CONÉCTATE CON NOSOTROS

Según un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la informalidad laboral alcanzó al 42% de la población ocupada en el cuarto trimestre de 2024. Esto significa que más de 5,7 millones de personas trabajan sin aportes a la Seguridad Social, sin cobertura de salud y con salarios inferiores a los que están registrados.

La informalidad laboral es un problema crónico en el país, y los últimos datos del INDEC lo confirman. En el cuarto trimestre de 2024, el 42% de la población ocupada se encontraba en situación de informalidad, lo que equivale a más de 5,7 millones de personas.

El empleo no formal es particularmente alto en ciertos sectores, como el servicio doméstico, donde el 77% de los trabajadores no están registrados. Los trabajadores por cuenta propia también se ven afectados, con una tasa de informalidad del 62,4%. Los jóvenes menores de 29 años son los más vulnerables, con una tasa de informalidad del 58,7%. Las mujeres también se ven afectadas, con una tasa de informalidad del 43,4%, lo que refleja la persistencia de la brecha de género en el mercado laboral.

El trabajo en negro tiene graves consecuencias para los trabajadores y la sociedad en general. Los trabajadores informales no tienen acceso a la Seguridad Social, lo que significa que no tienen cobertura de salud, jubilación ni protección en caso de accidentes laborales. Además, los salarios de los trabajadores informales suelen ser inferiores a los de los trabajadores formales, lo que perpetúa la pobreza y la desigualdad. La informalidad laboral también limita la capacidad del Estado para invertir en políticas públicas y servicios esenciales, lo que afecta a toda la sociedad.

El trabajo no registrado es un problema complejo que requiere una solución integral. Es fundamental que el Estado tome medidas para reducir la informalidad laboral y garantizar que todos los trabajadores tengan acceso a los mismos derechos y beneficios. Esto puede incluir la implementación de políticas públicas que fomenten la formalización del empleo, como la reducción de cargas impositivas y la simplificación de los trámites administrativos.

destacada

El Gobierno oficializa subas del 9,9% para estatales

La homologación del acuerdo salarial para la administración pública nacional confirmó un incremento acumulado entre enero y mayo, con subas mensuales que no logran equiparar la inflación. El esquema refuerza la política oficial de contención salarial como ancla macroeconómica, en un panorama de deterioro sostenido del ingreso real.

La publicación en el Boletín Oficial terminó de formalizar una política que ya se venía insinuando en la práctica: los salarios del sector público continuarán evolucionando por detrás de los precios. El Gobierno nacional homologó el acuerdo paritario firmado con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), estableciendo un sendero de aumentos escalonados para el período enero–mayo que acumula un 9,9%.

El esquema, sin embargo, exhibe desde su concepción un desfasaje evidente respecto de la dinámica inflacionaria. Mientras en enero y febrero los incrementos fueron del 2,5% y 2,2%, respectivamente, la inflación oficial se ubicó en torno al 2,9% mensual en ambos casos. Esa brecha inicial no solo no se corrige en los meses siguientes, sino que se profundiza: marzo, abril y mayo contemplan subas decrecientes —2,0%, 1,7% y 1,5%— que consolidan una pauta por debajo del 2% mensual.

En términos concretos, el acuerdo implica que los ingresos estatales pierdan terreno frente al costo de vida desde el inicio del año, replicando una tendencia que ya se había verificado durante 2025. La inclusión de una suma fija excepcional de $40.000, a liquidarse en mayo, aparece como un intento de compensación parcial, aunque su carácter no remunerativo y por única vez limita su impacto estructural sobre el salario.

El rechazo de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) al entendimiento expone la fractura sindical frente a la estrategia oficial. Mientras UPCN convalidó la pauta, el otro gremio mayoritario del sector cuestionó el entendimiento por considerar que profundiza el deterioro del poder adquisitivo. Detrás de la discusión paritaria se juega, en definitiva, el rol del salario público dentro del esquema económico general.

Distintos informes coinciden en dimensionar la magnitud del problema. Los trabajadores estatales acumulan una pérdida cercana al 30% en términos reales, producto de incrementos que sistemáticamente quedaron por debajo de la inflación. Solo durante 2025, la brecha entre subas salariales y evolución de precios osciló entre 15 y 20 puntos porcentuales, configurando uno de los ajustes más severos dentro del universo laboral formal.

La oficialización del incremento del 9,9% para los primeros meses del año confirma una orientación que privilegia la disciplina fiscal y la desaceleración inflacionaria por sobre la recomposición del ingreso. En ese equilibrio, los salarios públicos continúan funcionando como variable de ajuste.

El interrogante de fondo no reside únicamente en la eficacia de esta estrategia para estabilizar precios, sino en su sostenibilidad social. Con una pérdida acumulada significativa y sin mecanismos de recuperación real en el corto plazo, el deterioro del poder adquisitivo estatal no solo impacta en las condiciones de vida de los trabajadores, sino que también reconfigura el mapa de riesgos laborales en el sector público. La evolución de la inflación, una vez más, será el factor decisivo que determine si este esquema logra sostenerse o si, por el contrario, abre una nueva etapa de conflicto y renegociación.

Continúe Leyendo

destacada

AUH: vence el plazo para presentar la Libreta y cobrar el 20% retenido

La Administración Nacional de la Seguridad Social estableció el 31 de marzo como fecha final para presentar la Libreta de la AUH. El trámite permite cobrar el 20% retenido durante 2024, condicionado al cumplimiento de controles de salud, vacunación y escolaridad.

