas entre empleadores y trabajadores.

Uno de los aspectos más alarmantes abordados fue el recrudecimiento de la intervención estatal en los procesos electorales de sindicatos, una práctica que erosiona la autodeterminación de las organizaciones gremiales y tiende a socavar su legitimidad interna. La historia reciente ofrece ejemplos inquietantes de resoluciones administrativas que invalidaron comicios internos o impusieron condiciones de dudosa legalidad, con efectos disciplinadores sobre dirigentes y bases por igual.

Asimismo, se examinó el impacto de las restricciones impuestas por el Ejecutivo nacional en materia de negociación colectiva. Las trabas burocráticas, los topes salariales y la negativa a homologar acuerdos firmados por las partes representan, según los juristas presentes, una forma solapada de intervención autoritaria en el marco del diálogo social, desnaturalizando uno de los pilares del derecho laboral argentino desde la sanción del artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

Lejos de limitarse a una lectura diagnóstica, el plenario del FAOS avanzó en la elaboración de estrategias concretas para resistir este nuevo escenario. Se propusieron acciones de litigio estratégico, campañas de visibilización pública, articulación con otras redes de defensa de derechos y la consolidación del Foro como espacio técnico-político capaz de incidir en el debate jurídico nacional.

El encuentro en la UMET evidenció que el campo jurídico laboralista no permanece inmóvil ante las embestidas que buscan redibujar el mapa del trabajo en la Argentina. En un tiempo donde la retórica de la «modernización» pretende justificar el desmantelamiento de garantías colectivas, el rol de los abogados y abogadas del trabajo se resignifica: ya no sólo como intérpretes del derecho, sino como defensores activos de un modelo sindical que, aunque perfectible, fue clave en la ampliación de derechos en el país. En esa encrucijada, el FAOS se afirma como trinchera jurídica y política, dispuesta a enfrentar, con argumentos y estrategia, la avanzada regresiva del nuevo orden laboral.

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La UNSJ aprobó su presupuesto 2026 con recursos limitados y foco en sostener el funcionamiento académico

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Juan aprobó el presupuesto 2026, que supera los $122.699 millones. Aunque el monto es mayor al del año anterior, pierde capacidad frente a la inflación y obliga a una administración cuidadosa.

La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) definió su planificación económica para 2026 tras la aprobación del Consejo Superior, que dio aval al proyecto sin votos en contra. El cálculo de gastos asciende a $122.699 millones y se eleva a $127.385 millones al sumar ingresos propios, una cifra que, pese a su crecimiento nominal, muestra limitaciones frente al avance de los precios.

La composición del presupuesto mantiene una estructura altamente concentrada en el pago de haberes. El 92,89% de los recursos se destinará a salarios, con una asignación de $113.974 millones. Este incremento, del 10,05% respecto al período anterior, resulta insuficiente frente al ritmo inflacionario, lo que reduce el margen operativo para otras áreas clave.

Las partidas destinadas a becas estudiantiles alcanzarán los $2.500 millones, mientras que las obras de infraestructura dispondrán de $1.400 millones. En investigación, el monto asignado será de $1.200 millones, con una participación limitada del financiamiento nacional, que apenas cubre una fracción del total.

El secretario administrativo financiero, Ricardo Coca, detalló que los ejes de gestión incluyen la mejora de la calidad educativa, el fortalecimiento del sistema de educación a distancia, el desarrollo científico y la continuidad de las actividades de extensión. No obstante, admitió que la disponibilidad de fondos exigirá priorizar gastos para asegurar el funcionamiento básico de la institución.

La sesión dejó además un capítulo de disputa política. Desde el sector opositor referenciado en Jorge Cocinero denunciaron irregularidades en la convocatoria, al señalar que la consejera suplente Carina Capriotti no recibió notificación para asistir.

Desde el oficialismo rechazaron esas afirmaciones y aseguraron que las comunicaciones se realizaron de acuerdo a los mecanismos habituales. Con una mayoría consolidada dentro del cuerpo, la conducción universitaria logró avanzar con la aprobación sin dificultades en el resultado final.

El presupuesto 2026 expone una realidad exigente para la UNSJ: ingresos que crecen en cifras nominales, pero con menor capacidad de respuesta frente a los costos. La elevada proporción destinada a salarios reduce la posibilidad de expansión en áreas estratégicas, lo que obliga a una gestión orientada a sostener lo esencial.

En ese marco, el desafío institucional radica en preservar la calidad académica y el desarrollo científico con recursos acotados, al tiempo que se garantizan condiciones de funcionamiento para toda la comunidad universitaria.

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ADICUS ratificó un plan de lucha escalonado y sumó acciones de visibilización en San Juan

El titular de ADICUS, Jaime Barcelona, confirmó la adhesión al paro nacional impulsado por CONADU y advirtió sobre una caída salarial “sin precedentes”, en medio de reclamos por financiamiento y paritarias.

El conflicto universitario incorpora un nuevo episodio con la ratificación de un esquema de medidas de fuerza que se desplegará de manera escalonada durante abril y mayo. En diálogo con Mundo Laboral SJ, Jaime Barcelona, confirmó la adhesión al paro nacional y delineó un diagnóstico crítico sobre la situación que atraviesan los docentes universitarios.

