La CGT se mantiene firme: El paro de abril no se negocia
Omar Plaini, secretario de Políticas Económicas y Sociales de la CGT, afirmó que la medida de fuerza no está sujeta a negociaciones con el Gobierno´.
En un contexto de creciente tensión social y económica, la Confederación General del Trabajo (CGT) se mantiene firme en su decisión de llevar a cabo un paro general el 10 de abril. Omar Plaini, secretario de Políticas Económicas y Sociales de la central obrera, afirmó que la medida de fuerza no está sujeta a negociaciones con el Gobierno.
«El paro no se negocia. Está claro eso», sentenció Plaini en declaraciones a a AM 990. La decisión de la CGT se enmarca en un plan de lucha que busca abordar las crecientes demandas de los trabajadores y jubilados, quienes ven cómo su poder adquisitivo se reduce mes a mes debido a la inflación.
La CGT también anunció que realizará jornadas de acciones gremiales en las próximas semanas, incluyendo una movilización el 9 de abril para acompañar a los jubilados. Además, se prevé una movilización multitudinaria el 1 de mayo para conmemorar el Día del Trabajador.
La posición de la CGT se enfoca en la defensa de los derechos de los trabajadores y jubilados, quienes enfrentan una situación económica cada vez más difícil. La central obrera critica la falta de negociación por parte del Gobierno y la caída brutal del salario, que se ha visto afectado por la inflación y la falta de homologación de los acuerdos paritarios.
En este sentido, Plaini destacó que «los salarios van por escalera y los precios por ascensor», en referencia a la disparidad entre el aumento salarial y la inflación. La CGT se mantiene firme en su posición y busca una respuesta concreta del Gobierno para abordar las demandas de los trabajadores y jubilados.
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Red Tulum abre sus datos y redefine su modelo digital: ahorro millonario y nueva licitación en marcha
La Provincia rescindió el vínculo con la empresa Moovit como proveedora exclusiva de la app oficial de la Red Tulum, liberó la base de datos del sistema de transporte y lanzó un proceso licitatorio para definir una nueva plataforma institucional. El Ejecutivo asegura que la decisión generará un ahorro anual de 300 millones de pesos y ampliará la oferta para los usuarios.
La desvinculación de Moovit como titular de la aplicación oficial de la Red Tulum no se limita a un cambio de proveedor: configura un viraje en la arquitectura digital del sistema y en la lógica de contratación estatal.
El secretario de Tránsito y Transporte, Marcelo Molina, encuadró la decisión en una estrategia de eficiencia presupuestaria y apertura tecnológica. Según precisó, la provincia dejará de erogar alrededor de 300 millones de pesos anuales que se abonaban por el uso de la marca y la prestación exclusiva del servicio. “Ese monto ya no se va a pagar”, subrayó el funcionario, al poner el foco en el impacto fiscal de la medida.
Del modelo cerrado a la apertura de datos
La novedad central es la liberación de la información del sistema: recorridos, paradas y datos en tiempo real quedaron disponibles para desarrolladores interesados en crear planificadores de viaje sin costo para el Estado ni para los usuarios. El Gobierno apuesta a que esta política genere competencia, diversidad de interfaces y mejoras en la experiencia del pasajero.
La transición no implicará —según la cartera de Gobierno— una merma en el acceso a la información. El servicio de datos que brindaba Moovit cesará en marzo, pero San Juan gestionó la incorporación gratuita de los recorridos a Google Maps, además de habilitar otras aplicaciones que ya operan con seguimiento en tiempo real.
En la actualidad, los usuarios pueden optar entre distintas plataformas: Moovit (hasta el vencimiento definitivo), Wara, Google Maps, Trip, Budop, OpenStreetMap y Cuándo Subo.
Todas funcionan en Android y iOS y ofrecen planificación de recorridos con datos actualizados.
“De tener una sola opción pasamos a seis, y estamos trabajando con dos más”, sostuvo Molina, quien remarcó que cualquier desarrollador local podrá acceder a la base de datos para crear nuevas alternativas. La intención oficial es consolidar un ecosistema abierto donde el usuario elija la interfaz que mejor se adapte a sus preferencias.