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) activó la etapa final de un proceso clave para millones de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH): la presentación de la Libreta que habilita el cobro del porcentaje retenido a lo largo del año anterior. El organismo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, ratificó que el 31 de marzo vence la prórroga otorgada para completar este requisito administrativo.

El mecanismo no es nuevo, pero su impacto resulta significativo en la economía cotidiana de los hogares alcanzados. Cada mes, el Estado abona el 80% del monto de la AUH y retiene el 20% restante hasta que se verifique el cumplimiento de determinadas condicionalidades: controles sanitarios, calendario de vacunación y asistencia escolar de niños y adolescentes. La acreditación de estos requisitos, mediante la Libreta, es lo que permite liberar ese saldo acumulado.

En esta oportunidad, el trámite adquiere mayor relevancia en un contexto de ingresos ajustados, donde cada ingreso adicional resulta determinante para sostener el consumo básico. De allí que el organismo haya reforzado la difusión del procedimiento y recomendado no postergar su realización.

El proceso se canaliza de manera prioritaria a través de la plataforma digital “mi ANSES”, tanto en su versión web como en la aplicación móvil. Desde allí, los titulares deben verificar los datos de sus hijos, generar el formulario correspondiente y completar las certificaciones requeridas en establecimientos educativos y centros de salud. Una vez firmado, el documento debe ser digitalizado —respetando condiciones técnicas específicas— y cargado nuevamente en el sistema.

El circuito concluye con la confirmación electrónica por parte del organismo, instancia que valida la presentación y habilita el pago del monto retenido. En paralelo, se mantiene la alternativa presencial: quienes no puedan acceder a medios digitales pueden acercarse sin turno previo a las oficinas de ANSES o a los operativos territoriales desplegados en distintos puntos del país.

Más allá de su carácter administrativo, la Libreta AUH funciona como una herramienta de seguimiento de políticas públicas vinculadas a la infancia. Su exigencia articula la transferencia de ingresos con el cumplimiento de derechos básicos, consolidando un esquema que busca incentivar la escolarización y el acceso a la salud. Sin embargo, en la práctica, también expone las dificultades de acceso que enfrentan algunos sectores para completar el trámite en tiempo y forma, especialmente en contextos de vulnerabilidad.

Continúe Leyendo

destacada

Inflación en alza: marzo por encima del 3% y abril con subas en servicios clave

Mientras el Gobierno anticipa una desaceleración inflacionaria en los próximos meses, los datos marcan un marzo por encima del 3% y un abril cargado de incrementos en servicios esenciales, lo que vuelve a presionar el ingreso real de los trabajadores.

El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el dato será elevado, al atribuirlo a factores estacionales —como el inicio del ciclo lectivo— y a condicionantes externos.

Entre los elementos que impulsaron la aceleración aparece el impacto rezagado del shock internacional vinculado al conflicto en Medio Oriente, que encareció los combustibles. Desde su inicio, los precios de la nafta acumularon subas cercanas al 20%, con margen adicional pendiente para alinearse con los valores de exportación.

A esto se suma un cambio en la política monetaria: el Banco Central redujo encajes bancarios, liberando liquidez y reforzando una estrategia que busca recomponer anclas nominales en un contexto de estabilidad cambiaria. Este esquema convive con una apreciación del tipo de cambio y una marcada valorización de los activos en pesos, en especial los bonos ajustados por inflación.

Abril: aumentos en cadena y presión sobre los ingresos

Lejos de marcar un alivio inmediato, abril comenzará con una batería de incrementos en sectores clave de la economía, consolidando un escenario de alta presión sobre los salarios.

En el ámbito de la salud privada, las principales empresas del sector —como OSDE, Swiss Medical, Galeno y Omint— aplicarán un aumento cercano al 2,9% en sus cuotas, en línea con la inflación de febrero.

En el mercado inmobiliario, los contratos regidos por la Ley 27.551 sufrirán una actualización anual del 33,3% según el Índice de Contratos de Locación (ICL), lo que implica un salto significativo en el costo de la vivienda.

En este sentido, el precio de los combustibles se mantiene como una de las principales incógnitas. Con la nafta súper ya por encima de los $2.000 por litro, su evolución dependerá del comportamiento del crudo a nivel internacional, lo que podría trasladarse nuevamente a la estructura de costos de toda la economía.

Salarios en tensión: entre la promesa y la realidad

El Gobierno sostiene que, a partir de abril, la inflación comenzará a desacelerarse y permitirá una recuperación del poder adquisitivo. Sin embargo, la dinámica actual de precios y la acumulación de aumentos en servicios regulados y privados plantean un escenario más complejo.

La clave estará en la velocidad de esa eventual desaceleración frente a la inercia inflacionaria y la recomposición de precios relativos. Mientras tanto, los salarios continúan corriendo detrás de una inflación que, lejos de disiparse, sigue mostrando signos de persistencia.

El cierre del primer trimestre deja una señal clara: la inflación mantiene un piso elevado y los ajustes pendientes continúan trasladándose a los precios. Con abril iniciando con subas en rubros esenciales, el desafío no será solo reducir la nominalidad de la economía, sino garantizar que esa ralentización llegue a tiempo para recomponer el ingreso real.
En ese delicado equilibrio entre expectativas oficiales y dinámica efectiva de precios, se juega buena parte de la estabilidad social y económica de los próximos meses.

Continúe Leyendo

Tendencias