La primera etapa del plan contempla una semana completa de cese de actividades, desde el 13 hasta el 18 de abril, a la que se sumará una segunda instancia entre fines de mes y comienzos de mayo. Entre ambas, se prevé una breve reanudación de tareas, aunque no se descarta la implementación de modalidades alternativas de protesta orientadas a sostener la visibilidad del reclamo.

“El eje central sigue siendo la aplicación efectiva de la ley de financiamiento universitario y la urgente convocatoria a paritarias”, sostuvo Barcelona. Según explicó, la normativa —respaldada por el Congreso y con aval judicial en distintas instancias— continúa sin ejecución por parte del Poder Ejecutivo, lo que impide establecer un marco de previsibilidad presupuestaria y salarial para el sistema.

El dirigente subrayó que la falta de actualización de los haberes ha derivado en una pérdida del poder adquisitivo que calificó como “histórica”. En ese sentido, aseguró que el deterioro supera incluso los niveles registrados durante la crisis de 2001, configurando uno de los períodos más críticos para el sector en las últimas décadas.

Las consecuencias de este proceso, advirtió, ya comienzan a manifestarse con claridad en la vida institucional de las universidades. “Se multiplican los pedidos de licencia, las renuncias de docentes con trayectoria y la reducción de cargas horarias, porque muchos profesionales se ven obligados a buscar otras fuentes de ingreso para sostenerse”, explicó. Este mecanismo, añadió, impacta directamente en la calidad académica y en la continuidad de proyectos de investigación y formación.

El malestar no se limita al ámbito docente. Barcelona remarcó que la problemática atraviesa a toda la comunidad universitaria, incluyendo al personal nodocente y a los distintos niveles del sistema educativo superior. La combinación de restricciones presupuestarias y caída salarial constituye un cuadro que pone en discusión la sustentabilidad de las instituciones en el mediano plazo.

 A la par de las protestas, el gremio impulsa una agenda de acciones públicas orientadas a trasladar el reclamo a la sociedad. En el marco del Día del Investigador y la Investigadora Científica, se realizarán clases abiertas y actividades de difusión en distintos puntos de San Juan. Según precisó Barcelona, las intervenciones tendrán lugar en la Escuela Industrial durante la mañana, mientras que por la tarde se replicarán en la Facultad de Filosofía y en el Colegio Central Universitario.

Estas iniciativas buscan resaltar el impacto de la crisis sobre la educación superior y generar un vínculo directo con la comunidad. “La idea es que la sociedad pueda dimensionar lo que está ocurriendo dentro de las universidades”, explicaron desde el sector.

La agenda de protesta continuará el 15 de abril con una jornada nacional de lucha, coordinada con otros espacios sindicales, que incluirá diversas actividades aún en proceso de organización. En ese marco, el frente gremial universitario apunta a sostener la presión mediante una combinación de medidas de fuerza y acciones de carácter público, concluyeron desde el gremio.

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La CGT endurece su postura y marcha el 30 de abril en defensa de las paritarias

La Confederación General del Trabajo (CGT) definió retomar la iniciativa en el escenario público con una convocatoria a movilizarse el próximo 30 de abril hacia Plaza de Mayo, en la antesala del Día del Trabajador. La decisión se adoptó en el marco de una reunión del Consejo Directivo realizada en la sede de la calle Azopardo, donde la central delineó una estrategia que combina presión callejera, posicionamiento político y reivindicación simbólica.

La protesta se inscribe en una etapa de reconfiguración del movimiento obrero, luego de una serie de fallos judiciales que limitaron aspectos centrales de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. En ese clima, la conducción cegetista busca recuperar protagonismo frente a un esquema económico que —según denuncian— condiciona las negociaciones salariales.

Uno de los ejes del reclamo apunta directamente a la política de ingresos. Desde la central sostienen que el Gobierno fijó un límite implícito en las paritarias que se ubica por debajo de la evolución de los precios, lo que impacta de manera directa en el poder adquisitivo de los trabajadores. “Se impone un techo que no refleja la realidad inflacionaria”, advirtió Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT.

El dirigente, referente del Sindicato del Seguro, remarcó la necesidad de garantizar negociaciones libres y sin condicionamientos, con acuerdos que respondan a las particularidades de cada actividad. En esa línea, el planteo sindical apunta a recuperar margen de discusión en un escenario donde los ingresos muestran dificultades para acompañar el ritmo de los precios.

La jornada del 30 de abril tendrá además un componente simbólico y religioso. La central obrera confirmó que se realizará una ceremonia en homenaje al Papa Francisco, destacando su histórica cercanía con el mundo del trabajo y su prédica en favor de la justicia social. La figura del pontífice será un eje articulador del mensaje que la CGT buscará proyectar durante la movilización.

Se prevé una amplia participación de distintos sectores. A la convocatoria se sumarán organizaciones sociales agrupadas en la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que en los últimos días protagonizaron protestas en rechazo a decisiones del Ministerio de Capital Humano vinculadas a la reducción de programas de asistencia. La confluencia entre el sindicalismo tradicional y los movimientos sociales configura un frente más amplio de oposición a las políticas oficiales.

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