Ajuste bajo tutela: las reformas que el FMI impone al Gobierno de Milei
El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional exige una reestructuración profunda del sistema previsional, privatizaciones y mayores exigencias para jubilarse. Un paquete que actualiza las recetas del ajuste y refuerza la lógica de subordinación económica.
El Directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó esta semana el vigésimo tercer acuerdo en la historia del organismo con la Argentina, un programa que contempla un desembolso inicial de USD 12.000 millones sobre un total de USD 20.000 millones. Pero más allá de la cifra, el pacto implica un compromiso con una serie de reformas estructurales que reeditan viejos esquemas de ajuste fiscal profundo.
Entre los puntos centrales del entendimiento se destacan el aumento de la edad jubilatoria, la extensión del período de aportes para acceder a una jubilación y un ambicioso plan de privatizaciones de empresas estatales. Las reformas, presentadas como “fundamentales” por la directora del FMI, Kristalina Georgieva, buscan garantizar la “sostenibilidad fiscal” y el cumplimiento del objetivo de déficit cero impulsado por la administración de Javier Milei.
Una reforma previsional con costo social
La transformación más polémica y de mayor impacto inmediato recae sobre el sistema previsional. En concreto, el FMI exige elevar la edad jubilatoria: las mujeres pasarían de jubilarse a los 60 años a hacerlo a los 65, mientras que los varones extenderían su actividad laboral hasta los 68 o incluso 70. Además, se elevaría de 30 a 35 años la cantidad de aportes requeridos para acceder a una jubilación plena.
El esquema propuesto incluye también la implementación de un sistema de capitalización individual —un eco de las AFJP desmanteladas en 2008— que conviviría con el actual régimen de reparto. De prosperar, esta reconfiguración implicaría una transferencia del riesgo previsional hacia el individuo, debilitando el principio de solidaridad intergeneracional que hoy rige el sistema.
Privatizaciones: vuelta al futuro
En línea con los postulados libertarios del oficialismo, el Fondo reclama la publicación de un informe sobre las empresas estatales y un cronograma concreto para su privatización. Aunque Milei ya ha manifestado su voluntad de avanzar en esa dirección, los avances han sido escasos, en parte por las resistencias sociales y parlamentarias. Esta nueva exigencia del organismo internacional pone presión sobre el gobierno para acelerar el desmantelamiento del aparato estatal.
La historia reciente de las privatizaciones en Argentina ofrece múltiples ejemplos de procesos que, lejos de mejorar servicios o reducir costos, provocaron concentración económica, pérdida de control estratégico y deterioro en la calidad de atención.
Un acuerdo que perpetúa la dependencia
Aunque el gobierno celebra el superávit fiscal como un logro de gestión, los efectos colaterales del ajuste comienzan a sentirse en los sectores más vulnerables: jubilados, trabajadores informales y beneficiarios de programas sociales. Lejos de ser una política de estabilización transitoria, el nuevo acuerdo con el Fondo blinda una orientación de largo plazo que prioriza la austeridad por sobre el desarrollo inclusivo.
Las palabras de Georgieva fueron claras: “El programa se centra en reforzar la calidad del ancla fiscal y garantizar el espacio necesario para asistencia social prioritaria e inversión en infraestructura”. Sin embargo, lo que se plantea como una estrategia técnica para ordenar las cuentas públicas conlleva consecuencias sociales de una magnitud difícil de cuantificar.
Un déjà vu con sello nuevo
La historia argentina con el FMI está marcada por promesas de estabilidad que muchas veces desembocaron en crisis. Este nuevo capítulo suma una paradoja: un gobierno que se jacta de su independencia ideológica se compromete con medidas dictadas por una institución que opera como árbitro global del dogma neoliberal.
En nombre del equilibrio fiscal, se avanza sobre derechos adquiridos, mientras se consolida un modelo económico que favorece a los sectores concentrados. El relato de la “libertad económica” parece convertirse, en los hechos, en una forma sofisticada de dependencia externa.