La licitación y el rol del Estado
Pese a la multiplicidad de aplicaciones gratuitas, el Ejecutivo confirmó que avanzará con una licitación para definir la app institucional. La convocatoria está prevista para el próximo mes de marzo y buscará establecer una plataforma oficial bajo estándares de transparencia y competencia.
“La licitación hay que hacerla para tener la aplicación oficial. Son los procesos normales del Estado”, señaló el funcionario, al defender la necesidad de contar con una herramienta que represente formalmente al sistema de transporte provincial.
Aquí emerge un problema estructural: si el mercado ya ofrece soluciones sin costo directo para la administración, ¿Cuál debe ser el rol del Estado en la provisión de una app propia? La respuesta oficial combina dos argumentos: garantizar continuidad institucional y evitar la dependencia exclusiva de un proveedor, como ocurrió en la etapa anterior.
El cambio, en este sentido, no solo persigue ahorro fiscal, sino también autonomía estratégica. La experiencia con un único operador dejó expuesta la vulnerabilidad del esquema cerrado. La apertura de datos busca reducir ese riesgo y distribuir la prestación del servicio en un entorno más competitivo.
Impacto en usuarios y proyección
Para el pasajero cotidiano, la prioridad es la certeza de que podrá consultar en tiempo real la ubicación del colectivo y planificar su viaje sin sobresaltos. La Provincia insiste en que el servicio no se interrumpirá y que la migración será gradual.
El desafío, no obstante, será sostener la calidad de la información y la integración entre plataformas. La apertura de datos amplía oportunidades, pero también exige una supervisión técnica constante para evitar inconsistencias o fragmentación en la experiencia digital.
En términos políticos, la decisión se inscribe en la gestión del gobernador Marcelo Orrego y proyecta una señal de austeridad en un momento económico restrictivo. El ahorro anunciado —300 millones de pesos anuales— se convierte en un fundamento de peso frente a la opinión pública, aunque su efectividad deberá medirse en la práctica.
La salida de Moovit y la liberación de los datos de la Red Tulum marcan un cambio de paradigma en la gestión del transporte público sanjuanino. El Gobierno apuesta a conjugar eficiencia presupuestaria, competencia tecnológica y mayor libertad de elección para el usuario.
El éxito de la estrategia dependerá de dos variables decisivas: que el ahorro prometido se consolide sin deteriorar la calidad del servicio y que la futura licitación garantice transparencia y estándares técnicos sólidos. En una coyuntura donde la digitalización del transporte es clave para la movilidad urbana, San Juan ensaya un modelo más abierto. La incógnita será si esa apertura logra traducirse en innovación sostenida y en una experiencia superadora para quienes, a diario, dependen del colectivo para organizar su vida.
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Consenso político en San Juan para intervenir corredores estratégicos bajo órbita federal
La Cámara de Diputados de San Juan aprobó por unanimidad la adenda al convenio con Vialidad Nacional que habilita a la gestión de Marcelo Orrego a ejecutar obras en tramos de las rutas nacionales 20 y 150. El peronismo acompañó la iniciativa, pero cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei por el deterioro vial y la paralización de inversiones.
En una sesión extraordinaria que combinó consenso institucional y fricción política, la Cámara de Diputados dio luz verde a la adenda que permitirá a la Provincia intervenir en corredores viales cuya jurisdicción corresponde a la Nación. La decisión, adoptada sobre tablas y con respaldo de todos los bloques, habilita al Ejecutivo local a avanzar sobre puntos críticos de la Ruta Nacional 20 y la Ruta Nacional 150, ante el deterioro acumulado y la falta de ejecución de obras por parte del Estado nacional.
El acuerdo con Vialidad Nacional constituye, en los hechos, una cesión operativa para que la provinncia asuma tareas de infraestructura en tramos considerados estratégicos para la seguridad y el desarrollo productivo. La intervención más inmediata se concretará en la intersección de la Ruta 20 con calle Gorriti, en el departamento Santa Lucía, un nodo de alto tránsito que concentra circulación urbana e interdepartamental.