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Impulsan cambios en el IPV con foco en adjudicaciones y seguridad jurídica
El Gobierno de San Juan prepara una de las modificaciones más relevantes de los últimos años en materia habitacional. El proyecto de reforma del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que será remitido en los próximos días a la Cámara de Diputados, incorpora nuevos criterios para acceder a viviendas sociales y créditos habitacionales, entre ellos la exigencia de no registrar antecedentes penales.
La iniciativa forma parte de una revisión más amplia del sistema de adjudicación y administración habitacional. Según adelantaron desde el Ejecutivo, el objetivo es actualizar una normativa que quedó rezagada frente a las nuevas demandas sociales y fortalecer los mecanismos de selección de beneficiarios.
Uno de los aspectos centrales del proyecto apunta a incorporar parámetros vinculados a la conducta de los postulantes. La evaluación pondrá especial atención en antecedentes relacionados con delitos contra la integridad sexual y hechos de violencia de género. Desde la administración provincial sostienen que la medida busca responder a reclamos vecinales y reforzar condiciones de convivencia dentro de los complejos habitacionales.
Sin embargo, el alcance de la reforma trasciende la discusión sobre los requisitos de acceso. El Gobierno pretende aprovechar la modificación legislativa para atacar uno de los problemas estructurales más persistentes del sistema habitacional sanjuanino: la falta de escrituración de miles de viviendas adjudicadas durante las últimas décadas.
Al asumir la actual gestión, el stock de inmuebles sin título de propiedad rondaba las 12.000 unidades. Si bien en los últimos meses se avanzó en más de 2.000 regularizaciones, todavía permanecen pendientes cerca de 10.000 casos. La situación afecta tanto a barrios construidos por el IPV como a emprendimientos desarrollados por cooperativas, sindicatos, fundaciones y otras entidades que, con el paso del tiempo, dejaron inconclusos los trámites administrativos necesarios para completar la transferencia de dominio.
El problema también alcanza a urbanizaciones impulsadas por municipios y organizaciones creadas bajo marcos regulatorios muy distintos a los actuales, con deficiencias documentales que hoy dificultan la registración formal de los inmuebles y la obtención de escrituras.
En este sentido, la reforma busca combinar dos objetivos políticos y administrativos: endurecer los criterios de acceso a los beneficios habitacionales y avanzar en la regularización de un universo significativo de familias que, pese a ocupar sus viviendas desde hace años, todavía no cuentan con plena seguridad jurídica sobre la propiedad.
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San Juan abre la discusión salarial docente y prepara un plan de retiros voluntarios
El Gobierno convocó a los gremios docentes para el 30 de junio y confirmó que trabaja en un programa de retiros voluntarios que formará parte de una estrategia más amplia de modernización estatal. La iniciativa buscará reducir gradualmente el peso del empleo público sin afectar derechos previsionales ni cobertura de salud.
La gestión de Marcelo Orrego comienza a delinear dos decisiones centrales para la segunda mitad del año: la política salarial de los trabajadores estatales y una reforma administrativa orientada a redefinir la estructura del empleo público provincial.
En ese marco, el ministro de Economía, Hacienda y Finanzas, Roberto Gutiérrez, confirmó que el Gobierno convocó a los gremios docentes para el próximo 30 de junio, encuentro en el que comenzará a discutirse la pauta salarial para el segundo semestre. La negociación se desarrollará en un contexto marcado por la desaceleración inflacionaria, pero también por la persistente pérdida de poder adquisitivo registrada en los últimos años.
El esquema de retiros voluntarios contemplará mecanismos de protección para quienes adhieran, incluyendo la continuidad de la obra social y la preservación de los aportes previsionales. El desafío para el Gobierno será compatibilizar la necesidad de ordenar las cuentas públicas y modernizar la administración con la demanda de estabilidad laboral de miles de trabajadores estatales.
Con la reapertura de la discusión salarial y el inminente anuncio de la desvinculación concertada, la gestión provincial pone en marcha una agenda que combina negociación gremial, reorganización administrativa y búsqueda de mayor eficiencia en el aparato estatal, uno de los ejes que pretende consolidar durante la segunda etapa de gobierno.
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Pulseada sindical: la CGT se divide entre una huelga nacional y un plan de desgaste
El Consejo Directivo de la CGT definirá esta semana una nueva hoja de ruta frente al Gobierno nacional. Mientras un sector reclama una huelga de 36 horas y medidas más contundentes, la conducción impulsa un esquema de protestas sectoriales inspirado en la experiencia sindical francesa. La discusión refleja diferencias tácticas, pero también la disputa por el liderazgo de la central obrera en un clima de ajuste, despidos y caída del poder adquisitivo.
La reunión que el Consejo Directivo de la CGT celebrará este jueves en la sede de Azopardo pondrá en escena algo más que la definición de un plan de lucha. Lo que está en discusión es la estrategia sindical para enfrentar la etapa más compleja de la gestión de Javier Milei y, al mismo tiempo, la capacidad de la central obrera para sostener una conducción unificada en medio de intereses y diagnósticos cada vez más divergentes.
Dos posiciones aparecen hoy claramente diferenciadas. Por un lado, un bloque integrado por dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández impulsará la convocatoria a un paro nacional de 36 horas. Consideran que el deterioro del empleo, la pérdida de ingresos y la situación financiera de las obras sociales exigen una respuesta de alto impacto que logre paralizar la actividad económica y enviar una señal política contundente al Gobierno.
Del otro lado, la conducción cegetista y los sectores más dialoguistas rechazan avanzar hacia una nueva huelga general en el corto plazo. Su propuesta consiste en desarrollar un esquema de conflictividad progresiva basado en protestas sectoriales, asambleas, movilizaciones y medidas de fuerza alternadas, con la intención de acumular presión social y ampliar las alianzas con otros sectores afectados por la política económica oficial.
La discusión no es nueva. La semana pasada, durante un encuentro con referentes sindicales de la industria, el transporte, la energía y la alimentación, ya había quedado en evidencia el malestar frente al cuadro económico. Sin embargo, la propuesta de una huelga por tiempo indeterminado planteada por Maturano no encontró respaldo suficiente, mientras que la idea de avanzar con acciones graduales reunió mayores consensos.
Detrás del debate táctico subyace una preocupación compartida. Los principales gremios coinciden en señalar el impacto de la caída del consumo, la desaceleración de la actividad productiva, los despidos registrados en distintos sectores y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La diferencia radica en cómo traducir ese diagnóstico en una estrategia sindical eficaz.
La conducción de la CGT, donde convergen dirigentes de peso como Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Hugo Moyano y José Luis Lingeri, entiende que hoy no existen condiciones políticas ni gremiales para sostener una medida de fuerza de gran alcance. Además, cuestiona a los sectores que reclaman paros generales de manera recurrente sin garantizar luego niveles significativos de adhesión en sus propias estructuras.
En este aspecto, la central obrera busca fortalecer la coordinación con las dos CTA para construir una agenda común que incluya movilizaciones federales y eventuales medidas de alcance nacional. El objetivo es ampliar la base de sustentación de las protestas y evitar que el conflicto quede circunscripto exclusivamente al ámbito sindical.
La situación de las obras sociales también aparece entre las prioridades. La caída de recursos y el aumento de los costos prestacionales generan grandes dificultades financieras en gran parte del sistema, una problemática que varios dirigentes consideran tan urgente como la discusión salarial y laboral.
La reunión del jueves servirá para definir una metodología de acción, pero también funcionará como una prueba de cohesión interna. La CGT enfrenta el desafío de responder a un presente económico adverso sin profundizar sus propias fracturas. Entre quienes reclaman una confrontación inmediata y quienes prefieren una estrategia de desgaste sostenido, la central obrera busca encontrar un equilibrio que le permita conservar influencia política y capacidad de movilización en una etapa decisiva para el movimiento sindical.
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