En este sentido, la Provincia encarará mejoras en distintos cruces de la Ruta 150, en el departamento Iglesia: calle Santa Lucía, Ruta Provincial 405 (acceso oeste a Rodeo), Ruta Provincial 418 (ingreso a Pismanta) y calle Paoli. Se trata de sectores con relevancia turística y minera, donde la conectividad y la seguridad vial resultan determinantes para la actividad económica.
Acompañamiento con críticas
El respaldo legislativo no estuvo exento de cuestionamientos. Desde el bloque peronista se acompañó la herramienta legal, aunque con fuertes objeciones hacia la administración libertaria. El diputado Mario Herrero, del espacio San Juan Vuelve, planteó que las rutas nacionales evidencian un marcado deterioro y denunció una “ausencia total” del Estado nacional en materia de mantenimiento.
El señalamiento apunta a un debate más amplio: la recaudación de fondos específicos para infraestructura vial frente a la falta de ejecución de obras. En ese marco, legisladores del arco opositor subrayaron que la Provincia se ve obligada a intervenir para garantizar condiciones mínimas de transitabilidad en corredores clave para la producción, el turismo y la integración regional.
La discusión trasciende la coyuntura provincial. La decisión de asumir competencias sobre rutas federales refleja el reordenamiento de responsabilidades que atraviesan las provincias en un contexto de ajuste del gasto nacional. Mientras la Casa Rosada sostiene la necesidad de equilibrar las cuentas públicas, los gobiernos provinciales enfrentan la presión de sostener servicios e infraestructura esenciales.
Federalismo en tensión
La adenda aprobada expone, además, una presión estructural en el esquema federal: la administración nacional conserva la titularidad de las rutas, pero la ejecución material queda en manos de la Provincia. Este mecanismo, que requiere coordinación técnica y financiera, evidencia la complejidad de sostener infraestructura estratégica en tiempos de restricciones presupuestarias.
En términos políticos, el gobernador Orrego logró un respaldo transversal que le permite avanzar con obras largamente demandadas. El consenso alcanzado en el recinto —más allá de las diferencias expresadas— revela una prioridad compartida: evitar que la discusión partidaria paralice soluciones concretas.
La aprobación unánime de la adenda vial sintetiza una doble dinámica. Por un lado, la necesidad pragmática de garantizar seguridad y conectividad en rutas neurálgicas para San Juan. Por otro, la creciente tirantez entre la Nación y las provincias respecto del financiamiento y la ejecución de infraestructura.
El desafío inmediato será traducir el aval legislativo en obras efectivas. En un escenario de restricciones fiscales y debates sobre el rol del Estado, la decisión de la Legislatura marca una definición política clara: cuando la infraestructura crítica se deteriora, la responsabilidad pública no admite dilaciones, aun cuando ello implique asumir competencias que formalmente pertenecen a otro nivel de gobierno.
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El sindicalismo movilizó contra la eliminación del fuero laboral nacional y el traspaso a la Ciudad de Buenos Aires
La CGT acompañó la protesta convocada por la Unión de Empleados Judiciales de la Nación frente al Palacio de Tribunales en rechazo al traspaso del fuero laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, previsto en el proyecto de reforma laboral. Los gremios advierten que la medida es inconstitucional y que podría restringir el acceso efectivo de los trabajadores a la Justicia.
El debate por la reforma laboral sumó un nuevo frente de conflicto: la eventual eliminación del fuero laboral nacional y su transferencia a la Ciudad de Buenos Aires. La discusión, que trasciende el plano técnico, abrió un capítulo de alta sensibilidad institucional y sindical. Este martes, frente a la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, judiciales y dirigentes gremiales escenificaron su rechazo con una movilización y un paro parcial de actividades desde las 11.
La CGT, a través de un pronunciamiento público, fue categórica: “No al traspaso de la Justicia Laboral Nacional”. En el mismo mensaje sostuvo que ese fuero constituye “una herramienta clave para garantizar el acceso efectivo a los derechos de las y los trabajadores” y que su fragmentación implicaría debilitar la tutela judicial en materia laboral. La central subrayó que defender la competencia nacional es resguardar el equilibrio en las relaciones de trabajo.
Un punto sensible de la reforma
El traspaso está contemplado en el proyecto de reforma laboral actualmente en discusión en el Congreso. Desde el sindicalismo judicial sostienen que los artículos vinculados a esta modificación fueron incorporados sin debate suficiente y que su alcance podría alterar de manera estructural el esquema judicial vigente.
El secretario general de la UEJN, Julio Piumato —quien además se desempeña como secretario de Derechos Humanos de la CGT— calificó la iniciativa como “la liquidación del fuero del trabajo” y la consideró “totalmente inconstitucional”. En su diagnóstico, no se trata de una simple reasignación administrativa, sino de “la punta de lanza para seguir con el desguace de la justicia nacional”, con potencial impacto sobre otros fueros, como el comercial.
“Nunca en la historia judicial argentina se cerró un fuero nacional”, remarcó el dirigente, al advertir que la medida implicaría avanzar hacia un esquema “totalmente unitario”, en tensión con el carácter federal del país. La afirmación busca situar el conflicto en una dimensión institucional más amplia, que excede la coyuntura laboral.
Simultáneamente a la reclamación, desde el lunes permanece ocupado el edificio de Diagonal Norte 760, sede de la Justicia del Trabajo, como parte del plan de lucha del gremio. El dato no es menor: la ocupación simboliza la defensa física de un ámbito que los trabajadores consideran amenazado.
“No va a haber lugar donde reclamar”
La secretaria general adjunta de la UEJN, Maia Volcovinsky, explicó que el núcleo de la preocupación radica en la eventual pérdida de un ámbito especializado para canalizar reclamos laborales. “Si liquidamos de un soplido la Justicia del Trabajo, no va a haber lugar donde los trabajadores puedan reclamar por la inconstitucionalidad de los artículos que se van a votar este viernes”, sostuvo.
Su advertencia combina dos dimensiones. Por un lado, la tutela judicial efectiva: el fuero laboral ha sido históricamente un espacio específico para dirimir conflictos entre empleados y empleadores bajo criterios protectores. Por otro, el impacto interno: cerca de 1.600 trabajadores judiciales podrían ver afectadas sus funciones de manera progresiva, lo que genera —según describió— un clima de incertidumbre y angustia.
Desde el sector sindical se argumenta que el cambio de jurisdicción podría diluir la especialización y fragmentar criterios jurisprudenciales, debilitando la posición de los trabajadores frente a litigios complejos. Quienes defienden el traspaso, en cambio, sostienen que se trata de una adecuación institucional en línea con el proceso de autonomía porteña. La controversia, en definitiva, expone visiones contrapuestas sobre el alcance de la reforma y sobre el modelo de administración de justicia.
Más que una discusión técnica
El conflicto revela que la reforma laboral no se agota en la regulación de contratos o indemnizaciones. También pone en cuestión el andamiaje institucional que garantiza su aplicación. El fuero laboral ha sido, desde su creación, un pilar en la arquitectura de protección del trabajo en la Argentina. Alterar su competencia implica redefinir no solo circuitos administrativos, sino también equilibrios históricos entre capital y trabajo.
En ese marco, la presencia de la CGT junto a los judiciales no es un gesto menor. Supone una señal de alineamiento en un momento en que el movimiento obrero debate estrategias frente al Gobierno y evalúa el alcance de las transformaciones en curso.
La movilización frente al Palacio de Tribunales sintetiza una disputa que combina derecho, política e institucionalidad. Para los gremios, el traspaso del fuero laboral constituye un retroceso que compromete el acceso a la Justicia y debilita la protección de los trabajadores.
Para el oficialismo, forma parte de un rediseño más amplio del sistema laboral y judicial.
El desenlace parlamentario definirá el rumbo inmediato. Pero el debate ya dejó una certeza: cualquier modificación del fuero del trabajo impacta en el corazón del sistema de garantías laborales. En esa intersección entre reforma y tutela judicial se juega algo más que una cuestión de competencias; se dirime el alcance real de los derechos en el mundo del trabajo.
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